El príncipe P.

Capítulo 5: El bosque.

(Punto de vista de Heinz)

"Esto no puede estar pasando" Pensé atemorizado.

El ya no estaba conmigo, aquí, sus ojos se volvieron azules, trate de contenerme, no era posible, ese pequeño ornitorrinco perdió repentinamente esa aura que lo envolvía y lo protegía, dándole la inocencia.

— ¿Por qué Perry? — Le dije con dolor.

No respondió, permaneció con sus ojos entrecerrados.

Sentí que una lágrima se escapaba de mis ojos. El me miro, estaba… confundido, se puso de pie con cuidado, estaba débil, sus pies pisaron la alfombra de color blanco, acercándose a mí.

Su mano toco mi cara, apartando mis lágrimas, y sonrió, diciendo que estaba bien y que no me preocupe por él. Pero rápidamente se desvaneció y una expresión normal, sin emoción alguna lo abarco y comenzó a alejarse y salir de nuevo por la puerta.

(Fin del punto de vista)

El agente salió de allí dejando a su enemigo confundido.

— ¿Ahora a dónde va? —Pregunto mirando a la puerta.

— Temí que esto pasaría — Dijo Fernando.

— ¿Pasar qué? — Heinz miro cuestionando.

Él no le contesto esta vez, no valía la pena, lo sabría de una manera u otra, y el no deseaba que fuera a través de él.

Tomo de la cadena, la especie de cristal de un brillante color azul, y tomo una pequeña bolsa y unas llaves que colgaban en la pared, se acercó al escritorio, se sentó en la silla y busco dentro de los cajones.

— ¿Qué hace? — Dijo Heinz.

Una vez mas no respondió, y metió un libro dentro de la bolsa, era pequeña, pero entro, y metió varias cosas que le podrían ayudar.

— ¿Dónde está Perry el ornitorrinco? — Doofenshmirtz pregunto.

— Él va a ir a la puerta 0, síguelo — Ordeno Fernando.

— Pero no hay ninguna puerta con ese número — Dijo el científico.

La mirada de Fernando le hizo comprender a que se refería.

— Esta bien, ya entendí — Nuevamente dijo.

El otro lo saco del cuarto como se dirigieron a la puerta, se veía que el monotrema desapareció por la pared. Heinz miro asombrado como se acercaban.

Finalmente llegaron y ambos se miraron.

— Ahora, tienes que ayudarlo — Dijo entregando la bolsa.

— Él está en peligro, tú eres el único que lo puede ayudar — Dijo casi con nostalgia.

— Toma — Le entrego la cadena con el bello cristal.

— ¿A dónde se supone que llevara esto? — Pregunto señalando la pared.

— Averígualo, y casi lo olvido — Dijo buscando en su traje.

— ¿Qué? — Dijo curioso.

— Esto — Le entrego algo en las manos.

Heinz no alcanzo a ver que le dio como alguien lo empujo y desapareció…

(Mientras tanto…)

— ¿No han visto a Perry? — Phineas pregunto.

El joven de cabello rojo miro a todos lados, en busca de su mascota, y luego al plato donde yacía la comida del ornitorrinco intacta.

— ¿Qué no estaba contigo? — Candace pregunto con indiferencia.

— Si, pero esta mañana ya no estaba — Suspiro decepcionado.

— Calma Phineas, ya aparecerá — Ferb dijo.

— Creo que sí, de todas formas ellos no hacen mucho — Miro a su hermano sonriendo.

— Ya aparecerá hijo — Dijo Linda.

— Aun así no puede irse tan lejos — Lawrence recordó.

(En otro lugar más lejano de la imaginación…)

Doofenshmirtz se despertó aturdido, dándose cuenta que el lugar estaba oscuro, recordó al ornitorrinco, y trato de verlo, pero era simplemente inútil. Decidió no caminar, podría pisarlo y lastimarlo.

Soltó un suspiro de frustración.

— ¿Cómo se supone que lo encontrare? — Se preguntó molesto.

Algo en su mano libero un brillo blanco e ilumino casi todo y noto que estaban en una especie de bosque frondoso. El aire era frio, llevándose las hojas que arrancaba de los árboles.

Miro a una bola de pelo verde azulado descansando en el suelo, respirando lentamente y con una sonrisa.

Se agacho y recogió al ornitorrinco del piso con sus manos y lo arrullo, él se acercó al pecho, intentando oír su corazón latiendo, calmándose visiblemente y sonriendo más cuando se acercó.

El viento soplo con fuerza y se volvía más frio sin ninguna razón, levándose las hojas y levantando el polvo, el pequeño mamífero se estremeció y trataba de acercarse más para evitar el frio.

El científico miro el boso un momento antes de meter una de sus manos en ella y cargar a su enemigo en la otra, su mano sintió algo suave y lo jalo, cuando esta salió revelo que era una manta de color blanco puro y cubrió al ornitorrinco.

— Tranquilo Perry, saldremos de aquí — Dijo Heinz.

Algo acechaba en las sombras de los árboles, esperando el momento preciso para atacar, pero sin duda esperaría, si algo no le gustaba a este misterioso personaje que se escondía esperando a su próxima víctima, eran los humanos allí.

Y para variar sintió que había dos en ese preciso momento…

— ¿Quién eres Perry? — Pregunto Doofenshmirtz.

Sabía que no respondería, ya que estaba dormido y al parecer perdió todo recuerdo de su anterior vida.

Los ojos rojos amenazantes miraron al médico y más al ornitorrinco, se fue, desapareciendo en la oscuridad de aquella noche, dejando que se confiaran y justo en el momento atacar y se fue a esperar la siguiente noche.

Fin del quinto capítulo