Bueno, Espero... Espero que salga bien, aun no me acostumbro a Subir Fics aqui. Espero acostumbrarme pronto para poder subir otro que tengo en mente.
Capitulo 1
Welcome To my World.
31 de octubre
Hora: 11:30 de la noche.
Había un poco de frío, su aliento se marcaba un poco cada que exhalaba, había estado frente a la casa junto con un chico asiático, de nombre Yao y su pareja, un ruso mas alto que el [y por muy poco] de sonrisa tétrica de nombre Iván.
Quiso decir que quería dar marcha atrás a la maldita apuesta pero no conforme con solo los testigos y la cámara, el mismo Francis estaba parado en la puerta del local. Esperando a que el americano entrase, volvió a exhalar para calmarse, es cierto le daban miedo pero solo un poco. Con una seña de la cabeza para entrar, así lo hicieron. Encendió su linterna, estaba demasiado oscuro para su gusto, los otros dos le siguieron.
-¿No crees que… es demasiado tenebroso-aru?—comento el chino, claro, el si había ido pero era por que su pareja, el ruso le había llevado a rastras a la casa—Iván quiero irme… no sabes que cuentan de este lugar… -comenzó a quejarse, tenia demasiado miedo—
-No seas tonto Yao, nada de eso es cierto—ese había sido el americano, quería callar a Yao, pues parecía que el mismo asiático decía su estado de animo—
-yo estoy aquí—respondió el de ojos violetas, y sonrisa tétrica—
-I-Iván quita esa sonrisa m-me da miedo-aru –el chino se sintió a si mismo temblar, y luego los ojos de Alfred se posaron en el— ¿que?
El lugar se sentía frío, llegaron al corazón de la casa, en las paredes estaban colgadas fotos antiguas en una de ellas, un joven cuyos ojos verdes eran hermosos, sus cejas gruesas y su piel blanca. En otra una señora, se veía joven, y sobretodo habían rastros de sangre en lo que parecía ser el marco de la foto. En el piso de arriba se escucho como algo caía, eso puso en alerta a los jóvenes, Yao se abrazo a Iván fuertemente mientras este sonreía y le daba palmadas en la espalda, Alfred quiso gritar como toda una niñita pero se contuvo.
-Puedo preguntar… ¿que hacen en mi casa?—esa voz había salido de la nada, los tres voltearon a verle, había alguien ahí… su mirada esmeraldina se había encendido, y sus cejas estaban fruncidas— ¿entonces?—
Los jóvenes corrieron, al menos dos de ellos, Alfred se quedo. Estaba mirando asombrado y desconcertado esos atrayentes ojos, sus manos, el hecho de que volaba, eso era algo.
-¿Tienes miedo humano?—la voz templada y aterciopelada lo saco de su ensoñación haciendo que el joven diera unos cuantos pasos atrás cuando se dio cuenta que el extraño estaba a unos pocos pasos—repito… ¿tienes miedo humano?—recalco la palabra—
-¿Q-que eres?—logro articular entre su miedo, no esperen miedo no Alfred Foster Jones no le tenía miedo a algo o alguien. Lo tomo con la cámara, y luego habló— ¿Quien eres? ¿Cómo te llamas?—comenzó el bombardeo de preguntas mientras se acercaba, no entendía por que lo hacia. Hasta que lo toco.
En otro lugar, cuando los chicos salieron despavoridos [Bueno solo Yao, Iván solo corrió para ver si su pareja estaba bien] entraron a la cafetería de Francis, quien en ese momento estaba tomando algo parecido a una botella de vino. Entraron al lugar [exactamente Yao] corriendo y gritando acerca de que habían estado en la mansión de enfrente, había alguien ahí, flotaba y había aparecido después de un chirrido horrible. Francis diviso que Alfred no estaba, se había quedado.
-Francis… ¿que aremos?, Alfred sigue ahí… y es malo dejarlo con eso—no sabia si era humano o lo fue, o era una criatura, Iván sonrío pensando en que, su "amigo" ya debía andar en el otro mundo. O peor su alma debía andar penando como aquella otra—
-no creo que sea nada, por el momento solo esperar a que salga de aquel lugar—con su vista se fijo hasta donde estaba Alfred, sería una noche larga—
Regresando con Alfred. Se acerco lo mas que pudo pero enseguida el otro joven se removió, para que no lo tocase. Un sonido chirriante proveniente de otra habitación espantó al joven, era una mezcla de un golpe con el grito de una mujer… el de ojos esmeralda simplemente suspiro.
-¿quieres saber mi nombre?—comentó muy a su pesar, el menor lo miro sorprendido aun estaba un poco en shock por el sonido anterior, haciendo que la pregunta de "¿Qué diablos ha sido eso?" rondara en su cabeza. El otro negó con la cabeza—Kirkland, Arthur Kirkland—comento en voz baja, como si no quisiera que alguien o algo despertará—tu nombre… humano—pidió, mas en una orden
-Alfred Jones—contesto con un hilo de voz, no le agradaba mucho estar ahí y solo. Pero ese chico irradiaba paz, entonces ¿era un alma en pena?—
-No… no soy un alma en pena Foster—se alarmó. El eso, conocía su segundo nombre, y ¡sabia lo que había pensado!, era un encuentro cercano del tercer tipo… o tal vez del cuarto. Como sea—puedo ver tu nombre sobre tu cabeza, y eso es lo que todos piensan cuando me ven –comento muy desganado el tema—
¿Qué diablos? Podía ver su nombre… ¿era un shinigami como en los animes japoneses?, se acerco un poco más, Arthur simplemente lo miro, sus ojos centellaron por unos segundos, un brillo extrañamente esmeralda acompañado de una luz extraña y que la linterna del Americano se apagase. El extraño comenzó a moverse entre las sombras, saliendo de la casa, seguido por el menor, no quería quedarse ahí… cuando salio de la mansión se dio cuenta de que había algo mal; las casas estaban en un estado deplorable, quemadas, otras derrumbadas, no había gente por las calles, solo ellos… se escuchaban los sonidos de pasos.
-Donde estamos… Arthur—pregunto el de ojos azules, y el de cabellos revueltos poso su vista en el. Tardo unos segundos en contestar exactamente lo que el americano quería escuchar
-Bienvenido Alfred Foster Jones… este es mi mundo—comentó Arthur mientras seguía caminando, Alfred ya no quería seguirlo, miro a todos lados, le daba escalofríos ese lugar
-llévame a casa—pidió, el otro no se sobresalto por la petición que el joven americano llevaba acabo, con toda la paciencia y elegancia que tenía [si, por que ser un humano/cosa no le quitaba lo elegante] para proseguir y posar una mano cubierta por un guante en su cabeza—no te he respondido la pregunta de hace un rato—comenzó—soy un no-vivo… estoy entre el mundo de los muertos que es el infierno, y el de los vivos, que es de donde vienes… mi hogar es este. No tiene nombre, la tierra del Kodoku*, pero crecí en la tierra de los vivos—termino su pequeña historia y llego al punto—te llevare a tu "casa"—el brillo de nuevo, pero estas adjuntas a unas ganas de vomitar.
Eran como las tres de la mañana, el Café de Francis había cerrado hacia dos horas, y el se levantaba apenas de la habitación principal de la mansión, suspiro, le dolía la espalda, miro a todos lados, la foto del pequeño, la tomo y la metió a su bolsillo. Estaba apunto de irse cuando escucho un susurro.
-un gusto… Alfred— Bastante escalofriante, era la voz aterciopelada de ese muchacho de gruesas cejas
Salio de aquel lugar con cámara en mano, ahí estaban en la entrada del café los tres muchachos, Francis, Yao [quien parecía nervioso] e Iván que tenia esa siempre tétrica sonrisa. Se acerco lentamente a ellos, y ellos le miraban sorprendidos, comenzaron el interrogatorio con la pregunta clave, "¿lo grabaste todo?" el había asentido con la cabeza, pero al buscar la grabación luego de ese chirrido estruendoso que hizo correr a Wang & Braginski, la pantalla quedaba negra. Completamente, y luego el sonido de la mujer, y un susurro al final, "un gusto, Alfred" eso era todo. Francis le miro con alegría, tenia un nuevo mesero, Alfred se lamento a si mismo, tendría que usar ese horrible y pervertido traje. Antes de irse, miro a la casa, desde la ventana puso apreciar la sombra de Arthur, sonrío preocupado par sus adentros.
Arthur por otra parte, no parecía sonreír desde la ventana, más bien preocupado, si lo estaba, esperaba que ese chico no volviera a su casa en mucho tiempo.
-¿Preocupado Arthur?—pregunto una voz a sus espaldas, era más que obvio que lo estaba, decidió voltearse para encontrarse cara a cara con la voz—sabes bien que no podrá hacer mucho de todos modos, esa prisión te la ganaste, a puño. Te lo recuerdo, y ahora vives entre dos mundos, que vida la tuya ha de ser horrible—Itzel salio de donde estaba, sus ojos cafés junto con su piel morena y su cabello negro se balanceaban mientras caminaba
-no deberías estar con tu hermano?—pregunto tajante, no era que le molestará la presencia de la chica, que pasaba almas par renacer, si no el comentario, ese joven era diferente lo había visto en sus ojos quizá era lo que necesitaba.
Llego a casa, saco la foto de sus ropas y la colocó en su buró, la miro unos minutos antes de suspirar pesadamente, hasta que el cansancio llego a su cuerpo y termino durmiéndose.
Bien, espero me haya quedado bien. No se como rayos estoy haciendo esto por que casi no tengo inspiracon ultimamente.
Gracias por leer :) y dejar Reeso... ._.
