Hi dears~ Perdonen el que no haya subido el capitulo como lo dije la vez anterior. Han pasado muchas cosa, he estado de viaje como asi mismo he estado con unos problemas en el trabajo. ¡Lo lamento muchisimo! Bueno mejor continuemos con el fic.

Antes de comenzar: Simbologìas.

*Robbie: Simboliza la inocencia, como de lo mas inocente puede salir lo mas aterrador de una persona

*Niebla: simboliza los estados de la memoria de las personas y el limite entre lo que son los sueños y la realidad [Por lo general en mi fic la niebla se pone mas densa cuando Alfred va a descrubrir algo]

*Espejos: Se usan como conexion & tambien para ver la verdad.

Ahora sì. Empezemos con el capitulo, como ya saben Hetalia no me pertenece.


Salió de la edificación llena de departamentos para verse cubierto de una fina capa de niebla, por donde mirara la niebla cubría gran campo, de su visión, Caminaba lento y pausado procurando no toparse con nada, y por sobretodo con aquella criatura que lo había perseguido el día anterior, era una suerte que saliera vivo. En el camino topaba con algunas maquinas expendedoras y con ciertas tiendas de las cuales tenían o que otro comestible y agua para su pequeño gran viaje por la "cuidad del terror" como él solía llamar. Guardaba unos pocos en su chaqueta y otros en una mochila sin tanto uso y un poco sucia que encontró por ahí tirada frente a un auto destartalado frente a una calle con lo que parecía ser una iglesia ya sin uso, o eso creía; llevaba al conejo Robbie del pequeño cuyo nombre aun no sabía, en una de sus manos, una lámpara de baterías que había encontrado en una de las tiendas con baterías de repuesto, en uno de los bolsillos de su chaqueta y un pedazo de madera como arma en su otra mano conforme caminaba y se abría paso en la niebla de aquel lugar comenzó a escuchar pasos, diviso una silueta conocida entre todo lo que parecía inundado en gris.

-¡Arthur!... ¡Arthur! –grito el americano con todas sus fuerzas corriendo entre la espesa niebla cayendo un par de ocasiones, creyendo que este voltearía a verle, le sonreiría arrogantemente y le hablaría con alguna trivialidad pero el de ojos verdes seguía su camino— ¡Arthur!

El poco o mejor dicho nada de ruido en toda la zona dejaba escuchar con claridad la voz del americano llamando al otro muchacho que no hacía por voltearle a ver, conforme se acercaba al rubio más bajo, este parecía detenerse poco a poco. Arthur pareció reaccionar cuando lo tuvo de frente abriendo sus ojos cuales platos botando sonidos y palabras sin terminar alejándose cada vez que el americano intentaba acercarse.

-¿Q-que haces aquí?—pregunto retrocediendo tambaleándose en el proceso—vete… ¡vete! ¡Regresa a tu mundo imbécil! –Grito cayendo al suelo llorando tocando su cabeza como si le doliera demasiado, susurrando palabras inentendibles— ¡si la gente del pueblo te ve… t-te alejaran otra vez!—se removió encogiéndose sobre si mismo, tomando su cabeza llorando aun mas—

-Espera… ¿qué?—pregunto el del rizo flotante intentando tocarlo, sin éxito este se alejaba cada vez más, Alfred se acerco un poco para ver qué pasaba pero la niebla se hacía cada vez más densa y más densa, alejando a Arthur de él, dejando a un confundido americano quien alzo el pequeño muñeco que aun sostenía—Vaya Robbie…-comento juguetón— ¿tu entiendes algo de lo que pasa?—miro el peluche, nada era estúpido esperar respuesta de un muñeco con forma de conejo rosado con overol y la cara más terrorífica que había visto en el mundo, intentando hallar una respuesta que sabia no llegaría si no indagaba más— ¿no?... yo tampoco entiendo nada, pero es mejor que investiguemos.—divago un poco –

Dentro de la caminata que hacía podía ver edificios antiguos lugares antiguos como la casa Sherpher que era la casa donde habitaban él y su hermano, la vieja Linnet Sky que era ahora donde estaba el café de Francis, lo pensó unos momentos antes de proseguir su camino hacia la casa de enfrente, aquella tétrica mansión donde había comenzado todo, entro a la casa, encendió su linterna para buscar los apagadores pero estos no funcionaban, se adentro un poco más en la casa de dos pisos, la pintura estaba desgastada maltratada y arrancada de las paredes, las reliquias de la casa regadas y empolvados sillones y mesas le daban a la casa un toque aun mas siniestro, llego a las escaleras dentro de su búsqueda y subió poco a poco, encontrándose con una de las habitaciones de la cual abrió la puerta que chillo, le hizo ponerse los pelos de punta, cuando la puerta estuvo completamente abierta se dio cuenta que… era la habitación de una antigua pareja, en frente de la cama ya gastada y maltratada por los "años" había un espejo con una inscripción "Apartamento 302" "Habitación de hospital 206".

-¿Habitación de hospital… 206? –pregunto a si el mismo, buscando donde escribir aquello que acababa de ver, y después mirando al espejo ya no había nada, eso era bastante extraño como todo en ese lugar maldito, retrocedió, y escucho risas, provenientes del espejo, por curiosidad se acerco, podían verse dos figuras, ambas masculinas una mas grade que la otra, parecían felices y luego, gritos, llanto, llamas, una extraña sensación vino a su mente— ¿Qué diablos…?

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Matthew estaba demasiado preocupado como para poder descansar. La noche anterior su hermano había desaparecido, no había llegado a dormir y esa misma mañana no había llegado tampoco, pensó que estaba con Gilbert y su hermano Lud pero no, ellos dijeron que no estaba ahí en su apartamento, llamo a casa de Alice su novia, pero parecía que tampoco estaba ahí, le era preocupante Alfred no se iba así porque sí, siempre tenía una razón para las cosas y si era un problema, ¡tonterías, Alfred jamás huía de un problema!

Francis quien acababa de ingresar con el saco empapado se acerco al americano menor y lo abrazo, con ternura intentando detener el llanto que volvía a hacerse presente

-Matt, amor ya llamaste a la policía? –pregunto como quien no quiere la cosa, en realidad no la quería, estaba igual de desanimado que su novio, era su cuñado, estaba bien que se llevaran mal, pero jamás desearía que le pasara algo a él—

-S-si… dicen que en eso están—comento llorando sobre el hombro del mayor, asi habían perdido a sus padres, no quería perderlo a él también, a la única familia que le quedaba, sus ojos ya hinchados se cerraron para descansar un poco—

El francés suspiro—Alfred… regresa a casa—

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Después de salir de la habitación apareció de nueva cuenta en el pasillo, estaba decidido a salir cuando escucho un llanto, la casa era demasiado grande habían muchas habitaciones, `pero podía escuchar claramente el llanto, camino por todo el pasillo abriendo al azar las habitaciones, el sonido parecía venir de todos lados, claro la casa vacía el eco era persistente en esos casos inclusive con sus propios pasos, llego a una de las puertas algo decía que dejara esa puerta y se fuera pero no le hizo caso a su conciencia y la abrió, había un niño llorando.

-Hey… pequeño… ¿qué paso?, descuida no te voy a hacer daño—comento mientras se acercaba al cuerpo de menor tamaño que estaba frente a el, este comenzó lentamente a voltearse, y el americano por inercia cayó al suelo— ¡¿qué mierda?!

El chico tenia cortada la boca, y la lengua estaba cortada y tirada a un lado de su mano, uno de sus ojos colgaba de la cuenca y el otro no estaba ahí, su piel achicharrada desprendía el olor a carne quemada y putrefacta, tras el una mujer cortada a la mitad con las piernas destrozadas su rostro con heridas, pero conocía ese rostro ella era… ¡Emily! ¡Su madre!, estaba… estaba llorando, llamando a su hijo, diciéndole que se vaya pero esa no era la Emily que conocía.

El otro se lanzo contra el y comenzó a forcejear.


Por Hoy es todo. Yay~ mañana no trabajo por lo que me podre actualizar sin problemas el fic y darles un one-shoot que tengo aqui desde Dios sabe cuando.

Me despido Cortana Fuera!