N/A: Hola Chicos, yo de nueva cuenta aquí, ef~ dije que el viernes colocaría los fic's que me faltaban Games y la continuación de Las Cejas de Inglaterra, chicos si lo haré descuiden. Eso termino por una razón desconocida me quede a mitad del lemon y todo se borró. Es Decir mi inspiración se fue al caño eso y porque mi madre de repente se acerco a ver que hacía y me la bajo de golpe. De nueva cuenta muchísimas gracias a todos los que me leen, y bueno comencemos con este capítulo del fic. y por ciertas escenas como la que me cargo hoy... creo debo clasificarlo como T.
Advertencia: Este capítulo es muy MUY Triste quizás llores frente al computador. Cuando lo escribí yo llore frente al computador. Es enserio. Si no quieres leerlo. Te comprendo. tambien un poco de Gore no muy explicito.
Durante el camino hacia la Iglesia, Arthur quien apenas y podía mantenerse, había cruzado vista con Itzel quien lloraba en un callejón oscuro, pidiendo a todos los dioses que no hicieran que pasara lo que estaba a punto de pasar. Alfred abrió sus ojos con pesadez, uno de los golpes de los guardias o fueran quienes fueran lo habían dejado inconsciente, deslumbrando la entrada de la iglesia, por alguna razón recordaba ese lugar, ahí… su madre alguna vez cuando era un niño le dijo que aquella iglesia era de los seguidores de algún dios que en estos tiempos que vivía se consideraba pagano.
Chisto la lengua en señal de desaprobación, escuchando murmuros a su alrededor, mirando a todos, caras nuevas y a la vez familiares, por donde miraba, entre ellos el joven que había vislumbrado en sus recuerdos… volteo a su lado, el chico era cargado por el otro enmascarado, parecía estar llorando pero sin emitir ningún sonido, cuando de golpe fueron bajados, Alfred estrello su rostro sobre el duro piso de la iglesia quejándose poco después.
-Vaya… ¿Qué tenemos aquí?—pregunto una voz femenina acercándose lentamente, sonriendo asquerosamente a pensamientos de Jones, esa mujer, la había visto antes su rostro, sus ojos violetas y su asquerosa sonrisa falsa—el pequeño Kirkland y Jones—concluyo ensanchando mas su sonrisa—
-¿Quién eres tú y como me conoces?—pregunto Alfred desafiando a la femina que estaba a unos cuantos pasos de él, quien volteo a verlo con esa sonrisa—
-Ah, pequeño Alfred no recuerdas a la sacerdotisa del templo Annya Braginsky?—pregunto uno de los enmascarados soltando una risa burlona en el proceso, Annya alzo la mano en signo de silencio y este obedeció—
-Parece que después de todo… aun estás haciendo algo que al dios no le gusta—comento con descontento, pero aun con esa sonrisa en su rostro, bajando hasta su altura en esos momentos—dime Alfred, ¿porque lo desobedeces?
Ahí estaba Annya sonriendo haciendo la misma pregunta "¿porque lo desobedeces?" y el respondía "Por amor" esta seguía sonriendo, cerrando los ojos, marcándole a sus enmascarados que debían hacer, sujetándolo por los brazos, pero no estaban en la iglesia, estaban en su casa, fue cuando Emily salió en su búsqueda, lo había encontrado con Anaya sonriendo de manera pacífica ordenando que le quebraran los brazos y piernas.
-¡No puedes hacer eso!—grito Emily preocupada y desafiante, tomando valor y tomando en su mano derecha un jarrón que no dudo en lanzárselo a la rusa, mirándola seriamente—
-Ah… Emily Jones—sonrió para la "invitada acercándose peligrosamente hacia ella con un bastón metálico que siempre traía—tu… ¿apruebas la desobediencia de tu hijo?—pregunto está quedando a unos pocos pasos de la de ojos azules—
-Si mi hijo decidió eso… yo lo apoyo—acoto la de acento estadounidense furica lanzándose contra la rusa de sonrisa tétrica, forcejeando con ella, hasta que los guardias de esta decidieron intervenir—Alfred…¡Corre!—
Alfred no corrió se escondió, escuchando los gritos de Emily y viendo, al parecer de los cuatro guardias que habían ido dos lo sujetaba, y los otros dos atacaban a su madre, veía horrorizado como le quebraban hueso por hueso, golpeándola con barras metálicas en todo el cuerpo, para después la rusa de cabellos blancos le clavase la misma vara que traía en el cuello, atravesándolo.
Se removió, sacando aquellas imágenes que se venían a su mente, Emily siendo víctima de cada uno de los actos, era por eso que la había encontrado así, esas eran las últimas palabras que había dicho la noche anterior a su muerte. Comenzó a llorar, cosa que fue del agrado de Braginsky, hizo unas señas y dos de los guardias tomaron a Alfred como aquella vez lo habían hecho, dejándolo con el rostro levantado hacia la rusa, quien con un bastón metálico manchado de sangre ya coagulada le encaro. Golpeo su rostro haciendo que mirase a otro lado.
-Aun piensas seguir con esto… no quiero terminar tomando más vidas—aclaro ya seria Annya, buscando una salida más pacífica en lo que cavia para ella—
-Seguir… ¿con que?—pregunto el ojiazul sintiendo el dolor en su quijada por el golpe, recibió otro en el estomago dejándolo sin aire tosiendo un poco de sangre, su vista estaba un tanto borrosa—no entiendo de lo que me habla—replico agitado—
-Ah… bueno supongo entonces no te importara que termine con esto… ¿verdad?—pregunto haciendo una seña con la mano, otros dos enmascarados se acercaron al joven rubio que yacía en el suelo, mostrando unas cuantas lagrimas en su rostro y resto de ellas en sus mejillas ya de un color rojo por el llanto. La de ojos violetas movió la cabeza en gesto de aprobación—terminemos pues, con esto—
Alfred miro con rabia y miedo a la rusa, y su vista fue directamente hacia el de ojos esmeraldas, lo tomaron por el cuello y por los brazos, mientras se removía asustado, el de ojos azules intento moverse pero lo tenían bien agarrado, Annya regreso su vista dándole una vez más con el bastón de metal hasta dejarlo en el suelo de nueva cuenta, al mirar hacia arriba lo vio, el chico, ese era… ¡Arthur! Ahora recordaba parte de todo lo que había vivido, sus ojos color cielo se abrieron desmesuradamente, removiéndose, tirando lagrimas, escuchando a las personas detrás de ellos riendo y soltando burlas hacia el chico.
Su boca se abrió y temió lo peor posible, los guardias colocaron al de esmeraldas que tenía una expresión aterrada en el rostro y desfigurada por el miedo, en una silla y lo amarraron colocando sus manos y en su cabeza una especie de aureola metálica con un collar metálico en su cuerpo… este con trabajo podía respirar, miro con cariño al americano, sus lagrimas bajaron, asustando a Alfred quien estaba removiéndose como podía donde estaba.
-Dime Alfred… ¿piensas terminar con esto o quieres que el muera?—pregunto Annya, sosteniendo una mirada amenazante y seria sobre el de cabello trigo, este le miro asustado—responde Jones—
-No…-
-¡Mátame entonces!—grito Arthur como podía con el collar en su cuello—¡aunque el dijese que dejara de desobedecer, yo no lo hare, no pienso hacerlo!—grito orgulloso Arthur, llorando pidiendo disculpas con sus lagrimas a Alfred que lo miraba aterrado—
-No… no lo mates—respondió el de ojos azules en suplica, llorando sin siquiera mirar a Arthur quien parecía mirar al techo de la iglesia—por… favor…
-Te protegeré… no importa que—replico Alfred ante un Arthur de veinte años, el primero apenas y tenía diecisiete años de edad pero en esos casos hablaba como un adulto—no me importa dar mi propia vida para que tu estés bien y feliz—
-¡No seas idiota!—grito Arthur molesto en el bosque en las afueras de la cuidad—si tú te vas… ¿quién diablos me soportara llorar y dirá que soy un imbécil al abrazarme?—
-Eres un imbécil de verdad Arthur—respondió entre lagrimas y sonrisas Alfred—sabes… no me importa… dar mi vida por la persona que más amo en este mundo, aprendí que es el sacrificio por la persona que amas…—
.-.-.-.-.-.-.-.-.
-A…Alfred—comento un muy asustado y lloroso Arthur mirando a los ojos a Alfred, cayendo de rodillas
-Sabes—comenzó Arthur con una sonrisa entre lagrimas, Alfred volteo a verlo encontrándose con los esmeraldas bañados en lagrimas—aprendí que es el sacrificio por la persona que amas—comento riendo un poco—
-A...Arthur… eres un imbécil—cometo el de cabellos de trigo lloroso—
Annya, quien hasta ese momento estaba mirando al de ojos azules, volteo su mirada violeta hacia el de ojos esmeraldas, sonreía con ternura, contrajo un poco sus cejas mostrando disgusto, torciendo un poco la boca ante el acto de "amor". Alfred no dejaba de llorar y pedir que no le hicieran nada a Arthur, pero el rubio de cabellos desordenados no hacía más que mirar el techo, y pedir disculpas al chico que lloraba, se podía escuchar los bufidos, alaridos e insultos de los que estaban en el salón principal de la iglesia. Kirkland miro con cariño por última vez a Alfred, quien yacía arrodillado en el suelo, y le susurro un "te amo… volveré por ti" por alguna razón a Alfred se le hizo unas palabras particularmente hirientes. Annya dio una señal con su mano y uno de los enmascarados se posiciono detrás de Arthur, jalando el collar con fuerza, haciendo que este soltara gemidos agudos de dolor, para luego activar un mecanismo que hizo que por dentro salieran púas, incrustándose en su cuello.
-¡ARTHUR!—grito con toda su voz el estadounidense, viendo de los ojos del pequeño Arthur se escapaba la vida y el brillo, removiéndose, mientras su cabeza caía ya sin vida y su cuerpo dejaba de moverse, se encogió en sí mismo—eres una maldita… no tenias que llegar a ese extremo—comento dolido, sin siquiera mirar –
Braginsky solo se encogió de hombros, sin importancia, sonriendo como siempre, volviendo a hacer la seña con la mano, el cuerpo de Arthur que antes yacía en la silla fue removido, cayendo por las escaleras de aquel lugar sin importancia. Los enmascarados tomaron a Alfred pero antes de colocarlo en la silla como hacia unos momentos estaba Kirkland.
-Hey idiota… ¿sabes que esto es mal visto verdad?—pregunto Arthur, quien estaba siendo abrazado, con cariño mientras el menor tenía su nariz en su clavícula—
-no me interesa… -comento Alfred aspirando el aroma de su ahora pareja sentimental, hacia unos momentos se había declarado y Kirkland había correspondido—si es contigo no me importa—
Arthur le abrazo del mismo modo que el, intentando no llorar.
Cayeron del techo, ambos vistiendo como ángeles de la muerte solo se podían ver los resplandores de sus ojos, mirando a todas partes escudriñando entre la gente, hasta divisarlo, el más grande acertó con la cabeza, cubriendo el cuerpo sin vida de Kirkland con su capucha y cargándolo de igual manera, el menor de ellos se abalanzo contra los enmascarados que tenían a Alfred prisionero golpeándolos, y apartándolo de él. Tomándolo del brazo para salir de la iglesia, ambos rompiendo el cristal de la parte trasera huyendo.
-¡Atrápenlos!—grito Annya, enfurecida apuntando hacia el ventanal donde se habían escapado viendo como sus subordinados intentaban alcanzarlos—esto debe terminar…
Cuando estuvieron lejos del alcance de los subordinados de la rusa, el encapuchado mayor dejo el cuerpo del chico reposar en el suelo, cerrando sus ojos, Alfred se acerco hasta poderlo abrazar, llorando amargamente, pidiendo a dios que no sea verdad.
-Alfred…—dijo uno de los encapuchados descubriendo su rostro, un hombre moreno de cabellos negros azulados, Eduardo—deja de abrazarlo…—comento frio y distante de la situación—
-Señor Jones—comento la voz femenina a su lado, destapándose, mostrando a la mujer pequeña de cabello negro—sabemos cómo se siente pero necesitamos hablar—comento amablemente la chica—
-¿Hablar?—pregunto distante Alfred quien sostenía el cuerpo de Kirkland entre sus manos—de que… no los conozco, acabo de ver morir a Arthur… de recordar cosas que quizás, no se si viví—comento llorando con el timbre de voz bajo—¡¿De qué mierda quieren hablarme?!—alzo el timbre de voz
-De tus recuerdos—comento Itzel ya sin amabilidad, con seriedad y con una mirada sumamente dura—
Arthur: ¿M-Me mataste?... ¿Por qué que te hice? *minuto de silencio* Cortana... ¿estas llorando?
N/A: no me hiciste nada cariño… es la historia, oh vamos… no te molestes... y no no estoy llorando solo es una basura en el ojo *llorando a moco tendido*
Alfred: *llorando como magdalena* Estoy Viudo… soy viudo…
N/A: Calla Alfred… no estás viudo... no sea patético. No estás casado…
Incluso mi madre y mi hermana que estaban viendo que escribiera esto me preguntaron "¡¿por que mataste a Kirkland?!" y yo"Neeh"
