How is it going, bros? Bueno ya se que no he subido desde el miercoles pasado, tuve un problema y bueno prefiero no hablar de eso. saben? me estoy poniendo un poco paranoica con esto de las historias de terror, he, y ya saben eso y lo otro mejor no lo pienso. Bueno ahora en este capitulo veremos que cojones estaba haciendo Arthur mientras sucedía lo del capitulo anterior, Espero no desesperarlos que falta que la historia se ponga aun mas... rara y de vueltas.
Sin mas que decir, Disfruten.
Abrió sus ojos, al tiempo que se levantaba de esa cama sumamente adolorido, por alguna razón le dolía el cuello y la cabeza. Recordaba haber estado paseando por todo el maldito pueblo, divisando a ciertas personas y huyendo de las mismas, suspiro pesadamente, mirando su reflejo en el espejo que marcaba un numero, 206, vaya cosa, recordaba esa habitación, recordaba lo que había pasado, y cuando lo vio en el pueblo, no quiso repetirlo había sido suficiente con vivirlo una vez y quedarse atrapado por sus mismas palabras, soportando siempre ver a la gente del pueblo de la cual juro se vengaría haciéndolos caer en su mismo infierno por lo que hicieron a una persona que no tenia pecado. Si, la orden de aquella ciudad fantasma en esos momentos, era muy apegada a su religión demasiado fanáticos, el rompió las reglas y se alegra de haberlo hecho, el también era un fanático nivel dios, miro de nuevo el espejo que estaba enfrente encontrándose con su imagen y sus ojos sin brillo.
-Claro… el brillo desapareció hace ya muchos tiempo—sentencio poniéndose de pie entrando a la cocina de aquel lugar, mirando a todos lados buscando algo cuando escucho sonidos de pasos y voces, aquellas voces—mierda… ¿cómo me encontraron?—comento corriendo hacia la ventana—
Estaba en el segundo piso, pero ya había intentado eso antes, y no le había pasado nada, dos veces sin pensarlo salto. Topando con el suelo poco después, pero un dolor, había dolor, en su pierna derecha, miro hacia arriba encontrándose con los enmascarados, diablos los odiaba les daba asco el solo verlos. Habían gritado que lo atraparan, y el corrió, cayendo poco después, el dolor en su pierna había sido provocado de alguna manera externa a la caída, nunca había sufrido un daño, en los 200 o un poco mas ya no lleva cuenta, que estaba en ese pueblo maldito había sufrido una lesión. Siguió corriendo hasta encontrarse con el hospital… detestaba ese lugar más que nada en el mundo, ahí había perdido todo, y había comenzado todo.
Miro hacia atrás y noto que los enmascarados venían tras el gritando, eran varios, le pareció vislumbrar en la antigua habitación a alguien, dos personas asomándose, pero era imposible, nadie que habitaba ese pueblo se dirigía a esa habitación, todos decían que el inicio del mal se encontraba en ese cuarto por lo que fue de su elección para esconderse. Llego poco después de subir las escaleras con el dolor llego a la habitación 206, no había nadie, como lo imaginaba, cerró la puerta apoyándose contra ella, y el forcejeo lo hizo saltar un poco.
-Que no entren por favor—pidió a nadie sabe quien, su magia estaba perdiendo el efecto, desde que se había topado con Alfred en la cuidad llena de neblina, uno de ellos entro los demás pasos se habían ido por algún lugar del pasillo, el enmascarado diviso a Arthur—ni si quiera se te ocurra tocar o hacer algo humano—agrego con un brillo raro en sus ojos—
Como era de esperarse este no le escucho, se lanzo hacia el de ojos verdes utilizando un bate de madera, haciendo que Kirkland, reaccionara de manera extraña, normalmente cuando lo atacaban se defendía con magia, pero esta era poca por alguna razón, esquivo el ataque tomando un jarrón que había en la habitación para arrojarlo lejos en dirección de donde estaba su atacante, pero se había movido y estaba a punto de golpearlo cuando…
Grito.
No había sido él quien gritaba si no un recuerdo de aquel horrible día, había gritado generando una ola de gritos incontrolables que debías estar a kilómetros de ahí para poder escucharlos como un susurro, Kirkland se movió viendo como el hombre caía muerto ante sus ojos.
-¿Se supone que…?—la pregunta quedo en el aire, ante él, la imagen de el primer Alfred estaba haciéndose presente—A…Alfred—Este simplemente sonrió como era su costumbre antes de que pasara todo lo que había vivido y se esfumo dejando al de ojos verdes solo—…¿Alfred?... —Escucho un ruido proveniente del pasillo y dio un vistazo, los enmascarados cargando a alguien, eran dos personas, una forcejeaba y la otra no, por unos momentos le pareció ver una cicatriz en la cara del que estaba al parecer desmayado—no, no es posible… ese chiquillo….
De nuevo esa neblina por toda la cuidad, alzo su rostro encontrándose con el cuarto destruido, la cama aun seguía en su lugar, el jarrón estaba destrozado a sus pies y las flores marchitas estaban por todos lados, y las vendas que eran pertenecientes al primer Alfred, suspiro, se giro de nueva cuenta hacia la cama, y tomo las vendas escuchando un ruido proveniente detrás de el.
-Supongo que has venido hasta aquí por algo—comento hacia lo que sea estuviese detrás de él—dime a que has venido… no creo que sea una simple razón como para verme, y tampoco creo que la razón por la que estés aquí sea del todo… convincente—y se giro para encararlo encontrándose un chico de llamativos ojos y una sonrisa suave en el rostro mirándole fijamente— ¿Al… que pasa?—
Solo tenía la mitad, el fantasma se miro a sí mismo, aun sonriendo para mirar de nuevo a Kirkland que estaba sorprendido y asustado, no tenía un pedazo de él en la parte de las costillas y la pierna del costado derecho, pero eso no era lo importante, si no el que chico estaba ahí parado.
Poco después el chico desapareció. Y él salió del hospital dirigiéndose a ningún lugar en especial, conocía de memoria la pequeña ciudad y andaba por todo el lugar como si nada, sin importarle los monstros, nada podían hacerle, diviso a uno de ellos acercándose lentamente, de un momento a otros habían estado rodeándolos, y no se había dado cuenta gracias al estúpida niebla ¿Cuánto tiempo llevaba parado ahí en ese mismo lugar?, corrió alejándose de esas cosas, no les temía pero con la poca magia que le quedaba últimamente no era la mejor idea quedarse entre ellos, llego al cementerio, que estaba alado de la catedral, jadeante y sonrojado, diviso como las figuras escapaban… y luego los enmascarados, mierda ¿es que nunca lo dejarían en paz?, corrió dejándolos atrás, buscando una salida hacia su propia pesadilla dirigiéndose al montículo de apartamentos.
-Alfred… ¿q-que piensan hacer?—pregunto un agitado Arthur caminando en reversa con la mirada sorprendida y perdida en un punto especifico— ¿q-que piensan h-hacer?
-¿No crees que a Samael le gustaría un joven como tú?—pregunto Braginsky con una sonrisa más que tétrica y aterradora—
Samael, estúpido dios pagado que adoraba la secta, los odiaba a todos, había mantenido su promesa de hace dos siglos atrás con su… Alfred. Suspiro cansino, girándose solo para encontrarse a si mismo mirándose fijamente sosteniendo el conejo de peluche que en algún momento sostuvo Alfred, no parecía enojado consigo mismo, si no que parecía más bien… triste, la niebla densa los cubrió mas dejando sin mucho campo de visión a ambos, y el pequeño se acerco lentamente hacia el mayor de ambos, aun con su mirada fija. Un chillido, uno que alerto a ambos se hizo presente en el ambiente ambos buscando la causa del chillido y solo el pequeño logro verlo…aquella cosa atravesó el estomago del más chico de ambos oji-verdes haciendo que la sangre salpicara hasta donde podía, las garras salieron del vientre y subieron a la cabeza, Kirkland solo se mantuvo con su cara sorprendida viendo como un moustro mataba a su pequeño, nunca antes había ocurrido, y aquella criatura desapareció dejando a Kirkland sorprendido y asustado de su destino. O al menos eso creía unas largas garras pasaron a su lado lastimando su hombro, en dos siglos no había pasado ¿Por qué hasta ahora? Se encontró corriendo de la misma manera hacia los apartamentos dejando a la criatura atrás
-Mierda… ¿qué diablos está pasando?—se pregunto a si mismo mientras corría en los pasillos perseguido por aquella cosa, hasta llegar a la habitación 302, la criatura ya no lo siguió y este entro a la habitación se sento en el mueble suspirando sonoramente—que diablos…
Inclusive para el era difícil desifrarlo.
YAY espero les guste este fic' le fata unos cuantos capitulos [como siete u ocho] para terminar, pero se pondra raro ya mero se revela la promesa! en el proximo capitulo!
¿QUE HORA ES? HORA DE LOS SPOILERS~
"Fuiste condendado a algo por lo que no tenias que pagar"
"¿Samael?"
"Seria mejor... si tan solo me dijeras"
"El olor se hacia fuerte y con el, el dolor del joven Kirkland"
Nos vemos, por cierto tengo un nuevo fic comenzando apenas llamado THE RULE OF ROSE, si tengo un no se que cosha con los fic's de terror xD espero puedan pasar a verlo es rango M
***BRO FIST***
