N/A: Hola Chicos!, ya se que llevo DOS MESES sin publicar ni miércoles de este fic... ¿pensaban que me había olvidado? No señores!, no me olvido... se los debo, de hecho la segunda temporada de esto esta ya hecha. La saga es del AU HetaHill. (Silent Hill+ Hetalia = HetaHill) eue. la segunda saga se llama "One More Soul to the Call" habla del hijo de Alfred, pero deberán leer este al final :) Bueno dejo de spoilearles con mis futuros fics y si me gustan los fics largos y medio confusos... Asi que mejor vamos con la historia. Lamento si hay partes en las que no tiene coherencia. Suelo ponerme incoherente en la noches.
-Buenos días Alfred—dijo una voz cantarina y femenina que estaba al frente de el, no había podido reconocerle hasta que ella volteo descubriéndose la cara, pues llevaba una capucha algo larga que le cubría mas de la mitad del rostro. Abrió sus ojos con gran temor, siguiéndole con la mirada a medida que se acercaba—sabes querido Alfred… Cuando escapaste de la iglesia supe… que, Arthur no está muerto—comento sonriendo de manera tétrica—así, se que puedo matarlo enfrente de tus ojos—
Trago duro, mirando a la rusa enfrente de el, intentando sostenerle la mirada y respirando despacio, sentía que podía ver el cómo funcionaba su sistema respiratorio. Soltó un suspiro algo bajo que hizo sobresaltar a la otra persona.
-Alfred… te diré esto—trono los dedos y se comenzaban a escuchar pasos detrás de la puerta de la habitación—cuando supimos que volvías estábamos todos asustados… de que pudieras salirte del camino de nuevo… y bueno… te contare algunas cosas que debes saber de la orden—los pasos se alejaban y regresaban esperando la señal de entrar –
-¿Q-Que es exactamente lo que quieres decirme…?—pregunto temeroso riendo nerviosamente, estar cerca de esa mujer, le hacía doler la cabeza, sudar frio y tragar duro, esa mujer bien podría hacer que todo lo que creía se fuera a la misma mierda—
-Veras cariño… La orden de Samael… no es como piensas, queremos que el nuevo dios renazca, que regrese con nosotros… pero… el pueblo que tanto se esmero, está manchado por dos, un mismo pecado ¿sabes de que hablo Alfred?—pregunto distorsionando la sonrisa en una sádica sonrisa haciendo que la recamara donde se encontraban se volviera helada y sin ruidos, tan silenciosa como los cementerios. Alfred negó con su cabeza lentamente, le causaba pavor el verla, volvió su mirada violeta hacia Alfred después de apartarla unos segundos—me refiero mi querido Alfred, a que… Tu y Arthur han hecho algo considerado pecado… y no solo eso… has matado a la madre de Arthur, por seguir con ese pecado y nosotros… intentamos borrarlo, pero no se pudo –dijo poniendo uno de sus dedos en su boca simulando inocencia—además de que nos has quitado a quien recibiría al dios –trono los dedos haciendo que dos hombres enmascarados entraran a la habitación llenos de sangre en las ropas—supongo que sabes que es lo que pasara…
Para los siguientes minutos la sangre se helo.
Encima de la cama, el cuerpo helado y muerto del pequeño Arthur yacía escurriendo un poco de sangre la cual estaba comenzando a coagularse, se acerco precavidamente con los ojos abiertos del miedo y espanto que le había causado ver al menor que persiguió por más de media cuidad, con las manos temblorosas y sudando frio, trago de nueva cuenta lo poco de saliva que se agolpaba en su boca y corría hacia su garganta, buscando un lugar donde alojarse. Respiro pausadamente. Para luego mirar fijamente los ojos verdes sin vida y sin color, y su boca entreabierta, una imagen que nunca había deseado ver en nadie, ni siquiera en sus enemigos. Acaricio la mejilla sutilmente mientras los enmascarados lo tomaban por los brazos y el miraba como lo sacaban por la ventana antes de tirarlo del tercer piso.
-Oye Alfred… ¿por qué tu no crees en Samael?—pregunto un Arthur de doce años sosteniendo un conejo de peluche rosado, mientras un Alfred de diez años le miraba sonriendo—
-Pues… mama dice que Samael no es un dios—comento riendo y mirando al mayor que estaba sorprendido por sus palabras— ¡oh vamos Arthie, no te pongas así!—
-Soy Arthur, maldita sea—comento agrio el menor inflando las mejillas, desde que conocía a Alfred siempre le decía Arthie, haciendo molestar a Kirkland, suspiro agotado con Alfred nunca se podía—vale… no es para tu mama un dios real…
Aquella conversación había agolpado en su mente y cuando abrió los ojos ya no había nadie en la habitación solo él. Dio un suspiro, cayendo sentado en la cama, mirando que estaba en el sitio de apartamentos, ¿Cómo había llegado hasta ahí?, no tenía idea, pero no era de preocuparle demasiado. Llego a la puerta principal después de caminar un poco por la habitación sucia, abriéndola y caminando por todo el pasillo, había escuchado cerrar una puerta proveniente del piso de arriba, el edificio abandonado tenía buena acústica.
Llego hasta donde quería y miro la puerta, traía el numero 302, suspiro un poco, creyó escuchar voces, demasiadas para su gusto y rezo por que no fueran de los enmascarados… Abrió de golpe la puerta encontrando el living vacio, escuchando pequeños gemidos, para mirar a todos lados encontrando restos de sangre por los muebles y partes de la habitación, como si alguien se hubiera apoyado y tuviera una herida bastante severa.
-¿Hola?—pregunto mientras recorría el living con demasiada cautela para su gusto, mirando a todas partes buscando algo con que protegerse—
-Alfred?—reconocía esa voz, miro a un lado para encontrarse con la voz proveniente de aquel sujeto, esos ojos, ese mismo rostro, se alegro tanto de verlo que quería abrazarlo y estrujarlo… pero estaba mal, demasiado mal, se quedo mirándole unos momentos—¿pasa algo?
-¿Cómo llegaste hasta aquí?—pregunto caminando hacia atrás, quizá todo era una mala broma de su cerebro que no hacia más que decirle que era una trampa y que le estaban jugando una mala broma—
-Alfred… yo…
-Eres….
Perdon que sea corto mi cerebro hoy no dio para mas (? perdonen se que no debo publicar a lo imbecil pero esto debia publicarlo. el proximo si es mas largo... mucho mas misterio e historia y suspenso para ustedes !
