Oh Rayos, ¿cuando tiempo llevo sin publicar aquí?, supongo ya mucho. Bueno hoy les traigo un McCdoble :) el paquete del McCdoble

1.- Capítulo actualizado de "la Casa Embrujada"

2.- Capitulo Actualizado de Piratas del Caribe

No incluye bebidas.

Espero que les guste y que no se hagan bolas con este capitulo, que ya mero estamos por terminar, este y unos cinco más, y listo. Perdón los motivos fueron mas familiares que cualquier otro... así que perdonen.


Se hizo unos pasos para atrás al mirar a quien estaba justamente enfrente de él. Sus ojos se agrandaron en sorpresa y en obvia confusión, la pregunta rondaba en su cabeza ¿Cómo es que el había acabado ahí?

Sinceramente, creyó que los únicos capaces de ir a ese lugar eran el y Arthur, pero su creencia cayo cuando vio al rubio delante de el en la misma confusión que Alfred, sonidos de pasos y quejidos llenaron la habitación, sus ojos miraron hacia el cuarto, asombrándose más, no estaba solo aquella otra melena con las ropas manchadas en carmín lo había seguido a aquel mundo de la muerte. Trago duro, si era una broma que el mismo lugar de tinieblas le estaba jugando, era jugar con sus emociones y corazón. El primero rubio camino hacia el abrazándolo y tanteando con la vista y manos si estaba bien, el segundo se dejo caer en uno de los sillones profiriendo un bufido audible y un gemido de dolor.

-No deberías estar aquí… deberías estar descansando—comento el primero aun abrazando a Alfred, quien desconcertado no podía decir nada—aun estas herido…

-No… hace falta—comento sonriendo, acomodado en el sillón donde estaba respirando lo más que podía cerrando sus ojos, la pérdida de sangre lo estaba cansando—m-me alegra que estés bien gordo.

¿Cómo…? ¿Por qué? ¿Qué?...

Aquellas preguntas rondaban en la cabeza de Alfred, quien cuando el muchacho se separo de el para mirarlo sus ojos impactaron contra los violetas, y la sonrisa reconfortante del chico, no podía moverse hasta que el otro profirió un suspiro y fue con el que estaba sentado sonriendo, tomando su mano para mirar por debajo de su camisa sus vendajes, Jones se dejo caer de rodillas aun pasmado.

Ambos lo miraron, estaba llorando ¿impotencia?, ¿felicidad?, ¿enojo?, no sabía ni siquiera el mismo Alfred por que lloraba, segundos pasos se escucharon provenientes de otra habitación, caminaban con parsimonia, unos pocos gemidos de dolor se hicieron presentes en la habitación, los azules de Alfred impactaron contra los verdes. Que lo miraban con ternura, alivianado de que el muchacho estuviese bien, una pequeña sonrisa se hizo presente en el rostro de Arthur, mientras que sus pasos, poco a poco avanzaban hacia donde Alfred. Y este segundo en shock aun no podía reaccionar bien, torpemente avanzo unos pocos pasos a tropezones hasta que el de ojos verdes estuvo en frente de él, arrodillándose y abrazándolo entre lagrimas, pidiendo perdón y profiriendo frases que alivianaban su ser cada vez mas y mas.

Alfred lo abrazo de la misma manera, alivianado que estuviera bien, manchándose de sangre, soltando algunas lagrimas, y dejando ver un lado vulnerable ante los otros dos que sonreían un poco ante la escena, el que estaba sentado tosió llamando la atención de ambos, haciendo que Arthur soltara un gruñido pequeño y terminara por levantarse de nueva cuenta con bastante dificultad, y Alfred le siguiera el paso.

-Supongo… los conoces—hablo Arthur con dificultad mirando a ambos chicos frente suyo—

-S-si—esa fue la respuesta corta y confusa de Alfred, podría casi jurar que eran ellos pero, no sabía si en verdad eran reales aunque el abrazo se había sentido muy real—

-Siéntate… debemos contarte algo Alfred—profirió con suma dificultad el que yacía sentado haciendo que este se asustara en sí, con dificultad comenzó a hablar hasta que quien estaba a su lado le reprendió diciendo que era mejor que el hablase, pues su condición no era del todo optima.

-Todos alguna vez nos conectamos por esta casa… el, yo… tu… Arthur—comenzó quien estaba a un lado del herido, mirando preocupado al chico del rizo anti-gravedad—y después de que ya sabes parte de la verdad, de el por qué la orden te persigue tanto, y a Arthur supongo que puedes escuchar esto—bajo su cabeza dándose valor a sí mismo, pero el sujeto que estaba a su lado tomo su mano dándole el valor que necesitaba para seguir—durante mucho tiempo hemos estado encerrados aquí, el pasado, y tu presente se han fundido. Gracias a que has sobrevivido, nosotros no somos de tu presente, al menos nosotros dos no—se señalo a sí mismo y luego al otro joven que sostenía su mano—somos parte de tu pasado, que alguna vez hizo la promesa de regresar a este lugar y proteger a Arthur con su vida, como una vez atrás lo hizo. Arthur es parte de tu pasado y presente—Alfred estaba asombrado, y horrorizado… ¿hacia cuanto tiempo había vivido con semejante mentira en toda su vida? Ni el mismo lo sabía, quizá toda su vida era una maldita mentira ahora desvelada por aquel que creyó siempre lo apoyaba—tu memoria no regreso… no completamente, solo una porción, pero nosotros…

-¿Por qué exactamente estas diciéndome esto…?—pregunto casi sin emoción, su voz estoica y el bajo volumen que utilizaba hicieron que lo miraran a ver— ¿Por qué decirme que toda mi vida fue un engaño… que toda mi vida… no era más que una maldita mierda en todo este asunto…? No le veo sentido…

-Por qué, tu así lo decidiste—alego el del sillón más calmado que todos inclinándose hacia adelante para encarar al estadounidense que no dejaba de temblar y mirar el suelo ante sus palabras—tu fuiste el que nos mantuviste en esto desde siempre, tu yo… anterior mantuvo su promesa, llegaste hasta aquí, protegiste a Arthur cuantas veces pudiste, y nosotros terminamos aquí, por el simple hecho de que… queríamos estar contigo. Esa es la razón por la que estamos aquí nosotros dos, por la que te decimos esto, porque tu promesa y por que el hechizo que hiciste hace tiempo atrás no se puede desvanecer y por que la orden ha vuelto a comenzar a sacrificar a las personas… ¿no es así… Arthur?

Alfred miro a Arthur, es cuando se dio cuenta que traía consigo en uno de sus costados un manchón de liquido carmín, llevando una mano a la zona, manchándola con aquel liquido que tanto detestaba, para mirar la cara de Arthur que le pedía perdón, aquella cara que había visto en la iglesia anteriormente, antes de morir.

-Ellos comienzan a buscar a los que estén junto a ti Alfred—el oji-esmeralda bajo la vista mirando su propia herida soltando un par de lagrimas— ¿que se supone debía hacer para protegerte de la orden, cuando yo era el condenado? ¿Qué debía hacer después de que diste tu vida para salvarme de ellos? –pregunto sollozando, esa era la parte que aun Alfred no entendía—

-No llores Arthur—le dijo el chico poniéndose a su altura, alzando su mirada—

-Arthur… yo… no… s-se que… decir—Alfred no sabía esa parte de su propia historia aun tampoco, era bastante raro a decir verdad— ¿Qué se supone hice o debí hacer… Francis?...