Disclaimer: Naruto y sus personajes pertenecen al gran Masashi Kishimoto, sólo lo uso para divertirme y sin fines lucrativos.
Advertencias: Inuzuka Sora (o Hyûga Kuroi) y Eifie son personajes que no aparecen ni en el anime, ni el manga, ni tampoco en las películas, sino que es de mi propia imaginación. Como podréis comprobar, me gusta crear personajes donde no los hay (risa nerviosa). Tampoco estoy en contra de ninguna pareja fan con Sasuke; así que, por favor, pido respeto por mi historia y sino os interesa, simplemente pasad a otra cosa ^^
Sin más que advertir espero que disfrutéis de este último capítulo. (Y dejad algún rewiew, se agradece mucho).
Cáp. 4: La estocada final
Suspiré al sentir que la lluvia se detenía. Esos días habían sido muy fríos y llenos de tormenta. Mi aliento se condensó en una pequeña nube de vaho al respirar agitada por el duro entrenamiento y sonreí al ver todos los objetivos destruidos. –Es la hora. –anunció el felino.
-¿Sientes su chakra? –pregunté al verlo tan tenso y al asentirme me preparé para mi propósito. -¡Byakugan!
Saltamos por varios árboles y pude divisarlo a distancia –Ni siquiera se esfuerza en ocultar su chakra.
-Es un Uchiha, ¿Esperabas que fuera modesto? –le pregunté con burla y Eifie continuó nuestro pequeño viaje. –Aléjate de aquí hasta que te llame. Esta batalla es sólo mía. –el gato no se opuso y me esperó en una cueva cercana. Me despedí de él y continué saltando entre el frondoso bosque.
Al divisarlo en un claro cercano a la cascada, me lanzó varios shuriken como "saludo", que rechacé con el Juken -He venido a proponerte un trato. –anuncié al mismo tiempo que las nubes ocurecían el paisaje de nuevo. Sasuke iba a seguir caminando pero un kunai pasó por delante de su rostro hasta colisionar con un árbol y bajé de la rama para acercarme a él –He dicho que he venido por algo, Uchiha. -La única respuesta que recibí fue su mirada por encima del hombro y no necesitaba nada más para saber que no oiría ni una palabra de una kunoichi.
Si creía que era como Sakura se iba a llevar una sorpresa. Era una mujer de armas tomar.
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La lluvia se intensificó al vernos luchar y el tiempo acompañaba a cada uno de nuestros sentimientos. Ambos nos sentíamos perdidos y solos en el mundo y los truenos representaban nuestro reprimido desprecio y odio hacia todo lo que nos rodeaba.
Los primeros movimientos, como era de esperar, fueron para probar al contrario, pero no por ello éramos menos cuidadosos o certeros. Comprobé que el Uchiha me miraba con esos ojos del color de la sangre cada vez que nos acercábamos para un enfrentamiento cuerpo a cuerpo y eran puro arte.
La mirada del odio personificado.
Tan intenso... tan sensacional... Nuestras miradas cruzaron sus caminos y sentir cómo se derramaba sangre desde su herida del hombro corriendo libre por el filo de mis armas era incluso excitante... Ambos líquidos carmesíes mancillaban nuestros cuerpos, al igual que el terreno en el que estábamos y relamí mi labio superior al notar el característico sabor metálico en éste.
Al ver cómo liberaba el poder del sello y modificaba su cuerpo para venir a atacarme, decidí hacer mi siguiente movimiento. Las venas que conducían a mis ojos se notaban a flor de piel y mis iris se aclararon, confundiéndose con el resto de mis ojos. -¿Byakugan?
-Yo también me sorprendí al saber que no era Inuzuka Sora –dije empujándolo- sino Hyûga Kuroi. –mi katana golpeó haciendo un estridente ruido por todo el filo de su kunai y se detuvo en seco.
-Mientes –me empujó al clavarme un kunai en el brazo y perdí el equilibrio al resbalar con el pequeño charco carmín, donde convergían ambas esencias rojas de los Hyûga y los Uchiha. Para frenar la caída, enganché un hilo al cuello del Uchiha con ayuda de un shuriken, pero no esperaba que se desequilibrara y ambos caímos por la pendiente hasta detenernos entre algunos charcos de agua, quedando él encima de mí mientras pintábamos nuestro alrededor de escarlata. –No puedes ser alguien que murió hace seis años.
Primero me impresioné -¿Yo, muerta? -me reí a pleno pulmón sin poder evitarlo -¿Supusistes que morí a los cinco años? Te creía menos soñador, Sasuke. – clavó otro de sus kunais cerca de mí y acercó su rostro al mío, casi rozándonos por la nariz. -Crees que soy una niña mentirosa que quiere tu compasión. –aseguré mirándole con supremacía -¿Necesitas pruebas? Mira mi muñeca derecha. –el Uchiha lo hizo, siempre vigilando que no moviera un músculo y al ver el colgante con el característico símbolo de los Hyûga tiró de él, profundizando las heridas de aquella zona.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, pero ese sentimiento tan doloroso al rozar mis heridas con el duro metal de la cadena de plata, me recordaba que estaba viva, que toda aquella pelea no fue un sueño y que estaba a la altura del joven azabache. Éste cambió su forma física hasta volver a tener su apariencia habitual.
-¿Sabes por cuánto tiempo te busqué para cumplir mi promesa? -Las gotas de lluvia habían empapado nuestros cuerpos y gracias a que los cabellos como la noche ocultaban sus ojos no podía adivinar en qué estaba pensado. -¿Lo que sentí al oir rumores de que estabas muerta?
-Pues no lo...
-¡¿Tienes idea de lo que siento ahora mismo?! –me interrumpió y sólo el ruido que hacían las gotas al estrellarse contra nosotros fue lo que se escuchó.
–¡No! –vociferé encarándole -... No lo sé. -Sasuke parecía querer desahogarse, pero no sabía a ciencia cierta si lloraba o sólo eran gotas de lluvia rodando por su pálido rostro -¿Me escucharás ahora? –pregunté al verlo calmado y éste solo hizo un silencio. –Quiero ser tus ojos. Mi Byakugan te será útil y yo ya no tengo un camino el cual seguir porque lo que creía una vida... resultó ser todo mentira.
-Te equivocas. –me alzó el mentón y me miró a los ojos –Sigo siendo parte de tu vida. –aparté el rostro bruscamente, haciendo que mi flequillo tapara mis ojos.
Yo también me sentía parte de su vida.
-Sasuke, por favor. –contesté en tono burlón –Éramos unos niños cuando querías casarte conmigo. Ni siquiera eras consciente del peso de tus palabras. Olvídalo.
-¡No haces más que olvidar! –retiró el kunai de mi brazo, arrancándome un grito de dolor. -Hice una promesa, la primera... a ti. –susurró sobre mis labios.
-S-sólo éramos amigos... –mi voz perdió fuerzas al sentir su presencia tan de cerca y mi vista se nublaba por la pérdida de tanta sangre.
-¿Y ahora? –no contesté. -¿Qué somos? -Acarició mis labios con los suyos y entorné mis ojos pues mi timidez superaba a cualquier sentimiento que pudiera mostrar ante él.
Sus manos buscaron las mías y las entrelazó en un agarre necesitado mientras cerraba al completo mis ojos derramándo una solitaria y salada lágrima al descubrir un nueva senda.
Nuestras bocas probaron de la contraria tanto como gustaron, con el pequeño pero intenso sabor a dos de las sangres más distinguidas de Konoha.
Le seguiría allá donde fuera y sabía que él haría lo mismo por mí. Habíamos creado nuestra propia forma de sobrevivir y nuestro nuevo y único camino. Lucharíamos solo por nosotros y no miraríamos al lugar que tanto sufrimiento nos había dado.
Y así, la tormenta se fue dispersando, dejándonos ver el sangriento atardecer que nos reconfortaba, ya que la pelea nos agotó y el tiempo solo hizo que nuestras figuras quedaran heladas.
Llamé a Eifie y los tres nos dispusimos a caminar por un destino no conocido. A un nuevo amanecer donde solo nosotros existiríamos.
FIN
Bueno, hasta aquí este cortito fic. Espero que os haya gustado a los que lo hayáis leído y también espero que me comentéis qué tal la lectura, para así mejorar como escritora ^^. Pues nada, c'est fini ¡Hasta el próximo fic!
