Lady Escándalo

Capítulo 2

¿Por qué no duermo contigo?

"Va a soltar a Lord Taisho o ¿voy a tener que darle de comer con la cuchara?" – preguntó Kaede a Kagome cuando la comida estuvo hecha y con un toque de desaprobación por mantener amarrado a la cama a su prisionero.

"No podemos confiar en él Kaede y, no podemos vigilarlo todo el tiempo." – respondió Kagome – "y no me reproches por haberlo traído, necesitaba un cochero."

"Lady Kagome, creo que se puede confiar en él." - contestó mientras ponía cuatro lugares en la mesa.

"Kaede recuerda, mi nombre es Shaoran." – era necesario que tanto Kaede como Sango recordaran que debían mantener su falsa identidad. Kagome se dirigió al piso de arriba para hablar con Sango, pasó enfrente de donde se encontraba atado Inuyasha sin dirigirle la mirada.

Encontró a Sango jugando con el bebé que estaba acostado en la cama.

"No sé cómo puedes tratarlo así, teniendo en cuenta quien es su padre."

"No pienso ni por un instante en su padre, míralo Kagome, no se parece en nada a él y yo me encargaré de educarlo para que no adquiera ninguna de las infames costumbres de su padre." – respondió Sango cargando a su bebé para dárselo a su hermana.

"El es Shipo Youkai." – dijo Kagome, sin poder contener el deseo de abrazar fuertemente al bebé, que afortunadamente era el vivo retrato de Sango.

"Además, ahora que su padre está muerto será más fácil educarlo correctamente y hacer de él un hombre de bien." – reflexionó Sango.

"Ten cuidado Sango, no puedes decir eso en público, cualquier cosa haría que Onigumo te causara de asesinato. Sabes que buscará cualquier cosa para deshacerse de ti".

"Sabes que él murió de un paro cardiaco cuando estaba en brazos de su amante."

"Yo lo sé, pero los hombres son capaces de hacer cualquier cosa para conseguir lo que se proponen. Especialmente uno de la familia Youkai"

"No todos los hombres son así, Miroku es un buen hombre."

"Estoy segura de eso, pero si el mundo fuera un lugar justo papá habría permitido que te casaras con él y no con un viejo como Totosai y, no me salgas con que las hijas debemos casarnos con quien su padre indique, ya ves todo lo que tuviste que sufrir. Así como yo lo iba a hacer, si hubiera accedido a casarme con Onigumo. No lo entiendo Sango, ¿qué beneficio obtendría papá de esas uniones? Papá tenía mucho más dinero que esos dos juntos, no lo entiendo." – hizo una pausa – "Ahora tú debes casarte con Miroku."

"Ojalá yo pudiera tener toda fuerza que tu tuviste para negarte a la orden de papá de casarte con Onigumo. Ahora la única manera que tengo de hacer lo que en realidad siempre he deseado es huir de él".

"Créeme, la obtuve viendo como era tu matrimonio. Además, de haber sabido todo lo que iba a ocasionar haberme negado a casarme… no sé si hubiera tenido el valor suficiente para resistirme".

"Kagome, hace tan solo dos años éramos tan felices…"- hizo una pausa mientras Kagome acostaba al bebé, ahora dormido en la cama – "Oye, hay un hombre en esta casa, tal vez deberías ponerte tu vestido."

"Claro que no, no sé qué haría si supiera que se encuentra ante tres mujeres."

"Pero Kagome, él es un caballero."

"¿Y eso que asegura? Totosai, Onigumo y nuestro padre son caballeros. Además es un Taisho. Sabes la fama que tiene toda su familia, podría herirnos en cualquier momento. No te dejes engañar por esos ojos."

Sango sonrió ante el comentario.

"¿Verdad que te has dado cuenta de que sus ojos son hermosos?"

"Estoy segura de que otros han cometido el error de admirarlos… por favor Sango, llámame Shaoran. Si Inuyasha Taisho se entera que somos Higurashi, estamos perdidas. Sabes que el duque Seshomaru y papá están enemistados desde hace mucho tiempo."

Sango quedó pensativa ante lo que acababa de decir Kagome.

"Kagome, si papá tratara de casarte nuevamente… ¿aceptarías?" – preguntó Sango.

"Eso es lo único bueno de todo esto. Papá me hundió hasta donde pudo, ningún hombre va a querer casarse con la indeseable Kagome Higurashi." – la tristeza en su rostro era difícil de ocultar – "Vamos abajo Sango".

Inuyasha había visto pasar a "Shaoran", tenía unos deseos incontrolables por verla sonreír, por qué le contara sus problemas y estar en posibilidades de ayudarla. Al observar que bajaba con Sango y se dirigía a la cocina puso mucha atención en su figura y su rostro. Era hermosa, los rasgos de su cara eran finos, por escasos mechones que salían del pañuelo anudado a su cabeza dejaban ver que su cabello era oscuro como la noche. Y su cuerpo aunque era pequeño y estaba oculto bajo las ropas de hombre podía intuir que tenía una hermosa figura. ¿Qué aspecto tendía con un vestido?

"¿No te has convencido de que no les haré daño Shaoran?"

"Mientras sigas bien amarrado a la cama, por supuesto que no."

"Tienes miedo de enfrentarte a mí. ¿Por qué? No he hecho nada deshonesto."

"Ayudar a unos asaltantes no es muy honesto, ¿no cree?"

"Perdón, no sabía que querías que te colgaran… haré todo lo posible cuando este libre."

"Precisamente por eso, se encuentra atado."

A Inuyasha le encantaba tener este tipo de duelos verbales con "Shaoran", tuvo que reprimir la sonrisa que se formaba en sus labios.

"Shaoran, espero que no seas de esos que les gusta observar a otros hombres."

A pesar del disfraz, Kagome no pudo evitar sentir como el rubor en sus mejillas aparecía. En ése momento sus rasgos femeninos se acentuaban. Era una mujer hermosa e Inuyasha no pudo contener el deseo que en su interior apareció y que se vio reflejado a través de una erección.

"Ustedes dos, basta de discusiones…" – intervino Sango, quien regresaba de la cocina, se acercó a Inuyasha y observó el bulto que se formaba en la entrepierna de su prisionero sorprendiéndose ante esta situación, pero manteniendo su actitud despreocupada – "creo que Lord Inuyasha tiene razón, no ha dado motivos para que lo mantengamos amarrado, va a comer con nosotros." – dijo esto mientras lo desataba.

"¡No Sango!" – pero era demasiado tarde, Inuyasha estaba de pié tocándose las muñecas.

"Querido Shaoran, al estar al mando de ésta casa creo que debería tener más control sobre su hermana." – Inuyasha no perdía ninguna oportunidad para provocar a su captora.

"¿Y me sugiere un látigo?"

"Bueno, basta… señor, sólo está tratando de provocar a mi hermano, si continúa comportándose así tendremos que atarlo nuevamente."

Sólo respondió alzando las manos, en señal de derrota y las siguió hasta la cocina. Estaba atento a cuando alguien cometiera el error de llamar por su nombre real a su Shaoran. Se sentaron a la mesa y empezaron a comer lo preparado por Kaede.

"Puedo saber ¿cómo se llama ésta familia?"

"¡No!" – respondió Kagome, hubo silencio ante la contestación que obtuvo.

"Estupenda comida." – rompió el silencio Inuyasha.

"Es grato darle de comer a un hombre." Kaede se arrepintió de la alegría que sintió ante el comentario sobre su comida y por la respuesta ofrecida por ella, había cometido un error.

"Claro, los jóvenes se caracterizan por comer vorazmente."

Kagome se ruborizó.

"No soy ningún joven." – contestó Kagome muy molesta.

"Por supuesto, le pido disculpas, a algunos hombres tarda en salirles la barba."

"Permítame que le sirva más" – intervino rápidamente Sango para evitar una nueva discusión.

"Ahora, por qué no me cuentan que se traen entre manos, para que pueda auxiliarlos."

"¿Por qué iba a hacer usted eso?"

"Ya te lo he comentado, mi vida ha estado aburrida últimamente, necesito algunas aventuras. Creo que quiero ser un caballero andante."

"Pero los caballeros andantes auxilian a damiselas y claramente yo ya no lo soy, aunque si estoy en un gran apuro" – respondió en esta ocasión Sango.

"Basta Sango, no podemos confiar en él. Si se enterara seguramente se podrá de parte de los demás" – intervino Kagome.

"Necesitamos que alguien nos ayude con el carruaje y, me sentiría más segura si tenemos la compañía de…" – Sango no continuó.

Inuyasha pensó que iba a decir que se sentiría más segura si iban acompañadas de un hombre y, observó el enojo de Kagome.

"Te sentirías mejor con alguien mayor; Shaoran no te molestes estoy seguro que haces lo imposible por ayudar a tu hermana pero mi experiencia, al tener por lo menos unos 10 años más que tú, debe ser de utilidad. Si me dicen a donde se dirigen yo puedo trasladarlos sanos y salvos."

"A Maidenhead" – respondió Sango – "Mi prometido el mayor Miroku Houshi está ahí."

Inuyasha dudaba que se tratara del padre del niño.

"No parece muy complicado, no creo que haya problema."

"A excepción del dinero." – intervino Kagome.

"Eso explica lo del asalto" – Relfexionó Inuyasha - "Entiendo que viajar en mi carruaje signifique mucha comodidad, pero ¿por qué no hacerlo en la diligencia? Ó en los preciosos caballos que utilizaron para el asalto."

"Los caballos no eran nuestros, hubiéramos tenido más problemas si los ocupábamos." – contestó Sango – "Y lo de la diligencia no suena mal."

"Tienes razón, mañana temprano nos dirigiremos a Shaftesbury y compraremos asientos en la diligencia. Claro, siempre y cuando contemos con su apoyo hasta ahí" – Kagome miró fríamente a Inuyasha.

"Pueden contar conmigo para ir hasta el fin del mundo, siempre y cuando me dejen algún papel en ésta aventura."

"¡Esto no es un juego!"

"Pero, ¿dónde está el peligro?"

"Tal vez debamos contarle, Shaoran." – se atrevió a decir Sango.

"Hablaremos de eso después, el problema ahora es donde va a dormir."

Inuyasha no iba a desperdiciar ésta oportunidad.

"¿Por qué no duermo contigo Shaoran?"

Ambas hermanas se atragantaron al estar tomando su té y escuchar el planteamiento de Inuyasha.

"¿Hay algún problema? Te aseguro que no ronco."

"¡Pues yo sí!" – se apresuró a contestar Kagome, con la cara completamente roja.

"Entonces, ¿dónde duermes?"

"Arriba" - había cometido otro error, no era probable que un joven durmiera con su hermana en la misma habitación por lo que se apresuró a aclarar: "Dividimos el cuarto con una cortina."

"Ah... ok, supongo que el bebe y tu hermana tienen el sueño muy pesado… lo digo por los ronquidos" – Inuyasha estuvo a punto de reír, pero pudo contenerse. Sin embargo, su atención fue absorbida en su totalidad por "Shaoran", el rubor en sus mejillas, sus labios, sus ojos color chocolate… Iba a llegar hasta el final de ésa aventura.

Llegaron a la conclusión de dejarlo dormir en la cocina, no tenían más remedio que confiar en él. Preparó una manta en el suelo, era lo único que tendría para amortiguar la dureza del suelo. Se quitó las botas, el saco y el chaleco, Kaede y Sango recogían la mesa sin prestarle atención, pero cuando se percató que "Shaoran" lo observaba se desfajó la camisa y la desabrochó. Kagome inmediatamente retiró la vista. Inuyasha se iba a tener que esforzar más para llamar su atención.

Kaede se retiró seguida de Sango. Inuyasha se había acostado y observó acercarse a Kagome quien terminaba de acomodar unos platos. Pero ella se detuvo a observarlo.

"¿Qué pasa Shaoran? ¿Has decidido compartir el lecho conmigo y no molestar con tus ronquidos a tu hermana y al bebé?"

Kagome retrocedió unos pasos.

"Sólo quiero advertirle, le mataré si nos miente. Podrá engañar a Sango y Kaede pero a mí no"

"¿Has matado Shaoran?"

"No"

"Yo sí"

"No te creo"

"Soy capitán del ejército, del regimiento 48. Estoy de baja temporal por enfermedad, pero he visto la muerte, matar no es nada fácil. A menos que exista un motivo muy poderoso".

"Entonces yo no tendría ningún problema". – terminó diciendo Kagome, apagó las velas y se retiró.

Inuyasha observaba el fuego que tenía a un lado, ¿Qué motivos tenía para ser capaz de matar? ¿Qué le había ocurrido para que estuviera sin dinero, vestida de hombre y tan asustada? No lo sabía, pero él estaba dispuesto ayudarla.

Había encontrado a su damisela en apuros… pero no era Sango. Era la orgullosa, asustada y hermosa "Shaoran".

Continuará

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Hola

Gracias por los reviews… me animan mucho para continuar escribiendo… BESOS!!!