Lady Escándalo

Capítulo 16

Tú eres mía

Nadie le hacía caso a Kagome, ella trataba de hablar con Inuyasha, con Seshomaru, Kouga e incluso con Miroku, Hoyo y Bankotsu que presenciaban la escena. Sakura y Sango estaban mudas sin saber qué hacer. Incluso Shipo, que estaba en los brazos de su madre estaba viendo con interés a los adultos que tenía enfrente.

"Basta por favor… paren ésta discusión"

Pero parecía que estaba hablando con las paredes. Seshomaru observaba hasta que decidió hablar con su habitual tranquilidad.

"Veamos, Inuyasha está molesto con Kouga por haberte abandonado a tu suerte y Kouga está molesto con Inuyasha por protegerte. Yo creo que es bueno que saquen todo el rencor que se tienen, por lo tanto lo que procede es un duelo. ¿No te gusta saber que van a pelearse por ti?"

"¡Claro que no! Por favor Seshomaru detén esta locura" – continuó diciendo Kagome.

"Me temo que no sabes de éstas cosas, dime Kouga, ¿eres bueno con la espada?" – respondió Seshomaru dejando ver una ligera sonrisa en los labios.

"Puedes estar seguro, pero no tengo la intención de matar a Inuyasha. No creo que ésa acción me honre ante mi familia" – contestó Kouga.

"Un duelo nunca será bienvenido, pero estoy seguro que ante los ojos de tu padre harías lo correcto. Además no es necesario llegar al extremo de matar a tu oponente"

"No creo que sea una buena idea" – se atrevió a decir Miroku.

Pero en esos momentos Inuyasha se levantó del sillón con un extraño brillo en la mirada.

"Pues a mí me parece una gran idea, ya va siendo hora de que Kouga entienda que a la familia siempre se le debe apoyar"

"Por favor Inuyasha, Kouga fue golpeado por defenderme" – trató de intervenir Kagome deteniéndolo con las manos en el pecho.

"Pues tardó en cumplir con su deber" – al terminar de contestar tomó las manos de Kagome, las besó y mientras lo hacía suavemente la apartó de su camino.

"Y tú lo hiciste muy rápido ¿no?" – respondió Kouga.

Al terminar de decir esto, salieron del salón a un gran pasillo donde no había muebles que les estorbaran.

"Por favor Seshomaru… detenlos. Si algo les llega a pasar será tu culpa por no haberlo hecho" – suplicó Kagome.

"Cielos, no había pensado eso" – contestó el Duque, ante la insistencia de Kagome. Con cuidado levantó su rostro para que lo viera directamente a los ojos – "Te confieso que pensé debían arreglar su asunto a través de los puños, pero eso significa que tengan marcas visibles en el rostro y tenemos una gran fiesta que dar mañana… no estaría muy bien visto. Escucha, ambos tienen resentimiento hacia el otro y necesito que tengan la cabeza despejada" – al terminar de decir esto salió del salón sin permitir que Kagome le dijera algo más.

Kagome no tuvo otra opción que seguirlo, al igual que Sango y Sakura. Al llegar donde se encontraban los demás observó como Inuyasha y Kouga se habían quitado el saco, el chaleco y se habían acomodado las mangas de las pulcras camisas y tomando espadas que Hoyo había llevado por instrucciones del Duque. Empezaron a hacer movimientos con las armas como tratando de calentar para el duelo que estaba por llevarse a cabo.

"Por favor Seshomaru, te lo suplico yo no quiero que ninguno de los dos salga herido mucho menos que alguien muera"

"Dime, ¿tu hermano mintió cuando dijo que era hábil con la espada?"

"Es muy bueno"

"Bien, Inuyasha también es muy bueno" – Seshomaru dirigía su atención a los contendientes.

Kagome se dio por vencida, no podía hacer nada contra todos esos presumidos por lo que se fue a sentar al lado de Sakura y Sango.

"Tu familia está loca" – le dijo a Sakura.

"Pues creo que la tuya también" – respondió con emoción e inesperadamente alegre.

"¿Cómo puedes estar así? ¿No tienes miedo?"

"Claro que no, Inuyasha es muy bueno en el manejo de armas. Seshomaru se encargó de enseñarle a mis hermanos a defenderse e Inuyasha fue su mejor alumno, créeme el mejor. De hecho creo que ni Seshomaru lo ha derrotado."

Kagome observó a Inuyasha, no dejaba de sorprenderla, ella suponía que era diestro con las armas como cualquier soldado. Lo había visto cuando la rescató de los borrachos, pero entendió que no le había mostrado sus verdaderas habilidades.

Ambos se saludaron con las espadas y el combate empezó. Al inicio parecía que sólo atacaban sin la intensión de agredirse realmente, como si se estuvieran estudiando, hasta que poco a poco el tono del mismo iba en aumento. Kouga lo hacía bien sin embargo los movimientos de Inuyasha en ciertos momentos lo desconcertaban.

Inuyasha se movía con elegancia y gran rapidez, cada ataque de su oponente lo detenía sin mayor problema. Kouga se desesperó y dirigió su ataque directamente al corazón de Inuyasha, sólo se escuchó un pequeño grito de Kagome, sin embargo el ataque no surtió el efecto deseado por que fue desviado sin problema.

"Vaya, me sorprendes… eres bueno Taisho"

"Tú también te defiendes Higurashi"

"Podrías desarmarme ¿no es así?"

"Probablemente"

"Inténtalo"

Volvieron a encontrarse, se acercaron tanto que Inuyasha pudo decirle:

"Mereces que te de una buena paliza" – e hizo un movimiento provocando que Kouga sangrara levemente a la altura de la barbilla, obteniendo como respuesta palabras poco decorosas.

Inuyasha esperó a que se recuperara pero en cuanto tuvo su completa atención, en tres movimientos provocó que Kouga soltara la espada que se incrustó en una de las paredes.

"¡Cielos! ¿Dónde has aprendido?" – le preguntó Kouga con sincera, aunque ligera admiración.

"En muchos lados, pero principalmente con Seshomaru. Es un maestro muy exigente, tanto que en más de una ocasión me llevé pinchazos para recordarme que no debía desviar mi atención"

"Mi intención siempre fue no perder a ninguno de mis hermanos en éste tipo de actividades" – se escuchó como intervenía el Duque, quien se levantaba y se quitaba el saco – "Bien… enséñame tus nuevas habilidades hermanito"

"De acuerdo, tal vez sea la ocasión de darte un pinchazo a ti" – respondió Inuyasha con alegría en su mirada.

Seshomaru sólo sonrió y se dispuso a comenzar, tomando la espada que había utilizado Kouga. En esta ocasión se veía que los hermanos tenían un estilo muy similar, los rostros de los contendientes dejaban ver que se estaban esforzando para dar lo mejor frente al otro. El Duque atacó directamente la mejilla de Inuyasha pero éste alcanzó a desviar la embestida.

Kagome estaba muy inquieta observando con atención.

"Vaya hermanito, que has progresado" – le dijo Seshomaru, pero justo en ese momento Inuyasha aprovechó para atacarlo directamente al corazón provocando la ruptura de la camisa, obviamente si hubiera tenido la intención matarlo, lo hubiera conseguido.

Seshomaru retrocedió, observó el daño provocado en su camisa y saludó con la espada a su hermano.

"Veo que soy yo el que se ha olvidado de mis propias lecciones"

Ambos guardaron las armas y se abrazaron fuertemente. Hoyo, Bankotsu Miroku y hasta Kouga se acercaron a la pareja para intercambiar puntos de vista de los enfrentamientos.

Kagome se paró muy enojada, cruzó los brazos sobre el pecho por el espectáculo que acababa de presenciar, Sango y Sakura la siguieron. Con toda la intención pasaron en medio de esos seis hombres que estaban en una amena plática como si nada hubiera pasado.

Provocaron que ellos se separaran para permitirles el paso, Seshomaru, Hoyo y Bankotsu dirigieron su atención a las tres mujeres, mientras que Inuyasha observaba a Kagome, Miroku a Sango y sin hacerlo muy visible Kouga a Sakura.

"Los hombres son unos idiotas" – dijo Kagome con la intención de ser escuchada.

"No te preocupes mi amor, tú no serás tan inconsciente como estos señores" – Sango le decía a Shipo, el bebé estaba feliz en sus brazos aunque al ver a Miroku trataba de que él lo cargara, acción que no permitió la recién casada.

"¡Claro!" – fue lo único que dijo Sakura, sólo por no quedarse callada y solidarizarse con sus amigas, aunque en el rostro tenía una gran sonrisa

Kouga interrumpió su salida, llamando la atención de Kagome.

"No voy a oponerme a tu boda, pero sigo sin confiar en Seshomaru; dudo los motivos que lo animan a actuar como lo está haciendo y, cuando llegue el momento espero que estés del lado de tu verdadera familia"

Al día siguiente, cuando se iba a hacer el baile el clima había mejorado, ya no llovía sin embargo hacía un poco de frío.

Kagome esperaba que su padre no apareciera, por una parte le aterraba volver a verlo, además de no saber lo que Seshomaru tenía planeado. Por otra parte, éste sería el primer evento social al que asistiría después de que se desatara el escándalo en su vida; a pesar de que iba a estar protegida por una máscara, suponer que alguien podía reconocerla le hacía perder la confianza.

Esa noche su destino sería escrito, su reputación sería restaurada, situación que veía imposible; ó se vería en la necesidad de decidir lo que pasaría con su vida de aquí en adelante.

Después del duelo y en las horas del siguiente día había tratado de alejarse de Inuyasha, él por su parte no hacía el intento de buscarla; suponía que el asunto de su reputación hacía que también él tratara de mantenerse alejado. Le había prometido no hacer el amor con ella hasta que estuvieran casados. Aún así cuando coincidían, cuando debían acercarse el más ligero roce hacía que la temperatura de su cuerpo subiera, excitándola.

Pero tenía que tener la idea fija en su mente: lo más probable era que después de esa noche ahora sí tendría que separarse de él definitivamente, probablemente podría vivir con Kaede en su pequeña casa en el campo, ya tendría tiempo de pensar como se iba a mantener.

Shikon se había transformado, la propiedad estaba elegantemente decorada, había comida en abundancia y todo estaba dispuesto para recibir a los invitados.

El movimiento de los criados en el interior de la propiedad hizo que Kagome se colocara una capa y saliera al jardín, necesitaba tranquilidad para pensar.

Caminó hacia los jardines alejándose lo más posible de la mansión. No pudo reaccionar cuando unos fuertes brazos rodearon su cintura. Inuyasha la había seguido. Ella pensó en regresar a la propiedad para estar en compañía de otras personas, a salvo de él; pero no lo pudo hacer. Ésos eran los últimos momentos que tendría para estar con él, para disfrutar de su cercanía, de sentir su respiración y el movimiento de su pecho, y el dulce calor que desprendía.

"Estás nerviosa por el baile" – dijo Inuyasha manteniéndola firmemente abrazada por la cintura, él también necesitaba la cercanía de la mujer que amaba, que adoraba. Acercó su nariz al cabello de ella y respiró profundamente tratando de llevarse con él su olor.

"¿Crees que mi papá vendrá?" – preguntó Kagome para distraerse de su cercanía.

"Seshomaru lo invitó, estoy seguro que vendrá" – trató de cambiar el tema – "¿Qué llevarás puesto esta noche?"

"Una máscara y un disfraz"

"Como todos… por favor dame una pista más" – contestó apretando mas su abrazo.

Kagome no contestó.

"Está bien… no me digas nada. Yo seré capaz de encontrarte, de lo contrario Tsubaki no sería digno de merecerte"

Ella sintió que las rodillas se le doblaban al escuchar ese nombre tan íntimo, tan lleno de secretos que sólo les pertenecían a ellos dos. Inuyasha tomó su mano y continuaron caminando. Kagome sólo ponía atención en el contacto de sus manos.

"¿Por qué no me habías dicho que sabías manejar tan bien las armas?"

"No creerás que iba a desperdiciar mi tiempo contigo platicándote sobre eso"

"Debió costarte mucho trabajo ser tan diestro"

"MMM… Si, de hecho sólo tuve a un oponente de respeto en una de las tantas misiones a las que me enviaron. Verás durante seis meses me fui a Canadá, ahí atrapamos a un francés que era bastante bueno manejando la espada y con él entrené"

"¿Te batías a duelo con un prisionero?" – preguntó asustada por esa revelación.

"Sólo entrenaba preciosa"

Se habían detenido, Inuyasha llevó la mano de Kagome a sus labios besando la palma delicadamente, con mucho amor. Ella sentía que su corazón se le iba a salir del pecho por la rapidez con la que latía. Inuyasha tenía un enorme poder de seducción sobre ella.

"Los duelos con espadas ó floretes pasan de moda con rapidez, si lo que buscas es matar a tu oponente lo más eficaz es el uso de pistolas"

Muerte… Kagome no quería hablar de eso. Inuyasha volteó su mano para besarle los nudillos. La excitación que le provocaba iba en aumento.

"¿Por qué los hombres siempre acaban haciendo esas tonterías?"

"Yo diría que a veces tenemos otras habilidades" – al decir esto Inuyasha mordió ligeramente su mano, el deseo entre ellos crecía a cada instante.

Se dirigió a su boca besándola lentamente, con su lengua pidió permiso para entrar y disfrutar de su sabor, el permiso fue concedido inmediatamente llevando el beso a un nivel apasionado que antes habían experimentado. Ninguno de los dos era consciente de la presencia a relativamente a poca distancia de un mar de personas preparando un gran evento.

Kagome fue la primera en recuperar la cordura.

"Inuyasha no…"

Inuyasha tardó unos segundos en recuperarse.

"Tal vez debería enseñarte a manejar el florete, por si vas vestida de hombre nuevamente"

"No lo creo, espero no tener que hacerlo nunca más"

"¿Acaso no fue una experiencia satisfactoria?"

Kagome sabía perfectamente que la pregunta tenía dos sentidos.

"Claro que disfruté la aventura, sobre todo haber encontrado a un amigo; haberte encontrado a ti…" – no terminó su idea porque estaba a punto de llorar.

"Hasta que yo te seduje, ¿verdad?"

"No Inuyasha, te aseguro que ésta ha sido la experiencia más hermosa que tendré en mi existencia, es una lástima que…"

"Shhhh… no lo digas, nos casaremos Kagome" – pasó sus manos debajo de la capa para acercarla más – "Me retracto de lo que dije en relación a los pretendientes que tendrías, no permitiré que ningún hombre se te acerque. Tú eres mía. No puedo vivir sin ti, me he dado cuenta en estos días en los que hemos estado separados. Y no es sólo tu cuerpo el que deseo, si me lo pidieras sería capaz de hacer voto de castidad con tal de permanecer a tu lado"

"¿Y por qué diablos iba yo a pedirte eso?" – contestó inmediatamente.

Una sonrisa aparecía en los labios de ambos cuando escucharon que un carruaje se acercaba. Kagome se estremeció en los brazos de él. Sus miedos nuevamente aparecían regresándola brutalmente a la realidad.

"Tranquila, podría ser cualquiera de los invitados" – le dio un beso en la frente – "no te preocupes, te has librado de él. No volverá a hacerte daño. Vamos Kagome, sea quien sea le haremos frente juntos"

Kagome no pudo resistirse y se dirigió a la mansión con él. Al entrar al vestíbulo escucharon la voz de Onigumo que reclamaba a Shipo.

La furia se apoderó de Inuyasha, soltó la mano de Kagome y se dirigía resuelto a pedirle cuentas. Kagome trató de detenerlo pero no lo consiguió, afortunadamente Seshomaru había llegado antes.

"Lord Onigumo, ¿preguntas por Shipo?" – contestó Seshomaru, poniéndose estratégicamente entre Inuyasha y el recién llegado – "Estoy seguro que tu preocupación se centra en el bienestar del niño y no pretenderás apartarlo del lado de su madre cuando aún toma pecho"

Onigumo observó a las personas que lo rodeaban, porque sin darse cuenta del momento en que habían llegado ahí, se encontraban también Sakura, Hoyo y Bankotsu. El no tenía intenciones de discutir y confiado en que nadie sabía nada de él continuó.

"Por supuesto que Lady Sango será bienvenida con mi protegido"

"Bien, pues ahora ella es Lady Sango Hoshi, habrá que preguntarle también a su esposo" – y acercándose a él con su habitual máscara que no muestra ningún sentimiento continuó – "Tome un refresco por favor, estoy seguro que recibió mi invitación para el baile de esta noche"

Lo condujeron a uno de los salones y en ese momento vio a Kagome.

"¡¡Exijo ver a mi sobrino!!" – gritó evidentemente sorprendido y pálido de la impresión.

Kagome no pudo evitar que apareciera una sonrisa ante su reacción.

Seshomaru hizo llamar a Sango para que trajera a Shipo. Al llegar, ella iba acompañada de Miroku quien estaba visiblemente molesto. Onigumo apenas observó al bebé.

"Tú te vienes conmigo, en este momento"

"Claro que no y tampoco permitiré que te lleves a Shipo, tendrás que presentar la solicitud a través de las formas debidas y eso te llevará mucho tiempo"

Onigumo estaba muy molesto, observaba a todos en el salón quienes mostraban una sonrisa en los labios. Cambió completamente su discurso.

"No es mi intención molestarte Sango. Veo que el niño se encuentra bien, pero debes entender que estaba muy preocupado por ti. Debiste haber dejado dicho donde te encontrarías"

"No podía hacer eso porque yo huía de usted"

"¿Qué? ¿Por qué harías eso?"

Miroku intervino por el temor de que Sango hablara más de la cuenta.

"Lamentamos la forma en la que ocurrieron las cosas. Pero es mi intención pedir la custodia definitiva de Shipo y por ende administrar su propiedad"

Onigumo estaba furioso por la intervención de Miroku.

"Comprenderá que apelaré lo que me está comentando" – se puso de pié y de manera discreta trató de investigar el paradero de su verdadero objetivo – "por cierto Sango, desapareció un documento muy importante que mi hermano me dejó, ¿lo tienes tú?"

"Ah… el documento… si lo tengo yo. Pero no recuerdo donde lo puse. Probablemente en algún bolsillo"

Kagome miraba atenta la escena, Onigumo estaba muy molesto y en la cara de Sango se veía que estaba disfrutando la situación, eso era un peligro. Sango no sabía mentir y cualquier cosa que dijera podría descubrirlos. En ese momento entró Kouga a la habitación.

"Me han dicho que estabas aquí"- dijo tomando por el cuello de forma muy brusca a Onigumo – "¡¡Tengo una cuenta pendiente contigo estúpido!!"

Fue necesaria la intervención de Hoyo, Bankotsu y el propio Seshomaru para que lo soltara.

"Pues fórmate Kouga… yo voy primero" – escucharon que decía Inuyasha quien empezaba a caminar en dirección de Onigumo.

"¡Yo ofrecí casarme con esa…!" – no pudo terminar de contestar porque Kouga logró zafarse de Hoyo y Bankotsu y le dio un puñetazo directo en el rostro, Onigumo cayo inconsciente.

Seshomaru hizo que unos criados se llevaran a Onigumo a una de las habitaciones de invitados y que lo atendieran.

"Tengo que decir que tenía mis serias dudas de cómo lograría que se quedara, pero lo has resuelto, gracias Kouga"

"Vete al diablo, quiero arrancarle las tripas" – contestó Kouga todavía muy molesto.

"Tranquilo, tal vez tengas otra oportunidad; pero no antes de provocar una confrontación con el Conde Higurashi" – dijo Seshomaru.

Continuará

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

Hola, decidí dejar hasta aquí el capítulo… espero actualizar nuevamente el miércoles. La historia está llegando a su final, sólo faltan 3 capítulos.

Muchas gracias a todos los que se molestan en dejar un review especialmente a:

Nadja-chan, Sele-TheBest, slipknot390, ryomahellsing, alucarzitha, La dama de hielo, heylin, ana paulina, Lin Vonferry, Cute-Misaki, Kagome-chan1985, alucarzitha, shopie, sarin1227

Avance del siguiente capítulo:

Cómo me reconociste…

Esto se va a poner feo…

Será mejor que empieces a pensar en una fecha para tu boda…

Tengo mucho miedo Inuyasha…

Cuándo te irás…

Los dedos de Inuyasha se deslizaron dentro del corpiño…

No tenía idea de que podía sentir… esto…

reconoció, aún con la máscara a Lady Kikio…

el Conde Higurashi…