Lady Escándalo

Capítulo 17

Eres un monstruo

Los primeros invitados empezaron a llegar, se trataba de miembros distinguidos de la sociedad que de ninguna manera se negarían a asistir a una fiesta celebrada por el Duque Taisho. Algunos llegaban con las máscaras puestas, otros en cuanto les retiraban los abrigos se apresuraban a ponérselas.

Kagome puso especial atención en tratar de que no la descubrieran, se puso un hermoso vestido color rosa pastel y una máscara del mismo tono que cubría sus ojos y nariz y se colocó una peluca color gris plateado. Seguramente ni siquiera Inuyasha la iba a reconocer.

Entró al gran salón, trató de mezclarse con los invitados sin llamar la atención, sin embargo su belleza no podía ser eclipsada por la máscara, varios caballeros la observaron deseando saber de quién se trataba. El ambiente era relajado, con las conversaciones propias que no incluían ninguna clase de preocupación y sí muchos temas de moda.

Una pareja le llamó la atención, él era un hombre muy alto y aunque su rostro era cubierto por la máscara se veía que era alguien muy guapo. Su acompañante era una mujer baja que no llamaba mucho la atención pero había varias personas a su alrededor.

Dirigió su atención al resto del salón para ubicar a su padre, dudaba que entrara al juego de ponerse una máscara.

Un caballero impecablemente vestido de negro y con una máscara del mismo color se acercó.

"Veo que las preocupaciones han teñido tu cabello" – dijo Inuyasha muy cerca de su oído.

"¿Cómo me reconociste?" – respondió Kagome un poco desilusionada.

"¿Y todavía lo preguntas?" – tomó su mano y la besó – "Vamos, tenemos que encontrar a Seshomaru. Debo decirle que Onigumo fue convencido por Hoyo para unirse a la fiesta. ¿sabes? Tiene una afición por la bebida bastante desarrollada, y la única manera de que consiga algo de beber será que esté presente" – al notar el nerviosismo de Kagome le tomó la mano y nuevamente la besó – "No te preocupes, no sé que planea mi hermano pero tú ya no estás sola"

Cuando pasó a un lado de Inuyasha pudo notar que iba armado con su espada.

"¿Esto se va a poner feo?" le preguntó

"Eso espero" – contestó con su característica sonrisa.

Encontraron a Seshomaru en la sala adaptada para ser el área de juegos de cartas, estaba atendiendo a la pareja que previamente le había llamado la atención a Kagome. Fue entonces cuando reconoció a la pareja, se trataba nada más ni nada menos de la Reyna Augusta y su amante el Lord Bute. Los había visto en alguna de las fiestas a las que en el pasado la habían invitado.

La reina se arriesgaba mucho al presentarse en público con su amante, lo hizo principalmente porque se trataba de un evento en que los asistentes iban cubiertos con una máscara. No podía arriesgarse a hacerlo en alguna otra ocasión porque provocaría el enojo de su hijo el futuro rey. Habían acudido de forma secreta y eran pocos los asistentes que sabían de quien se trataba o fingían no saberlo.

Kagome no podía creer que Seshomaru tuviera ese poder de convocatoria. ¿Qué era lo que pretendía? Sabía perfectamente que su padre, el famoso Conde Higurashi y la Reyna no se soportaban, una situación que se presentaba desde hacía muchos años.

Inuyasha le informó a Seshomaru la integración de Onigumo a la fiesta, de momento estaba en un salón de al lado. El Duque no llevaba ningún disfraz, aunque sí estaba impecablemente vestido; sólo se había colocado una pequeña máscara que de ninguna manera ocultaba su identidad. Su aspecto, su mirada; su sola presencia intimidaba.

Seshomaru se dio cuenta de cómo lo observaba Kagome y se acercó para besarle la mano.

"Será mejor que empieces a pensar en una fecha para tu boda"

"¿Cómo puedes decir eso?"

"Te dije que habíamos encontrado las piezas del rompecabezas y poco a poco se van acomodando"

Un temor de que descubrieran quien era se hizo presente, observó a la Reina.

"No pienso quitarme la máscara Seshomaru" – dijo Kagome

"Harás lo que se te indique, Inuyasha quédate con ella y haz que obedezca" – ordenó Seshomaru.

"No pienso obligarla a hacer algo que no desea" – contestó Inuyasha.

"De acuerdo, de momento. Sólo no la dejes sola"

"Por supuesto"

Inuyasha y Kagome salieron de ésa sala.

"Tengo mucho miedo Inuyasha, mi vida estaba tomando un cauce que me agradaba mucho y ahora todo se va a venir abajo"

"No te preocupes y ten confianza en mi hermano" – la metió en una habitación vacía – "Escucha Kagome, él también confía en mí y me ha dicho que no se opondrá a que yo regrese al servicio del ejército"

Kagome sintió que el corazón se le detenía y su lugar era ocupado por un gran dolor.

"¿Cuándo te irás?" – dijo tratando de que su voz no demostrara lo desecha que le había dejado la noticia.

Inuyasha la atrapó contra la pared.

"Después de que estemos casados… aunque quiero preguntarte" – hizo una pausa y se acercó a su rostro – "¿te gustaría compartir mi vida?, es decir ¿acompañarme? No estoy seguro que estés dispuesta a aceptar el estilo de vida que tengo"

"Inuyasha, no puedes renunciar a tu carrera"

"No quiero hacerlo, pero tampoco voy a renunciar a ti por estar en el ejército" – dijo empujando su cuerpo, especialmente la entrepierna contra la de ella.

"Pero, tú eres un soldado y eres feliz así"

"Mira Kagome, he estado pensando mucho en esto" – continuó hablándole muy cerca de su oído, su aliento chocaba con el cuello de ella haciendo que su piel reaccionara – "lo que a mí me gusta es viajar y hacer cosas relevantes que no caigan en rutina" – las manos de Inuyasha tenían voluntad propia y apretaban ligeramente sobre el vestido los senos de Kagome, cuya respiración se aceleraba al igual que la de él – "me han hecho una propuesta para ayudar a establecer un gobierno en una zona de Canadá, explorar. Te aseguro, que es un lugar maravilloso, tuve la oportunidad de conocerlo hace algunos meses"

Kagome apenas podía concentrarse en lo que le decía presa de las sensaciones que él le provocaba. La mano de Inuyasha había llegado al lazo que anudaba por la parte delantera el corpiño y lo desató.

"De verdad ¿quieres eso?" – fue lo único que pudo preguntar.

Los dedos de Inuyasha se deslizaron dentro del corpiño flojo por haberlo desatado encontrando el pezón erecto del seno derecho de Kagome y lo acarició delicadamente. Kagome sólo atinó a morderse el labio inferior. Él aprovechó para bajar su boca hasta el pezón dedicarse a tocarlo con la lengua, chuparlo e incluso morderlo delicadamente sin la intención de dañarla.

"MMM… Inuyasha…" – era lo único que Kagome dijo, abrazaba la cabeza de Inuyasha que estaba a la altura de su pecho.

Al tener las manos libres, Inuyasha levantó la falda para atormentar más a la mujer que amaba. Bajó su ropa interior, al encontrar sus pliegues se dedicó a acariciarla. Ella estaba a punto de gemir pero la boca de Inuyasha lo impidió besándola apasionadamente apenas permitiéndole respirar.

Después de unos minutos de gloriosa tortura Kagome no pudo evitar gritar por el placer que sentía.

"¡Inuyasha!"

"¡No te contengas Kagome!"

Inuyasha continuó acariciándola con la mano, metió dos dedos haciendo que Kagome lo mordiera en el hombro cuando tuvo su orgasmo. La respiración de ambos estaba agitada, poco a poco se tranquilizaron, pero se abrazaron fuertemente.

"Escucha Kagome, sé que hice la promesa de no hacerte el amor hasta que estuviéramos casados, digamos que esto pasó porque te necesito mucho y espero que seas mi esposa lo antes posible. No te confundas Kagome, no soy un santo. Y para mí darte placer es una experiencia maravillosa"

"No tenía idea de que podía sentir… esto… sin que tu… estuvieras conmigo" - no sabía cómo expresarse.

"Exploraremos todas las posibilidades juntos Kagome, así como el lugar en el que viviremos… porque ¿vas a querer acompañarme, amor?"

"¿Pero qué haría yo?"

"Ya te dije amor, explorar conmigo tanto dentro como fuera de mi cama" – dijo tratando de acomodarle la ropa – "podríamos poner nuestro hogar en alguna de las ciudades que se está formando y cuando pudieras me acompañarías en mis viajes"

"Suena maravilloso"

"Cuando te vi supe que eras mi alma gemela, alguien con espíritu aventurero. Préstame tu mano izquierda por favor"

Kagome no entendía para qué, pero hizo lo que le indicó e Inuyasha aprovechó para ponerle un hermoso anillo de compromiso, era de oro y tenía un gran diamante incrustado. Ella lo observó detenidamente.

"Inuyasha…" – dijo con lágrimas en los ojos – "tengo miedo… aún sigo siendo Kagome Higurashi, Lady Escándalo…"

Inuyasha la besó tratando de que dejara de llorar. Después de unos minutos se tranquilizó.

"Ven, regresemos al baile. Para que alejes las preocupaciones"

Por primera vez bailaron juntos, Kagome estaba feliz en sus brazos hasta que al otro extremo del lugar reconoció, aún con la máscara a Lady Kikio. Recordó cómo esa mujer de reputación impecable se había casado por conveniencia, destrozado el corazón de Bankotsu Taisho y era la amante de Suikotzu.

Al terminar la música que bailaban, fue con Inuyasha a refrescase un poco tomando una copa de vino.

"Es increíble como pudieron organizar un baile tan grande en tan poco tiempo Inuyasha" – dijo Kagome.

"Los empleados están acostumbrados al ritmo de trabajo, además Seshomaru les paga muy bien cuando deben realizar actividades extras, ya sabes, le gusta ayudar a la gente dándoles trabajo" – respondió Inuyasha dejando ver la admiración que tenía hacia el Duque.

Se dirigieron a la habitación acondicionada para los juegos de mesa, observaron como los jugadores perdían y ganaban fortunas en un juego de cartas como si no les importara. El amante de la reina, perdió una cuantiosa cantidad de dinero, pero se sentía respaldado por su pareja.

Un sirviente se acercó a Inuyasha y le entregó una nota. La leyó y guardó en su bolsillo.

"Quieren que vayamos a la parte de atrás de la casa"

"¿Es papá?"

"No lo dice… tranquila Shaoran… esto se va a terminar pronto, soporta lo que falta"

Entraron en una pequeña estancia donde estaba sentado Onigumo con una copa de vino en la mano siendo vigilado por Hoyo. Kagome e Inuyasha tomaron asiento en uno de los sillones.

"Veo que te han tratado bien, como al prisionero condenado al que no se le deben negar los alimentos y la bebida"

Onigumo trató de ponerse de pie pero Hoyo se lo impidió. Inmediatamente escucharon abrirse la puerta, entrando el Conde Higurashi seguido de su sirviente Saito y dos criados más. Atrás de ellos iban Seshomaru y Kouga.

El corazón de Kagome estaba a punto de colapsarse de lo rápido que latía, tenía mucho miedo. En la mano su padre llevaba un nuevo bastón. Inuyasha la tenía fuertemente agarrada de la mano.

El Conde observó a los presentes, estaba muy tranquilo. Dirigió su atención a ella sin que mostrara la menor señal de que su presencia lo perturbara.

Kagome no resistió más y por iniciativa propia se quitó el antifaz y la peluca acomodando su cabello suelto entorno a su rostro.

"Bien Taisho, dime ¿qué es lo que está pasando aquí? Estoy muy molesto porque te estas metiendo en asuntos familiares"

"Permíteme hacer la observación de que en poco tiempo nuestras familias van a unirse"

"¿Lo dices por esa puta?" – dijo señalando a Kagome – "Lamento decirte que ella no es mi hija"

Inuyasha estuvo a punto de ponerse de pie para enfrentarlo pero Kagome lo impidió continuando el agarre de sus manos y observando a su padre con el mayor aplomo posible.

El Conde Higurashi observó entonces a Onigumo, quien parecía querer esconderse detrás de lo que fuera, era evidente que sin el documento, él no tenía poder sobre la persona que había chantajeado junto a su hermano durante tanto tiempo. Sin embargo ésta actitud no fue notada tan abiertamente por el Conde ya que no tenía la certeza de si continuaba en su poder el documento que lo responsabilizaba de tantos crímenes contra la corona.

"Bueno, yo sólo pretendía mantener un mínimo de diplomacia entre las familias… pero… creo que Onigumo tiene algo que tú buscas, ¿no es así?" – dijo Seshomaru.

"Así es, ¿debo entender que estar permitiendo que recupere lo que me pertenece?" – contestó Náraku Higurashi.

"Por supuesto, adelante" – y señaló con la mano en dirección a Onigumo como si estuviera permitiendo que se acercara a él.

"¡Yo no tengo nada!" – respondió Onigumo.

"Me pregunto ¿por qué te tantas facilidades para que obtenga lo que me pertenece Taisho? – dijo Náraku Higurashi a Seshomaru.

El temor de Kagome crecía a cada momento, en la habitación había sólo tres Taisho y los hombres de su padre sin contarlo a él eran cuatro. No sabía de qué lado se iba a poner Kouga y obviamente Onigumo salvaría su propio pellejo.

"Bueno, no puedo permitir que la reputación de mi familia se vea manchada por la entrada de tu hija en ella"

"¡Por Dios, pero si ella es una basura andando!"

"¡Papá!" – intervino Kouga molesto por el comentario de su padre.

Inuyasha también se había puesto de pie ofendido por como se había dirigido a Kagome.

"Kouga, por favor… ¿no me digas que estás de su lado?" – respondió el Conde a su hijo – "es bastante obvio que después de ser la querida de Onigumo, es la puta de la familia Taisho"

Inuyasha quitó el seguro que mantenía a resguardo su espada pero Seshomaru levantó la mano para indicar que no lo hiciera, tuvo que emplear toda su fuerza de voluntad para no irse sobre el padre de la mujer que amaba y que la había lastimado constantemente.

"Yo no la toque, si es que era virgen antes de que yo estuviera con ella en la cama" – intervino Onigumo.

"¿Cómo que si era?" – dijo Inuyasha fulminándolo con la mirada y con la punta de su espada dirigida al cuello de Onigumo.

"¡De acuerdo… de acuerdo…! ¡si era virgen! ¡Le rompieron el himen después! ¡Una mujer lo hizo!

Todos voltearon a ver a Náraku que permanecía sin mostrar ninguna culpa.

"Si lo que pretendes es quitar cualquier duda sobre la reputación de ella, no conseguirás hacerlo" – le decía a Seshomaru y enseguida continuó con Onigumo – "dame el maldito documento y podrás continuar con tu estúpida vida"

"¡Ya te dije que no lo tengo en mi poder!" – contestó.

"Pues yo me voy a asegurar de que digas la verdad" – lo amenazó Naraku.

Cuando el Conde pretendía acercarse a Onigumo la puerta se abrió de golpe.

Una mujer vestida humilde pero pulcramente y con un maquillaje impecable entró en la habitación. Observó a todos lo que ahí se encontraban.

Kagome no podía salir de su asombro, era la mujer que había contratado su padre para que le rompiera el himen.

"Vaya… bienvenida Urasue" – dijo cortésmente Seshomaru.

Náraku la observaba fieramente y sin mayores preámbulos la mujer se puso a hablar.

"El Conde Higurashi me pagó para que romper el himen de su hija, porque estaba seguro de que ningún hombre había estado con ella, una tarea un poco rara, debo decir" –observó fijamente a Kagome y luego al Conde, con una ligera sonrisa en los labios.

"¡Esta mujer esta mintiendo!, ¿cómo pueden creerle a alguien que atiende un burdel de mala muerte y se vende por unas cuantas monedas?"

"No mi Lord, se equivoca unas cuantas monedas no…" – hizo una reverencia ante el Duque Taisho quien correspondió el gesto de la misma manera y se retiró.

Kagome estaba sorprendida, Seshomaru había hecho buscar a esa mujer y la había traído en tan podo tiempo.

"Bueno, de acuerdo al dicho de Urasue eres inocente y no estuviste con Kagome… ¿por qué no le das al Conde lo que busca y te marchas tranquilamente? – le dijo Seshomaru a Onigumo.

"¡Ya te he dicho que no lo tengo!, Sango lo tiene en un lugar que no recuerda"

"Entonces hagamos venir a Lady Sango… Kouga por favor ¿podrías encargarte?"

"Claro hijo… con que ahora eres el sirviente de los Taisho… veo que eso es para lo único que sirves"

Kouga estuvo a punto de contestarle a su padre pero se contuvo y salió a buscar a su hermana.

"Mientras esperamos Onigumo, cuéntanos como te metiste en la cama de Kagome sin que ella se diera cuenta" – dijo Seshomaru, su mirada obligaba a obedecer y no estaba en condiciones de negarse a hacerlo.

"Duerme profundamente, no hubo ningún problema porque tuve acceso directo hasta su habitación y ahí lo de menos fue meterme en su cama y esperar a que llegaran los testigos"

"Y ¿se puede saber quien te dijo que Kagome duerme profundamente y quien te dio acceso a la casa?

"Naraku me lo dijo y me dio acceso libre a su casa"

Náraku observó a Onigumo con odio, pero no dijo absolutamente nada. Kagome estaba consciente de que su padre en raras ocasiones perdía el control y si Seshomaru necesitaba que hablara ella tendría que intervenir. Se levantó aunque Inuyasha trató de impedírselo.

"¿Y yo papá? No te importó para nada sacrificar la vida de tu hija… eres un monstruo. Pero mira a qué hemos llegado destruí todos tus planes ¿no es así? La puta de tu hija ha desbaratado tus planes papá" – Kagome observó con agrado como el rostro de su padre empezaba a reflejar el disgusto que le estaba provocando – "si yo hubiera aceptado casarme como me lo habías ordenado nada de esto estaría ocurriendo… ¡pero yo no te obedecí! ¿¡Cómo pudiste arruinarme la vida!? ¡Eres un maldito hipócrita que se da baños de pureza cuando estas sumergido en el lodo hasta el fondo!

Kagome temía que utilizara su bastón para golpearla, pero en ese momento apareció Inuyasha y la jaló a su lado. Náraku estaba furioso por la manera en que le había hablado y del bastón sacó un arma muy filosa y se la lanzó a Saito.

"¡¡Saito!!" – le gritó a su sirviente quien tomo el arma y se disponía a enfrentar a Inuyasha.

"Vaya… vaya… así que tú eres Saito" – lo miró fijamente – "dime… ¿merece la pena morir por tu jefe?

"Cállate y pelea" – respondió Saito.

Inuyasha empujó a Kagome a un lado y se dispuso a enfrentarse con su rival. Después de un par de movimientos consiguió herir la mejilla izquierda y lo hizo sangrar escandalosamente después consiguió desarmarlo y lo amenazaba con la espada directamente en el cuello.

"Dime Saito, ¿Urasue rompió el himen de Kagome?" – al preguntar enterró más la espada en su garganta.

"Si"

"Y tú, ¿estabas ahí?"

"Si"

"El Conde Náraku ¿arregló todo para que la sorprendieran en la cama con Onigumo?"

"¡Sí!" – gritó al sentir como la espada lo lastimaba más – "El Conde me ordenó que lo dejara pasar, los testigos tardaron algo en llegar y él estaba a punto de aprovechar la oportunidad de tocar a la señorita Kagome pero en ese momento llegaron las personas"

Kagome se sentía muy mal al saber todos los detalles de lo que pasó. Inuyasha quería matar a Saito por haber participado en todo eso pero retiró la espada pidiendo disculpas a Seshomaru por la interrupción.

"Tranquilo, no hay problema. ¿Higurashi? ¿por qué no admites de una vez lo que le hiciste a tu hija? Seguramente tenías tus razones" – dijo Seshomaru.

"Por supuesto que no voy a aceptar una barbaridad así. Saito no es más que un sirviente que seguramente has comprado para que diga todo eso"

En ese momento entraron Sango, Miroku y Kouga, se quedaron asombrados de ver a Saito con sangre en el rostro.

"Lady Sango, ¿has recuperado el documento que quería Onigumo?"

"Sí" – contestó Sango y sacó el papel doblado para entregárselo.

Náraku le arrebató el papel e inmediatamente lo tiró a la chimenea al tiempo que sacaba la pistola.

¡¡Aléjense, no se acerquen!! ¡¡Nadie tratará de sacarlo de las llamas!!"

El papel ardió hasta quedar transformado en cenizas.

Continuará

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Sólo faltan dos capítulos más…