Silver
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Cap.004: "El Camino desde Noome"
--Capitán!!
Tierra a la vista!!--
--Prepárense para ocultar el barco. Y para
bajar a tierra--Contesto el capitán
--Con que esta es la isla de
Noome, ehh Silver--
--Sí, esta es. Y es aquí donde empieza la
nueva aventura--
Luego de fondear el barco en un lugar donde
la vista desde el mar fuese imposible, Silver, Mijok, y As se
adentraron en la frondosa vegetación de la isla. A As le preocupaba
dejar el barco sólo en aquel lugar, pero Mijok lo tranquilizo
diciéndole
que nadie se atrevería siquiera a acercarse a él,
puesto que la isla donde se encontraban tenía fama de estar maldita.
As, no se tranquilizó con dicha respuesta, y empezó a mirar con
desconfianza el camino que seguía tras su capitán. A cada segundo
volteaba para ver si no les seguían o si de entre los matorrales
aparecía algún monstruo o espectro. Luego de una camitnata que para
As fue eterna llegaron hasta un claro, donde se podían ver además
algunas viejas ruinas. En el lugar se respiraba un aire de
antigüedad, que inundaba todo lo que allí había. Silver se acerco
a una especie de escalinata y sacándose la espada del cinto, la
deposito ante sí sobre el suelo de piedras. Mijok se quedo de pie
junto a unos monolitos, mientras As extrañado no sabía que era lo
que hacían allí.
--Capitán, que haremos ahora?--pregunto
--Pues, esperar a que algo suceda--le respondió Silver
--Y
eso puede ser muy pronto o en mucho tiempo más--Agregó Mijok, con
habitual tono de despreocupación
Así que As, no tuvo más
remedio que sentarse también sobre el suelo y esperar a que algo
sucediese. Ciertamente había olvidado que a veces, a su capitán le
gustaba frecuentar lugares donde nada sucedía o donde sucedían
muchas cosas a la vez.
No sabía cuanto tiempo había pasado, ni
en que momento se había dormido, pero algo en su interior le decía
que debía despertarse y pronto. Entonces, como temiendo que algún
ser fantasmal estuviese por allí cerca, abrió lentamente los ojos.
Al hacerlo no vio a su capitán sentado en el lugar donde antes de
dormirse le había visto; asustado miró hacia un costado, y tampoco
vio a Mijok. El sol empezaba a descender por el horizonte y una brisa
helada empezaba a correr. Sí habían vuelto hasta el barco sin él
como una manera de probarlo, no le parecía una buena prueba. Se puso
de pie, para alejarse de allí, cuando escucho un extraño ruido de
alas tras unas rocas. Venciendo a su miedo se obligo a ir hasta allí;
lentamente se asomo por detrás de una pared derruida( o al menos eso
parecía) y vio de donde provenía aquel ruido. Posado sobre una
especie de columna, vio al ave más bella que jamás había
contemplado, con unas plumas de un color tan hermoso, que hasta el
arcoiris más perfecto le hubiese envidiado; parecía que cada una de
sus plumas tenía encerrado el color del sol y del cielo a la vez,
como si encerrasen todo el verde del mundo y a la vez todo el rojo
del fuego. Quiso acercarse para verla más de cerca, pero sus
músculos no le respondieron, asustado intento una y otra vez
moverse, pero su esfuerzo fue en vano, luego sintió como si un gran
peso cayese sobre sus ojos y un pesado sopor le inundara arrojándolo
a un profundo sueño. No pudo resistirse más y por fin se durmió.
--Eah!! As, despierta que se nos hace tarde--Le dijo Mijok
mientras lo movía
--Veo que lo del profundo sueño era cierto.
Que bueno que no nos ocurrió a todos--agregó Silver mientras le
tendía una mano a AS
Algo desorientado y sin saber que pasaba, As se incorporó de un salto y comprobó que sus piernas y sentidos estaban en perfecto estado. Extrañado, le pregunto a Silver y a Mijok por que se habían ido dejandole allí sólo.
--Tú
estas loco--Le dijo Mijok--Nosotros no nos hemos movido de aquí.
Cierto Silver--
--Así es As, no nos hemos movido ni un ápice.
De hecho, no han pasado ni veinte minutos desde que tú te quedaste
sentado allí con los ojos cerrados--
Entonces lo que había visto era sólo un sueño, producto del encanto de esa isla, sin embargo había sido tan real. Se disponía a relatarles lo que había visto, cuando una extraña esfera apareció volando por sobre sus cabezas. Como si los reconociese, bajo lentamente junto a ellos y se quedo inmóvil. As sorprendido, no sabía que decir, sin embargo Mijok y Silver ni se inmutaron por tan extraño espectáculo. De pronto, la esfera transparento uno de sus lados y desde su interior aparecieron dos hermosas jovenes.
--Tan puntual como siempre
Silver--Dijo la una
--Y tú tan parafernalíca como nunca
Seastone--Respondió Silver
Dicho esto se saludaron dándose un fuerte abrazo. Luego de esto saludo a Mijok de igual manera y agregó:
--La he encontrado capitán, me costo un poquito, pero gracias a Ur lo logré--Dijo Seastone satisfecha--Lo malo es que al parecer aún esta un poco shockeada por el viaje--
De pie un poco alejada se encontraba One Piece, en sus manos sostenía una gran bolsa de marino con sus pertenencias, y en sus ojos se podían ver algunas lagrimas. Miró sin entender lo que sucedía y de pronto se abalanzó sobre Silver dándole un gran abrazo y diciendo:
--Capitán!!, Pensé que habían muerto esa noche. No saben cuan feliz soy por saber que estaís vivos y a salvo--
Luego miró a Mijok y acercándose también a él lo cogió de las manos y le reprocho:
--¿Por qué no me avisasteis antes?. Me tenían
preocupada--
--Porque simplemente ni nosotros sabíamos donde
estábamos, mi querida amiga. Pero tranquila ya habrá tiempo para
esas historias--
Una vez en calma, saludaron también a As, este parecía entender por fin a que habían venido a esta isla. Era para reunirse con el resto de la tripulación. Sin embargo, Silver no daba aún orden de volver al barco, por lo que se atrevió a preguntar:
--A que esperamos capitán?--
--A que aparezca
la que nos indicará nuestro siguiente paso--
Extrañado, As no entendía a que se refería Silver. A quién se referiría?. Él no veía a nadie por allí. De pronto, como si se repitiese su sueño, sintió ruidos de aleteos tras las rocas; quiso dirigirse hacia allí, pero Mijok se lo impidió obligandolo a sentarse. Todos esperaron en silencio, cuando de pronto, desde el lugar de donde provenía el sonido aquel, apareció una imagen que se dirigía hacia ellos; era esta una mujer alta, vestida con unas ropas que recordaban a antiguas civilizaciones, con una mirada que penetraba el corazón y una presencia que encogía el alma. Se acercó y una vez que estuvo junto a ellos hablo con una voz dulce y clara:
--Hijos del mar y de la tierra...Veo que nuevamente volveis a surcar la infinidad de las aguas...Y veo que en vuestra ruta hay también nuevos peligros y dificultades...Pero no deben temer, ya que la luz de los tiempos les acompaña en esta ruta, en la que buscan rescatar el perdido bastión de la verdad. Encaminad vuestros pasos hacia el norte, donde encontrarán a viejos conocidos y ayudantes, ellos os señalaran el siguiente paso. Pero tengan cuidado, nuevas sombras buscan ocultarles el camino, y los que antes remaban con ustedes, ahora jalan las cuerdas que los atan. Esta es la visión de Noome, esta es la esperanza que puedo ofrecerles. Id y no olvidéis vuestra promesa.--
Silver se quito el sombrero y haciendo una reverencia,
agradeció a la grácil dama. Acto seguido ordeno volver al barco. Se
pusieron en marcha entonces, y mientras caminaban As se volteo para
ver una vez más a la hermosa mujer que estaban esperando. Al
hacerlo, no logro verla, ya que en su lugar solo estaba una hermosa
ave que en sus plumas guardaba todos los colores del mundo.
Una
vez en el barco, y con la tripulación aumentada a cinco tripulantes,
se pusieron en marcha. As se acercó a Silver para preguntarle por el
origen de la dama de la isla y como si adivinará su pregunta este le
dijo:
--Quien nos dio la ruta a seguir, es una importante
maestra del pueblo de Sora Leo, esa mujer que viste en esta isla, nos
ayudo por nuestra promesa de encontrarla y traerla con vida.--
--Pero y el ave? Y el sueño?--pregunto As otra vez.
--Eso es
algo que algún día todos descubriremos. Por ahora solo queda
concentrarnos en nuestra misión--le rerspondio Silver.
A As no parecía gustarle dicha respuesta, él quería saber más, sin embargo no tuvo más tiempo de preguntarse nada, ya que la voz de Mijok lo saco de sus pensamientos:
--Mi querido As, como no hay grumetes todavía y por haberte dormido en la isla, te toca trapear la cubierta--
As quiso protestar, pero al ver el ceño fruncido de Mijok, no le quedo más que aceptar. Esta era la vida que extrañaba, y hacer esto era parte también de su vida. Ya habría tiempo de descansar, sobre todo cuando se uniesen más tripulantes. Por ahora solo quedaba obedecer y cantar.
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--¿Has escuchado el rumor de que en la marina hay gente
ligada a la antigua era de piratas?--
--Sí, incluso dicen que
algunos ocupan altos puestos en algunas bases--
--Uff, seguro que
si los descubren los ejecutan de inmediato--
--Aunque primero
seguro que intentan sacarles alguna información--
Rentarou había vuelto a escuchar a un par de grumetes referirse a este tema, al parecer el rumor se había propagado rápidamente, sobre todo ahora que se conocía que el Vice-almirante Ramsus y el capitán Kitakaze se encontraban en una misión especial, que incluso involucraba a la almirante Alira. No se veía nada bien el panorama para él. Cuanto tiempo más podría ocultar su pasado?. Debía moverse y pronto. Una idea cruzo por su mente y se dispuso a llevarla a cabo. Era su única oportunidad y esperanza. Así que se dirigió a su oficina y se dispuso a informar al cuartel general. Partiría en una misión relámpago para capturar piratas, así ganaría tiempo.
--Capitán Rentarou Satsuma reportándose, señor--
La suerte estaba echada...
Continuara...
