Satsuma

Gran Citan y Rurouni en Red Village o El gato espía

Red Village era solo un pequeño pueblo, sin nada especial, como todo pueblo que se encuentra cerca del Grand Line, excepto que hacía varios años había sido "gobernado" por piratas. Tenía sus casitas, humildes pero numerosas, todas se parecían a tal grado que cualquier visitante podía incluso confundirse y perderse en ese pequeño pueblo; tenía tiendas, los bares y muchos establecimientos más como cualquier pueblo; el edificio del ayuntamiento había sido reconstruido. Todas aquellas marcas que los piratas habían dejado en ese recinto habían sido borradas. El tablón de anuncios del pueblo, justo a las afueras del ayuntamiento, enfrente de la plaza, tenía pegadas las recompensas de muchos de los más temidos piratas que hubieran existido. Justo ahí, en ese tablón, junto a las jugosas recompensas, se distinguía un cartel de "Wanted! Dead or alive" cuya recompensa era insignificante comparada con las de sus similares.

-¡Quién iba a creer que tan buen muchacho estuviera en esta lista!- decía a algunos pueblerinos el alcalde de Red Village, mientras contemplaba aquel tablón de anuncios.
-No se compara con la de los demás, pero aun así es una vergüenza para el pueblo- decía una persona.
-¡Yo ya sabía que ese chico tenía malas intenciones! Mira que escaparse así mientras nuestro pueblo sufría. ¡Eso no lo acepto!- decía bastante enojada una señora.
-No juzguen a nadie sin saber por qué lo hizo, a pesar de que su reputación se vea reducida- contestaba airadamente el cura del pueblo.
-Aun así, lo más probable es que esté muerto. Tiene años que no se sabe nada más de él, más que por un simple cartel de recompensas- decía tranquilamente otro señor bastante anciano.

¿Pero qué es lo que tenía ese cartel que causaba ese tipo de conmoción entre todo Red Village? Pues exactamente decía: WANTED! Dead or alive. dkantun 35,000,000 B. Y no era para menos ya que el chico aquel prometía ser una de las personas más destacadas de toda Red Village. Nadie se imaginaría que él, un estudiante destacado ya que memorizaba con gran facilidad todo lo que leía, e incluso era capaz de identificar y recordar cualquier tipo de barco con solo verlo, un día, tuviera una recompensa sobre su cabeza. Y más aun, siendo el pueblo invadido por piratas, nunca se perdonarían que un amigo suyo fuera a formar parte de ese grupo odiado por todo el mundo debido a las atrocidades que cometían en donde se encontraran. Él no era peligroso, tampoco era de los más temidos ni había causado grandes destrozos, pero en un pueblo formado de nuevos caza recompensas, ese tipo de acciones eran consideradas una traición, y por eso su cartel se pegaba ahí, para que todo el pueblo lo viera y que nadie hiciera lo que hizo aquél joven.

Todo esto ocurría a más de un año de que aquella banda de piratas fuera derrotado por la flota de marines comandada por el capitán Rurouni y su leal gato, el Gran Citan. Pero, ¿por qué menciono al gato? Verán, Gran Citan no era un gato común y corriente, pues tenía la habilidad de la Hito Hito no mi, la cual le servía de mucha ayuda al capitán Rurouni para poder usar a su mascota como espía sin que nadie supiera disfrazándose en su forma normal pero escuchando atentamente las palabras de sus enemigos. Y, de hecho, esa fue la razón por la que Rurouni tuvo éxito en su misión "Salvando a Red Village", ya que ninguno de los piratas sospechaba que aquel gato que adoptaron como su propia mascota fuera en realidad un espía enviado.

De eso ya había pasado más de un año. Toda la gente, desde entonces, se prometió combatir a cualquier pirata que atacara su pueblo. Se habían convertido en caza recompensas. Los marines habían construido una base en Red Village, y sus intereses iban enfocados a otros caminos, como por ejemplo la reaparición de los Outlaws y, como los rumores siempre circulan a gran velocidad, el supuesto rumor de que un marine de alto rango en realidad era un ex-pirata. Este era un caso para Rurouni y Gran Citan, sabían que kid y Ramsus estaban en esta misión, pero ellos, pensaban, no eran un problema para Rurouni y su gato.

Mientras tanto, en la base de los Marines en Red Village, Rurouni se encontraba sentado frente a su escritorio, mientras contemplaba una copia de las recompensas de todos los Outlaws. Él también tenía una, pero la perdió a cambio de servir a los Marines, su gato no estaba de acuerdo con la decisión que había tomado su amo, pero él no era nadie para decidir sobre los demás. Se vendía a cambio de un buen tazón de leche y un poco de atún fresco.

Gran Citan entraba hacia aquella oficina. Su forma de gato lo hacía insignificante para el pueblo, pero en el pueblo los rumores corren rápido, y Gran Citan siempre se enteraba de todo lo que sucedía.

-Veo que por fin llegaste, mi querido gatito. ¿Te has enterado de algo nuevo el día de hoy?- preguntó Rurouni con amabilidad.
-Así es, mi amo.- respondió el gato con una voz demasiado chillona. –Tal parece ser que los rumores eran ciertos. Aun el pueblo no sabe nada, pero se nota que un pequeño cartel de recompensa provoca reacción en la gente, y sobre todo sabiendo que desde hace un año todo el pueblo se ha preparado para cualquier tipo de ataque pirata.
-Cuando alguien tiene una mala experiencia, empieza a resentirse de todos aquellos quienes le hicieron daño, aunque para eso también se resientan de sus antiguos amigos. Además Red Village ahora es conocida por ser pueblo de caza recompensas.-dijo con una pequeña sonrisa el capitán. –Un pirata viniendo de un pueblo de caza recompensas, es algo irónico, ¿no lo crees?
-Tiene razón, mi amo. Pero por ahora no debemos preocuparnos por aquél piratilla o marine que nadie sabe para quién trabaja. Además, usted también fue un pirata.
-Aunque tus palabras sean de las más crueles, tienes toda la razón.- dijo mientras se quedaba pensando.

La relación entre ellos dos era de lo peor, el gato creyéndose superior a su amo intentando tomar todas las decisiones por él. Pero Rurouni tampoco se dejaba, su carácter duro y fuerte lo había llevado a aquél puesto, y no iba a dejar que su propia mascota le diera órdenes. Sonó el Den den Mushi.

-Capitán Rurouni al habla.
-Le hablo para informarle que es posible que Silver y su tripulación se encuentren cerca de Red Village. –decía uno de los superiores.
-¿Y dígame que es lo que tengo qué hacer?
-Por ahora no haga nada, ya hay varios detrás de ellos. Cualquier persona que interfiera con las misiones de kid y Ramsus podría arruinar todo el plan que ellos tengan en mente.
-Entonces, supongo que me debo quedar aquí en Red Village, ¿o no?
-Así es, y más le vale que no haga nada que no le haya…

Rurouni colgó el Den den Mushi. No era de los que siguiera órdenes de ese orden. Él era de los de ir a la acción pero pronto. Además, ¿qué tenían kid y Ramsus que él no tuviera? Kid tenía a sus "gatitas", Ramsus era un hábil maestro espadachín... No, él no se iba a dejar vencer por ellos dos. Pero sabía que desobedecer las órdenes de sus superiores le costaría el rango. Aunque por algo tenía al gato.

-Gran Citan, te tengo una misión.- decía mientras sonreía.- ¿Aun te quedan esas Rumble Balls del reino de Drum?
-¿Para qué las necesita?
-Tú eres el que las va a necesitar. Te ordeno que salgas de Red Village, y busques a Silver y su tripulación o a aquel… bueno, a ese marine del que todos hablan en el cuartel general.
-¿Aquél del nombre raro?
-Pues no sé si sea raro, pero te ordeno que si te llegas a topar con alguno de ellos dos, te infiltres y saques todo tipo de información que me sea de utilidad. Pero ten cuidado con el mar, recuerda que eres un "martillo". Lo más importante es que nadie debe saber que puedes hablar. Esto te servirá para que me informes a diario sobre lo que te estés enterando.

Le dio un Mini Den den Mushi a su gato.

-No se preocupe, mi amo. Le informaré de lo que suceda a cada instante. ¿Y cuál será la paga? - preguntaba con gran interés el Gran Citan.
-¿Te gusta el atún elefante?
-Y mucho.- se veía un brillo en los ojos del gato.
-Pues ve inmediatamente y no regreses hasta que yo te lo ordene.
-Pero...
-¡Te lo ordeno! ¡Y no reniegues!
El gato contestó con una determinación fingida: "Gran Citan dice: ¡Sí, señor!" Y salió de la base.

Digo "fingida" porque mientras caminaba por las calles de Red Village, rumbo hacia el puerto, Gran Citan refunfuñaba entre dientes: "Yo no debería ir a este tipo de misiones". Se ocultó tras un edificio, se transformó en su forma humana y llegó al puerto donde abordó un bote, hacia rumbo desconocido. Todo por un buen bocado de un atún elefante.

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