Koraxán:

1.- Vuelta a empezar.

- ¡No puede ser! - Gritó Ripple desde cubierta.
Inmediatamente toda la tripulación de nuestro pequeño barco acudió a ver qué la había turbado de tal forma, ya que no solía turbarse con facilidad.
Dark Swordswoman se acercó a ella y le dijo -Ya puede ser grave para que nos des un susto así ¿Que ocurre?-
Sin mediar palabra Ripple tendió la carta que había estado leyendo a su segunda al mando. Mientras leía la misiva el resto de la tripulación se aglutinaba a su alrededor tratando de vislumbrar algún que otro retazo del texto que Dark Swordswoman sostenía en su mano.
Haciéndome un hueco entre la pequeña multitud a empujones y codazos conseguí colocarme tras Dark Swordswoman, y comencé a leer por encima de su hombro.
- Esto es muy serio, deberíamos hablarlo con más tranquilidad.- Propuse.
- Estoy de acuerdo- Coincidió Ripple. - Debemos tomar una decisión sobre cual va a ser nuestro siguiente paso a dar.-
Se formó un pequeño revuelo entre los que no sabían el contenido de la carta, exigían conocer su contenido y saber si la marina iba tras nosotros, de modo que Ripple tomando posesión de su rango les tranquilizó y les mandó callar, mandó a Franxo que los tuviese entretenidos con una de sus largas y apasionantes historias prometiéndole que en cuanto acabase la reunión iría a contarle todo lo sucedido.
- Que alguien salga a avisar a Sinistra, debe escuchar esta conversación.- Ordenó Dark Swordswoman a los hombres de cubierta, que sortearon a golpes quien sería el emisario.
- Bajemos a tierra y hagamos una hoguera.- Dijo Ripple.- No me apetece nada encerrarme en el camarote a discutir.- A lo que todos estuvimos de acuerdo.
Establecido nuestro pequeño cónclave en una pequeña cala de la playa donde estábamos anclados comenzó la discusión.
- Bueno.- Dijo Ripple.- Todas hemos leído la carta, así que decidme, ¿qué opináis al respecto?-
- Deberíamos degollarlos a todos.- Dijo Dark Swordswoman, mientras en su cara se pintaba una expresión funesta.
- Sí, tu y yo solas podríamos arrancarles la cabeza a todos ellos.- Dije yo esbozando una leve sonrisa.- Pero se libran porque no queremos.-
- ¡Pues claro que sí!- Gritó riendo Dark Swordswoman.
Tras ese pequeño momento de distensión, Ripple se vio obligada a retomar el asunto con seriedad.
- Es imposible hablar en serio con vosotras dos.- Sonrió.- Pero lamentablemente, nuestra tripulación no pasa por su mejor momento, la marina nos ha arrebatado a cuatro grandes camaradas, mermando considerablemente nuestras fuerzas, los nuevos grumetes no se pueden comparar a ellos en lo más mínimo.-
- Sí, convirtiéndolos en simples marionetas del poder establecido, no hay nada peor que un pirata converso en marine.- Murmuré.
El silencio se apoderó de nuestro grupo, cada una estaba inmersa en sus recuerdos.
Sinistra escogió ese preciso instante para hacer su aparición y sacarnos de nuestras ensoñaciones.
- Bueno, ¿que ocurre aquí?, cualquiera diría que estáis en medio de un funeral.-
- Hay cosas mucho peores que la muerte Sinistra.- Dije entre dientes.- Y el destino nos ha querido premiar con una de esas situaciones.-
- Hay que ver que agorera eres.- Rió Sinistra, pero pronto se apagó esa risa viendo la gravedad reflejada en nuestros semblantes.
- Terreis está viva.- Le anuncié.
Su rostro reflejó una enorme sorpresa, estaba claro que no lo esperaba.
- Eso es imposible y lo sabéis.- Murmuró.
- Pensábamos que Terreis había fallecido en la Gran batalla de la Red Line, pero parece que la marina no se conformó con arrebatarnos a Nico, Ramsus, Kitakaze y Likard. Terreis también forma parte de ellos- Concluyó Ripple.
- Ahora lo que debemos decidir es qué vamos a hacer, ¿vamos a dejar que se quede con esos inmundos marines o vamos a ir a buscarla, para traerla de vuelta?- Preguntó Dark Swordswoman.
- ¿Cómo estáis tan seguras de eso?- Nos interpeló Sinistra.
- Hemos recibido una carta en la que explica qué ocurrió en la batalla de Red Line, que realmente no se ahogó en las profundidades del océano y que la rescató un barco de los marines.- Explicó Ripple.
- Pero eso puede no ser más que una gran patraña.- Argumentó Sinistra.
- Eso hubiésemos pensado nosotras de no ser por la foto que adjuntaba la carta.- Le expliqué, alargándole la fotografía.- Sabes que no somos unas crédulas, pero la foto no deja lugar a la menor duda.-
- Y entonces, ¿qué vamos a hacer?-
- Eso mismo nos preguntábamos nosotras.- respondió Dark Swordswoman.
- No queda más que someterlo a votación.- dijo la siempre diplomática Ripple.- Así que alzad la mano la que quiera abandonarla a su suerte.-
Nadie alzó la mano.
- No podemos dejarla tirada, aunque ahora sea una repugnante marine, hay que hacerla entrar en razón, ¡aunque sea por la fuerza!- Dijo Dark Swordswoman haciendo un gesto muy explícito con sus puños.
- Por favor que sea por la fuerza.- Dije yo riendo y uniéndome a ella en su gesto amenazador.
- Bueno, todavía debemos preguntar al resto si están dispuestos a arriesgar su pellejo y en caso afirmativo, dejar en tierra a los grumetes que no tienen nada que ver en esta historia.- Decidió Ripple.- Aunque no creo que se niegue nadie de nuestra antigua tripulación.-
- Vamos a dar pena.- Reí.- Vamos a ser cuatro gatos enfrentados a toda la marina, pero vamos a ser un duro trabajo para ellos, ¿a q sí, DS?-
- Me cago en..., ¿CUÁNTAS VECES TENGO QUE REPETIR QUE NO ME LLAMES DS?- Gritó lanzándose contra mí y propinándome un buen izquierdazo.
- Vaya, vaya, ¿así que quieres pelea?, pues si quieres pelea, pelea tendrás.- Grité yo zafándome de ella y contraatacando con un buen placaje, mientras riendo entonaba.- MONTONEEEEEEEEEEEEEEET.-
Prestas a mi llamada, Ripple y Sinistra se abalanzaron sobre nosotras dos, dejando a Dark Swordswoman aprisionada bajo el peso de nuestros cuerpos.
Tras esto nos dirigimos al barco a hablar con los escasos tripulantes que quedaban de nuestras antiguas aventuras.
Rápidamente zarpamos rumbo a la ciudad más cercana para dejar a nuestros grumetes en tierra y dirigirnos sin demora en busca de nuestra capitana Terreis, que había cambiado su nombre y ahora se hacía llamar Alira la captora de piratas.