Rentarou Satsuma:

Capítulo ??? x 3: Astucia e indecisión
Cerca de la isla de Red Village, el barco de Satsuma se encontraba navegando sin rumbo fijo. ¿Por qué viajaba sin rumbo fijo? ¿Acaso su capitán debería pensar como Silver para poder encontrarlo? Los hombres a su cargo le aconsejaban que desembarcara en Red Village y consiguiera más información para poder dar con el barco Caledonia, a lo que su capitán respondía sin dudar:
-Si queremos buscar al Caledonia, no podemos distraernos ni cambiar de dirección.

A lo que sus oficiales debían obedecer. Después de todo, él era el capitán y, se supone, sabía lo que hacía.

Pero lo que ellos no sabían, y que Satsuma conocía perfectamente, era que no debía ir hacia su pueblo natal hasta que fuera el momento adecuado. Había cambiado su nombre, y tal vez sus facciones de la cara habían cambiado a lo largo del tiempo, pero aun así era el antiguo dkantun. Sería fácilmente reconocible, sobre todo por sus vecinos quienes convivieron con él prácticamente desde que había nacido en ese tranquilo pueblo, hasta que decidió escapar en busca de una mejor vida sin represiones.

También sabía que desde hacía un año su pueblo había sido salvado por un marine y su gato espía, y que para conmemorar ese hecho tan grande, su pueblo decidió convertirse en un grupo de caza recompensas apoyado por los Marines, manteniendo aquella promesa de que no dejarían que ningún barco pirata desembarcara y tomara el control de la aldea. Suponía que no le perdonarían que se hubiera convertido en pirata. Por eso, pensó, no debería volver jamás por ahí. Eso le provocaba algo de tristeza y nostalgia en su interior, pero, esas eran las consecuencias de sus actos, y como tales, debía afrontarlas. Además, teniendo una recompensa, pequeña pero aun así recompensa, por su cabeza, su aldea no dudaría en cobrarla.

"Nunca me perdonarán por haberlos abandonado en esos momentos difíciles y haberme unido a la tripulación del tal Silver. Aun así, no me avergüenzo ni me avergonzaré de lo que hice", pensaba mientras el barco pasaba justo enfrente de la isla de Red Village.

Decidió encaminarse rumbo a su oficina y beber algo ahí. Entonces varios de sus oficiales se encaminaron hacia él para avisarle que había un marine pidiendo permiso para abordar el barco.

Aquel marine con ojos de gato llamado Big Ci no le daba mucha confianza a Satsuma. Claro, ahora más que nunca que también estaban tras los pasos de él, debía desconfiar de todo aquel que quisiera vigilarlo.

-¿Guiarme en mi ruta, dice usted? -preguntó Satsuma muy pensativo.
-Por supuesto, capitán. Y permítame informarle que soy experto en navegación, cartografía y que poseo cientos de Eternal Pose para diferentes destinos. -contestó muy servicial el gato hombre.
-No serán necesarios los Log Pose ni los Eternal Pose en esta parte del mundo, sabiendo que estamos exactamente fuera de las aguas del Grand Line. –hizo una pausa para preguntar... -Y dígame, quién fue el que lo encomendó en esta misión. ¿Es de la isla de Aguas Fuertes?
-Vengo de Red Village, de parte de la base de la marina de ese lugar.

"¿De Red Village?" pensó Satsuma intrigado. "¿De mi propia aldea? Hay algo que no encaja aquí".

-Acompáñeme un momento a mi oficina. -Le dijo al gato.
-Sí, señor.

Se dirigió a algunos de sus hombres de confianza y les dijo:
-Ustedes también, acompáñenme.
-Sí, señor. –Gritaron sus hombres al unísono.

En el camarote…
-Tome asiento, por favor.
-Si, señor. –respondió Gran Citan.
-Y dígame, ¿tiene usted permiso especial de alguno de sus superiores para acompañarme en esta misión? Porque, por si no lo sabía, para trabajar en las misiones encomendadas a una zona diferente a la suya, debe contar con el permiso de por lo menos un capitán.
-Por supuesto, señor. Estoy enterado. Por eso le digo que vengo de parte de la base de la marina en Red Village.
-¿De aquél pueblo caza recompensas? Aquel de los rumores de que un marine cuenta con un gato espía para cada una de sus misiones.

Gran Citan no sabía qué responderle. Se creyó descubierto. Pero por algo era un gato espía, era astuto como un gato (obviamente), y, saliendo ileso de aquella misión contra los piratas que gobernaban Red Village, esta cuestión era demasiado sencilla para él.

-Estoy enterado de aquella situación. Ese gato es demasiado hábil. No por nada también es un miembro de la marina.
-Dejemos de hablar de ese gato y vayamos a lo que usted vino. Dijo que su misión es ayudarme a encontrar el barco Caledonia, ¿cierto?
-Así es, y déjeme informarle que según informes de mis superiores, ese barquito puede estar muy cerca de por aquí.
-Me lo suponía. Ese Silver es algo escurridizo. Viaja por los mares como si no tuviera un rumbo fijo. –y con una sonrisa burlona, Satsuma dijo- Supongo que era normal que fuera a parar fuera del Grand Line.
-Nadie sabe cómo es posible que un pirata tan descuidado llegara a tener una recompensa tan alta. –Y haciendo una pausa, Gran Citan continuó diciendo- Y hablando de asuntos relacionados, supongo que ya sabrá que hay piratas de aquella tripulación infiltrados en la marina. No entiendo cómo aceptan a tipos así sin antes investigar detalladamente el historial de cada uno de sus miembros.
-Es cierto. Aunque supongo que si por algo están aquí entre las filas de la marina, será porque muchos habrán vendido sus recompensas para llegar hasta aquí –sonrió burlonamente el capitán.

Gran Citan dio por aludido que ese comentario iba dirigido a su amo. Cada uno sabía perfectamente los planes del otro. Satsuma sabía que Big Ci no podía ser nadie más que Gran Citan, el gato del ex pirata Rurouni, quien había salvado a su pueblo, y Gran Citan sabía que Satsuma era aquel pirata infiltrado en las filas de la marina. Cada quien sabía el historial del otro, pero aun así ambos eran tan astutos que no iban a dejarse delatar tan fácilmente.

-Me tengo que retirar por un momento, capitán. –dijo el gato
-Permiso concedido. Déjeme acompañarle. –contestó amablemente Satsuma.
-Son asuntos privados.
-De acuerdo. Cuando termine regrese a mi oficina para trazar las rutas de navegación.
-Sí, señor. -Con ese saludo, Gran Citan se retiró del camarote del capitán.

Se dirigió hacia el baño, revisó todos los rincones para encontrar un lugar donde nadie lo pudiera ver. Se dirigió detrás de unas cajas y se transformó en su verdadera forma, la de gato. Sacó el mini Den Den Mushi que su amo le había otorgado y le habló. Se escuchó una voz.

-Capitán Rurouni al habla. -Contestó la voz.
-Lo tengo, amo. -Dijo el gato con una sonrisa burlona.
-¿A quién? -Intrigado contestaba Rurouni.
-Al pirata d... no, al capitán de la marina Rentarou Satsuma. -Dijo con tono de burla Gran Citan.- Para el caso, es la misma persona.
-Eso es cierto. Y dime, ¿has sacado algo de información por parte de él?
-Aun no, pero tengo sospechas de que sabe quién me mandó hacia él. Y también supongo que sabe que conozco su verdadera identidad. Claro que no lo dijo pero sus preguntas eran demasiado tramposas.
-Me lo suponía. Proviniendo de la tripulación de los Outlaws, se puede esperar cualquier cosa de ellos. Pero recuerda que el primero que debe caer debe ser él.
-Así lo haré, amo. No se preocupe.

Salió del baño, no sin antes regresar a su forma humana, y se dirigió de nuevo hacia la oficina del capitán.

-No debería tardarse demasiado, señor marine.
-Disculpe la tardanza, señor. -Contestó el gato.- No volverá a suceder de nuevo.
-Eso espero. Entonces, -dirigiéndose a sus hombres, les dijo- extiendan los mapas.

En eso estaban cuando de pronto un soldado de la marina irrumpió fuertemente en la oficina.

-¡¡El Caledonia!! ¡¡El Caledonia!! ¡¡Está casi enfrente de nosotros!! –gritaba aquel marine.
-¡¿Has dicho el Caledonia?! –dijo algo asustado Satsuma.
-¡Así es, señor! –contestó aquel soldado igualmente asustado.
-Bien, salgamos a ver. Todos acompáñenme.
-Sí, señor –contestaron al mismo tiempo los demás.

Así pues, salieron a la cubierta. Y efectivamente, ahí estaba. Claro, no estaba justamente enfrente de ellos, pero estaban a una distancia a la cual podían atacar fácilmente.

-¡¿Qué hacemos, capitán?! ¡¿Atacamos inmediatamente?!
-Díganos capitán, ¿qué es lo que debemos hacer ahora? –preguntó el Gran Citan.

Gran Citan, en sus pensamientos, se decía a sí mismo bastante satisfecho: "Ahora veremos de parte de quién está".

Satsuma no sabía qué hacer. Si no atacaba, todos a su alrededor supondrían que estaba del lado de los Outlaws, y por lo tanto estaría traicionando a los Marines, a los cuales sirvió durante un largo tiempo. Y si atacaba, sus antiguos nakamas supondrían que, al igual que el Polizonte, él no volvería con ellos, y eso era lo que no quería que sucediera.

Entonces aparece otro barco, más lejos de su objetivo, igual de destruido que el Caledonia, y portaba otra bandera pirata, pero esta era verde. Satsuma, al igual que todos, que ese barco pertenecía a los Dark Hunters. El barco se alejaba. Igualmente el Caledonia se alejaba rápidamente... Entonces, supuso, debería aprovechar esa situación y buscar la manera de no atacar a sus antiguos nakamas sin que nadie sospechara en lo más mínimo.

-¿Qué hacemos, capitán? Se está alejando.
-Entonce síganlo. ¡No se detengan!

En cambio Gran Citan pensaba que los Dark Hunters no podrían haber llegado en un peor momento.

Continuará...