Alira

, viejas amigas y as en la Manga.

Era cierto, Monkey D. Luffy, estaba vivito y coleando, aun que estaba a buen recaudo por la Marina.
El silencio era patente, el muchacho de antaño que había surcado los siete mares, se había convertido en todo un hombre, alto, fornido, de un gran porte y con dotes para la ironía, era sin duda el modelo de hombre que la almirante Alira le gustaba, si tuviera oportunidad, no se lo pensaría dos veces y se lo llevaría a su lecho.

--grrrr, me estas tomando el pelo, es imposible todos lo vieron morir—siguió insistiendo Zoro sin creer que su capitán estuviera aun con vida.
--mira que eres cabezón, si yo digo que esta vivo es que esta vivo—replico Alira con algo de fastidio.
--bien, entonces déjate de rogar y cuéntame—inquirió Zoro.
--escúchame atentamente lo que te voy a contar, nadie conoce realmente que paso, solo varias personas conocemos la historia y el motivo de por que Monkey D. Luffy esta con vida, solo te pido que mantengas el secreto y no se lo cuentes a nadie—empezó a narrar la almirante.
--antes muerto que contárselo a alguien—afirmo el espadachín con seriedad.
--bien presta atención pues…

…Hace 7 años, en la una archipiélago compuesto por cinco islas, el cual se le conocía esa zona como las Cinco Muertes y donde estaba situada la segunda base mas importante de los marines, después de la todopoderosa Arevalat. Su isla principal se la conocía con el nombre de Darab-Rud, en ella había sido construida por un la mano del hombre, una hermosa ciudad con, multitud de plazas, jardines, fuentes y una gran plaza central, de donde salía una calle principal que llegaba hasta el muelle de aquella ciudad. Aquel día, la ciudad estaba rebosante de gente, mas de lo habitual, el motivo era que el Rey de los Piratas Monkey D. Luffy, había sido arrestado y seria ejecutado en la plaza principal de la ciudad.
La ciudad estaba tomada por los Marines y a cada centímetro se encontraban un capitán con una patrulla, aquel día la villa era un autentico bunker, no solo por que iba a ser ejecutado el Rey de los Piratas si no que se encontraba todas los altos cargos, incluido el Gorousei.
La hora llego como un péndulo que cae y corta el aire, Monkey D. Luffy desfilaba por la calle principal, custodiado por un escuadrón de marines, y a la cabeza de estos iba el Almirante Koby y el vicealmirante Helmeppo.

Ajenos a esto en una habitación semioscura, colindante al palco principal donde estaban reunidos los altos cargos de la marina, una joven era sujetada por ambos hombres, mientras hacia intentos de soltarse de sus captores y gritaba con lágrimas en los ojos:

--me distes tu promesa, que lo dejarías con vida padre… me has mentido… deje la piratería e iba a formar parte de la Marina, como has podido romper tu promesa—

--te equivocas mi niña, yo no he roto la promesa y la prueba de eso esta aquí…entren con el—dijo el Almirante Supremo Delacour.

Dos marines fornidos traían a cuesta a un tercer hombre, este llevaba puesta un gabán de capitán de barco y estaba sin sentido pero aun vivía.

--luffy… no puedo ser—aventuro a decir la mujer.
--el Luffy que desfila por la calle principal es Bon Kure, esta hipnotizado y se cree Monkey D. Luffy y gracias a su akuma no Mi, da el pego a la percepción—explico Delacour.—así que ya estas cumpliendo tu parte del trato que me ha costado mover cielo y tierra para convencer a esos carcamales, aun que esa excusa que te has buscado de sacrificarte por lo demás no te pega mucho, pero mientras que entre a formar parte de la gran familia de blanco no te pediré explicación—
--menudo péndejo estas echo, padre—dijo riendo Almirante en funciones Hiperion. —Por cierto donde vamos a llevar al piratita—
--muestra más respecto a tu padre…novato—bramo Delacour.--Monkey D. Luffy será llevado a la prisión más segura de las que poseemos, la terrorífica prisión de Neilihti—…

El silencio volvió a la sala de comunicaciones, cuando Alira termino de narrar la historia.

--así que Luffy esta en Neilihti…uhhh…será difícil de sacarle de allí—comento Zoro.
--tu limitate a reunir a la panda, que llegada la hora tendréis ayuda divina y misteriosa caída del cielo—explico Alira. —ahora tengo que marcharme.
--muy bien, en cuanto reúna a los nakamas te lo haré saber, corto y cierro—termino de decir Zoro.

La Almirante se levanto de su asiento y puso rumbo a su barco Acadios, era preciso abandonar la base y poner rumbo al encuentro de Lusian, rauda como en mismo viento se ponía a cruzar la baranda, cuando una voz de mujer hizo pararla en seco:

--por fin te encuentro capitana—

En toda la faz de la tierra solo había una única persona que aun la llamaba por ese rango, alta, delgada, con curvas sensuales, de cabellos castaños y rizados, con ojos verdes como el mar, allí en se encontraba plantada la capitana andaluza Nico d'Robin.

--Nico, pero tu que haces aquí—grito de jubilo Alira, mientras abrazaba a su vieja amiga.
--bueno, pues me aburría en mi base de Alandalus y dije me voy con mi vieja capitana de aventuras, que seguro que las hay, además tengo ganas de hacerle la puñeta a Kitakaze, jijiji—explico la joven.
--pues bienvenida abordo vieja amiga—dijo la Almirante pasándole el brazo por el hombre con afecto.

Las dos se subieron al Acadios, Nico, fue acompañada por el sargento Siles al Camarote para invitados, mientras la Sargento Carter daba órdenes de que todo el mundo se pusieran en marcha y ocuparan sus respectivos puestos. La almirante Alira se ponía al Timón.

--todo en sus puestos Almirante—grito Carter.
--que todos se preparen, en cuanto tomemos la primera puerta, quiero que arríes todas las velas y que todos se sujeten, vamos a mostrar al mundo que el Saint Andrews no es el único barco que sabe ir con una locomotora, rumbo al archipiélago de Dreis Serafia—

Dicho esto Alira se trasformo en un tornado gracias a su Akuma, las velas se tensaron por el enorme viento y el Acadios salio disparado por la salida de la base de la Marina.

**continuara**