Reyes
Cap 2. ¡Enfréntate a mí! La decisión de un pirata
La oscuridad
ya era dueña de la noche cuando Reyes y su infatigable nakama Mulder
comenzaron su nueva aventura. Sabían que era difícil, tal vez
imposible, encontrar a un viejo enemigo pirata. Más aún cuando lo
buscaba todo el mundo, desde los altos cargos de la marina hasta las
nuevas bandas de piratas dispuestas a cubrirse de honores derrotando
a viejas glorias.
Caminando por los estrechos callejones de la
ciudad seguía cavilando que pasaría si se encontrase con el bribón
Silver. Le venia a la mente los recuerdos de las batallas vividas
entre las 4 bandas mas poderosas de los mares. Sus incansables
luchas, por demostrar quien merecía el respeto del mundo y del mar,
habían hecho que entre las tripulaciones hubiese crecido un
sentimiento de familiaridad, compañeros de un mismo viaje pero
distintos destinos. "¿Que pasará ahora?" pensaba Reyes,
"¿Cual es el siguiente paso?".
El aire nocturno trajo
una suave brisa que hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo, tal
vez los espíritus de antiguos nakamas le estaban diciendo que no
estaba lejos de su destino.
- ¡Donde debo... brooop... debo ir
ahora mi Capitán! márcame el camino.
La solitaria caminata de
los dos viejos piratas fue interrumpida por un grupo que se refugiaba
en la oscuridad de los callejones de Serafia. No parecían
sospechosos, a ojos de un extraño que rondaba esos lugares
simplemente serían unos malandrines sin importancia. Pero el viejo
instinto no se pierde, Mulder paro la marcha y olfateo el ambiente.
Reyes se quedo mirando al viejo perro y al grupo de desconocidos,
dilucidando el porque de la reacción de su nakama. Sonrió mostrando
unos dientes demacrados - Gracias Capitán. - dijo mientras cambiaba
el sentido de sus pasos y sacaba una botella de ron.
El un
bar cercano a la plaza del mercado se encontraban Silver y sus
compañeros. Su intención por ahora era esperar como se
desarrollaban los acontecimientos y pasar desapercibidos.
-
Escúchame botarate - reprocho Mijok refiriéndose a Roca. - ¡Deja
ya de beber!, como tengamos que volver a huir apresuradamente por
culpa de otra diarrea verbal tuya, te juro que te conocerán por Roca
"el pirata castrado de la voz de plata".
- ¡Si señor!
- Roca se puso firme ante la reprimenda de su segundo de abordo.
Evidentemente se tambaleaba debido a los efectos de la impresionante
cantidad de alcohol que había bebido.
- ¡Ja ja! Cuidado con el
humor de Mijok, te aseguro que la tormenta de hace varios días es
mucho menos temperamental - Rió Silver ante la cara de asombro del
inconsciente Roca.
El buen humor de la tripulación desentonaba
con la situación que vivían. Eran perseguidos por el incansable
Ramsus, antiguo compañero pirata reconvertido a la marina. Sus
intenciones aún eran desconocidas y eso era lo que más preocupaba a
Silver. Además todavía no podían contar con el apoyo de su nakama
dkantun, el cual se había quedado en una mala situación durante la
tormenta. La única posibilidad que le quedaba a la tripulación era
el instinto de su Capitán y que su tramado plan no encontrase
imprevistos.
Roca seguía con su escandaloso espectáculo
pese a la mala cara de Mijok mientras que One Piece y Silver
discutían sobre las nuevas rutas y sobre cuanto tiempo podrían
navegar con la ayuda de Seastone. Repentinamente la puerta del bar se
abrió, mostrando una figura reconocible por algunos de los que se
encontraban allí. La sorpresa de la tripulación era bien disimulada
por la respuesta de Silver. - Buenas noches caballero, le veo
cambiado con ese atuendo blanco impoluto. -
- En cambio usted
sigue tal y como le recuerdo, vivo - contestó el capitán de la
marine Kitakaze.
- Veo que por mucho que cambie la situación me
veré obligado a seguir en esta condición... también veo que para
usted hay cosas que no cambian - dijo Silver señalando las chanclas
del marine.
- Sabes porque estamos aquí ¿verdad? - Kitakaze
avanzaba con decisión hacia la banda.
- No esperaba menos de
vosotros - respondió Silver
Los dos enemigos estaban
situados frente a frente, esperando un movimiento en falso para
iniciar el ataque. De repente los dos capitanes se agacharon,
esquivando un objeto que fue a parar directamente a la cara de Roca.
Una botella de ron cayó al suelo haciéndose añicos mientras el
agredido se quejaba por el dolor. - ¡Pero que demonios..! - exclamo
Kitakaze.
- ¡Cuanto gusto da reunirse... hic... con los viejos
camaradas! - Reyes se encontraba fuera del bar justo en frente de la
puerta. Tenía otra botella en la mano y estaba puesto en guardia. Su
fiel perro Mulder tenía el pelo erizado y gruñía a los integrantes
del bar.
Silver paso al lado de Kitakaze y saliendo del bar se
dirigió al pirata. - Tu eres un antiguo integrante de los Aka sugoi,
¿verdad?. Hace poco estuvimos brindando con tu capitán.
- Si,
nunca perderá las malas costumbres.. hic... incluso estando muerto,
¡yea! - Reyes le tendió la botella a Silver y esté gustosamente
acepto el ofrecimiento. - Mi nombre es Reyes, vigía de los...
brooop... perdón... vigía de los Aka Sugoi. He oído que has vuelto
a las andadas, viejo Silver. Como antiguo miembro de una banda
enemiga he venido a honrar a mi capitán y poner fin a tu marcha. -
- Muy directa y descarada la proposición, mas después de beber
aceptaré gustoso el ofrecimiento. - Silver bebió y lanzó la
botella a Kitakaze. - ¿Se une Capitán?
Kitakaze miro extrañado
por la situación. Estaba empezando a cansarse de interrupciones, por
fin tenia a Silver delante y estaba dispuesto a darle caza.
Levantando el pesado mazo se dirigió a Silver. - Ya es hora que
termine esto. - aumento la velocidad de sus pasos mientras blandía
su mazo dispuesto a atacar.
- ¡Twin flea! - Reyes se
lanzó con los dos pies por delante, el marine apenas pudo rechazar
el ataque con su arma. - ¡Un momento maese Kitakaze! aunque mi
intención sea un combate con Silver no olvido los viejos códigos...
hic... ya los conoces. La marina es mi primer enemigo. - girando la
cabeza hacia Silver le guiño un ojo - Adelante bribón, escapa de
esta aquí, yo entretendré a este perro de la marina. Ya... hic...
he tomado mi decisión... ¡ENFRENTATE A MI! - grito Reyes - ¡Sigue
con tu objetivo! y cuando consigas que los viejos tiempos de la...
hic... piratería vuelvan a reinar por estas aguas entonces tendremos
nuestro combate. ¡Prométemelo!
Silver asistió. - Con mucho
gusto caballero, en este o en otro mar nos enfrentaremos. ¡Prometido!
- ¡Entonces largaos ya! el viento bueno se escapa.
-
¡Adelante muchachos! nos espera un viejo amigo en esta ciudad. - La
tripulación de los Outlaws salieron del bar y se perdieron en la
oscuridad.
- Déjame pasar muchacho, tu no eres el objetivo que
buscamos - Kitakaze estaba viendo como se escapaba su oportunidad de
atrapar a Silver por culpa de ese borracho.
- No lo permitiré...
broop... maese Kitakaze - Reyes saco el afilado cuchillo de su
bastón. - !adelante Mulder, es nuestra hora!
- Como quieras... -
susurro Kitakaze mientras dibujaba una sonrisa en su cara.
Continuará...
