REGLAS SOBRE LA U.S.S. ENTERPRISE

Autora: Yakumo Kaiba

Fandom: Star Trek (2009)

Raiting: K+ (Slash) Spock/Kirk

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. La Franquicia y los personajes de Star Trek pertenecen a Gene Roddenberry. Solo me pertenece la trama y redacción de este fanfic.

Advertencias: Spirk establecido, Post Into Darkness sin Spoilers. ¡ALERTA DE DRAMA!

Notas: Reglas sobre la Enterprise que todos debemos conocer, una por capítulo, contextualizando con el fic de fondo c: No será muy largo xD unos ocho capítulos solamente. Mientras más reviews más rápido el siguiente cap ;D (?) Como me dieron los 10 reviews, aquí tienen el segundo capítulo del día! ¡Gracias!


REGLAS SOBRE LA U.S.S. ENTERPRISE

—6—


Regla Número Seis: El Comandante Oficial Spock siempre tiene una Respuesta Absolutamente Lógica ante todas las situaciones.

Aun siendo tan solo medio vulcano, el Comandante Oficial Spock honra por completo su crianza Vulcana, manteniendo las directrices de su raza ante el total control de las emociones y la ausencia de trastornos puramente humanos. Se puede esperar de él una absoluta tranquilidad y sangre fría en la toma de decisiones hasta para las situaciones más peligrosas que las misiones puedan traer.

Distinción: Cuando la Situación tiene que ver con su Capitán, no siempre el Señor Spock sigue los Patrones de Conducta Vulcana.


Fecha Estelar 2260.103
Transbordador Galileo Rumbo Superficie de Bracas VI

El Galileo se había puesto en marcha y luego de dar las instrucciones el Primer Oficial se había sentado en su asiento ajeno a todo mientras observaba la palma de su mano. Aún podía sentir la calidez de la piel de su Capitán, las emociones transmitidas y el amor que se podía leer en los azules ojos del hombre. Por un momento Spock olvidó su educación vulcana y maldijo mentalmente el que estuviesen que estar en Transbordadores distintos y con una Tormenta de Iones por delante.

Una risa apenas oculta por una tos le arrancó de sus pensamientos, haciéndole girar la cabeza con una ceja arqueada. Allí, como no, se encontraba el Jefe Médico sonriéndole burlonamente. Tenía por toda la cara escrito el "Conozco tu Secreto" en un reto silencioso al que Spock se ordenó no entrar. Sin embargo no pudo evitar un pequeño comentario.

—Con esa tos hubiese sido más lógico que permaneciese en la Nave, Doctor. No queremos que nuestro Jefe Médico se enferme.

El de cabellos castaños solo soltó una risa sarcástica, cruzado de brazos —Era yo o la enfermera Chapel, Spock— su respuesta consiguió que el vulcano volviese a voltear al frente—. Y no creas que me hace feliz estar aquí. Estas condenadas Tormentas de Iones, son más desconocidas y peligrosas que los jodidos Agujeros Negros —maldijo el médico mirando por una de las ventanas del Transbordador hacia el espacio.

Por suerte el Navegante Chekov había encontrado una parte donde la Tormenta prácticamente no existía, por lo que pudieron pasar la zona de choque sin peligro. Sin embargo al regreso no sabían si ese sector seguiría igual. Algo le decía a Spock que no habría nada parecido.

—Debo compartir su opinión respecto a la Tormenta, Doctor —aceptó el vulcano observando también como extraños rayos púrpuras estallaban en el espacio—, sería muy favorable para nuestra situación si hubiese más información sobre ellas, sin embargo no la hay.

Ya habían pasado la franja de la Tormenta entrando en la atmósfera fría del planeta. Podían ver al Transbordador Edison descendiendo a la misma velocidad que ellos y no mucho después recibieron una llamada. El vulcano contestó con su voz más neutral pero cuando la chispeante voz del Capitán inundó el interior del Galileo, Spock supo que su rostro había mostrado una pequeña mueca que casi alcanzaba a ser una sonrisa. Lo peor era que el Doctor McCoy le había visto.

—[¡Eh, Spock! Sobrevivimos a la Primera Pasada de la Tormenta. Ahora hay que buscar a la Partida, sobrevivir a la Segunda Pasada y ya ¿no te hace eso feliz?]

—Capitán, usted muy bien sabe que los vulcanos no tenemos emociones.

—[Esa no es una respuesta, Spock.]

El tono juguetón de Jim caldeó el corazón verde del vulcano, quien dejó la conversación a McCoy cuando el Capitán pidió hablar con el Doctor, simplemente disfrutando oírle aún a la distancia.

—[No vayas a matar a mi Primer Oficial, Bones, mira que no tengo otro.]

—Bah, seguro puedes conseguirte otro mejor muy rápido —le respondió el médico sonriendo mientras veía como el vulcano elevaba una simple ceja, como si eso pudiese intimidarle.

[No, imposible, jamás otro mejor.]

La veloz respuesta del capitán hizo que el Galileo quedase en silencio un momento antes de que el Doctor carraspease antes de ordenarle a Jim que dejase de jugar y comenzasen a trabajar. Solo cuando la llamada se cortó Spock se dio cuenta de que inconscientemente había dejado de respirar desde la respuesta del rubio, tomando una gran bocanada de aire que inundó sus pulmones.

Podía sentir la mirada inquisitiva del Doctor en su nuca, pero el Primer Oficial no hizo gesto alguno de voltearse, aunque eso no desanimó al médico —¿Así que imposible encontrar otro mejor, eh?

Su tono era burlón y claramente intentaba afectarle emocionalmente. El Doctor McCoy siempre le había recordado a esos niños vulcanos en la Academia Primaria quienes le fastidiaban para conseguir una respuesta; sin esa crueldad infantil tan típica de los niños, por supuesto.

Sin embargo era innegable que la finalidad era la misma, buscando el Doctor McCoy ver al vulcano desestabilizado, como si su increíble firmeza emocional fuese un insulto para él. Y en parte Spock le comprendía. De todos los humanos que conocía, incluyendo a Jim y al señor Scott, el Doctor McCoy era claramente aquel que demostraba con mayor fuerza sus emociones, siendo un claro opuesto a su persona. Ambos eran seres destinados al enfrentamiento, lo que hacía curioso ese afán de Jim por mantenerles cerca. El rubio Capitán era su neutralizador, quien hacia posible que ambos sobreviviesen en el mismo cuarto sin lanzarse el uno al cuello del otro. Su ausencia solo vaticinaba desastre, si Spock se rendía a las puyas ajenas.

Girando la cabeza con elegancia, Spock elevó nuevamente una ceja, rindiéndose a una pequeña respuesta —Una respuesta completamente lógica de parte del Capitán, Doctor. El Capitán Kirk jamás encontraría otro Primer Oficial mejor que yo, después de todo soy el único vulcano que está dispuesto a trabajar abordo de una Nave Estelar en una misión de Cinco Años.

Volviendo a mirar al frente Spock se felicitó mentalmente por una respuesta completamente lógica a pesar de que su pecho bullía en efectos puramente emocionales provocados por esa frase de su Capitán.


Fecha Estelar 2260.103
Bracas VI

Luego de tres horas de exploración conjunta con el Edison, y muchas maldiciones del Doctor McCoy después, por fin pudieron encontrar a la Partida de Exploración ocultos en una cueva para mantenerse al resguardo del frío del planeta. Estaban deshidratados y muchos tenían problemas para respirar luego de estar casi una semana en el planeta el cual poseía apenas un 70% del oxígeno necesario para la vida humana fértil, pero aparte de eso se encontraban en buenas condiciones gracias a las raciones de comida que habían llevado con ellos.

Mientras el señor Soma y el Doctor McCoy se encargaban de la separación y preparación de los diez miembros de la Partida en ambas naves con el Señor Scott y los demás organizando el equipaje, Spock se acercó hacia el Capitán que observaba con desconfianza hacia el cielo. Aún desde allí podían verse los peligrosos choques eléctricos que provocaba la Tormenta de Iones.

El frío del planeta calaba los huesos del vulcano, poco acostumbrado a las temperaturas frías, sin embargo él estaba más preocupado por los ojos serios de su rubio capitán que por su pronta hipotermia. Quería hablarle, pero no sabía que decir. Iban a volver en naves distintas y ni siquiera tendrían comunicación entre ellos ni visibilidad en medio de la tormenta. Sus radares no funcionaban por los Iones, así solo quedaría tener fe en que ambos llegarían con bien a la Enterprise. Y tener fe era de lo más complicado para un vulcano.

—¡SPOCK! ¿Quieres volverte una puta paleta vulcana? ¡Si no, entra en este jodido momento al Galileo!

El grito de McCoy por sobre el sonido del viento y la Tormenta de Iones llamó la atención tanto del aludido como del Capitán, que por primera vez notó que el vulcano se encontraba a su lado. El marrón de su mirada se encontró con los azules de su Capitán, mientras una sonrisa ligeramente triste se posaba en los labios pálidos del rubio. Su mano salió de sus bolsillos y, antes de que Spock pudiese reaccionar, un dedo del humano estaba frotando el puente de su nariz desvergonzadamente.

—Tienes la nariz verde —comentó lleno de diversión Jim consiguiendo una ceja alzada de parte de su Primer Oficial.

—La suya está color bermellón —respondió espontáneamente, olvidando al Doctor quien solo bufó elevando las manos al cielo antes de volver a su trabajo e ignorarles.

—¿Bermellón? ¿Es eso siquiera un color? —preguntó con falsa extrañeza el Capitán haciendo que algo cálido se removiese en el costado del vulcano quien antes de pensarlo había cogido la mano ajena entrelazando sus dedos.

—A veces me sorprende los niveles que puede alcanzar su inopia de conocimientos, Capitán.

Una risa apagada escapó de la garganta del rubio mientras este apretaba con más fuerza esos dedos juntos, mirando con cariño a los ojos del más alto —Solo tú puedes conseguir que me sienta feliz de que me llames ignorante, Spock —sus dedos fueron soltados suavemente mientras el Capitán retrocedía un paso antes de hacer un gesto hacia el Galileo con una sonrisa—. Ve rápido, antes de que te congeles. Este clima no es para un vulcano.

El Primer Oficial se giró y comenzó a caminar hacia el Transbordador mientras algo dentro de él dolía como si lo estuviesen desgarrando. A cada paso que daba alejándose de la figura de Jim le parecía que estaba un paso más lejos. Y era lógico que estuviese lejos, resultado natural de caminar en dirección contraria a alguien, sin embargo dolía. No tenía idea de que era ese dolor, pero si le hubiese preguntado a McCoy este probablemente podría haberle explicado que así dolía un Mal Presentimiento.

—¡Spock!

Ante el grito del Capitán, el vulcano se giró con rapidez viendo desde lejos la belleza etérea del hombre que sonreía desde la misma posición en la que le había dejado, contrastando contra el violeta del cielo. Aún desde la distancia podía ver sus ojos azules y sus labios brillar en la zona justa donde un momento antes había pasado su lengua para humedecer la resequedad. «Fascinante» pensó antes de parpadear. Spock se sintió débil ante la imagen y deseó por un momento correr hacia él y estrecharle fuerte, sin embargo se mantuvo quieto, a la espera.

Los ojos azules brillaron un poco más y entonces Jim levantó una mano dándole el saludo vulcano por alguna razón que el pelinegro no comprendía.

—¡El que llegue primero a la Enterprise gana! —le gritó el Capitán antes de bajar la mano y caminar en la dirección opuesta rumbo a su propio Transbordador.

Spock le vio introducirse en el Edison seguido del señor Scott, tratando de apagar esa dolorosa e ilógica sensación de pérdida, concentrándose en lo que pediría si ganaba aquel juego bobo. O lo que pediría Jim si era él quien ganaba.

El pensamiento fue lo suficientemente cálido para mantenerle enfocado en la misión de sobrevivir a la Tormenta de Iones y llegar a la Enterprise junto con el Doctor McCoy y el resto de los tripulantes y rescatados después de unas horas de movido trayecto.

Parte de él deseaba que el Edison hubiese llegado antes de ellos, pero cuando al bajar del Transbordador se encontró con Nyota, quien le apretó el brazo mirándole con sus oscuros ojos tristes, Spock supo que no había sido así.

Por primera vez en su vida Spock se sintió como un perdedor por haber ganado, por más ilógico que eso se escuchase.

—Fin 6—


Oh, oh, ¿qué es la vida sin un poquito de drama? Amo mucho a Spock, casi lo mismo de que amo a McCoy, así que realmente disfruté este capítulo porque pude usar a mis personajes favoritos. Me encanta Bones fastidiando a Spock con el "Te gusta Jiiiim, yo lo séeee" que aunque no lo diga, lo piensa, y Spock lo sabe xD

La Tormenta de Iones, por cierto, la tomé del capítulo "Mirror, Mirror" de TOS. Menos mal que no tenían buenos los Energizadores, porque si no xDDD

No me maten, que no queda así. Pronto el siguiente capítulo con una nueva regla c:

Se nota que trabajan bien bajo presión! (?) xDD ahahaha así que estaré esperando sus reviews! Saben que me hacen un millón de feliz con ellos y solo les toma un minutito~ ¡Gracias!