Koraxán:
2.- Errores magistrales.
El sol surgía del profundo mar, tras la larga noche sus cálidos rayos lamían ardientemente cada rincón del barco, del mar se desprendían miles de destellos dorados que parecían miles de llamas surgiendo de las profundidades abisales.
El silencio reinaba a bordo de El espíritu del Mar, Dragón y yo nos encargábamos de la última guardia, yo esperaba impaciente en la popa del barco sujetando el timón para no perder el rumbo mientras pensaba distraídamente en las nuevas aventuras que nos deparaba la inmensidad del mar, mientras Dragón estaba apostado en el puesto del vigía preparado para divisar tierra. Si no se producían novedades pronto avistaría la isla Camarón. Antes de partir, después de una larga discusión, decidimos poner rumbo a esta isla porque si había algún rumor del que enterarnos, las indiscretas lenguas de sus habitantes nos darían todas las respuestas necesarias.
Cuando el sol ya despegaba y abandonaba todo contacto con el mar, por fin Dragón dio el grito que todos esperábamos.
-¡Tierra!, koraxan gira a babor por ahí
se ve una isla.-
- Ya era hora, jamás se me había hecho tan
largo el viaje a la isla Camarón.- Rezongué.
Mientras, al grito de Dragón todo el mundo había abandonado los camarotes y se dirigían a sus puestos. Ripple trepó al palo mayor mientras Dragón le tendía el catalejo.
- ¡Muy bien! Parecía que nunca
llegaríamos.- Dijo mientras me dirigía una significativa mirada.
-
Mujer de poca fe.- Exclamé - Ya te dije yo que llegaríamos.-
-
Sí, por tu atajo cinco días más largo.- se quejó Franxo.
- No
podréis negar que hemos llegado, ¿no? ¿O alguien tiene algo que
objetar?-
Inauditamente no hubo réplicas a mi comentario,
siempre pensé que el día en que llegase ese momento sería la mujer
más feliz del mundo, pero a decir verdad esa oportunidad perdida de
armar bronca me decepcionó un poco, bueno me fastidió mucho que
narices.
- Habrá que aprovechar el día.- Dijo Ripple.- Pero
no debemos levantar sospechas, así que lo mejor será que abandonen
el barco sólo dos personas, ¿quienes tienen más interés en bajar
a tierra?-
A este comentario siguió una buena discusión para
tratar de dirimir quien bajaría y quien no, ya que las únicas que
estaban dispuestas a ceder eran Ripple y Sinistra.
- No hace
falta que sigáis discutiendo.- Anunció Sinistra
Al punto todos
quedaron quietos, preguntándose que solución se le habría
ocurrido, al ver que no explicaba el porqué, Dientes de Sable se
animó a preguntarle al respecto.
- Y eso, ¿porqué?-
A lo
que Ripple contestó.
- Porque Dark Swordswoman y koraxan hace
rato que se marcharon con el único bote del barco.-
- ¡Que buena treta!- Rió Dark Swordswoman.- Ya sé porque
siempre te tocan las misiones interesantes, si no te tocan haces
trampa.-
- Mira quien fue a hablar.- Respondí.- Anda que cuando
te lo he sugerido me has dicho que no.-
- Claro, desde cuando los
piratas tienen que ser éticos.-
- Eso llevo diciendo yo toda mi
vida.- Asentí
- Bueno, ahora toca concentrarse en la misión,
víveres tenemos de sobra así que debemos concentrarnos en averiguar
las últimas noticias sobre la armada y sus altos cargos.-
- Si
podemos robar algo de comer tampoco vendrá mal.- Sugerí.
-
Vale, pero de eso te encargas tú.-
Acabábamos de llegar a
una pequeña playa apartada del pueblo.
- Sólo espero que sepan
mantener el barco oculto.- Dije preocupada.- Si alguien descubre a
los Dark Hunters merodeando por aquí pronto nos acosarán todo tipo
de caza recompensas.-
- Si llegase a ocurrir les haremos frente y
se acabó.-
-Tienes razón, nunca han podido con nosotros ni
nunca podrán pese a que nuestras fuerzas se hallan muy mermadas.-
-
Así se habla.-
Andando habíamos llegado a un pequeño
pueblo, ciertamente era un pueblo pequeño y no muy rico por sus
construcciones, las casas eran de adobe y madera y no se veía una
planificación a la hora de construir, mas bien parecía que todos
construían donde les venía en gana.
Adentrándonos más en el
pueblo, pudimos ver como el paisaje mejoraba notablemente ante mis
ojos expertos, pronto las casas de adobe dieron paso a pequeñas
casas de piedra y la ciudad empezaba a adquirir la clásica forma de
cuadrícula, era una de las ciudades más modernas que había
visitado, pese al poco esperanzador comienzo.
- Nos están
mirando mal.- Me susurró Dark Swordswoman.- Creo que nos han
reconocido.-
- Si nos hubiesen reconocido ya los habríamos
matado a todos.- Contesté.- Mira ahí hay un panel de recompensas
activas, vamos a ver.-
Pese al tiempo que había transcurrido
desde la última vez que nos habíamos dejado ver, nuestras caras y
las de todos nuestros camaradas todavía pendían del panel.
-
Parece que no olvidan con facilidad.- Dije.
Mientras, Dark
Swordswoman vigilaba mis espaldas cuando exclamó:
- Ver para
creer, date la vuelta koraxan.-
Me giré, para ver que la
turbaba, cuando vi cruzar la calle a nuestro antiguo nakama Rurouni
ataviado con un uniforme blanco impoluto. No hizo falta mediar
palabra, las dos nos dispusimos a seguirlo.
Se dirigió a una
pequeña base de la marina y se adentró en sus oscuras
profundidades.
- ¿Crees que puedes colarte ahí sin llamar la
atención?- Preguntó Dark Swordswoman.
- Por supuesto.-
Contesté.- No es más que una pequeña sucursal.-
Fundiéndome
entre las sombras me adentré en un callejón colindante al edificio
que me disponía a allanar, su despacho debía estar en el segundo
piso. Aprovechando la estrechez del callejón me aupé con un brazo y
una pierna en cada edificio hasta la segunda altura, asomé
ligeramente la cabeza para atisbar el interior y ahorrarme sustos
innecesarios, cuando comprobé que la sala estaba vacía me senté en
el alféizar y forcé la ventana. Estaba en un pequeño despacho
desde luego no era el del Capitán, entorné un poco la puerta y
desde donde estaba pude ver una puerta con un letrero que rezaba
"Capitán Rurouni". Me dirigí allí como una flecha, mientras
pensaba en las tonterías que hacían los marines, cuando llegué la
puerta estaba cerrada con llave de modo que saqué mi fiel ganzúa y
la forcé, mientras esperaba a mi nakama me arrellané en su sillón.
Y ahí me encontró al entrar en su despacho.
- Vaya, no
esperaba visitas.- Saludó.
- Mi más sincera enhorabuena, tienes
un sillón muy cómodo.-
- Me alegro de verte, aunque me podrías
meter en un buen lío.-
- Dark Swordswoman espera abajo.-
-
Voy a recogerla espera aquí.-
Volvieron los dos al cabo de unos
minutos.
- Y bien, ¿qué os trae por aquí?- Preguntó.
-
Hemos venido a cotillear.- Dijo Dark Swordswoman.- Queremos saber que
ocurre con Terreis.-
- Querrás decir con Alira, pero es extraño
que unos piratas vengan a Red Island a cotillear, hay caza
recompensas por doquier.-
-¿Red Island?, entonces esto es Red
Village, ¿no koraxan?-
- Sí debe serlo si su capitán lo dice,
¿no te han enseñado a no dudar de tus anfitriones?-
- Te has
perdido, lo echaba de menos contigo el rumbo a seguir siempre es una
sorpresa.- Rió Rurouni
- Bueno, pero tú nos puedes indicar
mejor que unos aldeanos chismosos.- Dije yo.
- Lo último que sé
es que fue a Arevalat, la base principal de la marina.-
- La
cagamos, ahí no me puedo colar.- Murmuré.
- Conociéndola no
estará mucho por allí.- Dijo Dark Swordswoman
- Entonces
nosotras nos vamos, espero que nos veamos pronto en un ambiente menos
hostil para nosotras.- Me despedí.
- Yo espero que nos veamos en
el campo de batalla.- Dijo Dark Swordswoman con una ligera sonrisa.
- Siempre es un placer hablar con vosotras.-
Al llegar a la playa pudimos ver que durante nuestra breve
charla el tiempo había cambiado de forma brusca unos enormes
nubarrones se acercaban desde el Sureste.
Dándonos toda la prisa
que pudimos regresamos al barco y pusimos a nuestros nakamas al día
de lo sucedido.
- Entonces ¿rumbo a las cercanías de Arevalat?-
Pregunté.
- No creo que sea prudente.- Dijo Ripple.- Vallamos a
la siguiente isla, en este caso Serafia y esta vez seguiremos el
rumbo fijado por el long Pose, nada de atajos raros.-
- ¡Eh!
Atajar atajamos 7 días para ir hasta Red Island es un tiempo
récord.- Grité enfadada.
- ¡La Marina!- Gritó Franxo desde el
puesto de vigía.- Y aunque me toméis por loco ¡El Caledonia! por
estribor.
- ¿Nos han visto?- Preguntó Ripple.- ¡Arriad las
velas o se romperán!- gritó a Dragón y a Shiron que corrieron a
obedecer.
- No pero no tardarán, tenemos que ir hacia ellos para
evitar la tormenta.-
La tormenta se cernía irremediablemente
sobre nosotros, debíamos tomar una decisión rápida.
- No
estamos preparados para una batalla a dos frentes.- Gritó Dark
Swordswoman mientras aseguraba la cubierta.
- Yo creo que nos
hemos enfrentado a peores tempestades.- Grité intentando hacerme oír
sobre el ruido del oleaje.
- A la tormenta pues.- Gritó Ripple
aferrándose al palo mayor para evita que los envites del agua y el
viento la arrastrasen al revuelto mar.- Puede que muramos, pero una
batalla a dos frentes es la muerte segura.-
De modo que corregí
el rumbo y nos metimos directos en la tormenta, sólo cabía
encomendarnos a Dios o al Demonio, nuestra legendaria buena suerte
sería puesta a prueba una vez más.
--CONTINUARÁ--
