REGLAS SOBRE LA U.S.S. ENTERPRISE
Autora: Yakumo Kaiba
Fandom: Star Trek (2009)
Raiting: K+ (Slash) Spock/Kirk
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. La Franquicia y los personajes de Star Trek pertenecen a Gene Roddenberry. Solo me pertenece la trama y redacción de este fanfic.
Advertencias: Spirk establecido, Post Into Darkness sin Spoilers.
Notas: Reglas sobre la Enterprise que todos debemos conocer, una por capítulo, contextualizando con el fic de fondo c: Capítulo Final :D Es como dos de los normales, así que espero que lo disfruten ¡ Muchas Gracias por acompañarme en este viaje!
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REGLAS SOBRE LA U.S.S. ENTERPRISE
—8 y Final—
Regla Número Ocho: Extrañamente toda la Tripulación de la U.S.S. Enterprise otorga mentalmente a la Nave Personalidad y Carácter.
A pesar de la Nave Interestelar U.S.S. Enterprise es a todas luces un Objeto Inanimado, el excesivo valor que le da su tripulación a ella prácticamente le otorga Personalidad a lo largo de sus misiones. La Enterprise es otro miembro más del equipo, que les cuida y protege, del mismo modo que ellos le protegen y cuidan a ella. Si una nave pudiese amar, de seguro la Enterprise amaría a todos y cada uno de sus tripulantes.
Distinción: La Enterprise ha demostrado fácticamente Inexplicable Control Autónomo en Ocasiones. Y Sentido del Humor.
Fecha Estelar 2260.104
Órbita de Bracas VI
Luego de dar la orden de preparar el Cable Remolque, Spock se quedó largo rato sentado en la silla de su Capitán mirando hacia el espacio.
Los Oficiales del Puente le observaban con inseguridad, sabiendo que no habría palabra alguna que pudiese hacerle cambiar de opinión, pero sin embargo temerosos de como acabaría eso. El joven Chekov no quería pero inevitablemente había sacado el cálculo del porcentaje de éxito de esa misión de rescate y… prefería guardar la cifra solo para él.
Cuando el Primer Oficial se puso de pie la Teniente Uhura también lo hizo, decidida a apoyarle hasta el final. No le preocupó parecer una ex aún enamorada, porque sabía que no lo era y Spock también lo sabía. Y aunque no lo supiera, tampoco le importaría desde luego. Así de cegado estaba por su querido Capitán.
—Señor Sulu, queda a cargo.
—Sí, Comandante —aceptó el japonés mientras observaba el rostro impávido del vulcano, sintiendo su estómago contraído—. Suerte —agregó casi sin pensarlo, mientras su mano era cogida por su joven novio.
Los ojos marrones de Spock observaron las manos tomadas de Sulu y Chekov, pero solo asintió aceptando los buenos deseos de sus subalternos antes de caminar hacia el ascensor, siendo seguido por la xenolingüista. Los ojos de ambos se encontraron mientras Spock informaba el piso del lugar al que iban, adelantándose Uhura al cuestionamiento de su ex mientras las puertas se cerraban.
—Olvídalo, cualquiera puede hacer las desviaciones de las comunicaciones. No te voy a dejar solo.
—No estoy solo —indicó el vulcano luego de un momento mientras miraba hacia la blanca pared del ascensor—, me están esperando.
La sonrisa de la mujer fue ligera al comienzo, pero luego se amplió mientras se ponía de puntitas para depositar un suave beso en la mejilla del hombre con sus ojos chispeantes —Soy muy feliz por ti.
Spock parpadeó lentamente para luego poner una leve sonrisa también sus labios —Fuiste una buena novia —exteriorizó mientras el ascensor se detenía, bajando ambos.
—Claro que lo fui, la mejor que pudiste querer antes de cambiarte de acera —aclaró con petulancia la mujer entrando juntos a la sala de preparación para el lanzamiento.
Mientras en el Puente, el joven navegante Chekov hablaba por el comunicador con Scotty sobre las probabilidades de éxito de Spock, cuando una exclamación ahogada de Sulu le distrajo volteando a ver a su pareja.
—¿Qui ocurre…?
—¡Cuatro Torpedos de Fotones han sido disparados sin autorización! ¡Y se dirigen hacia el Transbordador Edison! ¡Avisen a Artillería y la Doctora Marcus! ¡Pavel, avisa al Capitán y Scotty! Dios mío, el Comandante.
El puente se volvió un caos en tres segundos. Gente informando, tripulantes gritando, y la mitad de los Altos Oficiales en sepulcral silencio ante el horror de la pronta muerte de su Capitán, el Jefe de Ingenieros y el resto de los tripulantes.
Spock ya se encontraba con el traje listo para el salto cuando Uhura gritó el comunicado que Sulu le transmitía desde el Puente, sintiendo el vulcano que perdía la respiración. La Doctora Carol gritaba por la frecuencia abierta que nadie de Artillería había dado la orden ni había armado los torpedos.
—¡Nosotros no fuimos! —repetía como mantra la mujer, mientras el terror se esparcía por la Enterprise a medida que los torpedos se acercaban a su objetivo— ¡Nosotros no los enviamos!
Dentro del Edison los tripulantes que habían despertado permanecían callados junto con Scotty y el Capitán, pálidos a la espera de su final. Algunos rezaron, otros simplemente cerraron los ojos con el corazón apretado.
—[¡Jim! ¡Jim, yo…!]
La voz de Spock en el transmisor se cortó por la increíble explosión que por un momento dejó a todos en la Enterprise sordos mientras se veía por las pantallas el resultado de la detonación de los torpedos.
Nadie habló por un instante. Ningún corazón latió por un momento.
El doloroso silencio se había posesionado del Puente.
En él la mayoría de los Oficiales habían cerrado los ojos para no ver por sí mismos el desastre.
Todos excepto el joven navegante Chekov, quien verificando los datos de la computadora soltó un quejido ahogado apretando con violencia el hombro del piloto asiático.
Los ojos del ruso brillaban por las lágrimas no derramadas cuando Sulu le observó, sin embargo este no alcanzaba a comprender la razón de aquella sonrisa que acompañaba sus lágrimas.
—¡IL TRWANSBURDADOR NU FUE DISTRUÍDO! —Exclamó con fuerza Pavel llamando la atención de todos los Oficiales del Puente hacia él— La ixplosión trasira di los turpidos fue kepas di igpulsar al Idison hacia nosotrios ¡Il Idison istá al alkence dil Riayio Triactor!
—[¿Lo que dijo Chekov es correcto?] —Preguntó de pronto la voz del Capitán a través de la señal abierta que había dejado el ruso en su charla con el Jefe de Ingenieros, provocando incredulidad por un segundo antes de una explosión de alegría en todos los del Puente— [Todos en el Edison estamos bien, mareados pero bien. ¿Entonces es correcto? ¿Estamos al alcance del Rayo Tractor?]
El alivio era palpable y recorrió a todo el Puente ante la viva voz de su Capitán alcanzándoles. Una cosa era oír que no habían sido destruidos por los torpedos, y otra muy distinta era oírle a él mismo, comprobando que efectivamente estaban vivos y en buen estado.
—Al parecer si están al alcance, Capitán —afirmó Sulu inclinándose para depositar un suave beso en los labios sonrientes del navegante ruso—. Le informaremos enseguida al Comandante para que…
—No hace falta que me informe, Señor Sulu, ya estoy aquí —el vulcano aún en el traje para el lanzamiento se veía rejuvenecido mientras entraba al Puente para la sorpresa de todos los presentes. Sus ojos brillaban y casi parecía que sonreía. Los oficiales no podían culparle por su felicidad, así que todos se voltearon para darle un segundo de intimidad ante el pensamiento de que Jim Kirk no había muerto, mientras Spock volvía a sentarse en la Silla de Comandos.
Uhura se guardó para sí la información de lo destrozado que el pelinegro había parecido hacia solo unos instantes, cuando creía aún que había perdido por segunda vez a su Capitán. Se guardó para sí la visión del cambio en ese rostro que había aprendido amar hacía tiempo, en el momento en que Spock había oído la voz del Capitán a través de la Señal Abierta. Silenciosamente tomó su lugar en los controles de comunicaciones y sonrió ampliamente sabiendo que nadie podía verla.
—Capitán —habló de pronto el Primer Oficial, haciendo que todos guardasen silencio—, al final no pude ir a buscarle. Tendrá que usted venir aquí.
Su tono era apacible, sin embargo la mayoría de aquellos que le conocían podían notar la leve inflexión en la voz que demostraba emoción. Alegría en este caso, por el solo pensamiento de pronto estar cerca de su Capitán.
—[Al parecer así tendrá que ser. De cualquier forma… llévenos a Casa, Señor Spock] —ordenó la voz divertida y claramente afectada del Capitán Kirk, mientras el vulcano cerraba los ojos.
—A sus órdenes, Capitán. Activen Rayo Tractor.
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Fecha Estelar 2260.105
Abandonando Órbita de Bracas V
—Así que ¿Qué, la Nave lanzó los torpedos sin órdenes? ¿Así nada más, por voluntad propia? Eso suena bastante de Ciencia Ficción, Señor Spock.
—Eso o alguien cubrió muy bien sus pasos, Capitán. Extremadamente bien —la expresión del vulcano dejaba notar claramente que él no estaba de acuerdo con la primera hipótesis. Era ilógico que la Enterprise poseyese IA si es que jamás se le había instaurado. Sin embargo no podían encontrar otra explicación—. No existe registro ni rastro de la Orden en la Base de Datos de la Computadora, y existen testigos en Artillería que declaran que nadie se acercó a las máquinas en el momento que fueron lanzados.
—No lo sé, Señor Spock, esto es realmente extraño, pero como todo salió bien me dan ganas de decirle que detenga la investigación y simplemente agradezcamos que estoy vivo ¿sí? —pidió Jim mientras subían al ascensor luego de que el Capitán pasase por su obligada visita al Despacho de McCoy, como tras cada misión peligrosa, la cual había sido aplazada por el deber de devolver a los exploradores a Bracas V.
Luego de conseguir llegar la Enterprise, se habían visto en la penosa tarea de llevar a Bracas V a los miembros del grupo de Exploración quienes estaban realmente mal, al menos los que habían sufrido shocks eléctricos en la Tormenta de Iones a bordo del Edison. Con tanta emoción Jim no había podido descansar correctamente en días, y Bones seguía preocupado por él. Realmente a veces él no sabía si Bones era solo su médico o su madre, en verdad.
—Lamento oponerme firmemente a su proposición, Capitán, pero esta situación no puede quedar sin investigación. Un error en los cálculos y pudieron haberle matado a usted, al Señor Scott y a todos los demás —el ceño del vulcano estaba firmemente fruncido—, no podemos avalar esta clase comportamiento autónomo que rompe la Cadena de Mando quedándonos de brazos cruzados, no sería lógico. La Flota no lo permitirá. Puedo enumerarle los artículos de cada reglamento que fueron violados y…
—Oh, vamos, Spock. Déjalo así ¡Fue la Nave! Fue la misma Enterprise quien nos salvó —sonrió el rubio dándole palmaditas amistosas al ascensor acallando la voz de su Primer Oficial—. Esa respuesta es muy agradable para mí, saber que le importo tanto a mi chica como para lanzar sus torpedos para salvarme. O más bien quizás quería salvar a Scotty, todos sabemos que estos dos son amantes, no engañan a nadie.
Una de las cejas de Spock se elevó tanto que Jim tuvo que apretar los labios para no reír.
—¿El señor Scott y la Enterprise? ¿Se da usted cuenta de cuán ilógico es ese plantea…?
La frase de Spock fue cortada por un brusco movimiento del ascensor que llevó a que el vulcano rápidamente rodease el cuerpo del Capitán con sus brazos. Jim se preocupó por la detención del aparato, pero no pudo evitar sonreír con diversión al sentir el abrazo protector.
—Oh, Spock ¿le tienes miedo a los ascensores detenidos? —preguntó rodeando con sus brazos también el cuello del vulcano, sin embargo éste rápidamente le soltó elevando una ceja.
—Mi cuerpo es mucho más resistente que el humano, es lógico que en caso de un peligro, como la caída libre del ascensor, sea yo quien le proteja, ya que puedo salir menos lastimado y mi recuperación sería muchísimo más rápida. Además, es mi obligación protegerle en toda circunstancia —explicó pragmáticamente el pelinegro mientras apretaba el intercomunicador del ascensor con fuerza hasta que comunicó— Ascensor Alfa-G, detenido en el Ala 4, entre la Estación 10 y 11. ¿Cuál es el problema?
Mientras Spock buscaba solucionar el desperfecto del ascensor con los Ingenieros, Jim recordó la charla que había tenido poco antes con Bones mientras este verificaba que su cuerpo estuviese en óptimas condiciones para manejar la nave. Recordó su enfado ante la incapacidad de Spock y él para reconocer de una jodida vez lo que pasaba entre ellos ante la Tripulación, aun cuando la mitad de ellos (o más) ya lo sabían.
Sobre todo recordó el "Deberíamos encerrarlos en un armario o un ascensor hasta que se decidan a confesar todo de una endemoniada vez" con el que Bones le había despedido de su despacho, al parecer agotado de tener que romper las ilusiones de la Enfermera Chapel que seguía enamorada de Spock. Y Jim no podía culparla realmente por ello, toda vez que él sufría del mismo mal.
A saber si Bones, así como Scotty, también era un adivino. Quizás debería juntar a esos dos, seguro que sería una buena pareja.
—¡Muchachos, el encerrar gente en un ascensor es la broma más vieja del mundo! ¡Déjennos salir! —exclamó el capitán con fuerza mirando hacia la cámara del lugar, ante la mirada descreída del vulcano quien seguía cerca del Intercomunicador.
—[Capitán, le aseguro que no es una broma. Scotty acaba de unirse a sus muchachos y están haciendo todos sus esfuerzos para intentar solucionar rápidamente la avería] —le informó la voz de Sulu— [mientras tanto, para su tranquilidad, apagaremos la cámara del ascensor. Por favor quédense calmados. No existe peligro de ausencia de oxígeno, pero no queremos forzar ataques de claustrofobia en ustedes.]
Cuando la voz del piloto se apagó, Jim solo pudo bufar con fuerza sentándose en el suelo del ascensor rumiando.
—Si, por supuesto. Porque la mejor manera de mantener alejada la claustrofobia es hablando de ella. "No es una broma" mi trasero, "apagaremos la cámara" de seguro ¡todo esto está planeando por Bones, Spock! Yo lo sé. Jodido vengativo. Algo debo haberle hecho que no recuerdo. Quizás se está vengando por haberte enviado con él en el Galileo.
—Sinceramente —indicó Spock mientras se sentaba con elegancia a un lado del rubio—, veo más probable que sea una ardid de la Teniente Uhura a que sea del Doctor, ya que ella tiene mayor cercanía a los Puertos de Control de los Ascensores y posee la simpatía del señor Scott para simular una reparación a algo que está en perfecto funcionamiento.
—¿Uhura? No me digas, tiene sentido. Lo peor es puede que se hayan unido, incluyendo a Scotty y Sulu ¡y quizás hasta a Chekov! —Se quejó mirando al techo—. Todos con el malvado objetivo de vernos declarados ante la tripulación.
—¿Declararnos? ¿Cree que ese sea el objeto de todo esto? ¿El que nos declaremos ante la tripulación? —preguntó en un tono genuinamente sorprendido el vulcano— Ya veo, mi premisa era errónea. Pensé que era más un castigo medieval por alguna acción. Como por haberle escogido por encima de la Teniente. Ella solía bromear con que nos encerraría en el ascensor si seguíamos "coqueteándonos" en el Puente, en sus palabras. Lo cual considero una completa tergiversación del hechos, al considerar "coqueteo" el simplemente mirarnos. Es algo natural debido a nuestras posiciones de mando, sin embargo la Teniente no comparte mi opinión.
—¿El mirarnos es motivo de castigo? Ahahahaha, pero si es simplemente lógico nos robemos miradas siempre que podamos —bromeó Jim para luego apoyar su cabeza en el hombro del vulcano a su lado—, aunque no niego que quizás ella tenga razón con el coqueteo —agregó luego de un momento mirando hacia arriba al pelinegro quien permanecía callado observando la perezosa caída de las rubias pestañas de su Capitán—. Además estar encerrados juntos en un ascensor no es necesariamente algo malo. De hecho es la fantasía de muchas personas. Es sexy, ¿sabes? —comentó mientras rozaba su nariz contra la tela del uniforme azul del otro hombre— solos los dos, en un lugar tan estrecho…
—Pudiendo fácilmente ser observados por las cámaras o ser rescatados en cualquier momento —le interrumpió de pronto el Primer Oficial, haciendo a Jim bufar apartando su cara del hombro ajeno.
—Tú sí que sabes cortarle el rollo a uno, Spock —se quejó mirando hacia el otro extremo de ascensor.
Ambos permanecieron en silencio largo rato, pero de pronto Spock buscó los dedos de su Capitán entrelazándolos con cariño. Jim giró su rostro y ambos se observaron a los ojos por un momento antes de inclinarse y apoyar sus frentes juntas en un íntimo contacto sin nunca dejar de mirarse.
El vibrante sonido del comunicador les forzó a separarse luego de unos minutos, poniéndose el Primer Oficial de pie para activar el aparato. La voz de Uhura les llegó alta y divertida.
—[Tengo malas noticias, Spock. Scotty acaba de avisar de que no hay absolutamente nada malo en el Sistema de los Elevadores. Teóricamente el Alfa-G debería estar funcionando correctamente, pero no lo está.]
—Claramente no lo está —corroboró el vulcano con un tono casi sarcástico antes de recobrar la compostura— ¿Cuál es la explicación técnica del Señor Scott ante la situación?
—[Hay dos teorías] —la voz de la mujer les dijo que claramente ella estaba pasándoselo de lujo con eso—[la primera es que haya un hackeo en la Computadora Central, pero indica que tú y él codificaron personalmente todo, así que es improbable tirando a imposible. Y la segunda es… que la Enterprise esté jugando con ustedes.]
El humano y el vulcano se observaron mutuamente por un largo momento antes de parpadear y volver a mirar al comunicador.
—¿Cómo dices? —preguntó el rubio Capitán, sintiéndose confundido mientras se ponía de pie para acercarse al Intercomunicador también.
—[El Señor Scott tiene la creencia de que es la propia Nave la que está haciendo esto, en cuyo caso es poco lo que se puede hacer. Tenemos curso rumbo al Puerto Espacial Atalia VII para el cambio de las Placas de los Energizadores, y ya allí podremos reiniciar el sistema, pero eso no sería hasta mañana. Sin embargo Chekov está planeando ya una forma de sacarles de allí en dos horas en caso de que no haya cambios. Producirá daños irreparables en el Alfa-G, pero al menos les sacaremos.]
—¿Qué pasa con la salida de emergencia? —preguntó Spock con el ceño levemente fruncido mirando hacia el techo.
—[No funciona, lo cual es ilógico. De allí la teoría del Scotty sobre que es la nave jugando con ustedes. Lo siento, Spock. No hay nada que podamos hacer por ahora. Simplemente acomódense y pásenlo bien un rato.]
Jim hubiese encontrado divertida la expresión molesta de su Primer Oficial si no fuese porque era él quien iba a tener que quedarse encerrado en su compañía por quien sabe cuánto tiempo. Sintiéndose cansado, suspiró y se encogió de hombros retrocediendo un paso para alejarse del Intercomunicador —Supongo que eso aclara que esto no fue una broma. Demasiada elaboración. Al final si resultará que la Enterprise está jodiendo con nosotros —se quejó quitándose el sudor de la frente mientras Spock le daba una mirada concentrada antes de retomar su charla con Uhura.
Iban a estar allí metido al menos por dos horas más, pensó Jim mientras apoyaba la frente contra la fría pared del ascensor. De preferencia hubiese escogido no dañar el ascensor, sin embargo la perspectiva de pasar allí toda la noche no era agradable. Y ¿era su imaginación o estaba haciendo calor allí adentro? El Capitán se levantó el uniforme y comenzó a moverlo para llevar aire a su estómago acalorado.
Dos horas encerrado. Al menos no estaba solo sino que con Spock, quien claramente hubiese sido la respuesta a la pregunta de "Si tuvieses que pasar dos horas encerrado con alguien en un ascensor ¿a quién escogerías?". De solo pensar en que pudiese estar allí con Bones ya empezaba a dolerle la cabeza. Si él y Spock tuviesen un ajedrez tridimensional todo sería simplemente perfecto. Al parecer en esa nave la emoción nunca terminaba, hubiese o no hubiese misiones.
Con una sonrisa Jim vio que Spock acababa su charla con Uhura cortando por fin la comunicación. Sintiendo sus energías reactivadas ante la visión de esa espalda sexy, Jim con pasos y velocidad felina se colgó a la espalda de su vulcano favorito, abrazándolo con fuerza mientras susurraba en su oído —Creo que todos nos merecemos un pequeño descanso después de tanto estrés ¿no cree, señor Spock? Tú pensaste por un momento que yo había muerto, yo tuve que sufrir horas encerrado en una tormenta con Scotty llorando por la Enterprise y ahora estamos encerrado en un ascensor. La compañía ha mejorado, sin lugar a dudas, pero sigue siendo un estrés excesivo. Demasiadas emociones, creo que realmente nos merecemos descansar. ¿No es completamente lógico mi planteamiento?
Jim se encontraba decidido a aprovechar el tiempo que tuviesen que pasar en ese ascensor, aún en contra de la voluntad de Spock. Por su parte el vulcano solo elevó una ceja, dejándose agarrar por el rubio sin poner resistencia alguna a la cercanía. Tenerle colgando de su espalda no afectaba en nada su estabilidad, gracias a la superioridad física de su raza.
—A pesar de que sus argumentos no son del todo ilógicos, hace tan solo una semana toda la tripulación tuvo tres días de descanso, Capitán, por lo que no veo el objeto de un nuevo paro de actividades —negó totalmente impávido ante las atenciones de esos labios a su oreja puntiaguda—, aunque si usted se encuentra extenuado por sus labores, siempre puede pedir un permiso médico al Doctor McCoy. Estoy seguro de que estaría encantado de dárselo y yo puedo tomar la comandancia de la nave en su lugar por el tiempo que el Doctor estime conveniente para su recuperación.
—Hablo de un descanso para nosotros dos —gruñó el Capitán con un mohín en los labios, para luego sonreír depositando otro beso sobre esa oreja vulcana—. Tú y yo juntos. Sería genial, podemos incluir al resto de los Oficiales del Puente y descansar por un día en algún planeta. No creo que la Enterprise vaya a estallar por unas horas sin nosotros abordo —se encogió de hombros soltando a Spock, cayendo sobre sus pies y mirando hacia el comunicador— ¡Computadora! busca el planeta con el clima más paradisiaco que puedas encontrar en este sector de la galaxia. Vamos a divertirnos.
—[Enseguida, Querido.]
La expresión de desazón del rostro del rubio fue tan adorable que Spock no se resistió y se movió para depositar un beso sobre esos labios, para la increíble sorpresa del Capitán. Jim parecía no tener palabras ante el tierno gesto, así que el vulcano decidió llenar el silencio con una confidencia que hacía tiempo debería haber entregado.
—Jim, debo confesar que la verdad es que fui yo quien configuró la Computadora para que la Personalidad Vocal instaurado por las Cygnetianas se manifieste solo ante tu voz. Noté como te incomodaba la extrema sensualidad de la voz femenina y aproveché las condiciones para una pequeña satisfacción personal. Lo lamento y estoy dispuesto a aceptar la sanción que consideres adecuada —concluyó el vulcano mirando fijamente al rubio humano.
Los ojos azules del Capitán indagaron profundamente en la expresión de su pareja antes de soltar una carcajada y negar con la cabeza divertido —No, no lo lamentas realmente. Pero no importa, sé que debí hablarte de la posibilidad de que Tiffany "garritas de acero" estuviese en la Quinta Luna de Cyntrax y no simplemente obligarte a quedar en la Nave para que no te vieras involucrado. Supongo que me lo merecía y, además, yo ya sabía sobre tu pequeño castigo. Scotty me hizo ver aquella "posibilidad"— agregó al ver la ceja arqueada ajena—, por si te olvidas, él es del Team Jim. No le costó darse cuenta de que tú habías alterado la configuración. Es realmente un mal perdedor, no deberías meterte en su camino, menos insinuando "errores" en su trabajo. Eso lo desespera.
—Lo sé. Pero es… divertido —el ceño del vulcano se frunció, pero luego volvió a distenderse con una leve mueca que casi parecía sonrisa. Era la verdad. Le divertía ver alterados al Señor Scott y al Doctor McCoy tanto como probablemente a ellos les divertiría verle alterado a él, si alguna vez lo estuviese. Era algo extraño, pero que era confusamente gratificante para todas las partes.
—Vuestra amistad es extraña —declaró el Capitán obviamente también pensando en el Doctor, antes de besar los labios de su Primer Oficial acariciando sus dedos con los suyos—, pero supongo que por eso es tan divertido ser vuestro amigo y estar en el medio.
—Supongo que si —aceptó Spock mientras comenzaba a sentir él mismo el cambio de temperatura a más caluroso, calor el cual se notaba claramente en el sudor que corría por la frente del rubio—, la temperatura del lugar está un poco alta para ti, aunque para mi es bastante agradable.
—Quizás la nave quiere que me quite la camisa —comentó con una sonrisa Jim para luego parpadear sorprendido cuando el vulcano mismo fue quien le quitó el dorado uniforme dejándolo solo con los pantalones negros—. Uh, Señor Spock, me sorprende —bromeó el capitán con los ojos azules brillando con picardía. El vulcano se mantuvo completamente compuesto mientras se sentaba en el suelo.
—Estar sin camisa permitirá que tu cuerpo regule más fácilmente la temperatura interna. Es lógico, Jim, y no tiene nada que ver con un deseo emocional de mi parte de ver tu pecho desnudo, por más que intentes hacerte creer que eso es así.
—Por supuesto, señor Spock, porque eso no sería nada lógico ¿no?
La sonrisa juguetona en los labios del Capitán solo consiguió una ceja alzada en el Primer Oficial, antes de que Spock finalmente se rindiese y sonriese ligeramente.
No mucho después el vulcano estaría sentado con su capitán Kirk a horcajadas suyas besándole sin camisa, ambos tomados de las manos, mientras el pensamiento de que esa nave tenía vida y un sentido del humor retorcido no dejaba de pasar por la cabeza de Spock. Era eso o su tripulación era realmente una mentirosa empedernida, voyerista y obsesionada con la idea de verles juntos a él y al Capitán.
De alguna manera Spock prefería creer en la ilógica idea de que era la Enterprise la que había realizado todas esas acciones aún sin la IA, salvando al Edison y encerrándoles juntos en el ascensor. Era más satisfactorio pensar que era la Enterprise la que se divertía con ellos a bordo y la que los cuidaba aun cuando no estaban en ella.
Con ese pensamiento el vulcano supo que dormiría más tranquilo por las noches. Aunque fuese un pensamiento completamente ilógico.
—FIN—
Fin, por fin!
¿Se asustaron a medio cap? Ese era el objetivo. De hecho pensé al comienzo que los torpedos fueran lanzados en el cap de Spock, pero luego dije "Nah, como tan mala" xD así que quedaron en este.
La Enterprise es un amor, y puede que no tenga IA (Inteligencia Artificial) pero en el fondo es un personaje más y merece su propia regla ¿no creen?
Desde el comienzo este era un fic Rating K+ así que si querían lemon en el ascensor, se quedan con las ganas, lo siento (quizás en algún one-shot por allí xD). Iba a poner a Jim llamando por el Intercomunicador a Bones tipo "¡Haz algo!" y él contestándole "¡Maldición Jim, soy un doctor no un mecánico!" pero al final me quedé con que el Capitán realmente no está tan enfadado de estar encerradito allí con Spock xD y al fin y al cabo en unas horas Pavelcito va a sacarles con Scotty (aunque mi teoría es que antes de que la dañen, la Nave liberaría el ascensor xD).
Y eso es todo. Creo que uní todos los puntos que habían quedado en el aire (por si alguien se había preguntado sobre la misión del Capítulo 1, que era excusa para que Spock se enfadase, que era excusa para que la Nave tuviese voz sensualona, que era excusa para Scotty enfadado, que era excusa para… dios, todo el fic es una excusa tras otra xD)
Muchísimas gracias a todos quienes dejaron sus reviews y leyeron. No sé si vaya a tener un epílogo de esas vacaciones de los Oficiales (¡pónganme todas sus peticiones en reviews y trataré de complacerles!) pero si lo tiene ¡Allí nos vemos! Sino, en algún otro fic que espero que lean y comenten c:
Cualquier error que puedan ver, perdónenlo y cuéntenme para repararlo. Y si tienen preguntas o algo que crean que quedó en el aire, coméntenlo también y será respondido en el Epílogo (si lo hago)
Sin más, muchas gracias y espero que lo hayan disfrutado. ¡Un beso grande! Y Larga Vida y Prosperidad.
