Alira:

ños

Los dos entrañables amigos se encontraban en el mascaron de Proa del Saint Andrews, el sol pegajoso de la tarde, hacia las reparaciones de los dos grandes he imponentes barcos se hicieran una cuesta arriba. El vicealmirante Ramsus reprochaba a una Almirante Alira, como un padre reprocha a su hijo:

--No puede ser, no puede ser que trates de esa manera a ese pobre barco. No cambias--La reprendió Ramsus.
--ya sabes que aun me falta un poco de practica y dominio con los tornados—se excuso Alira.
--Ya y que culpa tiene el barco de que tu sea una mujer alocada— le recrimino Ramsus.
--bueno tampoco saques las cosas de quicio es un minúsculo rasguño—replico la Almirante.
-- y lo de hace tres meses que fue, un pequeño golpecito también sin importancia—le dijo Kitakaze, mientras se acercaba a ellos, junto a Nico d'Robin.
--yo no tuve que ver con aquello, no es culpa mía, que ese gigante pirata se acercara tanto y le diera un golpe con su palitroque al barco—replico de nuevo la Almirante.
--¿un golpe?, ¡¡pero si llegasteis al cuartel con la quilla medio partida!!—grito Ramsus.
--paparruchas, será mejor que vallamos a la sala de juntas, en cuanto termine de reparar mi barco y mande a esa víbora que tienes en la bodega al cuartel general, tenemos que hablar de muchas cosas—prosiguió hablando Alira.
--como de costumbre dando gritos capitana… uy digo Almirante—dijo socarronamente Nico.
--los viejos hábitos no se pueden perder—dijo Alira con un guiño.
--creo que deberías irte al cuartel y llevarte a Kid, Alira—sugiero Ramsus.
--no, capitana Nico d' Robin, coja cinco barcos de la escuadra y llevate a Kid al cuartel general, esta solo cuatro días de aquí, y si por el camino encuentras al capitán Overon dile que espabile o ascenderé a la Teniente Ailing como mi segunda de a bordo de el Acadios—dijo frescamente Alira,-- si encuentras a la teniente dígale que acepto encantada su incorporación.

Ramsus y Kitakaze se miraron pero no comentaron nada. Nico d' Robin se puso en movimiento y dejos a los tres marines en el mascaron.

--Desde cuando los altos cargos, te permiten acercarte a los The Outlaws, tenia entendido que no podías—inquirió Ramsus.
--y no puedo, pero ya que estoy me quedare como meramente de espectador, no intercederé en nada—dicho esto la Almirante abandono el Saint Andrews.

El sol empezaba a bajar ya, las reparaciones iban viento en popa al anochecer todo estaría listo, para partir. La almirante se encontraba con su subalterno para discutir acerca de los cuidados que debían darle a un barco. Después salio de la sala de juntas y subió a cubierta, había llegado la hora de reunirse con Ramsus y Kitakaze, en el Saint Andrews.

La puerta del camarote de Ramsus estaba abierta, una luz potente iluminaba la habitación, Ramsus se encontraba en su escritorio, solo y con montoneras de libros, pergaminos, en el centro de la habitación había una mesa con diversos mapas, escuadras, reglas, cartabones y compases. Las estanterías de la habitación estaban atestadas de libros, pero en la estancia reinaba el equilibrio y todo estaba ordenado.
La Almirante asomo la cabeza por la puerta su pelo dorado, brillaba con la luz de la habitación. Ramsus se percato de la presencia de la mujer y la hizo un gesto para que entrara y a su vez hizo otro para que se sentara.

--me gustaría preguntarte una cosa, si tu consientes que lo haga—pregunto Ramsus.
--dispara—contesto la Almirante.
--todos daban por echo, yo me incluyo, que cuando te enteraras de que el Caledonia había aparecido, saldrías apresuradamente presta a perseguirlo, por que no lo has echo—Ramsus la miraba sus facciones para adivinar en lo que pensaba.
--me respuesta es simple, creía que el fue el quien provoco, la situación tan peliaguda que la que nos vimos envueltos aquella noche, donde los dos barcos descansaba en la isla Sallis, después de enviar la banda del pirata de Soigeloc, al fondo del agua—explico Alira azorada.
--situación peliaguda—inquirió Ramsus.
--Ramsus, mira que no te enteras de nada, eres un maestro en barcos, un marine excelente, pero en cuestiones de faldas, no es lo tuyo—rió la Almirante-- haber como te lo explico y por donde empiezo, así, veamos, te acuerdas la juega que nos pillamos después de eso, que nos pusimos todos como cubas en la taberna de pueblo, al parecer Soigeloc, no le gusto nada perder, y se vengo de la única forma que podría vengarse con sus poderes de su akuma, mediante el sueño, nos manipulo, nos podía haber matado pero pensó que la mejor humillación para nosotros seria el de confraternizar en nuestro lechos con nuestros camaradas de juerga—
--dios, no sigas, pero si era un sueño, madre del amor hermoso—grito Ramsus.
--eso pensábamos yo y el chupetón que tenia en el cuello—dijo Alira con resignación.
--por eso estaba tan colérica ese día y salimos a todo tropel, creías que Long_Jhon, se había aprovechado de ti—afirmo con una sonrisa de triunfo en los labios.
--lo único que quería era irme de allí—afirmo la mujer.
--entiendo, y como supistes que fue ese granuja—pregunto Ramsus.
--por que hace como un mes o así lo capture, y tuvimos una larga charla hasta que lo ahorcaron en el cuartel—continuo al almirante.
--lo sabe alguien mas—pregunto Ramsus.
--no, solo lo sabemos tu y yo—dijo Alira cansada.

La puerta se oyó un golpe de torteo y por ella entro Kitakaze:

--Almirante, Vicealmirante, los trabajos en los barcos ya han acabado, podemos salir cuando deseéis—
--bien, ahora donde vamos—pregunto Alira.

Ramsus se levanto de su sillón y fue a la mesa donde estaban los mapas, Alira hizo lo propio y se acerco a los dos compañeros.

--sabes donde se encuentra la tumba de Barbosa, Ali—pregunto Ramsus.
--si mal lo recuerdo, sus mas allegados los enterraron en la ultima isla de este archipiélago, la isla creo que se llama Ojabart, por que lo preguntas—inquirió con curiosidad la mujer.
--por que ese es nuestro próximo destino—afirmo con una sonrisa Ramsus.

**Continuará**