Koraxán
4.- Un encuentro inesperado.
Llevábamos dos días a la deriva,
si no arreglábamos los mástiles y las velas no podríamos continuar
nuestro cometido. Pese a que todos teníamos ciertos conocimientos de
carpintería, arreglar el mástil principal no iba a ser tarea fácil.
Ya habíamos desescombrado toda la cubierta del barco, había
sido una tarea muy ardua y aún nos quedaba lo peor.
Estábamos,
la mañana del tercer día después de la tormenta, descansando en
cubierta mientras pensábamos cómo levantar los dos trozos del
mástil cuando Franxo desde el puesto de vigía provisional dio la
voz de alarma:
- Capitana Ripple, a lo lejos se ve una barcaza a
remos.-
- ¿En que dirección y a cuanta distancia?- Preguntó.
- Dirección estribor a uno 200 metros de nuestro barco.-
Respondió.
- ¿Cuantos pasajeros?- Volvió a preguntar.
- No
se ve bien pero parece que sólo son dos.-
- Muy bien, entonces
esperaremos, si se acercan veremos que se les ofrece.- Decidió
Ripple.
Ni que decir tiene que en cuanto nos enteramos de que
venía un bajel, todos escurrimos el bulto para ir a ver que era lo
que ocurría y quienes eran los imprudentes que se hacían a la mar
con sólo un pequeño bote de remos.
Los minutos pasaban y cada
vez el bote estaba más cerca, ya podíamos distinguir la cara del
ocupante que iba frente a nosotros, era un hombre joven y fuerte con
una barba de un par de días, por fin habían llegado al lado de
nuestro barco y pese a que el tripulante que nos daba la espalda nos
resultaba a todos muy familiar, no caímos en la cuenta de quien era
hasta que se giró.
Al momento, todos nosotros le reconocimos,
desde luego no era para menos.
Se le veía más delgado que la
última vez que nuestros caminos se cruzaron, se notaba que desde la
era de los piratas la vida no lo había tratado con justicia.
-
Dichosos los ojos Rolonoa.- Dijo Ripple.- ¿Qué te trae por estas
latitudes?-
- Pasaba por aquí y pensé que podría acercarme un
poco a reírme de los Dark Hunters.- Contestó haciendo un ademán
con la mano para restarle importancia.
- A ¿si? y quién eres tu
más que un pobre muerto de hambre que no tiene donde caerse muerto.-
Gritó Dark Swordswoman.
- Si quieres por ti puedo llegar a ser
mucho más.- Replicó Rolonoa.
- Eso quisieras tú.- Voceó Dark
Swordswoman.
- Ya lo creo que sí.- Insinuó.- Pero el caso es
que he visto que os vendría muy bien mi ayuda.- Calló un momento
como si reflexionase y al poco continuó.- Y por un buen precio
estaría dispuesto a concedérosla.-
- Si sabes coser aquí
tenemos un montón de jirones de vela que llevan tu nombre.- Le
repliqué.
- Lo cierto es que no, zurcir es un trabajo para
damiselas delicadas.- Meditó un breve instante y añadió.- Así que
del zurcido de velas te podrías encargar tu, Helsinki.-
- ¡Estás
llamándome damisela inútil maldito despejo de mar!- Bramé con toda
la fuerza de mi garganta.
- Ya veo que no, la delicadeza y la
suavidad veo que no es lo tuyo.- Dijo.
- ¿Acaso insinúas que no
soy una mujer dulce y delicada como una bella rosa?- Rugí fuera de
mis estribos.
- Nada más lejos de mi intención, desde luego
eres tan suave y delicada como una lija del número ocho.-
Respondió.- De hecho eres casi tan delicada como mi querida DS.-
Justo en el momento pusimos el pie en la borda, el resto de los
tripulantes siguiendo órdenes de Ripple nos aplacaron. Mientras nos
debatíamos y echábamos espumarajos por la boca nos ataron para
evitar una lucha a muerte.
Ripple se asomó por la borda y habló:
- Francamente, Rolonoa si lo que quieres es subir a bordo y
seguir vivo mañana por la mañana creo que no deberías insultar así
a mi tripulación.-
- Sólo eran unas pequeñas bromas, lo cierto
es que si pudiese subir a bordo me haríais un enorme favor, tanto a
mí como a mi amigo Raven.-
- Muy bien, ¡arrojad la escalera!-
Ordenó Ripple.
Tras unos pequeños forcejeos ambos subieron a
bordo del Espíritu del Mar.
- Valla destrozo de barco.- Comentó
Raven.
- Si no te importa acabamos de sobrevivir a la peor
tormenta que jamás habíamos vivido, es normal que el barco quedara
hecho una mierda.- Puntualizó Dragón.
- Muy bien, yo tengo
algunos conocimientos de carpintería, podría ayudaros a repararlo.-
Se ofreció Raven.- Pero si no lo lleváis a un astillero no durará
mucho y de cualquier modo la reparación saldrá cara.-
- De
timar al timador ya se encargará koraxan cuando llegue el momento.-
Dijo Ripple.- Por ahora todos manos a la obra, vamos tenemos que
llegar a Serafia lo antes posible y ¡Ay! de aquel al que pille
vagueando.- Amenazó.
Nos pusimos todos manos a la obra y en
apenas una jornada habíamos arreglado el mástil, con un par de
velas que habíamos arreglado con anterioridad corregimos el rumbo y
nos dirigimos a Serafia.
--CONTINUARÁ--
