Koraxán
5.- Averiguaciones
- Rápido.- Urgió Ripple.- Nos hemos
quedado muy atrás debemos averiguar que ha ocurrido con los demás,
id en pequeños grupos y averiguad todo lo que podáis. En dos horas
el barco estará listo y debemos zarpar lo antes posible.-
Ya nos
dirigíamos corriendo hacia el pueblo cuando Ripple gritó:
- Y
por el amor de Dios ¡no montéis bronca!-
Dark Swordswoman
emprendió camino con Sinistra y con Rolonoa, por el camino Norte de
acceso a Serafia, debíamos averiguar si el resto de barcos hacía
mucho que habían zarpado. No podíamos quedarnos atrás y menos ante
la emoción de las últimas semanas, si no hubiese pensado que era
completamente imposible, habría dicho que habíamos retrocedido en
el tiempo hasta la verdadera era de los piratas.
Yo me fui con
Aroica, Raven y Dientes de Sable por el camino Sur, mientras el resto
se dispersaba por la ciudad.
Serafia era una isla muy importante
y su ciudad había crecido de forma bastante incontrolada desde
nuestra última visita.
Buscábamos una taberna en la que
averiguar todo aquello que había sucedido por los alrededores,
acontecimientos que no habían pasada nada inadvertidos a la
población ya que desde que atracamos no cesamos de escuchar
murmullos, pero nadie se atrevía a contarnos toda la historia. Desde
luego no sabían que éramos piratas, ya que con la reparación del
barco no habríamos podido acercarnos a puerto con nuestra querida
bandera ondeando al viento, era un insulto para nosotros tener que
hacerlo pero no quedaba opción.
Corriendo sin rumbo fijo al
final encontramos una taberna que parecía bastante concurrida, el
lugar ideal para sacar información a los viejos borrachos.
El
local no llegaba ni a taberna, sólo era un viejo tugurio apestoso y
oscuro, pero la parroquia parecía que iba lo suficientemente cocida
como para cantar como los mismísimos ángeles, así que nos
aproximamos a la barra con precaución. Todos aferrábamos con fuerza
los mangos de nuestras armas hábilmente escondidas entre nuestros
ropajes, excepto Raven que había subido a bordo desarmado y sólo
poseía sus puños para defenderse aunque por las apariencias eran
más que suficiente.
De modo que nos acercamos a la barra. Yo me
acerqué a un joven fortachón y con pinta de ser bastante tonto que
tenía apoyado en la pierna un enorme espadón que aunque imponía
mucho debía hacer años que no utilizaba más que para cortar leña,
ya que su filo estaba romo y el arma no brillaba en absoluto. De
inmediato sentí un enorme desprecio por ese imbécil redomado que no
sabía tratar sus armas como era debido y tomé una determinación.
- Una botella de tu mejor ron, mesonero.- Ordené
- Valla,
valla koraxan, creía que no bebías alcohol.- Dejó caer Aroica con
retintín.
- Y no bebo es para mi amigo aquí presente.- Dije
señalando con la cabeza al gigante estúpido.
- ¿Cómo, para
mí?- Se extrañó el orangután.
- Sí para ti, pero ten por
seguro que no va a ser gratis.- Insinué mientras sacaba unas monedas
para pagar el ron, Dientes de Sable se quedó mirando atónito la
bolsa de oro, pero afortunadamente fue prudente y no dijo nada.
-
¿Y cómo sabes que me gusta el ron?- Dijo el elefante
sobrealimentado, en lo que para el era un comentario de tremenda
perspicacia demostrándome su solemne estupidez, ya que toda su parte
de la barra estaba repleta de botellas vacías de ron.
- Es......
una corazonada.- Mentí mientras me mordía la lengua para no matarlo
a puntapiés. - A ver grandullón, toda esta botella es tuya si me
das la información que necesito, si no es así se la daré a mis
amigos.-
El necio gorila miraba la botella que sostenía con una
codicia palpable en sus pequeños ojos enrojecidos por el alcohol,
estaba claro que iba a aceptar el trato.
- Muy bien te diré lo
que quieras saber.- Dijo sin apartar la vista de la bebida.
-
Bueno, ¿que preguntamos primero?- Quise saber.
- Lo primero de
todo deberían ser los Outlaws.- Dijo Dientes de Sable.- Me muero por
encontrarme con ellos.- Rió mientras se frotaba las manos.
-
Hemos oído rumores sobre que una antigua banda pirata ha estado
rondando por aquí, ¿qué hay de cierto?- Preguntó Aroica.
Por
un momento pensé que el mastodonte no había entendido una palabra,
pero por fin pareció que recordaba algo de aquello.
- Sí,
estuvieron aquí ayer.- Nos miramos emocionados, no habíamos perdido
tanto tiempo como pensábamos.- Su capitán se llamaba Silbar o algo
así, pero fueron capturados por el vicealmirante Ramsus.-
-
¿Ramsus ha apresado a Silver?- Se sorprendió Aroica.- Jamás lo
podría haber imaginado, vamos rápido ¿qué ocurrió?-
- Según
tengo entendido un barco marine atacó al barco del vicealmirante
Ramsus, pero antes de eso los presos se habían fugado, o eso es lo
que llegó hasta aquí.- Dijo como lavándose las manos si la
información era falsa.- Desde luego si los marines metieron la pata
no querrán que se divulgue por ahí.-
- ¿Qué hay de la
Almirante Alira, se sabe algo sobre ella?- Preguntó Dientes de Sable
con un gruñido.
- Estuvo por aquí también, creo que ayudó al
vicealmirante con los traidores que les atacaban, pero fue una visita
breve, de hacho creo que al amanecer zarparon, por lo que cuentan por
ahí.- Respondió la gran masa torpe.
- Y del capitán Satsuma,
¿se sabe algo?- Inquirió Aroica.
- El capitán Satsuma estuvo
por aquí, pero debe andar en alguna misión.-
- ¿Creéis que
nos dejamos algo?- Pregunté.
- Creo que no, desde luego este
grandullón no nos va a poder dar coordenadas precisas pero de algo
ha servido.- Contestó Aroica.
- Muy bien toma tu ron.- Dije
mientras dejaba caer la botella con fuerza contra la barra, mientras
el se apresuraba a lamer el ron derramado por la barra, yo con un
suave movimiento que ni siquiera notó me agaché levemente y le
arrebaté su espadón, acto que no percibió nadie debido a la tajada
que llevaban encima.
Le tendí el arma a Raven haciéndole
prometer que la arreglaría, si no volvería a robarla. Aceptando el
trato nos dispusimos a volver al barco, pero había una pequeña
recepción de marines esperándonos.
- Que desagradable
sorpresa.- Dije.- ¿Es que no sabéis dejar a la gente honrada
trabajar en paz?-
- Apresadlos.- Gritó el que parecía su jefe.
Eran unos veinte para cuatro, pero no tenían la más mínima
oportunidad eran novatos.
Raven guardó su espadón que en ese
estado no servía para nada y arremetió a puñetazos, de sólo dos
directos bien lanzados dejó KO a tres marines, otros dos le atacaron
por la espalda pero por fortuna Dientes de Sable logró repelerlos.
Yo me las entendí con cuatro inconscientes que pretendían herirme
con dos espaditas que parecían de juguete, así que saqué mis dos
espadas y me dispuse a arrebatarles todo el oro que llevasen encima.
Aroica había mandado al capitán a la tierra de Morfeo de un
terrible golpe con una estaca que había encontrado. Cuando se dieron
cuenta de ese detalle los pocos que nos quedaban por abatir salieron
corriendo, dejándonos libres para correr de vuelta al barco.
Mientras corríamos Dientes de Sable me preguntó:
- ¿De donde
sacaste la bolsa de oro?, porque tú no tienes ni medio berry.-
-
Pues imagina, se la robé a un pobre idiota antes de entrar en la
taberna.-
Ya en el barco pusimos al día a Ripple y nos pusimos
al día nosotros, ya que fuimos los últimos en se
despedía de nosotros ya que a partir de ahora se iba a sumar a la
causa del ejército revolucionario, con gran pesar en el corazón y
deseándole todo lo mejor nos despedimos de el haciéndole jurar que
volveríamos a vernos, por otro lado Dark Swordswoman me contó que
habían tenido una pelea.
Estaban en un bar y uno de los
presentes les narró la muerte de nuestro querido nakama Kitakaze
cuando un estúpido que no sabía hacer la O con un canuto insinuó
que Kitakaze era débil y estúpido, obviamente no podía permitir
tal patraña y lo mataron con sus propias manos, nadie se reía se
uno de nuestros nakamas y mucho menos si había caído tan
honorablemente como el, en el fragor de la batalla hasta el último
momento.
A partir de ese día nuestra bandera ondearía para
siempre a media asta.
--CONTINUARÁ--
