Disclaimer: Ningún personaje (exceptuando los que han salido de nuestra imaginación), pueblo, ciudad, etc... Es nuestro. Se lo hemos pedido prestado a Meyer, y nos los ha dejado amablemente porque sabe que haremos buen uso de ellos.

¡Y aquí arrancamos con el fic seriamente! Nos ha costado lo suyo escribir este capitulo, ya que queríamos que fuese largo (ahora es cuando ocupa menos de lo que creíamos y nos pegareis… jaja) y encima la inspiración iba y venía… Uff, ha sido duro, jaja. Pero aquí lo tenéis recién salido del horno, para todos vosotros. ¡Nos vemos abajo! ;)

NESSIE POV

Después de largas horas, localicé al lado de la carretera el cartel que tanto había ansiado ver, ese cartel que anunciaba que entrábamos por fin en la ciudad de Hoquiam. Edward, al observar por el retrovisor la ansiosa sonrisa que se dibujaba en mi cara, no pudo más que sonreír. La escena era normal: un padre y una madre mudándose a vivir a otra ciudad con su adorable hija. Lo que ya no era tan normal es que prácticamente las edades fuesen las mismas. Mis padres aparentaban entre diecisiete y dieciocho años y yo, con mis seis años recién cumplidos, aparentaba dieciséis. Y lo mejor de todo es que sólo me quedaban seis meses escasos para completar mi maduración y finalmente aparentar unos dieciocho años más o menos, para la eternidad

Siguiéndonos en la carretera iba toda la familia. Carlisle y Esme en el Mercedes, estaban más que emocionados, ya que por fin se quedarían por un tiempo en una ciudad. Alice, junto a Jasper en el Porsche, iba contagiando su alegría característica a mi tío, también emocionada con la idea de inspeccionar nuevas tiendas en el Centro Comercial de Hoquiam, construido recientemente. Rosalie, sonriendo con suficiencia ya que había logrado convencer a Emmett para que viajaran en el BMW, iba sentada en el asiento de copiloto escuchando hablar a mi tío de cómo me protegería de mis compañeros del instituto, o como él prefería llamarlos: adolescentes con hormonas peligrosamente revolucionadas. Unos cuantos kilómetros más apartado, se encontraba Jacob incorporándose al viaje, directamente desde La Push, después de pasar unos días resolviendo algunos asuntos de la manada. Hacía una semana que no nos veíamos y no veía el momento de volver a encontrarnos. Le echaba tanto de menos…

Edward ya estaba harto de que yo pensase únicamente en las ganas que tenía de volver a ver a Jacob, y eso que aún nos quedaba una hora de viaje.

"¡Papá, tengo hambre!" exclamé suspirando "¿Podríamos parar a comprar algo para comer?" y así esperar a Jacob... añadí en mi mente.

Edward frunció el ceño, me miró durante una milésima de segundo y suspiró. Como si hubiese heredado su don, y en cierto modo tenía facilidad para saber lo que la gente pensaba, supe enseguida lo que recorría su mente, hasta las palabras textuales: "¿¡Es que mi hija no se ha dado cuenta de que puedo leer sus pensamientos?!". Desde hacía tiempo me contenía los pensamientos hacia Jacob en presencia de mi padre, pero es que hasta la más pequeña cosa la relacionaba con él y después de tantos días sin verle, pensar en él se me hacía inevitable.

"Jacob tardará un poco más en llegar Nessie, seguro que se ha retrasado al salir de La Push" me contestó papá con tono cansado, mientras mamá alzaba la vista del ejemplar de Cumbres Borrascosas que había estado leyendo durante todo el trayecto.

"Oh, vamos Edward, ¡Paremos a estirar las piernas un rato!" le dijo mamá mientras yo reía por su ocurrencia y papá levantaba sus cejas.

"Está bien" suspiró "Pero llama a Esme y Rose para que lo sepan, seguro que Alice ya lo sabe" rodó los ojos. Mamá y yo sonreímos.

"Y a Jacob" resalté "Para que nos alcance y no se pierda, claro" intenté arreglar inocentemente bajo la mirada irritada de mi padre.

Mientras el Mercedes y el BMW seguían su camino hacía Hoquiam para ir abriendo la casa, un Porsche amarillo y un flamante volvo plateado aparcaban en la acera de un bar-restaurante de un pueblo vecino.

Alice y Jasper se dirigieron a una tienda de antigüedades, para ver si encontraban algún pequeño detalle para Esme después de todo el trabajo que había estado haciendo al decorar la casa nueva. Por supuesto que tía Alice estuvo muy pendiente de los colores, el tipo de mobiliario y de telas que escogía para cortinas, camas, etc. Pero otorgó todo el mérito a la abuela. De lo único que se había apropiado Alice, junto a Rosalie, era de mi habitación. Les hacía una ilusión increíble decorarla ellas, y nadie se pudo negar, ni mucho menos yo.

Por otro lado, Edward y Bella entraban en el bar-restaurante seguidos por mí. Nada más cerrar la puerta a nuestras espaldas, todas las miradas se volcaron en nosotros. Bella, como cuando era humana, estaba un poco intimidada por todos aquellos ojos de humanos cotillas y yo no era para menos. Sólo era en ocasiones como aquella cuando veía esa faceta tan humana de mamá que yo había heredado sin duda alguna.

Mientras mis padres miraban los menús, yo me quedé viendo los videoclips de la MTV en una televisión que estaba colgada en una de las paredes. No había remedio, la música me apasionaba. Cuando al fin les dije lo que quería y ellos lo pedían, se escuchó abrirse la puerta pero yo seguía prendida de la televisión, así que no presté atención para ver quien entraba a la estancia. Era más interesante el videoclip de you make me wanna de Blue, que ver a los habitantes de ese pueblo entrando en un bar.

"Nessie, aquí tienes…" me dijo papá, girándose hacia mí para darme la comida, pero al ver que no contestaba y seguía mirando la televisión tuvo que volver a llamarme "¡Renesmee!"

Estaba tan sumergida en el videoclip, que al escuchar la voz de mi padre me alteré un poco y me giré para verle a los ojos y coger mi comida cuando, de repente, fijé la vista en un punto que se encontraba detrás.

"¡JAKE!" Por acto reflejo sonreí y empecé a correr para acortar la escasa distancia que me separaba de mi gran amigo, y lo de grande literalmente hablando. Cuando llegué a él, salté a aquellos brazos calurosos que había abierto para recibirme y, pese a la fuerza de mi salto, a la velocidad con la que iba y mi peso, me levantó sin dificultad unos palmos del suelo, dándome, involuntariamente o no, perfecto espacio y tiempo para que me aferrase a su cuerpo con brazos y piernas. Nos abrazamos como si hubiésemos estado separados por años, en vez de por lo que mi familia me repetía una y otra vez "sólo es una simple semana, lo superarás". Y por supuesto que lo superé, pero sólo cuando tuve a Jacob otra vez junto a mí. Durante su ausencia el tiempo se me hacía eterno, me era difícil dormirme y fue duro levantarme por la mañana con la ilusión de salir a correr por ahí y no tener a mi lobo favorito para acompañarme. La ilusión desaparecía tan rápido como venía a mí el recuerdo de que Jacob no estaba conmigo, y me pasaba el día de un lado para el otro sin saber qué hacer o incluso me quedaba quieta en un sitio y sólo me movía cuando alguien de mi familia me recordaba que, al contrario que ellos, yo tenía que comer. Pero ahora toda la amarga semana se había esfumado de mi mente y sólo podía pensar en que mi Jacob ya estaba conmigo de nuevo.

Edward, ante aquella escena, no pudo más que fruncir el ceño un poco molesto y Bella, divertida ante esa actitud, besó la mejilla de mi padre para que se relajara.

Después de un abrazo prolongado, la sonrisa de Jacob se ensanchó mientras me observaba y me revolvía el pelo como cuando era más pequeña "¿Has crecido?" me preguntó, aunque sin esperar realmente una respuesta ya que él lo sabía perfectamente. Me conocía tanto que se daba cuenta de cualquier estirón, por mínimo que fuera; él siempre era el primero en darse cuenta, tal vez porque fuese el que más tiempo pasaba conmigo, si no, mi tía Rosalie le quitaría el puesto seguro.

"¡Sí, me queda poco para igualar a mamá!" exclamé, y ahora fue Bella la que frunció el ceño ante la idea de que yo creciese tanto como para igualarla, y Edward, quien besó la frente de mamá mientras la abrazaba por la cintura con un brazo. Era cierto que mis primeros cinco años de vida habían sido una fase de crecimiento a velocidad alarmante, igual de alarmante que la mirada de tía Alice cada vez que veía algún cambio en mí. Empezaban a brillarle los ojos y se iba corriendo a por nueva ropa para mí, para volver a hacerme una sesión de fotos completa. Creo que eso era lo único que Rosalie aceptaba de la manía de Alice por comprar ropa, o al menos eso parecía decir la expresión de su cara cada vez que me iba cambiando y me hacía nuevas fotos. Pero desde que había cumplido los seis años, Carlisle nos tranquilizó a todos diciendo que las cosas se iban normalizando poco a poco y que aquel año ya podríamos echar raíces en un único sitio. Se había normalizado tanto, que ahora cualquier mínimo cambio en mí era algo que todos agradecían apreciar por más tiempo y eso se había vuelto en el nuevo objeto de entretenimiento de la familia, ya que en ese momento los cambios eran más inesperados e interesantes que antes e incluso se peleaban por ser los primeros en descubrir algo diferente en mí.

"Bueno Nessie, ¿Nos vamos y comes por el camino?" me preguntó mamá, supuse que intentando que le hiciera un poco de caso, pero ya era demasiado tarde: en ese momento ya sólo podía estar pendiente de Jacob, Jacob y Jacob.

Miré a Jake unos segundos y volví la mirada hacia mi madre "¿Puedo comer aquí y luego irme con Jake en la moto?" pregunté utilizando la carita que tía Alice me había enseñado a poner en casos de emergencia.

"¡No!" contestó secamente mi padre y yo le miré irritada.

"¡Venga, papá! Hace una semana que no lo veo" dije mientras volvía a poner mi carita de Alice. Mamá hacía rato que se había rendido, con la rapidez con la que se rendía siempre cuando Alice le pedía algo de esa manera. O tal vez el hecho de que fuese yo en esta ocasión la que le pedía algo y el que ella tuviese esa obsesión como cualquier otra madre de satisfacer hasta la más mínima tontería con tal de hacer felices a sus hijos, lo que en cierto modo tendría más que ver en el asunto.

Papá fijó su mirada en mí unos segundos para luego mirar a Jacob fijamente. Parecía que le estuviese hablando con la mirada, aunque también podría estar revisando cada rincón de ambas mentes para encontrar qué intenciones ocultas esconderíamos al tener tantas ganas de estar juntos y a solas. Ante aquel gesto, mamá suspiró "Vamos Edward, no le pasará nada. ¡Adiós Nessie, adiós Jake!" se despidió Bella mientras arrastraba a papá hacia la salida.

"¡Gracias!" le grité a mamá, mientras veía como los dos desaparecían por la puerta.

"Nessie, vámonos a fuera" medio suplicó Jake y le miré con cara de desconcierto "Hay cotillas que nos observan" y es que cada vez que aparecía Jacob me olvidaba de todo lo que me rodeaba, y en ese momento no caí en la cuenta de que un grupito de mujeres mayores, con cara de cotillas a más no poder, nos observaban detenidamente.

Salimos a la terraza, que se encontraba en el exterior del establecimiento y nos sentamos en una mesa.

"¿Qué has hecho esta semana?" me preguntó un muy interesado Jake, mientras yo sacaba la comida de la bolsa y empezaba a comer.

"¿Qué se hace en casa de los Cullen una semana antes de mudarse a cualquier lugar? Compras, compras..." me detuve un momento, haciendo ver que pensaba "¡Ah, sí! ¡Compras!" exclamé, finalizando con un suspiro, mientras Jacob soltaba su típica risotada divertida que se escuchaba en un diámetro de dos kilómetros a la redonda. Pero yo estaba feliz de volver a escuchar aquella risa que tanto había echado de menos en aquella semana, así que no le di importancia a que todos los habitantes de aquel pueblo le hubiesen oído reírse. Aunque fuese dirigida a mí, podía compartir su risa con todo el mundo si era necesario, no era celosa… Porque no lo era, ¿verdad?

Desvié aquellos inquietantes pensamientos de mi mente y decidí retomar la conversación por donde lo habíamos dejado: las compras compulsivas de los Cullen, o mejor dicho las compras compulsivas de Alice Cullen. Le mostré a Jacob con mi don cómo mis tías maquinaban renovar todo mi vestuario y decorar mi habitación sin que yo lo viera antes. Jacob me miraba con diversión en sus ojos al notar la frustración que sentía, ya que sabía a la perfección cuánto odiaba que me ocultaran algo. Eso era algo más que añadir a la lista, después de las compras a lo bestia de mí tía, lo que menos soportaba era que me ocultasen algo y encima que yo misma supiese que había algo que no me querían decir. Por eso tal vez, me gustase tanto tener un amigo como Jacob; él nunca me mentía, siempre me decía todo lo que yo quería saber, aunque después le tocase aguantar las quejas de mis padres y Rosalie. Definitivamente, esos tres la tenían tomada con Jacob.

"¿Qué tal por La Push?" fue mi turno para preguntar.

"Bueno, lo de siempre... Billy y Charlie de un lado para el otro todo el día como uña y carne, Paul prácticamente vive en mi casa... ¡Incluso ha dormido en mi cama varias veces! ¿Te lo puedes creer? ¡Puaj!" Jake formó una mueca y ahora fui yo quien solté una risa. Jacob me miró, parecía feliz y no supe exactamente por qué, pero supuse que por lo mismo que yo. "Despedimos con una fiesta en la playa a Embry y Seth, que se van a estudiar a la universidad, y... me dieron una noticia..." dijo como quien no quiere la cosa, con una cara de burla porque él sabía más que yo. Le miré expectante a la espera de que siguiese hablando, creyendo que el silencio era precisamente para eso: para crear expectación, pero Jacob se limitó a mirarme divertido.

"¡Dímelo, Jake!" supliqué, él negó con la cabeza. Al ver que no me contaba la noticia, tuve que acercar la silla y le miré con carita de ángel, muy parecida a la que había puesto antes con mis padres. "¡Va Jake, dímelo!" y seguí sin resultado alguno. Le cogí de los hombros y le zarandee mientras medio gritaba, en el fondo igual de divertida que él, "¡Dilooo!".

"Está bien te lo diré, pero es un secreto, ¿vale?" asentí y no pude evitar sonreír al recordar cuantas veces Jacob había usado esa frase con el mismo tono cuando era más pequeña "¡Emily está embarazada!" exclamó feliz Jacob, contagiado todavía por la alegría que irradiaba la pareja mientras le contaba la noticia.

Abrí los ojos como platos y me llevé las manos a la boca. Realmente estaba muy contenta, así que al instante había saltado a los brazos de Jacob volviendo a reírme con mi, al parecer de Jacob y el resto de mi familia, musical risa mientras exclamaba "¡Es geniaaaaaal!"

Y con esa felicidad todavía latente en nosotros, nos fuimos rumbo a la moto de Jake para dirigirnos hacia la nueva casa antes de que mi padre nos echase demasiado pronto de menos.

JACOB POV

Llegué a la casa de los Cullen después de una agradable hora de viaje en moto con Nessie. Tras haber permanecido fuera durante una semana, volver a oler esa especial fragancia a vampiro se me hizo incluso agradable. ¡Demonios! No tenía ni idea de lo que era echar a alguien de menos hasta que apareció Nessie en mi vida. Volvía a estar a su lado, sí, pero era imborrable lo mal que lo había pasado, aunque Leah no entendiese que la echase tanto de menos por una semana. Yo sí que no entenderé a esa chica nunca. Lo único que había sacado en claro de esos siete días fue que no pensaba volver a preocuparme por la manada en mucho tiempo, les gustase o no a Seth, Leah o Sam. Yo no había elegido eso de ser Alfa, así que no me viniesen con los cuentos de responsabilidad de Leah, la forma de acabar todas las conversaciones con "Es tu deber, ahora" de Sam, ni los repetitivos, cansinos y desquiciantes "Molas un montón como Alfa, Jacob" de Seth, aunque eso de que molaba ya lo sabía, pero no me gustaba nada que fuese pegado de Alfa. Para responsabilidad, deber y cosas que "molan un montón" ya tenía yo un asunto importante esperándome con una familia de chupasangres.

Cuando la había visto ese día en el restaurante, apenas pude creerme que me hubiese perdido tantos cambios en una semana. Para que luego me dijesen que una simple semana no supone una eternidad… ¡Ja! El tiempo pasaba volando para Nessie, en cuanto a lo de crecer se refiere, y nada más saber que ella tenía una velocidad de crecimiento diferente al resto me prometí a mí mismo que no me perdería ni el más mínimo cambio. Así que, nada más verla, lo primero que hice fue volver a amargarme por la dura semana que había tenido y encima por partida doble, ya que, además de pasarlo fatal, me había perdido cambios de Nessie. "La primera vez que la ves y te amargas… ¡Genial, Jacob!" pensé para mis adentros, hasta que oí que gritaba mi nombre y la sonrisa se dibujó sola en mi cara. En cuanto la tuve entre mis brazos otra vez, fui olvidando la semana poco a poco y en lo único que podía pensar es en que ya estaba de nuevo con ella. Sólo compartir unas pocas palabras con ella y el indudable efecto que hacía su musical risa en mí, ya habían sido suficientes como para animarme por completo y volver a estar rebosante de alegría.

Durante el trayecto en moto, Nessie se había vuelto a aferrar a mí como cuando nos encontramos en el restaurante, pero esta vez sólo con los brazos, y yo, dentro de mis posibilidades al estar conduciendo, intenté devolverle el abrazo de alguna forma. Nunca más quería separarme de ella.

Abrimos la puerta de la pequeña mansión y nos encontramos con una casa desierta, pero que ya estaba perfectamente amueblada gracias a la velocidad de ocho vampiros, supuse. En cuanto entramos, se empezaron a oír pasos apresurados dirigiéndose a la puerta y en un abrir y cerrar de ojos apareció Emmett. Nos miró de arriba a abajo, como revisando cualquier mínimo detalle entre nosotros y después gritó:

"¡Jaspeeeer!" el aludido tardó dos segundos en llegar hasta nosotros "¿Qué opinas?" Jasper repitió la mirada exhaustiva que Emmett nos había hecho antes.

"Definitivamente, he ganado. Si hubiera pasado algo, creo que Bella le hubiera saltado a la yugular…" Nessie y yo miramos a ambos sin entender de qué se trataba. Después miré a Nessie para ver si ella sabía algo que yo me hubiese perdido esa semana, pero me miraba con la misma confusión en la mirada. Un momento… "¿He ganado?" Dios, no… Estos dos otra vez con sus apuestas. Nessie y yo nos habíamos convertido en los objetivos principales de las apuestas entre Emmett y Jasper desde que los Cullen se dieron cuenta de lo que sentía por ella, y que ella en cierta manera, aunque fuese como amiga, me correspondía. Tampoco es que hiciese falta el poder de Jasper para darse cuenta de que estábamos muy unidos, pero precisamente el que fuese una relación tan estrecha hacía que aquellos dos creyesen que en cualquier momento podría pasar lo que Edward, Bella y sobretodo Rosalie, intentaban quitarles de la cabeza desde que Nessie nació.

Emmett nos lanzó una mirada irritada por haber perdido la apuesta, que después se volvió burlona cuando descubrió que yo sí que había entendido lo que se traían entre manos, aunque Nessie siguiese sin tener ni idea. Se giró hacia Jasper y le susurró:

"A Rosalie no le va a hacer ni gracia…" Él y Jasper empezaron a conversar entre ellos mientras subían las escaleras.

"No quiero ni imaginarme la ilusión que le habría hecho a Alice que tú ganases la apuesta por una vez"

"¿Ilusión? ¿Que yo ganase? ¿Por qué?"

"¿Yo, tener que llevar uno de sus vestidos? Se hubiese puesto como loca buscando uno que conjuntase con el color de mi pelo"

Y así se perdieron en la segunda planta, mientras nosotros prefirimos ir al salón con todos antes de que nuestras mentes llegasen a entender lo que acababa de suceder, aunque, tal y como Emmett había comprobado, yo por lo menos ya había captado una ligera idea.

Girando a la izquierda había un gran marco sin puerta que hacía de entrada al salón donde se encontraban todos, algunos pendientes de la televisión y otros mirando la bonita escena de la puesta de sol a través de los grandes ventanales que hacían de pared. Nessie observó al instante que su familia había decorado la casa muy parecida, por no decir idéntica, a como era la de Forks, ya que sabían que la pequeña echaba de menos estar allí. Las paredes estaban pintadas de azul cielo y los muebles blancos recogían algunos libros de cocina especializados en diferentes platos cada uno, todos dedicados a la buena alimentación de Nessie y la mía, mientras que los demás libros ya estarían a buen recaudo en el nuevo despacho de Carlisle. Además, habían colocado varios CDs que habían perdido dueño con el paso de los años y que seguramente ninguno volvería a escuchar, pero sobretodo abundaban los álbumes de fotos como testigos de la infancia de Nessie y de algunas bodas que se habían repetido nuevamente. Por lo demás, cualquier espacio libre quedaba rellenado con curiosos marcos de fotos plateados, algunos de formas extravagantes, otros elegantes e incluso alguno se atrevía a reunir más de una foto en su interior, haciendo que la instancia se llenase de pequeñas ventanitas con recuerdos guardados en ellas.

En frente de nosotros había dos sofás blancos formando una "L" encima de una alfombra, cómo no, también blanca. Quedaba claro que los Cullen querían ser lo más parecido a humanos que les permitiese su condición y la casa, además de corroborar ese deseo familiar, dejaba lejos cualquier mito que los pudiese relacionar con su verdadera naturaleza. Justo cuando acabamos de admirar la luminosa decoración del salón, miramos a la familia, pero antes de que tuviésemos tiempo de saludarles decentemente, Alice saltó del cojín donde estaba sentada y se dirigió rápidamente hacia Nessie tapándole los ojos. Por lo menos ella me había dedicado una sonrisa como saludo, en cambio Rosalie se había acercado a su sobrina para cogerle de la mano y así dirigirle por la casa, ignorándome por completo. Bueno… Ya estaba oficialmente en casa. Empezaron a subir las escaleras, seguidas muy de cerca por mí que no pensaba despegarme de Nessie por lo menos hasta que la rubia, el lector de mentes o Bella se empezasen a mosquear por "no dejar ni respirar, a su pequeña". De mientras, los demás se levantaban de sus sitios, dispuestos a acompañarnos hasta arriba. Cuando llegamos a la última planta, detuvieron a Nessie justo en frente de una puerta y Alice se aseguró de que todos hubiésemos llegado allí para presenciar el momento, excepto Emmett y Jasper, ya que obviamente sabía que tenían otros asuntos entre manos y por la expresión de su cara supuse que prefería darles el gusto de cumplir su apuesta sin que se enterase Rosalie. De repente, Edward rió entre dientes y compartió una mirada divertida con Alice, cómplices de los pensamientos de la médium. Realmente, unos años conviviendo con los Cullen habían sido suficientes para pillar esas cosas en el momento y no tener que ir siempre preguntando qué demonios ocurría.

"¿Preparada, Nessie?"

"Supongo que sólo vais a enseñarme mi habitación ¿no?" preguntó un tanto indecisa.

"Ya verás, te va a encantar. La hemos decorado Rosalie y yo. Bueno yo puse un poco más de empeño en tu armario…" la barbie rodó los ojos "Pero Rosalie ha hecho un trabajo excelente con los colores de los muebles y las paredes" se apresuró a añadir.

"Bueno, va. Lo que tenga que ser será, pero que sea rápido." Finalizó Nessie. Alice apartó las manos de sus ojos, permitiendo que su sobrina se encontrase cara a cara con la puerta de su habitación por primera vez. Al principio pareció extrañada, miré por encima de su hombro y yo también me extrañé un poco ya que, tal y como eran de derrochadoras Alice y Rosalie cuando se trataba de Nessie, esperaba encontrarme con una puerta de madera; madera fina, elegante,… bonita y cara en conclusión, pero, en cambio, ésta era blanca, de un blanco bonito, luminoso y tenuemente anaranjado por la suave luz del atardecer que se dejaba colar entre las cortinas de la ventana del pasillo. Nessie miró a su alrededor, encontrándose con las miradas expectantes de toda su familia fijas en ella y en la puerta, esperando para ver lo que Alice y Rosalie habían escondido con tanto recelo más allá de esa pared. Me miró a mí finalmente y yo le sonreí, animándole a que abriese la puerta. Se decidió al fin y puso una mano en el pomo dorado de la puerta, ejerciendo una suave presión hacia abajo para dejar al descubierto su nueva, y esta vez más duradera, habitación.

NESSIE POV

La sonrisa de Jacob cuando le miré hizo que me entrasen ganas de golpe de abrir la puerta, instalarme ya en la habitación y hacerlo todo lo más rápido posible para volver a pasar tiempo con él cuanto antes, pero debía dedicarle un ratito al trabajo que habían estado haciendo mis tías en mi habitación. Fui abriendo la puerta y entrando poco a poco seguida por mi familia y cuando estuve dentro di una vuelta sobre mí misma, maravillada por cada rincón que veía, apenas podía creerlo. Era parecida a mi habitación de la cabaña de Forks, pero ambientada como… más mayor. La decoración me hacía pensar que aquella no era una habitación para una niña y eso me hizo realmente feliz, era como si por fin hubiese crecido y madurado para mi familia. Los tonos rosas y lilas pasteles, habían cambiado por blancos, grises y el lila siguió ahí, ya que sabían que se había convertido en mi color favorito, pero estaba en diferentes tonos y todos más oscuros que los de mi antigua habitación. Las paredes no estaban pintadas sólo de blanco, o gris, o lila, si no que habían combinado los tres colores para que pareciese que la habitación estuviese iluminada por ella misma. Desde donde me encontraba, las paredes y sus respectivos colores quedaban de la siguiente forma: a mi izquierda estaba la pared de la ventana, era de un color gris claro que dejaba dudar entre si realmente era gris o blanca y por la que entraba la misma luz anaranjada del pasillo, la cual pasaba entre nosotros y chocaba con la pared de mi derecha, que era completamente blanca, aunque la mayor parte de la pared estaba cubierta por una puerta corrediza del mismo color, supuse que con la intención de que se camuflase en ella. Las dos paredes restantes eran lilas, pero incluso compartiendo el mismo color también eran de diferentes tonos; la que quedaba justo enfrente de mí tenía un color más suave y la de la puerta, a mis espaldas, otro más oscuro.

La cama era enorme y la cubría un grueso edredón blanco que estaba atravesado por una franja llena de líneas lilas, las cuales seguían un patrón cruzándose en diagonal, muy parecido a los típicos de las decoraciones de La Push y que rompía con la totalidad del blanco del resto del edredón. Un poco más arriba de esa franja se encontraban varios cojines: el primero de todos era un pequeño cojín en forma de cilindro de color gris que llevaba bordado en lila una gran N y supe casi al instante que aquello había sido un pequeño detalle por parte de mi abuela; en segundo lugar se encontraban dos cojines lilas de diferentes tonos y detrás de ellos se dejaba ver algo de la almohada, que también era blanca a conjunto con el edredón. El cabezal de la cama estaba hecho de barrotes plateados que hacían un bonito contraste con el blanco y el lila, y por los cuales salían pequeñas flores plateadas a su paso. Los mismos barrotes también decoraban los pies de la cama pero de una forma más sencilla, sin flores, sólo dibujando una ligera curva.

El resto del mobiliario era todo blanco, con la única excepción de los tiradores de los cajones y la puerta corrediza que eran de un lila oscuro. A la derecha de la cama había una pequeña mesita de noche, también blanca y con una lámpara encima de ella que prometía una luz muy acogedora, empecé a estar ansiosa a que el sol cayese finalmente para estrenarla. Junto a la mesita había un par de pufs lilas pegados a la pared de la derecha, y seguidos de ellos ya empezaba la puerta corrediza, la curiosidad por descubrir lo que se escondía detrás de ella me estaba matando, aunque más o menos podía hacerme una idea. Supuse que tía Alice no me dejaría todavía correr la puerta así que seguí inspeccionando mi nueva habitación.

A mi izquierda estaba la ventana que daba paso a la luz del exterior. Era de dimensiones descomunales, pero permitía ver el espectacular paisaje que nos rodeaba haciéndote sentir privilegiado de poder estar ahí. Tal y como me había indicado Alice antes de abrir la puerta, tía Rosalie había lucido su lado más práctico en el mobiliario, ya que había un baúl de madera en el que podría sentarme y ver a través de la ventana y al mismo tiempo guardar mis cosas dentro. También era blanco por supuesto, y aunque a ratos mi habitación me estaba pareciendo un poco monotemática con tanto blanco, el lila le daba pequeños toques que rompían la monotonía pero manteniendo la tranquilidad y harmonía que transmitían los colores claros.

A partir del lado izquierdo de la ventana y hasta poco más de un metro de distancia de la puerta, un escritorio perfectamente preparado con un ordenador portátil, un gran recipiente con bolígrafos, colores y rotuladores y una bandeja que recogía un montón de hojas de papel, cubría toda esa esquina. E incluso habían dejado espacio para que trabajase en él, seguramente mis tías ya habían pensado en mis futuros deberes y tan sólo recordar que pronto iba a empezar el instituto, sonreí aún más de la emoción. Me giré hacia mi familia, mirando especialmente a Alice y Rosalie.

"Es… ¡Simplemente perfecta!" fui hacia ellas y las abracé. Ellas me devolvieron el abrazo al instante "Gracias, muchas gracias"

"De nada, cariño" me contestó tía Rosalie mientras me acariciaba el pelo, feliz de verme tan contenta.

"Ha sido un placer, ya lo sabes" dijo tía Alice, guiñándome un ojo con complicidad. Algún día de estos tendría que reconocérselo: tampoco estaba tan mal volverte un poco loca por las compras de vez en cuando, y mucho menos si tienes una tía dispuesta a enloquecerte todos los días.

El asunto de las compras me hizo acordarme de la puerta corrediza, pero justo cuando miré a Alice para preguntarle si ya podía ver lo que había dentro se oyeron pasos inconfundiblemente de mujer por el pasillo que nos desconcertaron a todos. Repasé toda la habitación, asegurándome de que no faltasen ni mamá ni Esme, pues Rosalie y Alice las tenía entre mis brazos y ya sabía que estaban allí. Al encontrarme con las miradas confundidas de Bella y Esme, miré hacia la puerta de la habitación y todos me imitaron. ¿Quién más había en casa que utilizase tacones?

¡Hola de nuevo! ¡Hasta aquí el capítulo de hoy! Sentimos dejaros con las ganas de ver lo que se esconde tras la puerta corrediza (ya sabemos que mucho misterio no hay, pero lo que no sabéis es CÓMO está lo que hay dentro… jaja)

El final se ha quedado un poco en suspense… (o eso se ha intentado) ¿Quién estará dirigiéndose en estos momentos hacía la habitación de Nessie? ¿Qué pasará en el próximo capítulo? Sólo podemos dejaros con una pista sobre algo que ocurrirá en el tercer capítulo: "petazetas" (para quien no lo sepa son bolitas que pican en la boca, jaja)

Cualquier comentario o sugerencia, ¡se aceptan reviews gustosamente! Es más, creo que oí por ahí que Edward, Emmett, Jasper y Jacob se pasaban por la noche por las casas de aquellas que dejan reviews…

VJS