VECINOS
Capítulo 3: Manos a la Obra
Aunque le doliera en toda la médula ósea reconocerlo, Naruto era uno de los hombres más capaces y eficientes (sino el más) que conocía. En tan sólo una noche había conseguido resolver, por medio de llamadas desde su preciado iPhone, los principales pendientes de la empresa, conseguir reemplazo para ambos (el rubio había estado haciendo el trabajo de los dos) y poner a estos últimos al corriente, con sencillas explicaciones, de los principales proyectos que la empresa tenía en marcha, eso sin mencionar que ya se había escrito un manual de cómo fingir ser gay y no morir en el intento.
En ocasiones como esa, Sasuke se cuestionaba si Naruto era en realidad una persona o algún proyecto que se le había escapado a la CIA o a alguna de esas organizaciones secretas que salen en las películas de espías... tal vez hasta se había escapado del Área 51. ¡Bah! ¿Qué importaba? Así fuera un lagarto parlante seguiría siendo su mejor amigo. Uno muy irritante, por cierto.
—Y tienes que usar portavasos —indicó Naruto, posando su taza con café y derrochando la misma energía de siempre. Viéndolo así nadie pensaría que no había dormido en más de 24 horas, como en realidad sucedía—. ¿Has entendido?
Uchiha bufó algo fastidiado. El rubio llevaba desde las cinco de la mañana (ya eran más de las ocho) mostrándole cómo ser toda una mariposita y comenzaba a sentirse verdaderamente arrepentido de aceptar.
—Sí, sí. Ya entendí.
—Repítelo —ordenó el ojiazul, cruzándose de brazos.
—Tengo que hablar suavemente —Sasuke hizo cara de asco. Ése era uno de sus mayores retos—, evitar decir groserías, vestirme de colores pastel (lo cual es un asco), ser delicado con las cosas, caminar como niña en celo, decir por favor y gracias y tengo que usar portavasos —resumió.
—Bien, bien. Pero también tomas té a las cinco.
—Sí, sí, tomo bla bla blá a las bla bla blá. ¿Alguna otra indicación más, querido profesor? —preguntó con sarcasmo.
—No, así está bien —sonrió; para Naruto todo eso era un juego muy entretenido, más porque tenía excusa perfecta para molestar a Sasuke más de lo normal—. Aunque tengo serias dudas de tu madera como actor.
Sasuke puso los ojos en blanco.
—Que te jodan —ofendió.
—A ti también.
—Y bueno, ¿cuándo vamos a poner tu estúpido plan en acción?
—No podemos.
—¿Y por qué mierda no podemos?
—No tenemos ninguna excusa para visitarle.
—¿Entonces por qué me tomas de la mano?
Naruto se encogió de hombros.
—Para que te acostumbres.
OoOoOoO
Sasuke se debatía internamente para elegir cuál de las ideas de su rubio amigo había sido la más estúpida de todas: si la del azúcar, la de ser bisexuales o ésta. Habían salido pitando de su casa cerca de las nueve de la mañana, sin comer y sin dormir, a fingir que corrían sólo porque Hinata estaba haciendo exactamente lo mismo por el barrio.
—Acelera —le ordenó Naruto cuando ambos estaban a pocos metros de la chica—. Yo te alcanzaré, tú sólo corre.
El vicepresidente de una de las cinco compañías de autos más importantes de toda Alemania, sin hacer esfuerzo alguno, hizo lo que su amigo le indicó, corriendo mucho más rápido que su amigo y rebasando, de paso, a Hinata. Se sentía como si estuviera huyendo de la vergüenza que sabía Naruto le haría pasar.
—¡Cariño, espérame! —lo llamó el rubio con un perfecto y muy ensayado sonsonete afeminado.
Sasuke creyó que le sangrarían los oídos.
De repente, Naruto aceleró su marcha y en medio de su demostración de habilidades físicas chocó 'accidentalmente' con Hinata, cayendo los dos al suelo.
—¡Oh, lo siento! —se disculpó, aún fingiendo esa voz que era nauseabunda para su amigo—. ¡No te vi!
—No-no hay cuidado —tartamudeó la joven, buscando su iPod a gatas por el suelo que había caído a causa de la colición.
Obligándose a lucir preocupado, Sasuke regresó al lugar de los hechos y se inclinó hacia su (aunque le repugnara la palabra y fuera todo una falsedad) novio con las manos apoyadas en las rodillas, como un perfecto mariquita.
—¿Es-estás bien? —¡Jesús! Aún no estaba haciendo nada y ya le costaba fingir toda esa tontería de los homosexuales/bisexuales/lo que sea. Comenzaba a creer que, si seguía con eso, iba a enloquecer más temprano que tarde.
—Claro, pero la señorita Hinata no lo creo.
—Yo estoy bien —se levantó la muchacha después de haber recogido su iPod. Sasuke ayudó al sonriente Naruto a hacer lo propio. Luego de pararse el rubio no soltó la mano del moreno. Era ahora o nunca, nadar o morir y todas esas chorradas existenciales que la gente se planteaba en ocasiones así. Hinata reparó en el detalle de las manos entrelazadas y amplió los ojos un tanto.
—¿Ustedes —empezó algo nerviosa, Naruto no dejó de sonreír en ningún momento, si al caso, enanchó más su sonrisa zorruna. Su plan funcionaba—... son pareja?
Uzumaki soltó una risilla, Sasuke no se lo podía creer. ¿Esa chica era tonta o qué? ¿Cómo podía creer que alguien tan MASCULINO y NADA afeminado como ÉL sería homosexual? No le gustaba estereotipar pero, en su opinión, Hinata debería ser rubia (ya saben, por lo tonta y lenta).
—¡Shhh! ¡No lo digas tan alto! —el rubio fingió estar alarmado—. No queremos que todo el mundo se entere, amiga... porque somos amigos, ¿verdad? —lanzó la pregunta más trillada en la historia de las preguntas trilladas de la humanidad, pero que serviría para engatuzar a la idol y su buen corazón (y culo).
Los ojos de Hinata se iluminaron.
—¡Sí! —dio un saltito de felicidad , como niña pequeña— ¡Siempre quise tener un amigo gay!
¿Qué? Yo siempre he querido tener un amigo gay xD. No tengo tiempo para contestar ni agradecer sus reviews personalmente, pero quiero decirles que los leo todos, que me alegran el día y que LOS AMO por hacerme llegar a los 32 comentarios con miserables dos capítulos. Los amo.
¡Besos embarrados de Nutella para todos!
Última Edición: 19/08/2013
