Hola!!! De nuevo!!! Huum, no recuerdo cuantas veces me he presentado así… pero supongo que deben de ser muchas. Aquí traigo el capitulo 2, que va a estar narrado desde el punto de vista de Ichigo. Está dedicado a xoxokiss210, la cual me pidió que moviera mas el culo con el fic, y sí, creo que lo tenía algo abandonado, una disculpa por eso.

Doppelgänger

Capitulo 2

(Ichigo POV)

Desde que la enana se entero que su hermana murió de una "enfermedad rara e incurable" esta ¡total y completamente PARANOICA!, un simple estornudo es suficiente para hacerla dudar y comenzar a decir palabras fúnebres, una vez me levanto a las 4 de la mañana para que fuera a comprarle medicinas "por si las dudas" a pesar de no saber qué es lo que quería combatir y estar en perfecto estado de salud, y todo, absolutamente todo lo que le digo para tranquilizarla lo toma a mal y termina siempre en una discusión. Extrañamente desde que llego de la escuela a empeorado, esta mas decaída, voluble y pesimista, no sé lo que le habrá pasado pero todo se salió de control cuando comenzó a presentar los síntomas del resfriado común, y eso que esta mañana se encontraba perfectamente bien. En cuanto entro a la casa fue y se encerró en el armario, ni siquiera bajo a comer y eso me preocupa aunque no lo demuestre demasiado.

-Rukia ¿de verdad te vas a quedar todo el día encerrada en el armario?- me levanto de la silla y le pregunto, dejando de hojear el libro que traía entre las manos.

-ya te dije que no puedo salir… me siento mal Ichigo, estoy hirviendo- me responde con voz ronca y débil desde el interior.

-déjame pensar, a una temperatura ambiental de 30 grados centígrados, encerrada en un armario y tapada con 5 edredones…-digo con sarcasmo para intentar animarla, aunque sea a una discusión- mmm si, no me puedo explicar el porqué, ven, de verdad te vas a morir si te quedas todo el día ahí.

-Ichigo, tómatelo enserio- desliza de mala gana la puerta para respirar aire más fresco y me arroja una almohada empapada.

-¡solo tienes un resfriado enana, deja de exagerarlo tanto por dios!- me exaspera que sea tan obstinada, de verdad nunca me escucha.

-no es eso, lo presiento, lo siento en mis huesos… no me queda mucho tiempo- saca los pies para que colgaran sin tocar el piso, se veía pálida Y demacrada, su cabello se encontraba alborotado y el del contorno de su cara y cuello pegado a su piel por el sudor, sin olvidar unas visibles ojeras y el olor a medicamentos que desprendía, se veía realmente enferma- me siento horrible- menciono de forma enfermiza queriendo volver a su singular cama.

-no te preocupes, también te vez así…- trato de enojarla pero solo logro deprimirla más ¡genial!

-idiota…- dice con debilidad, mientras intenta subirse de nuevo al mueble del cual había salido anteriormente.

-no, espera ahí- la tomo rápidamente de la muñeca antes de que se volviera a meter a aquel horno de perdición- ¿te vas a dejar morir así, en un closet maloliente?- le intento seguir el juego, ya que de otra forma no sería capaz de escucharme- esperaba algo mejor de ti…- volteo la mirada para fingir decepción.

-claro que no, pero no puedo hacer nada…- agacha la cabeza con pesadumbre, pobre, de verdad cree que esta enferma

-¡si puedes!-hablo para cortar el ambiente- no me digas que te vas a ir así nada mas, como una anciana que ya tiene toda su vida hecha- logro sacarla de un solo jalón.

-claro que no imbécil, tengo sueños que aun no he cumplido- me contesta ya cabreada.

- pues toma una maldita hoja de papel y un maldito lápiz y ponte a escribirlas- comienzo a buscar entre mis útiles escolares y le lanzo una libreta y un afilado lápiz que alcanza a tomar en el aire la enana, a pesar de lo sorpresivo del lanzamiento, realmente toda esa "enfermedad mortal" es mera sugestión mental.

-pero no voy a poner hacerlo, ¿Qué no lo entiendes?- oprime la libreta contra su pecho y enrolla con fuerza el lápiz entre sus dedos, pude notar como las lagrimas querían brotar de sus grandes e irritados ojos.

-claro que si, ¿Cuántos días te quedan?- le pregunto con cierta rapidez para ponerme a hacer algo más productivo que eso.

-ella me dijo de 10 días, pero me buscaba desde hace 2…- menciona ida, como si estuviera recordando algo tan reciente como lo que desayuno esta mañana- y contando el de hoy… me quedarían 7…

-¿Quién te dijo?, ¿de qué me estás hablando?- me había perdido, no sabía de que estaba hablando, pero decidí no ponerle demasiada atención por la condición en la que se encontraba- bueno, no importa, mira, ya ves ¡te quedan 7 días! Y de alguna forma tienes que recuperar todo ese tiempo perdido

-pero mi enfermedad no me lo permite, Hisana se quedaba todo el tiempo en cama, si cuento el constante movimiento entonces me quedaría como 5 días…-palideció por completo al decir esto, se lo estaba tomando demasiado enserio y eso no me gustaba ni un poco.

- déjalo en 7… ¿ya ves? Tienes menos tiempo del que creías y lo estas desperdiciando aquí, discutiendo conmigo- me auto señalo con los pulgares para obtener de ella algo parecido a una sonrisa.

-¡demonios! Tienes razón, no quiero dejar nada pendiente, pero no sé si pueda hacerlo yo sola, y menos en mi estado- saca un pañuelo de aquella bata tan larga que la cubría de pies a cabeza y se limpia toda la mucosidad nasal acumulada, saca otra y se quita el sudor de la cara, perecía una mini fuente de agua.

-no tienes que hacerlo sola, yo voy a estar a tu lado en todo momento- afirmo seguro, sin medir realmente la sandez de acabo de decir.

-si... ¿y por qué?- pregunta antes de dar unos violento tosidos que parecía, la iban a deshacer.

-porque… pues… no te puedo dejar sola con tremendo catarro, te puede pasar algo-desvió la mirada mientras rasco nerviosamente mi cuello, sabrá kami por que- solamente no te me acerques o me vas a contagiar- me alejo unos cuantos pasos para reafirmar mis palabras.

-no es catarro, es enfermedad terminal estúpido, además es hereditario, no se puede contagiar- me corrige enojada, todavía que la trato de ayudar a abrir los ojos, pero en un punto como este no vale la pena enojarse e iniciar una pelea rutinaria.

-bueno, bueno…para estar tan mal no deberías seguir teniendo ese horrible carácter del demonio- menciono despacio, esperando la respuesta agresiva y violenta que nunca llego.

-¡te puedes callar! Hay personas aquí que están tratando de escribir-la mire con sorpresa ahí, sentada en su cama, moviendo la mano rápidamente, como una niña pequeña, apurándose más a cada letra que dejaba detrás del lápiz, no me gustaba nada el rumbo que estaba tomando todo esto…

………

Miro el reloj, habían pasado apenas 10 minutos y ya estaba desesperado, movía el pie derecho para comunicarle mi impaciencia, hasta que por fin me decidi a hablar.

-enana, como que ya te tardaste ¿no?- el fastidio en mi voz era algo obvio, pero ella no se deba cuenta por la concentración que se cargaba.

-espera, necesito concentrarme- mueve el lápiz de forma rápida y constante sin perder la concentración, tanto que ni siquiera se dio cuenta cuando puse mi cabeza a un lado de su hombro izquierdo para mirar atentamente…

-¡¿estás dibujando?!- la hice saltar en su lugar de la sorpresa y el desconcierto, no podía creer que se pusiera a hacer eso en lugar de decirme- ¿terminaste la lista sí o no?- acerco una mano para quitarle la libreta, ya estaba impaciente de saber que tantos desvaríos había plasmado sobre aquel papel de mi pobre y ahora arrugado cuaderno -¿chappy quee?- leo detenidamente la lista que tenía enfrente, solo para confirmar que todo lo que temía se estaba volviendo realidad, y eso que apenas llevaba el primer pendiente.

"7 cosas que tengo que hacer antes de morir de forma lenta y agónica"

1.- conocer a Chappy en persona.

2.-disculparme con todas las personas a las que les he hecho daño.

3.-despedirme de todos los capitanes y tenientes de la sociedad de almas.

4.- visitar la tumba de Hisana.

5.- despedirme de mi nii-sama.

6.- hacer una fiesta con todos mis amigos.

7.- volver al lugar que me vio crecer y esperar ahí.

Acabo de leer la lista con pesadumbre y lo único que me limito a hacer es rascarme la cabeza y poner una cara larga y amarga.

-que ¡¡¡achuuu!!!- estornuda y se contrae- ¿ya te arrepentiste?- saca otro pañuelo para limpiarse, y otro, y otro hasta llegar a los 5, en verdad parecía una fuente.

-mmm- hago un gesto de desacuerdo mientras vuelvo a leer aquella peculiar lista- ¿sabes que chappy es un personaje ficticio?- yo se que no, pero aun así pregunto con la esperanza de escuchar algo diferente.

-eso es una mentira, ¡¡¡chappy es real!!!, ¿si no existiera crees que se presentaría en la ciudad vecina a 15 kilómetros de aquí?- cruza los brazos llena de confianza, parecía como si todo esto ya lo hubiera planeado desde antes, demasiada casualidad para mi gusto.

-¡¡¡es un hombre dentro de una botarga!!!- trato de razonar en vano con ella, cuando se trataba de ese conejo amorfo, la lógica no existía para Rukia.

-¿y que es una botarga?- pregunta sosteniéndome la mirada, tenia de nuevo ese brillo en sus ojos, por lo menos alcance mi objetivo.

-es…- quise intentar explicárselo, solo para verla negar mis palabras… pero ya estaba cansado, solo quería terminar, y que pasara lo que tuviera que pasar.

-COFF, COFF, ¡¡COFFRRG!!- me interrumpen sus insistentes y toscos tosidos, ahí fue cuando me di cuenta de que esos momentos para ella eran relativamente escasos, así que era mejor darse prisa.

-¡dilo de una vez!- grita impaciente mientras trata de guardar el equilibrio, justo antes de que yo continuara hablando, de verdad quiere hacer esta estupidez de lista.

-está bien, toma tu abrigo, necesito que vallas bien cubierta- digo finalmente echándome la cartera en el bolsillo.

-¡lo sabia! Nada mas andas diciendo y alborotando a las personas moribundas para después decirles que siempre no- se altera motivada por la idea pre programada en su mente de una respuesta negativa ¿acaso soy siempre así?

-enana ¡te dije que sí!

-ahhh… no me esperaba eso…- dice después de un rato que gasto buscando sinceridad en mi desencajada cara.

-ahhh…- dije yo también, pero con un tono distinto, uno de "vale, solo apúrate y ya"

-¿vamos a ver a chappy en persona?- me pregunta mientras saca un par de bufandas para enrollarse en el cuello.

-sí, pero tú lo vas a conocer, yo quiero estar lo más lejos posible- entre más alejado me encuentre de ese conejo mercadotécnico, mejor.

-¿y voy a pedirle un autógrafo?- se pone el tercer suéter encima- ¿y tomarme muchas fotos con él?.... coff, coff, coff, cofff…- de nuevo los molestos tosidos.

-creo que el resfriado te está empeorando…-le menciono con un pie en la puerta, no tengo intenciones de llevar algo, al fin y al cabo será un viaje corto, de un día para otro.

-Es secuela de la enfermedad, es el efecto degenerativo-mete en una mochila su cuaderno de dibujos, las crayolas, papel en blanco y sus demás materiales artísticos que juro algún día escondere dentro de la boca de un gigantesco hollow.

-yo creo que más bien son los medicamentos que te comes como si fueran dulces… ¿Cuántas pastillas te has tomado hoy?- pregunto al ver la cantidad inmensa de frascos con fármacos que mete irrealmente en una bolsa demasiado pequeña.

-a las 30 perdí la cuenta…- me dice despreocupadamente cerrando su, al parecer, pesada bolsa desafiante de las leyes físicas.

-buenooo….Rukia, voy a ir a la enfermería a decirle al viejo que nos vamos, ve adelantándote, no quiero perder el tren- y salgo de ahí, cubriéndome el rostro con una mano, yo y mi gran… ¡no! Colosal bocota, pero una promesa es una promesa, además ¿Qué tan malo puede ser?

Fin del capítulo, ahh me salió mas larguito, y eso es más que bueno, el próximo será visto desde el punto de vista de Rukia, haber que locuras resultan.

Se agradecen los comentarios.

Paz y amor para todos.