VECINOS
Capítulo 7: Trasero
Siendo el hombre de negocios rico, poderoso que era y dueño de una de las armadoras de autos más importantes en Alemania que era, Naruto podía darse caprichos y lujos cada vez que lo quisiera. A pesar de eso, solía llevar una vida bastante sencilla (caso aparte su auto, al cual amaba con su vida) teniendo solamente un bonito departamento de soltero atendido por una buena señora tres días a la semana. Él odiaba a la gente que presumía de modales y de condición social, porque siempre terminaban teniendo un corazón de mierda, y él, con sus deseos de no ser igual que esos bastardos, hacía importantes donaciones a fundaciones para el medio ambiente o el cáncer. Sin embargo, esta vez Naruto decidió presumir un poco.
Rentó la piscina de un lujosísimo hotel.
El hotel, de nombre anónimo porque luego le demandan por dar preferencias, cerró la piscina a los inquilinos para que un cuarteto de personas pudiera disfrutar de lo lindo dentro de su estanque privado. ¿El cuarteto? Naruto, Sasuke, Hinata e Ino. La invitación ni siquiera había sido idea del rubio Uzumaki, fue de la otra amenaza rubia; Ino.
—Tengo calor —había dicho cuando comían los cuatro un helado en el bonito jardín de Hinata. Últimamente lo únco que hacían era comer helado.
—Toma una ducha —le sugirió Naruto en ese entonces. Ella había obviado su comentario y siguió con indirectas descaradas.
—Me gustaría ir a una alberca de lujo, pero necesitaría a un buen amigo con un gran pastón para ello… así Hina y yo podríamos usar esos sexys y pequeñines bikinis que compré en Japón —finalizó.
Así, la hombría de Naruto se había emocionado mucho y aceptó pagar el valor de un riñón para rentar ese pintoresco lugarcito. Ahora ambos hombres esperaban en unas de las sillas alrededor del enorme chapoteadero azul por las mujeres. Sasuke sin mucho interés (seguían resentido por todo ese asuntillo del beso ocurrido hacía casi una semana), con la mirada perdida y sosteniendo una piña colada altamente alcoholizada en la mano; Naruto con las ansias a flor de piel y una sonrisa zorruna que ni con un golpe en la cara le podían borrar.
Por fin, mucho tiempo después, las dos mujeres aparecieron haciéndole justicia a las palabras que Ino había dicho el día anterior. Los bikinis eran muy, muy pequeños. Hinata tenía la cara sumamente avergonzada, se veía claramente incómoda, mientras que Ino movía su trasero con descaro, muy orgullosa de él.
Siendo el hombrecito con pantalones que era (no el que decía ser, claro está), Naruto se emocionó tanto que no le quedó de otra que zambullirse en el agua casi tan pronto como las vio. Sería realmente asqueroso y humillante decir que se había emocionado de esa forma al ver a Sasuke (obviamente mintiendo sobre ello). Agradeció que el agua estuviera lo suficientemente fresca como para calmarle un poco las ganas.
—¡Naruto! —llamó Ino con falsa voz dulce—. Te has adelantado. ¿No deberías ponerte bronceador primero?
—Estoy bien, de veras.
—¡Oh, qué triste! Yo te iba a poner bronceador en la espalda —Uzumaki tragó saliva duro. Eso era tan atrayente. ¿Por qué esta mujer lo torturaba así? ¿Por qué no dejaba de tentarlo? ¡¿POR QUÉ?!—. Ya, pero seguramente tú preferirías que te lo pusiera tu querido Sasukesín, ¿no es así?
—Po-por supuesto —respondió—. ¿Verdad, Sasu?
De la boca de Sasuke no salió ni mu.
—¿Están peleados? —preguntó inocentemente Hinata, quien ya había tomado una toalla para cubrirse lo más que podía— ¿Deberíamos dejarlos solos?
—No, Hina; Sasuke está simplemente un poco preocupado por… por el trabajo ¡sí, por el trabajo! Llevamos mucho sin ir a la oficina y no está seguro de que Sakura la esté manejando bien.
—Y esa Sakura… ¿quién es? —preguntó Ino, picada de la curiosidad. ¿Le dejaban a una mujer encargada del trabajo de la empresa? Amaba el liberalismo de este país.
—Su asistente —señaló Sasuke, y esa fue la primera vez que participó en una conversación durante ese día. Naruto pensó que esto ya era un avance, ¿no?
A Ino, por su parte, le interesaba más divertirse en ese caro lugar que estarse preocupando por los demás, el agua se veía deliciosa y hacía mucho que no probaba una piscina térmica. Tenía ganas de lucirse nadando, a sus habilidades y su cuerpo. Ella era así.
—¡Vamos a nadar! —declaró la rubia y tomó a Hinata de la mano para hundirse en el agua.
—¡Ino! —protestó Hinata, pero ya era demasiado tarde, se estaba hundiendo en la cristalina agua de la piscina y hasta había tragado un poco de líquido. Qué mal.
Nadó hasta salir a la superficie, cerca de la orilla y comenzó a toser como anciana con ataque de tuberculosis. Ino giró los ojos y le dijo que era muy blanda, luego se fue nadando y hundió a Naruto, tratando de ahogarlo. Aunque claro, ella lo hacía en broma… o algo así.
Hinata salió de la piscina, chorreante y algo desorientada. Se dirigió a las sillas y se sentó justo al lado del callado de su vecino. ¿Qué le pasaba? Hacía varios días que lo notaba desanimado.
—¿Estás bien? ¿Necesitas algo? —preguntó en su usual tono servicial y dulce. Ella era un ángel.
—Sí —respondió Sasuke sin siquiera voltear.
La chica se quedó callada nuevamente, ¿qué podía decir ahora?
—El agua está deliciosa, ¿por qué no la pruebas?
Silencio. Hyuga torció el gesto. Esto se estaba volviendo incómodo. Dirigió su vista a la alberca de lujo y vio a Naruto y a Ino jugando como dos viejos amigos… o hermanos, depende del punto de vista que se le mirara, compitiendo uno con otro, salpicándose y hundiéndose como si quisieran matarse. ¿Porque no querían hacerlo, verdad? Pensó que le gustaría ser de ese tipo de persona, más espontánea y menos miedosa. Estaba realmente sorprendida de haber llegado tan lejos como cantante siendo tan cobarde como era, pero bueno, su padre decía que esa era su imagen y que no debía cambiarla, que era su sello y si se transformaba, perdería y decepcionaría a una gran cantidad de fans. Aunque claro, a diferencia de ella, a su papá no le importaba en lo más mínimo la decepción que no fuera desde otro punto de vista que el de negocios: hacer dinero.
Pero ahora estaba muy lejos de su casa. No estaba en Japón y no era una idol aquí; era Alemania y había logrado hacer amigos por sus propios medios, no por ser la famosa cantante Hinata Hyuga, la voz del ángel. Tal vez podría probar con ser ese tipo de persona que le gustaría ser, de cualquier manera, no era como si se fuera a quedar allí por mucho tiempo si cometía algún error imperdonable o desencadenara una situación bochornosa.
Decidida y llena de energía, Hinata le dio una sonrisa entre amistosa y coqueta a Sasuke, se acomodó junto a él y trató de levantarlo de su lugar. Uchiha se sorprendió ante esto. Hinata siempre parecía una chica tranquila, de esas que no te obligan y te respetan, así que lo tomó por sorpresa cuando lo haló del brazo y lo levantó de la silla.
—¡Vamos a nadar! —dijo con una brillante sonrisa, sin cubrir las partes de su bikini que revelaban más—. Será un desperdicio si no te metieras.
Ella dio unos cuantos pasos rumbo a la piscina y luego dio un pequeño clavado. Sasuke se quedó allí, alelado donde ella lo había dejado; Hinata había caminado muy sensualmente cuando iba rumbo a la piscina y Uchiha podía decir con seguridad que, aparte de buenos pechos, Hinata tenía un excelente trasero.
Capítulo relleno, sí, aunque tiene unas cuantas cosas importantes respecto a Hinata. No sé adónde va esto y no sabía qué escribir, pero me daba mucha pena tenerlos en ascuas, así que está esto; agradezco mucho a TODOS a quienes me dejaron comentarios, pero no quiero contestarlos porque acabará siendo más agradecimiento que fanfic y eso se me hace chapucería. Igual los aprecio mucho, y tomaré varias de sus ideas en cuenta para el futuro.
Besos, abrazos y galletitas de Kristall Blauw
Última Edición 21/08/2013
