Sonó el timbre y fue ella, precisamente ella quien lo saco de sus pensamientos le dijo –muévete cabeza de balón no tengo todo el día ya es suficientemente malo tener que estar contigo toda la tarde así que apresúrate y vámonos, entre más temprano nos desocupemos menos tiempo tendré que verte la cara de zopenco que tienes-, Arnold solo le dijo –como quieras Helga- y se dirigieron al cuarto del conserje.

El cuarto del conserje quedaba al final del pasillo de la escuela, nadie llegaba hasta ese lugar. Aunque no había razón aparente, el Director Wartz siempre imponía ese castigo y todos los estudiantes se quejaban (aunque al final no fuera tan malo, como decían) y pedían nunca volver.

Al llegar, el corazón de Arnold comenzó a latir con más fuerza, pensó si Helga podía escucharlo, sin embargo al verla se dio cuenta que por su indiferencia ni siquiera notaba que él respiraba. Con tristeza abrió la puerta y dejo a la rubia entrar primero luego cerró la puerta.

-AAAAAH- grito de pronto Helga –No puede ser este lugar es horrible, ¿Cómo se supone que limpiemos este chiquero?, estúpido Director, que se piensa, si el conserje no lo limpia ¿POR QUE DEBO HACERLO YO!?. –Vamos Helga, no puede ser tan malo- dijo Arnold sin ver la desgracia que tenía en frente. –Si tenias que hablar zopenco, solo eso me faltaba tu estúpido positivismo, estás viendo este lugar, JAJA no me digas te quedaste ciego, estúpido cabeza de balón-. Empezaron a limpiar en silencio. Por un momento Arnold se pregunto si podría al final hablar con Helga, pasaría algo?

Eran ya las cinco de la tarde, habían estado limpiando desde la una, estaban cansados y solo pensaban en refrescarse y comer algo; Helga fue la primera en intentar abrir la puerta, no pudo así que le dijo a Arnold que lo hiciera, pasaron diez minutos y empezaron a desesperar, fue entonces que todo paso.

Helga: Y las llaves, donde las pusiste Arnoldo mmm?,

Arnold: No lo sé Helga, a lo mejor se cayeron, pero no creo que sirvan la puerta solo puede ser abierta desde fuere

Helga: Aah! Ya veo, entonces eres un idiota, debiste trabar la puerta

Arnodl: Y por qué yo, acaso eres inútil y no podías hacerlo tú?

Helga: Wow, ahora me culpas de tus tonterías, esto es demasiado, si no hubieras inventado no se qué cosas que yo hice con el pica pica hoy estaría en un hermoso restaurante con…

Arnold: Con quien, con ese imbécil, no creo que te pierdas mucho

Helga: Tú que sabes cabezón, además porque te importa con quien salgo, no te gusta la perfecta Laila, es mas no sales con la niñita perfección.

Arnodl: No, me gustas tú, inventar cosas, por qué crees que haría algo así, dijo Arnold mientras la acorralaba, Helga apenas podía creer lo que escuchaba:

-Que tú que- dijo la rubia, pero Arnold ya saboreaba sus labios.

De pronto sus brazos estrechaban su cintura, la besaba con locura, ella apenas podía respirar. ¿Qué sucedía, por qué la besaba, era real? Ya no importaba, no quería que terminará solo deseaba estar así por siempre, porque, no era un sueño ¿verdad?