HOLA A TODOS, LES TRAIGO EL CAPITULO SIGUIENTE DE ESTA HISTORIA, ESPERO QUE LO DISFRUTEN Y ME REGALEN UN COMENTARIO.
-MASTER ROLL
TRC Y TODOS SUS PERSONAJES CORRESPONDEN A CLAMP, ESTA HISTORIA ESTA HECHA CON FINES DE ENTRETENIMIENTO.
Capitulo 3
"De Sueños y Recuerdos"
Syaoran estaba sumamente eufórico, sus pensamientos le quitaban el autocontrol que caracterizaba a los samurái, debía ser como una roca frente al viento, pero no podía, así que comenzó a golpear fuertemente con su bokken1 un tronco seco, al mismo tiempo sentía como su frustración se disipaba en cada golpe, de pronto el bokken se rompió y lo golpeo en la cara haciéndole una cortada, se dejo caer y ya en el piso solo se limito a sentir como la sangre escurría por su cara hasta caer en la tierra cerro los ojos y poco a poco se quedo dormido.
Mas tarde la princesa salió de su habitación y desayuno, siempre acompañada de todos los incómodos protocolos, después se dirigió a los jardines a dar un paseo, luego decidió caminar un poco mas lejos y un poco mas, hasta que vio a Syaoran tirado en el suelo y un pequeño charco de sangre cerca de su cabeza, corrió lo mas rápido que el kimono le permitió mientras una idea aterrorizante invadía su mente.
-¡Syaoran! ¿Qué paso? ¡Despierta por favor!- gritaba mientras sacudía a Syaoran de los hombros, este abrió los ojos y la miro confundido, ella hizo lo mismo y lo soltó rápidamente.
-¡Princesa! ¿Qué sucede? ¿Se encuentra bien?- dijo al tiempo que se incorporaba ya que la princesa se puso de pie rápidamente
-Me algo seria pero en parte muy aliviada- estas herido, ¿te encuentras bien?- pregunto con un tono mas amable.
-Estoy bien-dijo mientras miraba el cielo- El cielo de hoy es muy lindo-
-Tienes razón- Respondió mientras miraba a unas aves que cruzaron el cielo en ese momento.- A veces envidio un poco a las aves…-
-Ellas pueden ir a cualquier lugar que quieran, son enteramente libres- dijo Syaoran mientras recogía una pluma del suelo, se la extendió a la princesa y se inclino en un gesto de cortesía, la princesa tomo la pluma y sin querer rozo un poco la mano de Syaoran, se permitió sujetarla suavemente un instante, luego miro la pluma disimuladamente.
-Tienes las manos muy suaves pero fuertes, son manos de samurái- le dijo
-Se equivoca.- dijo mirándola fijamente, ya que ella lo miro igual. - son las manos de un campesino que aprendió a ser samurái, yo no naci noble, pero tuve la suerte de ser acogido por su padre, luego de que mis padres fueran asesinados.- hubo un silencio momentáneo, Syaoran clavo la mirada en el suelo.- un grupo de bandidos asalto mi aldea, arrasaron con todo, solo yo quede con vida ya que mis padres me escondieron en un almacén de arroz, cuando salí y vi a mis padres, amigos y conocidos muertos no pude moverme, justo en ese momento su padre llego con su caballo.- En la mente del joven se repitió la escena tan viva como si la estuviera viviendo otra vez…
-¿Que haces aquí jovencito? ¿Donde están tus padres?- le dijo el imponente jinete, Syaoran solo señalo débilmente dos cadáveres que se encontraban no muy lejos de ahí, el jinete se acerco lentamente con su caballo y miró. – Parece que eres el único con vida aquí… ¿Cómo te llamas?
-Syaoran- dijo casi en un susurro – mi nombre es Syaoran.
- Vamos Syaoran, seguro has de tener mucha hambre, además de que esta escena no es adecuada para tu joven mente – dicho esto le extendió la mano para ayudarlo a subir a su caballo. – mi nombre es Asakura Yoshikage y me encargare de ti, claro si así lo deseas – Syaoran tímidamente le dio la mano, el lo monto frente a el y comenzaron a cabalgar hacia el castillo de los Asakura…
Sakura no sabia que decir, ella no sabia por lo que había pasado su amigo, se sentía conmovida, solo atino a mirarlo con atención.
Cuando llegue aquí, su padre ordeno que tomara un baño y que se me diera comida y vestido. Durante unos meses trabaje como sirviente, pero no dure mucho tiempo así – otra escena del pasado se ilumino en su mente mientras hablaba…
El señor Asakura y dos de sus consejeros caminaban por un pasillo de la gran explanada, Syaoran les acompañaba con una charola llena de frutas, los guerreros se encontraban entrenando arduamente, el joven sirviente se quedo maravillado al verlos y por accidente dejo caer una manzana, haciendo que el señor Yoshikage volteara a verlo.
¿Qué sucede? ¿Te gustan las katanas? – pregunto con una sonrisa el gran señor, su pequeño sirviente lo volteo a ver con emoción y asintió mientras una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.
Pero los campesinos no tienen derecho a tocar una siquiera – dijo fríamente uno de los consejeros – así que dedícate a hacer tus labores correctamente – sentencio al tiempo que le señalaba la manzana del suelo - nuestro señor ya ha hecho demasiado por ti al dejarte ser su sirviente.
Pero yo quiero hacer eso – dijo el pequeño mientras señalaba a los guerreros, luego miro suplicante a su señor.
¿Por qué quieres aprender las artes de guerra? – pregunto intrigado
Porque cuando los bandidos atacaron mi aldea no pude hacer nada para proteger a la gente que amo, porque soy muy débil no pude evitar la muerte de mis padres…quiero ser fuerte para proteger a la gente indefensa, quiero contribuir a que un día se pueda respirar la paz y que las personas no necesiten vivir con miedo o con la opresión de los abusivos… quiero ser fuerte para no tener miedo de perder otra vez a mis seres queridos…como a usted señor- dicho esto apretó los puños y bajo la cabeza esperando una reprimenda, el rey y sus consejeros se miraron entre si, luego el gran Yoshikage camino con decisión hacia donde estaban entrenando sus queridos guerreros.
¡ALTO! – Ordeno el rey, todos dejaron las armas, se inclinaron y permanecieron en esa posición. El general se acerco hacia el, lo reverencio. – quiero que me hagas el favor de entrenar a este niño – ordeno mientras le hacia una seña a Syaoran para que se acercara, este tímidamente lo hizo. – No tengo la intención de ser idealista, para lograr todo lo que has dicho querer, tienes que matar, la paz de nuestro pueblo requiere la caída de una lluvia de sangre antes, dime ¿mataras para mi? ¿para el bien de nuestra gente?
Lo hare – dijo Syaoran mientras se inclinaba.
¿Cuántos años tienes pequeño? – pregunto el general mirándolo fijamente.
7 años señor –
Bien, te aconsejo que disfrutes los próximos tres años, ya que comenzaras a pelear cuando tengas diez –
Te lo encargo mucho, estoy seguro que serás un gran samurái – dijo el rey mientras despeinaba cariñosamente a Syaoran –entonces intégrate ahora mismo – el general y el se miraron y asintieron, luego se dio la vuelta y prosiguió su camino ante la mirada estupefacta de los consejeros.
Por cierto…las charolas no son armas en este recinto – dijo el general mientras reía sonoramente, ante un Syaoran sumamente sonrojado – ¿y cual es tu apellido?
No tengo señor, ya que soy hijo de campesinos…- respondió apenado
Ya veo, pero ahora vas a pertenecer a la clase noble, así que debes tener uno…
Mmm... pues entonces de ahora en adelante seré Syaoran de Ikedaya2
Pero ese es un apellido demasiado corriente, recuerda que ya eres un noble no un campesino.
Ese esta bien para mi, no quiero olvidar nunca de donde vengo…
Sakura y Syaoran se miraron, este le sonrió gentilmente, ella le correspondió pero ambos desviaron sus miradas a otro lado casi al instante.
Yo solo recordaba las veces en que te veía entrenar, o que podíamos jugar, no sabia de donde venias o porque estabas en este castillo –comento la princesa con aire nostálgico.
En aquellos tiempos como niños que éramos se nos permitía jugar y tratar a la princesa como nuestra igual, pero cuando cumplimos diez, usted se dedico a sus labores de princesa y yo al campo de batalla – agrego con un dejo de tristeza – Es duro en ocasiones tener que aceptar los cambios drásticos que nuestras clases nos traen.
Pero fue lindo mientras duró – dijo con un suspiro la bella joven – también los otros niños de la servidumbre ya no me dirigen ni siquiera una sonrisa o una mirada cálida, ahora es diferente, tan diferente…tan frio…
Syaoran se puso muy serio y pensativo, no le gustaba ver a su princesa con esa cara triste, pero sabia que tenia razón en sentirse así, ya que un ser divino como ella no podía hablar con alguien inferior a ella, también sabia que estar conversando así era un pecado, y a pesar de eso no quería dejar de hacerlo, quería disfrutar y atesorar esos momentos.
Las circunstancias nos hacen cambiar, todos tenemos un destino que aceptar, un camino por seguir y un sueño que cumplir, ahora mismo nos toca aceptar nuestro destino, luego seguir el camino al que nos lleva pero siempre tratando de cumplir nuestro sueño – dijo con seriedad, Sakura pensó un momento en que su amigo era una persona digna de admirar, le tocaba vivir arrebatando vidas, servir a su señor obedeciéndole sin dudar , pero sobretodo llevar una vida de humildad y servicio la cual no era fácil ni por asomo, luego se pregunto si realmente su vida era tan difícil como ella misma se lo había hecho ver.
Lo lamento princesa he hablado demasiado, mis disculpas – dijo el joven inclinándose e interrumpiendo los pensamientos de la princesa quizás a propósito.
No, no has hablado de mas, lo que dices es muy cierto, pero me siento algo avergonzada al pensar que aun no tengo claro esos asuntos… – Syaoran rápidamente se arrodillo y bajo la cabeza. – por favor princesa perdóneme por haberla hecho avergonzar con mis palabras. – interrumpió el guerrero - no, Syaoran nada de eso, además ya sabes que no me gusta que me trates así mientras nadie nos ve, por favor levántate – dijo la bella princesa haciéndole una seña para que se levantase, este así lo hizo. - ¿puedo preguntarte algo? – pregunto tímidamente la princesa, Syaoran asintió. - ¿tu sabes cual es tu destino, camino y sueño?
Syaoran la miro un poco confundido, pero pensó que debía contestar con toda sinceridad la pregunta si eso ayudaba en algo a su querida princesa.
Mi destino es llevar mi vida a través del camino de la espada para ayudar a toda la gente que lo necesite, y ser siempre fiel a mi señor y a usted, para ello debo ser fuerte, los ideales que tenia cuando decidí tomar este camino no han cambiado en lo mas mínimo. – Sakura reflexiono un momento estas palabras luego de una pausa pregunto – ¿y tu sueño? – Syaoran la miro dulcemente y tomo aire para contestar pero en ese momento llego Arashi, con su excesiva energía acostumbrada.
Princesa su padre la busca – le dijo reverenciándola pero por la prisa casi cae de frente, Syaoran la detuvo tomándola de los hombros, la ayudo a incorporarse y se sonrieron.
Enseguida voy, ¿Por qué no te adelantas un poco? Te alcanzare solo dame un minuto ¿si? – ante la petición Arashi solo asintió y comenzó a caminar, cuando ya se había alejado a distancia prudente la pequeña sirviente se sentó en el suelo y miro indiscretamente donde se hallaba la princesa y Syaoran. - ¿podrías continuar Syaoran?
Mi sueño es morir – dijo con naturalidad mirándola con la calidez de siempre.
¿Morir? ¿Por qué?- pregunto llena de confusión - ¿acaso protegiendo algo? – Syaoran afirmo con una sonrisa. –
El rey la está esperando no lo haga esperar – dijo al tiempo que se inclinaba y permaneció en esa posición, dando por terminada la conversación. Sakura no quiso insistir y comenzó a caminar con las palabras de Syaoran dándole vueltas en la cabeza.
Que mal, pensé que iba a pasar algo interesante – dijo Arashi suspirando…
1 Espada de madera, que simula una katana, utilizada para el entrenamiento de kendo
2 La gente de clase baja no tenia derecho a un apellido, cuando se tuvo derecho a el, normalmente se optaba por usar el nombre del lugar de procedencia u ocupación. En la era de Azuchi Momoyama los aldeanos aun no poseían el valor de ciudadanos.
