¡Hola a todos!

Perdón por el retraso, ya estoy aquí con el capitulo nuevo, espero que tengan la amabilidad de hacerme comentarios… bueno sin mas que decir los dejo.

-Master roll

Trc le pertece a clamp, esta historia esta hecha con fines de entretenimiento solamente.

Capitulo 4

"Amenaza de separación, razones de tristeza y alegría"

Sakura apresuro el paso hasta llegar a Arashi, preguntándose sin cesar por quien seria capaz de dar la vida Syaoran, sabia que a ella y su padre los protegería con su vida porque esa era su obligación, pero ella no quería que la protegiera por que así debía hacerlo quería que lo hiciera porque le nacía del corazón, quería que la protegiera porque la quería.

Syaoran la miro alejarse apresuradamente, y sonrió aun cuando ella debía perder el estilo al casi correr aun así lucia delicada, frágil, pero sobre todo increíblemente hermosa, no podía negarse mas tiempo lo que estaba sintiendo al recordar su pequeña e impropia conversación con su princesa "¿Morir? ¿Por qué? ¿Acaso protegiendo algo?".

-Si mi princesa mi sueño es morir, morir protegiéndote a ti – Respondió Syaoran ahora casi en un susurro, mientras que veía a la mujer que acababa de descubrir amaba con todo su corazón alejarse con su doncella caminando tras de ella.

Sakura no dejaba de pensar en Syaoran, de hecho últimamente eran pocos los pensamientos que no incluían a aquel guerrero de ojos color castaño. Repentinamente una imagen cruzo por su mente "Arashi cuidado" Sakura alcanzo a voltear rápidamente solo para ver a su joven doncella correr hacia ellos y casi caer al reverenciarla torpemente de no haber sido por Syaoran seguramente habría chocado abruptamente contra el suelo, el rostro de la joven princesa se torno serio repentinamente al recordar el modo en el que su doncella y Syaoran se sonrieron ¿Seria ella la persona por la cual su Syaoran daría la vida? ¿Seria a ella a quien sueña con proteger?

Princesa ¿se encuentra usted bien? – Sakura volteo hacia un lado y se encontró con la cara asustada de su doncella, aunque la expresión de su rostro no era dulce como siempre ahora en su rostro había un dejo de tristeza inusual en ella lo cual preocupo aun mas a su doncella.

¡Princesa, princesa! Responda por favor ¿esta usted bien? – la cara de Arashi ahora tenia pintada una preocupación excesiva por lo que Sakura se obligo a responderle.

Ah, este, si claro que estoy bien, no te preocupes – exclamo Sakura en un modo no muy convincente que tranquilizo a medias a su joven doncella.

¿Esta usted segura princesa?, no luce muy bien – la doncella esta vez sonaba realmente alarmada.

Si Arashi realmente estoy bien – Respondió en un tono poco usual en ella al tiempo que agregaba – Ahora si me disculpas no puedo hacer esperar a mi padre por mas tiempo.-

Por supuesto alteza – dijo Arashi al tiempo que se reverenciaba excesivamente.

Sakura sintió un fuerte remordimiento al ver la reverencia de su doncella, ella jamás trataba de ese modo a quien tan gentilmente le servia pero aquello fue un impulso que no pudo reprimir, simplemente era mas fuerte que ella. El solo imaginarse a aquella linda joven reflejada en los ojos de su Syaoran, el solo imaginar que fuera ella la causa de su sonrisa, el motivo de su sueño, que fuera ella en su lugar a quien el guerrero quisiera proteger incluso con su vida, era algo demasiado doloroso para la joven princesa, casi tan doloroso como el saber que aunque fuera ella el motivo de su afecto… jamás le permitirían ser feliz a su lado.

Mi estimada hija, pasa por favor hace tiempo que te espero- el líder del clan Asakura, el rey Yoshikage se dirigía a su hija con una dulzura inmensa, extraña entre los grandes guerreros que no acostumbran mostrar sus sentimientos, el rey jamás había disimulado el gran amor que sentía por su hija, su mayor tesoro como el solía llamarla, ella era idéntica a su madre, el mismo color de cabello, la misma piel blanca y suave como la seda, el mismo don de servicio, su inmensa elegancia, dulzura y ternura, únicamente había heredado los ojos del gran regente mismo por lo cual a pesar de su gran corazón y su infinita compasión la hermosa y delicada princesa también era poseedora de un gran carácter, el rey sabia que no debía hacerlo pero en el afán de proteger a toda costa lo mas importante que tenia en la vida, había instruido a su hija en el arte de la guerra, el sabia que dado el momento aun si el pereciera a manos enemigas en el campo de batalla, su hija sabría hacer valer sus derechos y tomar el mando de su reino sin ningún problema.

Querido padre, no deberías considerarme tanto, hubieses empezado a comer sin mi, yo hubiese comido en compañía de Arashi, como lo hago casi todas las mañanas.- dijo la princesa al tiempo que reverenciaba ligeramente a su padre y aprovechaba una distracción de los sirvientes y lo besaba en la mejilla.

Así era siempre, cuando podía su padre se daba tiempo para convivir con ella, cosa que agradecía infinitamente su madre había muerto cuando ella era muy pequeña y su padre había intentado que ella resintiera su ausencia lo menos posible aun cuando su educación, su posición social, su rango militar y todos los protocolos que debía seguir indicaban que no era lo correcto ser gentil y amoroso ella tenía un padre que la amaba mas que a su vida, los dioses la habían bendecido al tenerlo como padre.

Comieron en silencio cada uno en sus pensamientos, el pensando en el futuro de su hija y ella aun pensando en la sonrisas que se dedicaron su Syaoran y Arashi sintiendo como la sola idea de saberlo ajeno le dolía demasiado, pero no tanto como saber que aunque no fuera así y el corazón de su guerrero le perteneciera, la obligación que tenia con su pueblo no le permitiría siquiera intentar algo con el.

Syaoran estaba recostado en el pasto, era la hora del desayuno pero el no tenia apetito, el descubrir que estaba enamorado de su princesa le había provocado sentimientos encontrados, ahora sabia el porque esa mirada lo inquietaba tanto y porque la sonrisa de su princesa hacia que cada día el entrenamiento jamás pesara o fuera cansado, pero también sabia que su princesa le estaba prohibida y que por el bien de ella debía alejarse lo mas que le fuera posible de lo contrario si por algún milagro de los dioses era correspondido el destino de su amada hime estaría destruido.

La tarde transcurrió rutinariamente, Syaoran entreno todo el día hasta que el sol se puso y la hermosa princesa preparaba todo para una cena que daría su padre (aunque parecía mas un baile que una simple cena) pensó Sakura mientras revisaba algunos detalles, esa "pequeña cena" de su padre llevaba ocupándola toda la semana y aun no veía el termino de los preparativos.

Esa noche ambos se fueron a la cama demasiado tarde y demasiado cansados, cayeron profundamente dormidos apenas sus cuerpos rozaron la cama, cada uno en su habitación, tan lejos en realidad pero unidos por sus sueños, por sus anhelos.

La mañana llego haciendo sentir a la princesa que casi no había dormido, la imagen de Syaoran sonriéndole a Arashi se había repetido en sus sueños una y otra vez, causándole mucho dolor, se sentía terriblemente mal y no conocía el porque, era un dolor profundo que sentía en lo mas profundo de su corazón. Decidió entonces que no se levantaría, no aun. Después de todo era una princesa y jamás se había permitido levantarse tarde, conocía a muchas princesas; todas ellas caprichosas y banales, acostumbradas a los lujos y a solo usar su posición para disfrutar de la vida en lugar de servir, pero ella sabia que su esencia era diferente, ella no conocía otro modo de honrar su posición social que el servicio, pero solo por este día; se permitiría pensar en si misma.

Arashi irrumpió en la habitación con su acostumbrada energía, aunque paro asombrada al ver a su princesa aun en la cama, y comenzó a preguntarse si estaría enferma, era porco usual en ella quedarse en cama y eso por no decir que jamás lo hacía, hizo la reverencia prudente y acto seguido pregunto.

¿Me permitiría usted acercarme alteza?-

Si claro Arashi y por favor mientras nadie nos vea, deja esa reverencia ¿si?- la mirada de la princesa era anhelante; ansiaba tanto tener una amiga sincera cercana a ella.

Pero princesa eso seria muy impropio de mi parte, no se le permite a la servidumbre tratar a la realeza como iguales, solo debemos sentirnos honrados por servirles y obedecerles, mas no nos esta permitido mas que eso.- expreso la joven con dejo de tristeza en su voz, mientras se acercaba a la cama de la princesa y la reverenciaba de nuevo esta vez bajando aun mas la cabeza para que ella no notara las lagrimas que ahora resbalaban por sus mejillas, ella también quería ser su amiga, de hecho ella ya la consideraba su amiga; aunque no pudiera decírselo.

Sakura sintió que un nudo inmenso le oprimía el pecho, jamás había escuchado tal tristeza en el tono de voz de su doncella, ella siempre era alegre y vivaz, sin saberlo Arashi contagiaba diariamente a su princesa de su alegría y optimismo, en los momentos mas tristes de la pequeña Sakura, Arashi siempre había tenido una palabra de aliento para ella; aquella hermosa joven de largo cabello negro y grandes ojos grises era muy especial para ella, la única amiga que tenía en ese castillo y muy a su pesar el verle triste le dolía demasiado como para dejarlo pasar.

Ambas guardaron silencio unos minutos, Arashi manteniendo su reverencia junto a la cama de su princesa y Sakura pensando en el modo de remediar la tristeza que invadía a aquella joven postrada al lado de su cama, al tiempo que sin pensarlo dirigió su mano hacia su cabeza y empezó a acariciar su cabello de forma maternal; la doncella se estremeció por el contacto mas por asombro que por incomodidad, quiso romper el contacto pero no se atrevió así que se quedo así muy quieta, el único movimiento que tenia su cuerpo era el que producía su pecho al respirar.

Entonces la princesa rompió la caricia abruptamente, asustando la doncella.

¡Eso es! – exclamo Sakura con excesiva emoción.- Arashi ¡eso es!, ¿tu debes obedecer lo que yo te ordene sin objeción alguna cierto? – exclamo la princesa aplaudiendo con entusiasmo urgiéndole a que le contestase.

Si princesa ¡así es! – Respondió la doncella sin comprender el porque de la pregunta.

Pues ¡eso es todo! Desde hoy… te ordeno que mientras no este nadie mas presente, me des el trato que le darías a alguien de tu mismo nivel social- proclamo la princesa con un tono de voz muy serio para darle seriedad aparente a la orden y no dejar lugar a dudas que no estaba bromeando- …. y también me gustaría que algún día, con el paso del tiempo y si no resulta incomodo para ti pudieras considerar que en mi tienes una amiga.- agrego al tiempo que un color rosado cubría sus blancas mejillas.

¡Oh, princesa!, pero si yo la he considerado mi amiga desde hace mucho, mucho tiempo.- dijo finalmente Arashi dejando de lado la reverencia que había mantenido hasta ese momento y en un impulso abrazando a su princesa con mucho cariño.

Sakura no dijo nada solo mantuvo el abrazo durante un largo rato, mientras acariciaba el cabello de su ahora amiga y le permitía llorar en su hombro, pero esta vez lagrimas de alegría y emoción.

El resto de la tarde las nuevas amigas estuvieron platicando de los años que habían pasado juntas y diciéndose por fin, todo aquello que habían guardado para decirse la una a la otra durante tanto tiempo,

Un preocupado Syaoran estaba tendido bajo la sombra de uno de los muchos árboles del castillo, las palabras de su rey resonaban en su cabeza; había jurado lealtad y obediencia ciega a su rey, pero ahora que sabía que estaba enamorado de la bella Sakura no sabía si seria capaz de alejarse de ella. Golpeo adustamente el tronco del árbol y dejo que el dolor que esto le produjo inundara su ser, sabia que eso no calmaría el dolor que se extendía dentro de el ante la posibilidad de tener que alejarse de su princesa, pero al menos lo distraía de el.

Un sonido a su lado lo saco de sus pensamientos, era un sirviente que lo reverenciaba; ¡vaya! pensó el después de algunos años siendo un guerrero de alto rango debería estar acostumbrado pero la verdad es que no, puesto que el no se sentía mejor que aquellos que gentilmente le servían. Cuan duro debería ser todo aquello para su princesa, al menos a el había quien lo tratara como igual pero a la tierna hime todos la trataban con superioridad excesiva algo que la afligía enormemente. Un pequeño sonido emitido por el sirviente lo saco de sus cavilaciones y lo obligo a prestarle atención.

Lo siento, me temo que el entrenamiento me ha aturdido un poco, dime por favor ¿en que puedo servirte? – dijo Syaoran al tiempo que ocultaba su mano tras la cabeza en un intento por ocultar el golpe que ostentaba su mano.

Soy yo quien esta para servirle señor, le traigo un mensaje del rey.- indicó el sirviente reverenciándole de nuevo y extendiendo su manos que contenían un pequeño papel enrollado.

Syaoran tomo el mensaje de mano del mensajero, murmuro un gracias y observo como se alejaba el siervo antes de abrir el mensaje.

"Espero contar con tu presencia en el comedor esta noche durante la cena"

Una sola línea de su rey con algo que sonaba a petición pero que sabia demasiado bien era una orden, el solía tratarlo así dándole a entender que tenia opción de elegir, aunque no la tuviera, como a alguien de su familia.

Esa noche la princesa escogió un hermoso kimono color negro con adornos en rojo y dorado, algo sencillo pero muy elegante y que realzaba su pálida piel haciéndola lucir radiante, ella siempre lucia más que bien pero esa noche ella irradiaba algo que hacia mucho tiempo no se veía en ella, felicidad.

Bien ya que estamos todos a la mesa tengo una noticia muy importante que darles – señaló el rey Yoshikage y sin dar tiempo a mas continuo- esta mañana he recibido una noticia que ha provocado en mi una gran preocupación, ha venido a visitarme el señor Sumeragi Ieyasu, padre de Subaru y me ha notificado que tras una batalla el joven Subaru ha resultado herido; debido al compromiso de Subaru con mi Sakura y siendo de su conocimiento que en caso de que yo pereciera al estar Subaru casado con mi hija heredaría el trono de mi reino. Como muestra de confianza y esperando que su hijo se recupere y pueda honrar su compromiso me ha pedido que sea uno de mis hombres quien lidere su ejército hasta que Subaru se recupere y pueda volver al mando. Por lo tanto, "He decidido proponer a Syaoran de Ikedaya y Nobunaga Hideyuki como candidatos para ser lideres interinos del ejercito de Sumeragi y en caso de no recuperarse el joven Subaru ostentar ese cargo permanentemente..."

Las palabras "permanentemente" resonaron en la cabeza de Syaoran y Sakura la sola idea de separarse provoco en los dos un dolor inexplicable.

Ambos contemplaban la mesa, absortos en sus sentimientos aunque un movimiento de Sakura hizo que Syaoran reaccionara justo a tiempo para sostener su cuerpo antes de que rozara el suelo, la princesa se había desmayado ante tal declaración…