TRC ES PROPIEDAD DE CLAMP, ESTA HISTORIA ES CON FINES DE ENTRETENIMIENTO

Hola, después de mucho tiempo en las sombras vengo a actualizar

Capitulo 5

"Perdida"

"He decidido proponer a Syaoran de Ikedaya y Nobunaga Hideyuki como candidatos para ser lideres interinos del ejercito de Sumeragi y en caso de no recuperarse el joven Subaru ostentar ese cargo permanentemente..."

Sakura abrió lentamente los ojos, mientras resonaban las palabras de su padre en lo mas profundo de su mente, pero sobre todo, en lo mas profundo de su ser, la joven vio un techo conocido, el de su habitación, se sentía sumamente aturdida, así que se incorporo lentamente y miro por la ventana el rojo del atardecer.

¿Dormí tanto tiempo? – se pregunto sorprendida - ¿Qué paso?

En ese momento Arashi entro a la habitación con una bandeja de frutas, y una tetera, ambas se miraron, la joven doncella le sonrió apenas visiblemente, parecía que había algo malo, Sakura lo dedujo al instante en que vio esa sonrisa.

Que bueno que ya se ha recuperado princesa – dijo con una extraña combinación entre alegría y tristeza.

Sakura analizo un momento la habitación, no se había percatado de que había una katana en una bellísima funda de seda roja, con el escudo de los asakura bordado con hilos dorados, y un moño hecho cuidadosamente en la parte de la empuñadura, también con un cordón dorado, estaba a un lado de su cama en un pedestal que tampoco estaba allí.

Una katana, el símbolo del espíritu samurái, en su habitación, cuando un guerrero entrega una a su señor, es símbolo de eterna lealtad y servicio, así como la entrega total de su vida puesta a la disposición del señor que la recibe.

Syaoran se ha ido – dijo tremendamente consternada mientras, clavaba su mirada en el arma.

Por la mañana – confirmo la doncella, ante esto Sakura sintió como si su corazón fuera a detenerse, pero seguía latiendo dolorosamente mientras escuchaba los detalles que le daba Arashi – estuvo aquí…afuera de su habitación toda la noche esperando a que usted despertara, pero no lo hizo, no quería irse hasta hablar con usted, así que lo deje pasar un momento…- dicho esto Sakura recordó que en sus sueños había escuchado una voz, pero no estaba segura de que eso hubiera pasado.

Syaoran estaba sentado afuera de la habitación de su princesa con la katana que le entregaría, Arashi salió de la habitación y lo miro un momento, luego lo reverencio ligeramente, el guerrero hizo lo mismo, la doncella dio unos cuantos pasos, al tiempo en que Syaoran le hablo.

¿Aun no despierta? – pregunto el joven samurái, en su voz se podía notar, preocupación y la desesperación que tenia por verla

Todavía duerme – respondió la joven – seguramente solo esta cansada, no te preocupes va a estar bien…con permiso – dicho esto se fue, al regresar el aun seguía ahí, poco a poco se iba iluminando el cielo, el amanecer ya venia, y con ella el momento de la partida del joven guerrero, en ese momento se escucho una voz que decía "Syaoran ya es hora de irnos", Arashi se sintió mal al pensar que el tendría que irse sin poder decirle adiós a la princesa, así que espero un momento y abrió la puerta, como era de suponerse Syaoran seguía allí. – sabes que no esta permitido que pases a su habitación …pasa pero solo un momento…bueno yo me quedare aquí afuera para avisarte si alguien viene.

Muchas gracias – dijo el joven guerrero al tiempo que se inclinaba, luego camino con paso seguro hacia donde estaba descansando su princesa, se detuvo, respiro profundamente y entro.

Sakura estaba recostada, se veía sumamente cansada, Syaoran la reverencio y permaneció en esa posición unos segundos, se acerco lentamente y se arrodillo a no mas de medio metro de la cama, tomo la katana con ambas manos y se la extendió hacia su princesa, que aunque no lo veía ni lo escuchaba, sintió la necesidad de hablarle como si lo hiciera, ya que de no hacerlo así, sus verdaderos sentimientos podrían escapar entre sus palabras lo cual no estaría nada bien, inclino muy despacio su cabeza y comenzó a hablar

Princesa, se ha decidido que Nobunaga Hideyuki y yo partamos esta mañana ya que el campo de batalla nos espera, como usted lo sabe, no voy a discutir las decisiones de mi señor, así que me temo que por el momento no podremos volver a conversar – al decir esto la voz del joven samurái se quebró un poco, algo inaudito en el, respiro profundamente y continuo – pero solo por un tiempo… princesa, espero que no rechace este presente que le traigo, por favor no olvide que mi vida es suya, y que peleare hasta agotar las fuerzas de mi cuerpo, y de mi corazón, pero sepa que mientras usted quiera que yo le sirva, aun con el cuerpo mutilado, y con mi corazón a punto de dar su ultimo latido, si se que usted espera mi regreso, la fuerza que hay en mi alma me hará volver a usted…le prometo que volveré y le entregare esta katana como es debido.

El joven Syaoran dejo la katana recargada a un lado de la cama de su amada princesa, la reverencio, puso su mano sobre la de la bella princesa, luego se levanto y dio cinco pasos hacia atrás, se dio la media vuelta, al salir le dio las gracias a Arashi por el enorme favor.

Arashi, por favor cuídala mucho, y no la dejes sola.

Así lo hare, no es necesario que me lo pidas, tu también cuídate mucho, tienes que volver y cuidar tu mismo de ella– al decir esto ambos se inclinaron , Syaoran se dio la vuelta y se alejo...

A Sakura se le aguaron los ojos al pensar que el hombre que amaba se había ido, y que no había tenido la oportunidad de decirle que volviera, que lo estaría esperando, las palabras de Syaoran estaban muy dispersas en su mente, no sabia con seguridad que era lo que le había dicho, y tampoco podía recordarlo, se reprimió a si misma por no haber estado para el, miro por la ventana y se imagino al joven salir con su caballo, sentía que no podría aguantar mas el llanto por mas que trataba de contenerse.

Arashi hazme el favor de dejarme sola un momento – dijo secamente

Si princesa, si necesita algo solo llámeme – dicho esto prosiguió a retirarse, pero Sakura le hablo -¿Arashi, tu trajiste este pedestal? – la doncella asintió – gracias – dijo la princesa – no me lo agradezca es lo mínimo que podía haber hecho – dicho esto la pequeña Arashi salió de allí, en ese instante Sakura no pudo contenerse mas y rompió en llanto.

Ya habían pasado unas semanas desde la partida del joven de ojos color castaño, Sakura se sentía devastada, pero no podía demostrarlo abiertamente, se portaba igual que siempre, lo único que había dejado de hacer era ir a ver los entrenamientos, ya que no lo soportaba, aunque algunas veces se obligaba a ir para no levantar sospechas, también había evitado a toda costa revelar el motivo de su desmayo, siempre contestaba que había ocurrido porque no estaba durmiendo lo suficiente.

Pronto llegaron noticias, a oídos del gran Yoshikage y a los de su tesoro mas querido.

"Nobunaga Hideyuki había tomado la guardia interna de la fortaleza sumeragi sin complicación alguna, reorganizo a toda la defensa y vigilancia, mejorando los resultados que anteriormente habían ofrecido las anteriores estrategias.

Por su parte Syaoran de Ikedaya se encargaría del ejercito Sumeragi, este hecho estuvo lleno de contratiempos para el joven samurái, ya que gran parte de los guerreros se habían negado a acatar las ordenes de un campesino, haciendo que el ejercito se dividiera internamente a mitades, hasta el momento aun con un ejercito dividido el ahora capitán del clan Sumeragi había salido victorioso en las batallas que había librado casi a diario.

Sumeragi Subaru había presentado pequeñas mejorías, lo cual auguraba una lenta recuperación, aunque el riesgo de no hacerlo aun seguía latente"

Tal parece que no me equivoque al mandarlos a ellos – agrego el líder de los Asakura – ambos están haciendo un trabajo excelente y no dudo que mejore, sobretodo Syaoran, ese muchacho es realmente muy valiente y necio, aun a sabiendas de que su apellido le traería problemas lo porta con orgullo, y subaru, es realmente un gusto enorme saber que aunque lento se esta recuperando, ¿No es así mi querida princesita? – pregunto el rey con una gran sonrisa, Sakura estaba pensando en las noticias que había de su amado y solo asintió con la cabeza.

Como era de esperarse los días para Syaoran eran muy largos y sumamente extenuantes, tenia que esforzarse al doble para ganarse el respeto de los que solo podían verlo como un hijo de campesinos, casi no dormía y el poco tiempo que lo hacia era con la katana a la mano y la armadura puesta, al momento de luchar, mataba sin vacilar, peleaba con tal ferocidad y destreza que hacia retroceder a los enemigos que lo observaban, su tiempo libre se iba en organizar a su dividido ejercito e idear estrategias, la vida en el campo de batalla era muy dura y absorbente, pero aun así, Sakura siempre estaba presente en su mente, sin importar las heridas sobre las heridas, la dureza del combate, la debilidad de la mente y las flaquezas de la voluntad, la sola idea de poder volver a ver a la mujer que amaba hacia que todo valiera la pena, si después de todo eso podría al fin ver una vez mas la cálida mirada que tanta paz le traía a su atormentada alma.

Ya habían pasado ocho meses, y según los informes oficiales el joven subaru ya estaba recuperado completamente de su herida, sin embargo había contraído una infección de estomago que lo había condenado al reposo por mas tiempo. Según la opinión de la mayoría de los Asakura (exceptuando a los altos mandos) Ieyasu le había dicho seguramente a su hijo que se hiciera el enfermo para que los jóvenes capitanes hicieran el trabajo pesado.

Por otro lado "el campesino" como lo llamaban despectivamente sus enemigos y por costumbre sus aliados, había logrado unificar su ejercito, cada que encaraban una lucha salían victoriosos, poco a poco los rivales de los Sumeragi se iban haciendo menos, y la fama del capitán se extendía a pasos agigantados por todo Japón.

Sakura se sentía perdida, se veía a si misma incompleta, trataba de llenarse de actividades para no sentir la ausencia de Syaoran, acompañaba a su padre a orar en el templo, escribía poemas, leía muchos libros, practicaba danza entre muchas otras cosas, claro sin descuidar sus labores de servicio, pero sobre todo, cada día al despertarse rogaba a los dioses por el bienestar del joven guerrero dueño de su corazón, y al acostarse les daba las gracias por haber accedido a prestarle la vida a ese hombre tan especial para ella.

Subaru había avisado que el mes siguiente iría al castillo asakura a visitar a su futura esposa y a agradecer el apoyo al gran Yoshikage, luego de ello regresaría a tomar posesión del cargo que ostentaba "el campesino", la noticia había hecho que la sonrisa regresara al rostro de la princesa la cual, contaba los días para la llegada del joven Sumeragi, por fin el día se llego y el joven Subaru ingreso al castillo con su elegante armadura dorada y su caballo negro, hubo una gran cena y celebración, Sakura platicaba animadamente con el joven mas por la emoción que le causaba la venida del siguiente visitante que la presencia del actual. A la mañana siguiente la infección de estomago regreso, ahora el hijo del daimyo seria atendido en el castillo, Sakura se sentía terriblemente mal, ahora el joven Subaru se quedaría con ellos, tendría que tratar obligatoriamente con el, y resignarse a no poder ver a su amado, ¿Cómo el destino podía ser tan cruel con ambos? Se preguntaba a cada momento.

Ya había pasado un año desde que Subaru había caído herido, se rumoraba que ahora el, y la princesa de los Asakura se llevaban de maravilla, seguramente gracias a este tiempo de tratarse su matrimonio iría por el mejor camino, esto llego a oídos del samurái de Ikedaya el cual simplemente no podía con la idea de que los rumores fueran ciertos, lo cual lo llevo a tomar una decisión un tanto precipitada.

El ahora capitán de las tropas Sumeragi platicaba con sus guerreros de alto rango, preparaban el último golpe a sus enemigos más fuertes, seria una misión demasiado temeraria.

Atacaremos por la noche, incendiaremos todas las posibles entradas y salidas, este es un golpe definitivo con dos caminos, o nos aniquilan ellos o lo hacemos nosotros – dijo con determinación el capitán

¿Qué instrucción debemos darles a nuestros hombres? – pregunto uno de los oficiales allí presentes.

Mátenlos a todos, que no quede ninguno con vida, este conflicto absurdo debe terminar ya.- Ordeno Syaoran con tal seriedad que hizo enmudecer a los presentes. (Princesa solo espere, pronto estaré de vuelta si logro salir victorioso de este ultimo golpe.)