Num. 4: Dulces 16

No es que a Coraline le interesara mucho esa cosa de los "Dulces 16", había rechazado "cordialmente" la propuesta de su madre de hacerle fiesta, pero esa "cordial negación" no fue escuchada, así es, Mel Jones estaba más entusiasmada por esa fiesta que la misma Coraline, habían llegado al acuerdo de hacer esa fiesta 3 días después de su cumpleaños.

Ese día, era el cumpleaños número 16 de Coraline, el cual, se suponía que debía ser el "mejor" día de su vida, pero no, hasta ese momento, no lo era, la verdad, Coraline lo único que deseaba era tirarse al pozo, se las estaba pasando negras.

En primer lugar, su madre estaba como una loca porque su hija había cumplido 16, llegando a la escuela, se encuentra con la alucinante sorpresa de que Wybie olvidó su cumpleaños...por tercer año consecutivo, entra a la primera clase, el maestro les pone exámen sorpresa y lo reprueba, en clase de biología, los ponen a disecar una rana, a la hora del almuerzo, se le cae el celular y se rompe la pantalla, llega a casa y su madre le da la noticia de que el vestido para su fiesta es...nada más y nada menos que color rosa, Coraline odiaba ese color, la señoritas Spink y Forcible le regalan por su cumpleaños una bufanda que huele a rata muerta y encima le causa comezón y sarpullido, se corta el internet, tiene mucha tarea, el señor Bobinsky se va de vacaciones sin ni siquiera haberse despedido de ella, el único canal de televisión que funcionaba bien en ese momento era el canal de noticias, tenía dolor de cabeza, estaba cansada, le tocaba sacar la basura, su padre estaba de viaje y ninguno de sus amigos había recordado su cumpleaños, ni siquiera en el que tenía más fé, lo supo cuando se dio cuenta de que...Norman...Norman Babcock...aún no la había llamado.

Coraline entró a su cuarto y azotó la puerta, se sentó en la silla giratoria del escritorio de su computadora, comenzó a dar vueltas como solía hacerlo a los 11 años, su mochila estaba tirada en el suelo, su celular roto estaba por un lado de ella, lo miró y le hizo cara de ascó, después gruñó y continuo dando vueltas, pero, unos cinco segundos después, la silla se rompió y Coraline calló de sentón al suelo

-MALDITA SEAS!-, le gritó a la silla como si fuera un ser vivo, después comenzó a patearla, acabó lastimandose el pie, cojeando, fue hacía la cama y se tiró ahí, se puso boca abajo con su cara contra la almohada y comenzó a gritar en ella y a golpearla, un trueno interrumpió su rabieta de niña de 5 años, lo que le faltaba, miró hacia la ventana, estaba lloviendo, Coraline estuvo a punto de estallar en llanto por un momento, pues, vaya cumpleaños que estaba pasando, poco a poco se fue quedando dormida.

Su sueño se vio interrumpido una media hora después por el sonido de el teléfono fijo que había en su cuarto, se levantó perezosamente y caminó hacia el teléfono, lo contestó de mala gana

-¿hola?-, dijo Coraline

-Cor, ¿que tal todo?-, dijo una voz bastante conocida para ella, aunque un poco cortada, como si tuviera poca señal, Coraline sonrío debilmente

-¿Norman?, ¿eres tu?-, preguntó Coraline

-Si, soy yo, perdona si me escucho mal, no tengo mucha señal en este momento-, dijo Norman

-No importa, dios, pensé que no llamarías, me espantaste-, dijo Coraline,-pensé que lo habías olvidado-

-¿que debería recordar?-, preguntó Norman

-Norman, ¿no lo sabes?-, preguntó Coraline un poco aturdida

-Pues, no-, dijo Norman

-GENIAL!, PRIMERO WYBIE, AHORA TU, NORMAN, ES MI CUMPLEAÑOS!, LA FECHA MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA, CUMPLO 16!, Y TU LO OLVIDAS?!-, gritó Coraline

Norman soltó una pequeña carcajada,

- tu reacción, por dios, te la creíste-, dijo Norman, -claro que lo recordé,¿por qué te compraría un regalo entonces?-

Coraline suspiró de alivio y volvió a sonreir, esta vez, Norman se había lucido y eso la alegraba ya que no era propio de él bromear así, usualmente solo lo hacía cuando estaba de muy buen humor

-Norman, me asustaste y por cierto, no debiste,el regalo no importa, con que me llames está bien, con eso tengo más que suficiente, de hecho, es lo mejor que me ha pasado en todo el día-, dijo Coraline

-Nah, es solo un pequeño detalle,además, una amiga que vale tanto como tu no se merece solo una triste y solitaria llamada-, dijo Norman

Coraline se sonrojó

-Norman, basta-, dijo entre risas, -pero en serio, no debiste, ¿lo enviaste por correo?-

- no importa, y no, no lo envié por correo-, dijo Norman

-Norman Babcock, dejate de vaciladas y dime que estás tramando-, dijo Coraline

-no estoy tramando nada y te voy a pedir de favor que dejes de ser tan modesta, salgas de tu habitación, vayas a la puerta principal y la abras de una vez porque está lloviendo y me estoy mojando-, dijo Norman

Coraline se quedó en shock

-¿quieres decir que...-

-Coraline... mira por la ventana-, dijo Norman

Coraline corrió hacia la ventana de su habitación y la abrió, frente a su casa, ahí estaba, con el teléfono en la mano, ahí estaba Norman, a Coraline se le llenaron los ojos de agua

-Norman, por dios-, dijo Coraline al borde de lágrimas

-¿te gusta tu regalo?-, preguntó Norman haciendose el tonto aún hablando por teléfono aunque sabía perfectamente que su voz sería audible si gritaba

-Me encanta-, dijo Coraline

-dulces 16, Cor-, dijo Norman


Bueno, aquí está jeje, este, creo que es uno de mis favoritos LOL, tiene ese algo que le da el romance y que es muy raro que a mi me salga XD, espero que haya sido de su agrado ya que duré más o menos una hora escribiendolo, la idea me vino a la mente mientras escuchaba la canción "Bad Day" de Daniel Powter y "Princess Charming" de Megan & Liz , ambas son muy pegadizas, no me las saco de la cabeza XD, aunque "Bad Day" define un poco más la historia, y la historia la escribí porque hoy en realidad tuve un muy mal dia, malo de lo que se dice malo en todos los aspectos :/, pero, escribir siempre ayuda jeje.

Quiero también dar mis máximas condolencias a la familia de nuestra "Diva De La Banda", nuestra Diva Jenni Rivera, que en paz descanse con todos los ángeles en el cielo, te amamos Jenni y nunca te olvidaremos, aunque yo no escuchaba mucho su música estoy consciente de que hemos sufrido una pérdida muy grande, esta diosa no se merecía morir de esta manera y tampoco se merecía morir a sus 43 años, tenía mucho por delante, mucho por vivir, más éxito la esperaba, demasiado, pero al menos sabemos que esta gran mujer está en un mundo mejor ahora. Jenni Rivera, vivirás siempre en nuestros corazones, chicos y chicas de México...Guardemos un minuto de calma y silencio por esta reina...