Marry xmas!! Y disculpen mi retrazo…xD lo que pasa es que mi pc murió o.o si me abandono la muy traidora. xD tuve que hacerme de una nueva, no saben el trabajo que me costo.

Dos semanas para convencer a mi padre -.- la vida es dura xD

Sin más percances los dejo con esto xD se que les importa poco las barrabasada que diga xDD así que disfruten como yo lo hago cuando escribo. :P

aviso! al principio contiene limon! lo dije !

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Capitulo 5

Shou Tucker había ingresado al salón de clases, hizo un breve saludo a los estudiantes y de inmediato empezó a impartir su asignatura: Química.

Copió algunas fórmulas tan características de la materia en el pizarrón. Roy el cual había permanecido sentado en su pupitre observando cada movimiento del profesor con suma cautela, giró su cabeza hasta donde deberían estar Havoc y compañía, pero para su sorpresa, no estaban.

Volvió a colocar su vista al frente, notando que su profesor había terminado sus explicaciones.

Tomó su cuaderno, colocándolo sobre su escritorio, lo abrió y empezó a copiar el contenido de la pizarra sin despegar la vista de éste.

Sintió el contacto de unas aterciopeladas manos sobre su barbilla, subiendo delicadamente hasta llegar a sus ojos, cerrándolos con suavidad.

Escuchó el estruendoso rechinido provocado por uno de los escritorios al ser movidos de su lugar, aún así no se inmutó a abrir sus ojos.

Un leve peso sobre sus rodillas, acompañado del roce de unos labios con los suyos, lo sorprendió, se separó ligeramente de quien le ofrecía aquella caricia, abrió sus ojos perezosamente, notando la chica en su regazo, la cual lo miraba de forma lujuriosa con aquellos bellos ojos color miel, bajó la vista un poco sonrojado, el carmín en sus mejillas aumentó al notar que su acompañante traía 3 de los botones de la camisa deshechos, dejando buena parte de su busto a la vista.

Ante el desconcierto de Roy, la rubia empezó a deshacerse de la corbata azul y la camisa sin apartar los ojos del rostro del pelinegro, cuando finalizó su labor, se dedicó a recorrer el desnudo pecho del joven, con dos de sus dedos que momentos antes había mojado sensualmente en su boca, bajó su mano hasta estar casi debajo del cinturón.

Roy tragó saliva en más de una ocasión; se dispuso a actuar, formando parte de aquel excitante juego que había iniciado la rubia, y fue así como sus manos tomaron voluntad propia y se posaron sobre los bien formados muslos de la joven, trazando con las yemas de sus dedos un camino que lo guió hasta los glúteos de la chica, sosteniéndolos firmemente.

-Riza…-susurró Roy entre jadeos.

-No digas nada amor-lo silenció con un candente beso.

Riza con ambas manos y sin romper el beso, recorrió cada músculo en el bien formado abdomen, subiendo por el tórax hasta llegar a su cuello, el cual rodeó posesivamente, haciendo más profundo el contacto entre ellos (si era posible).

Roy abandonó los labios de la rubia, para recorrer con estos el delgado cuello, besó sensualmente los costados de éste, disfrutando cada reacción de Riza ante estas caricias, la chica se estremecía y de vez en cuando dejaba escapar un suspiro, continuó bajando sus labios hasta llegar a la parte donde nacían los pechos, separándose un poco y retomando la boca de la rubia con desesperación.

Sacó una de sus manos de abajo de la falda, para aventurarse a explorar abajo de la blusa, recorriendo el plano abdomen, con suavidad y firmeza a la vez, tratando de grabar cada detalle del femenino cuerpo en su mente.

La joven, para disgusto del pelinegro, cortó el beso separándose ligeramente, notando el rojo que habían adquirido sus labios, haciéndolos lucir aún más tentadores.

Soltó el agarre que le había hecho al cuello de Roy; y rápidamente se deshizo de la blusa, quedando con su sostén blanco de encaje.

Roy solamente la recorría con la mirada, planeando su próximo movimiento, el cual no tardo en realizar, deslizó la mano que momentos antes estaba en el abdomen de la chica, hasta la espalda, desabrochando ágilmente el sostén.

Después de deshacerse de la prenda, la apretó contra si, sintiendo el contacto de los erectos pezones sobre su desnudo tórax.

Aprovechando la cercanía del contacto para levantarse con Riza a cuestas, la cual respondió rodeando la cintura del chico con sus piernas.

Roy la recostó sobre uno de los escritorios, quedando él sobre ella, apoderándose de los rojizos labios con pasión, deseo y amor.

Cuantas veces no había deseado estar así con ella?

-Roy…-lo llamó entre besos.

-Emm…-fue lo único que atinó a responder.

-Es… tarde…-pronunció entre jadeos, mientras Roy besaba su cuello.

-Y?-respondió sin abandonar su tarea, llegando hasta los senos.

-Tienes… que… levantarte-decía a duras penas, mientras se mordía el labio inferior.

-No quiero…Riza…-susurró sensualmente, introduciendo uno de los pezones a su boca.

-Son las 2 de la tarde; ya levántate holgazán!!-

Escuchó como una voz a su espalda le gritaba, volteó en busca del culpable de su ahora sordera, sin encontrar a nadie, rodó su cabeza al frente buscando a su rubia, encontrándose con una almohada en su lugar.

Se levantó de golpe, hallándose frente a frente con Kain que traía una mueca de asco adornando sus facciones.

-Maldición! Sólo fue un sueño- se dijo a sí mismo, estrujándose sus ojos con una sola mano.

-No me quiero imaginar que clase de cochinadas estabas soñando con Riza-bufó enojado el menor de los Mustang, señalando un bulto sobre las sabanas que cubrían las piernas de su hermano.

Roy miro el bulto antes señalado, sonrojándose frenéticamente, para luego tomar lo primero que encontró (un almohadón) y lanzárselo a Kain.

-Fuera!!- le gritaba Roy sin detener el ataque a su hermano.

-Calentó!!!- respondió Kain entre risas al salir del territorio enemigo.

Cuando estuvo solo, tomó una de las almohadas tiradas en el suelo, avanzó unos pasos y se dejó caer de golpe en la cama. Dio media vuelta quedando boca-arriba y con la almohada se cubrió la cara ahogando en esta un grito de frustración.

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Después de haber tomado una ducha fría y mandar a dormir a Jr. Se vistió con unos shorts azules, una camisilla blanca sin mangas y sandalias negras.

Al bajar las escaleras se encontró con su madre.

-Buenas tardes hijo-saludó la señora.

-Hola mamá-respondió al saludo materno.

-Tu almuerzo está en la cocina, sobre la mesa y por cierto Maes llamó, dijo que le respondieras lo antes posible, reiteró que era de suma importancia lo que tenía que decir-

-Muchas gracias mamá-agradeció a su progenitora, mientras entraba a la cocina.

Minutos después que el pelinegro saciara su apetito y buscara el número telefónico de Maes en la memoria de su celular, que por alguna extraña razón se apagaba cada dos minutos, justo cuando entraba al directorio, aunque sospechaba ligeramente de la batería que parpadeaba al costado de la pantalla del aparato.

Así que resignado y algo fastidiado, optó por enchufarlo al cargador y finalmente consiguió lo que buscaba: el número de Maes, el cual le costó 30 minutos de su valioso tiempo y una bolsa grande de doritos con salsa especial. (xDDDD)

Sin más percances en el camino, excepto un cable raro que iba de la sala al comedor que lo hizo tropezar y casi, casi besó el fino mármol que revestía el suelo. Llegó hasta el condenado aparato, o sea el teléfono.

Marcó rápidamente el número que momentos atrás buscó en su celular.

El teléfono al cual llamó empezó a timbrar: una, dos, tres, cuatro…

Sobre la ceja derecha del pelinegro apareció un ligero tic, que al cabo de 5 timbrazos más ya no tenía nada de ligero; y no solo eso si no que ahora era acompañado por el tamborileo de sus dedos sobre la mesita del teléfono.

-Buenas tardes casa de la familia Hughes-contestó una voz masculina del otro lado del auricular.

Roy se mantuvo unos minutos en silencio.

-Hay alguien en línea?-el joven del otro lado empezó a impacientarse al no recibir respuesta-Si usted no tiene nada que hacer, valla y tome una buena ducha, sin vergüenza-bufó molesto.

-Gracias Maes, pero ya la tomé-por fin se había dignado a responder, aunque de forma mordaz, pero lo había hecho, eso era lo importante. xD

-Ah! Disculpa Roy, pensé que era alguien haciendo una broma de mal gusto-dijo Maes entre risas.

-Si, si muy gracioso, ya que!, oye mi mamá me dijo que tenías algo importante que decirme-recordó el recado.

-Si, así es-

-Si se puede saber, Qué era eso?-preguntó en tono sarcástico.

-Todavía estas de mal humor?-

-La verdad, si, pero ya no por lo de la semana pasada, si no por algo más- confesó.

-Entonces, qué te pasó?- se preocupó el castaño.

-Te lo resumiré en pocas palabras, un buen sueño interrumpido por el impertinente de Kain-en aquel preciso momento el susodicho pasaba cerca, llevándose como premio una mirada asesina de parte del apuesto pelinegro sentado en el banco junto a la mesa del teléfono, provocándole un ligero escalofríos, el cual hizo que sus piernas reaccionaran por inercia, alejándolo del alcance de su hermano.

-Jajajaja-reía el castaño del otro lado del auricular, tratando de imaginar a su mejor amigo en aquella situación.

-Los amigos como tú son los que dejan a Envy sin oficio-resopló.

-Gracias por el halago-fingió estar conmovido.

-Ya déjate de bromas y dime que era lo que tenías que decirme-la curiosidad volvió hacer acto de presencia en el joven.

-Ah! Si es que casi se me olvida –dijo riendo nerviosamente.

-Ya suéltalo de una buena vez- dictó fastidiado por tanto rodeo.

-Calma hombre, ya te cuento, veras….esta mañana lleve a Elysia al parque y no te imaginas lo hermosa que se veía con aquel conjunto qu….-

-No me vengas con que ese asunto "urgente" era eso!?-gritaba molesto.

Para evitar quedar sordo, Maes alejó el aparato de su oreja a una distancia prudente, aunque a pesar de eso los gritos de Roy se escuchaban fuertes y claros.

-Aunque viniendo de ti, no sé por que me sorprende-continuaba gritando mientras se masajeaba la sien con su mano libre.

-Tranquilízate, cuenta hasta diez, respira profundo y busca la pelotita anti-stress –aconsejaba el castaño en tono calmado tratando de transmitirle el sentimiento a su amigo.

-Que te crees que soy la abuela Dante-reclamó molesto.

-No, pero te le pareces bastante-dijo en un susurro.

-Te escuché animal!-retomó los gritos.

-Calma, te va a dar un infarto, además no te eh contado lo interesante de lo que me pasó hoy-terminó en tono pícaro y alegre a la vez, picando la curiosidad del pelinegro.

-Si empiezas con lo de Elysia otra vez, te cierro-amenazó.

-Ok, ok, veras cuando lleve a Elysia al parque esta mañana, nos encontramos con un pequeño niño que aparentemente estaba extraviado…-

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-Maes…- llamó una dulce vocecita.

-Pasa algo Elysia?¿Te duele algo?¿Quieres algo? –Preguntaba preocupado, agachándose a la altura de su hermanita.

-Quiero ir allí-contestó, señalando tímidamente a los columpios.

-Está bien- dijo gustoso al saber lo que su adoración deseaba.

Los hermanos caminaban de la mano, acercándose al lugar elegido por la menor, pero para sorpresa del mayor, su pequeña se soltó de su mano para salir corriendo y saludar a un niño castaño, casi rubio, sentado en los columpios.

Esto hizo que el paciente, cariñoso, comprensivo y sobre todo buen hermano de Maes activara su fase de alerta; apresuró la marcha alcanzando a los niños, colocándose junto a Elysia.

-Qué haces aquí Elysia?-preguntaba el niño.

-Vine con mi hermano Maes, mira ahí viene-señaló al recién llegado.

-Hola-Saludó secamente el mayor entre los presentes.

-Hola!-respondió sonriente el pequeño.

-Y él es?-preguntó algo malhumorado, pero haciendo el esfuerzo de sonar simpático, sumándole a esto una sonrisa falsa.

-Es Al, esta conmigo en clases con la señorita Marta-

-Le diré a mamá que te cambie-susurró.

-Qué dijiste?-Elysia se preparaba para hacer un puchero.

-Perdón Elysia, no lo dije en serio-trataba de calmarla de forma desesperada, hasta que parecía en cierto punto que quien desataría en llantos sería él y no la pequeña- y… y… tu amigo esta sólo?-Preguntó para cambiar el tema y así distraer a su hermana.

-Eh?-reaccionó Elysia, olvidando su puchero- No sé-Volteo a mirar a su amigo- Al, viniste sólo?-

-Nop, me acompaña mi hermana, ella me pidió que la esperara, pero vine al parque-dijo tranquilamente.

-Ella sabe que estás aquí?-se preocupó Maes, ya que siendo hermano mayor, sabía perfectamente por lo que debía de estar pasando la chica, al no saber el paradero de su hermano.

-No, ella no sabe-Continuó en el mismo tono.

-Por qué no regresas?-prosiguió con el interrogatorio.

-Por que……-agachó la cabeza.

-Por qué??...-repitieron los hermanos Hughes.

-Por que no sé como-confesó avergonzado mientras jugueteaba con sus deditos.

-Es broma?-Maes levantó una ceja, obteniendo como respuesta un ladeo de cabeza por parte del pequeño.

-Cómo es tu hermana?-preguntó en tono comprensivo arrodillándose hasta quedar a la altura del infante.

-Es rubia, alta, piel blanca y unos bonitos ojos ámbar-describía orgullosamente a su hermana.

-Y que ropa lleva?-alzó nuevamente la ceja.

-No sé-se cruzó de brazos.

-Cómo que no sabes?-frunció el entrecejo.

-Es que la última vez que la vi estaba entrando al vestidor, y no sé si se puso la hakama negra o la azul-terminó imitando el gesto de Maes.

-Con decirme que anda con una hakama puesta bastaba, no todo el mundo anda con hakama en medio de la calle-pronunciaba en voz baja-Esperen por mi en aquella caja de arena, regreso en unos minutos-dijo alejándose de los niños.

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-Te encontraste un niño extraviado-alzó la ceja.

-Si, así es- reitero lo antes dicho por Roy.

-Perdona si te ofendo con mi respuesta, PERO eso era lo tan importante?-dijo en tono cansado sin alterarse.

-No, aun no termino-

-Apresúrate, tengo que subir a cambiarme de ropa para la reunión de esta noche-

-Ok, pero primero, dime que hora es, yo también tengo que cambiarme-

-Son las…-miró su muñeca notando la ausencia de su reloj en ella, movió su cabeza hacia la derecha donde se encontraba el viejo reloj que adornaba la esquina del comedor- las 4:40PM-

-Ok, gracias, como te decía…-

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Maes salió del frondoso bosque que rodeaba el enorme parque, encontrándose con un letrero que marcaba la posición de un dojo a unos metros del otro lado de la calle.

Se adelantó y cruzó con cuidado la calle, al llegar al otro lado no pudo evitar quedar impresionado por la magnitud de aquel lugar, ya que era una de las construcciones más antiguas de la zona y a pesar de eso se mantenía imponente, y conservaba su función como dojo de diversos tipos de artes, entre ellos karate, kendo y arquería.

-Esto es enorme-decía observando con admiración el lugar mientras caminaba.

En su distracción no se fijó que una persona corría en dirección contraria a él; y mucho menos se fijó que esa persona llevaba los ojos cerrados, hasta que ya fue muy tarde para evitar el impacto.

Tanto él como quien lo atropelló terminaron sentados en el pavimento, el logró erguirse rápidamente a diferencia de ella.

-Disculpa-se apresuró a decir mientras le ofrecía su mano a la rubia para que se levantase.

-No, discúlpame tú a mí, no me fijé por donde corría- abrió sus ojos, encontrándose con el causante de su caída ofreciéndole la mano para levantarse.

-Espero estés bien, Riza-dijo el caballero en tono dulce.

-Gracias, pero tengo que irme, estoy buscando a mi hermanito-dicho esto agachó su cabeza para ocultar la tristeza y desilusión que reflejaba su pálido rostro, esto no paso desapercibido por el joven, el cual intervino.

-Se perdió tu hermanito?-inquirió para aclarar sus dudas.

-Si, quizás lo hayas visto por ahí-se esperanzó- es como de esta estatura-señaló un punto imaginario a cierta distancia del suelo- tiene el cabello y ojos castaño, vestía una camiseta roja y unos shorts negros, y…- Riza no pudo terminar la descripción, ya que el chico tiraba de su brazo, sin hacerle daño, para que corriera junto a él, con dirección al parque.

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-Entonces la hermana del niño resultó ser Riza?-preguntó el pelinegro más interesado al saber de la presencia de la rubia en el relato.

-Así es-afirmo muy seguro de sí.

-Maes J. Hughes, suelta ese teléfono de inmediato jovencito, que en poco tiempo tenemos que ir a casa de los Mustang y tú aún en esas fachas-se escuchó una voz femenina, proveniente de la progenitora del castaño.

-Estem… Roy tengo que cerrar hablamos más tarde-se despidió algo avergonzado.

-Jeje si hablamos después-reía por lo bajo.

-No te burles…-

-Es inevitable jaja-

-Roy Mustang que haces ahí, deberías estar preparándote, los invitados no tardarán en llegar-esta vez regañaba la madre del pelinegro.

-Jajajaja!-los papeles habían cambiado, ahora quien reía era Maes.

-Adiós!-se apresuro a cerrar para que su amigo no siguiera escuchando los reclamos de su madre.

-Roy, cariño, la camisa roja que envié a la tintorería la pase a recoger esta sobre tu cama-le avisaba en un tono más calmo la madre.

-Gracias mamá-se apresuro a subir las escaleras.

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-Edward, Riza ya terminaron??- Preguntaba un hombre rubio mientras se ajustaba su chaqueta negra junto a la puerta de la casa.

-Ya bajo papá-se escuchaba la voz del joven desde el pasillo del segundo piso.

Riza y Edward se encontraron en el pasillo que quedaba frente a sus recamaras.

-Ed, piensas salir con ESO-la rubia enfatizó la última palabra.

-Si, que tiene de malo?-decía en tono despreocupado, como si fuera lo más normal del mundo.

-Ed se puso una carpa de circo!!-gritaba el pequeño Al, que lucía muy elegante, unos pantalones de tela negros, una camisa blanca y una corbata negra con dados azules adornándola.

Ante la declaración del menor de sus hijos el hombre decidió asomarse al segundo piso para ver las fachas de Edward.

-Edward, que diablos llevas puesto?-preguntaba el rubio hombre con la ceja derecha levantada.

-Pues ropa-contestó en tono irónico.

-En tus pantalones cabe una familia completa-Riza se burlaba del atuendo de su hermano, y no era para más, ya que este vestía con unos pantalones jeans sumamente anchos, una camiseta blanca que bajaba hasta las rodillas, una gorra ocultaba sus rubios cabellos y en sus pies llevaba unos tenis negros.

-Edward no voy a salir contigo haciendo el ridículo-aclaró el padre.

-Aún no entiendo que tiene de malo-replicaba el chico.

-Pareces payaso-le confirmo su hermana, Riza a diferencia de su hermano, iba mejor vestida para la ocasión, llevaba un hermoso vestido rojo de tirantes, que hacían juego con las zapatillas de tacón, sus accesorios, unos aretes de oro blanco de diseño cruzado al igual que su collar hecho del mismo material y diseño.

-Vete a cambiar de ropa-ordenó su padre.

-Se, se, pero no le veo nada de malo-refunfuño mientras se daba la vuelta para entrar a su habitación.

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Roy había entrado a su recamara para buscar la ropa que se pondría para la reunión de esa noche.

Al entrar se encontró sobre su cama una bolsa con el cierre cerrado, se acercó a la cama para sacar la camisa de su resguardo; cuando estaba apunto de abrir la bolsa se acercó a su armario para buscar unos zapatos negros, unos pantalones y un cinturón del mismo color, los colocó sobre su cama y los contempló unos segundos, nuevamente se acercó a la bolsa para abrirla.

-Roy, tienes el perfume de papá-Kain había asomado tímidamente la cabeza por la puerta.

-No-contestó en tono gélido aun molesto con su hermano.

-Gruñón-susurró por lo bajo el menor de los Mustang.

-Mocoso…-dijo en el mismo tono gélido de antes.

Después de haber tomado la bolsa en sus manos para abrirla, la dejó nuevamente sobre la cama, mejor se daría un buen baño para calmar el mal humor. Se apresuró y tomó la toalla que descansaba en un gancho detrás de la puerta y se marchó al cuarto de baño.

Luego de haber transcurrido unos 30 minutos y comprobar que estaba reluciente(XD) se dirigió a su habitación para colocarse la ropa antes seleccionada, tomó los boxers, los pantalones, y la bolsa donde estaba su camisa roja favorita, un obsequio de parte de la abuela Dante, les había regalado una a él y a Maes del mismo color.

Contempló unos minutos la bolsa, sintió una pequeña ventisca fría entrar por la habitación y rozar contra su espalda desnuda.

Tenía un mal presentimiento, cerró los ojos y sacudió su cabeza barias veces, quería disipar aquel sentimiento desagradable.

-Roy ya estas listo?-preguntaba una voz masculina del otro lado de la puerta.

-Casi termino papá-respondió calmadamente aunque se le notaba la preocupación en el rostro.

Sin más interrupciones abrió la bolsa donde se encontraba la camisa roja, la observó por unos segundos, cerro la bolsa, volvió y la abrió, observando otra vez su contenido, repitió esta acción varias veces hasta que…

-AHHHHHHHHHHHH!- se escuchó un grito proveniente de la planta alta de la casa de los Mustang.

-Qué pasó hijo?-entró el señor Mustang sin preocuparse por tocar la puerta-Roy?-llamó al muchacho al no recibir respuesta repitió la acción varias veces-Roy? Qué pasó?-volvió a preguntar, acercándose al muchacho, ya que estaba parado ahí, observando el contenido de la bolsa, sin decir palabra alguna.

-Bradley, qué le pasa a Roy?-preguntó la madre que recién entraba a la habitación.

-No lo sé, no reacciona-decía esto moviendo sus manos frente al rostro del pelinegro.

-A mira parece que en la tintorería donde llevé la camisa, la arruinaron- explicaba tranquilamente la señora extrayendo una camisa rosa de la bolsa.

-Bueno, eso era todo?, pensé que era algo más grabe-Bradley sonreía despreocupadamente-Roy, date prisa ya Sara llamó y confirmó que ya se pondría en camino, no tardara-

-Si papá-respondió en un hilillo de voz.

La madre de Roy estaba rebuscando en el closet de su hijo, hasta que dio con lo que buscaba.

-Mira Roy, aquí tienes ponte esto-colocaba una pulcra camisa negra sobre la cama, para después retirarse de la habitación junto a su esposo.

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-Papá, a dónde vamos?-preguntaba un Ed mejor vestido, con unos pantalones azul marino de tela, una camisa azul cielo desabrochada en los primeros 3 botones, zapatos negros y cinturón del mismo color.

-A una reunión en casa de un viejo amigo-sonreía mientras se colocaba sus anteojos-Adentro chicos, ya nos vamos-abría la puerta trasera de su auto para que el más pequeño de sus hijos entrase.

Transcurrieron unos 10 minutos en el camino hasta que se detuvo en una casa grande estilo inglesa, con un hermoso jardín en la entrada. Riza se quedó observando desde el auto unos minutos.

-Vamos hija-la incentivó su padre mientras le ofrecía su brazo para que saliera del auto.

Al llegar a la puerta.

-Papá yo quiero tocar el timbre-se ofreció Al.

-Está bien hijo-levantó a su hijo por el costado hasta la altura del timbre.

Pasaron unos segundos y la puerta se abrió casi de inmediato.

-Hohenhai!!-

-Bradley!-el rubio bajó a su hijo para abrazar a su viejo amigo. Ambos hombres palmeaban enérgicamente sus espaldas-Cuanto tiempo que no me llamabas así viejo?-se carcajeaban.

-Desde que te fuiste de Alemania-

-Tiempos aquellos-

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ehh un logro para yo xD

Bueno este cap es un poco atrevido por su comienzo xD me pase lo acepto pero fue inevitable la tentación dicen por ahí xDD

Agradecimientos a quienes me enviaron reviews

La alquimista de la flama, arcasdrea(la padrina)XD, vale black (tengo ke leer tus fics sorry no tuve pc en tus publicaciones) unubium!!, Xris!!,beautifly92, Sherrice Adjani(bruja xD), neko riza mustang(neesan!) Riza san!, Nodoka cha!, espiaplan(laura!), sada-nyu, akari-aoi(twin!!), motoso asakura!, lorien(espero ke no me mates despues q leasXDD), milita!!, Hikari no Aly!,Alchemist chayo, narumi y a lord wolf angelito thanks ¡! Uff muchos reviews que feliz -

Aparte quiero dedicárselo a varias personas que cumplieron años mi padrina Arcasdrea, la socia Ghia y a Monika!!.

Aparte tmb quiero dedicárselo a no3x el sabe por que xD q misterio :P bueno TQM no3x.

Y por último y no menos importante a mi twin akari aoi y a Dhari!! Mi manis son lo max chicas :P

Ya si fue no tengo más que decir solamente…

Dejen reviews!!

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