Guau realmente no me puedo creer que regrese con este fic xD, espero sinceramente que me disculpen por mi falta y que aún haya lectores interesados en la historia.

Sin más que agregar, les dejo con la hist.

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Capítulo 9

¿Qué harías si por azares del destino eres bendecido con un cachito de libertad por tres noches y dos días?

Lo más lógico.

Primero: hacer todas las cosas que tus padres te han prohibido rotundamente que nunca hagas porque terminarás en una habitación de hospital, pero, vale la pena.

Segundo: ignorar olímpicamente las indicaciones que te han repetido unas quinientas veces en menos de diez minutos, y que a final de cuentas no escuchaste ni media palabra; y, para colmo te las han dejado marcadas y remarcadas en la pizarrita del refrigerador o/y en millones de papelitos amarillos regados por cada rincón visible en la casa.

Tercero: hacer que tu hermanito menor te siga o desista en el armario de los cacharros de limpieza. Lo primero que pase.

En eso pensaba Roy Mustang mientras estaba acostado a patas sueltas sobre la Queen size de sus ausentes padres, llamando a la pizzería más cercana y observando en el gigantesco televisor LCD de algunas 50 pulgadas, una de sus series favoritas: Evangelion y claro, acompañado de alguna buena botana.

Oh sí, eso era vivir.

-Roy, sabes que a mi mamá no le gusta que te andes tirando en su cama y menos comiendo porquerías.- Kain había entrado a la habitación de sus progenitores llevándose la bolsa de papas fritas que tenía Roy en el regazo.

-Si no lo sabías pequeño Kain; Primero: yo mando, Segundo: yoo mando y tercero: nuestra madre está disfrutando lo lindo de la vida en un lujoso ho….

El auricular inalámbrico, junto a él empezó a sonar con insistencia, el pelinegro sintiéndose interrumpido; miró al objeto con intenciones nada saludables para el pobre aparato.

-Buenas noches, Familia Mustang-contestó prístino. Al percatarse de quién era y ser bombardeado a preguntas, hizo una mueca de fastidio. -Mamá. Si todo está bien, nada ha pasado en estos- checó el reloj digital en la mesita de noche junto a él- Treinta minutos que no has estado en casa. Todo está en orden.-le echó un vistazo a su hermano quien se había sentado en la alfombra, frente al televisor y comiendo las papas que una vez pertenecieron a Roy, dejando migas en ésta.-¡Nooo! No para nada. Puedes descansar tranquila, estamos muy bien. No es necesario que quieras regresar tan rápido. No, no estamos comiendo pizza tampoco papitas fritas, sí, sí la comida del refrigerador al microondas. Sí también te extrañamos. Ok. Espera un minuto ahora te lo paso. – Tapó el micrófono del auricular para llamar a Kain- Oye bicho inmundo, dame mis papas y ven, que mamá quiere hablarte, le insinúas algo y te hago comer el trapeador.-Kain tragó saliva, asintió y obedeció a las órdenes del, ahora, jefe de casa.

-Sí yo también te extraño, no te preocupes diviértete en lo que yo estoy aquí en el inf… –Kain escuchó los nudillos de Roy tronar desde la cama- Aquí cuidando nuestro acogedor hogar. No mamá para nada, Sí su habitación está cerrada. Diviértanse mucho. Yo también te quiero y saludos a papá. Adiós.

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Después de comer la tercera porción de la segunda pizza y de saciar su sed a punta de refrescos de lata, estando allí en "su" ahora cama y haciendo zapping en "su" televisor. Se sentía un hombre completo, bueno… casi. Aún le faltaba la cuestión de ser mayor de edad y poder mantenerse a sí mismo, pero, son simples detalles que no iban al caso.

Por otra parte, Kain daba vergüenza. Había hecho el penoso intento de competir contra él, Roy Mustang para ver quien comía más pizza. Intentando imposibles, pero, que se le va hacer, ahora el pobre Kain estaba durmiendo a su lado.

Plaff

Estaba.

Roy se asomó por uno de los costados de la cama, para ver al pobre Kain acurrucándose sobre la alfombra. En uno de esos arranques de hermano mayor, sacó uno de los cobertores y cubrió al dormido Kain.

Por otra parte él decidió imitar a su hermano. (En dormir, no en largarse al piso). Se acurrucó mientras buscaba algo bueno de ver antes de saludar a Morfeo.

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Dos jóvenes chicas salían risueñas aunque un poco cansadas del enorme dojo.

-¡Vaya! Hakuro sensei exageró un poco con el entrenamiento de hoy. –Winry se acomodaba el bulto a sus espaldas.

-¿Exagerar un poco, dices? Parecía que le hubieran puesto baterías Energiser como el conejito del comercial.-Ambas jóvenes rieron con ganas, al imaginarse al pobre hombre con las orejas del dichoso conejo y el pequeño tambor en ristre.

-Riz no me hagas reír así, que me duele hasta la existencia. –Winry se limpiaba una lagrimita de felicidad que se le escapó.

-Está bien, haré el intento. Pero no prometo nada. –ambas sonrieron, hasta que se toparon con la más "hermosa escena" que un peatón deseara ver a la hora de buscar transporte.

-Dime ¿por qué siempre tenemos tan mala suerte a la hora de esperar bus?-Preguntó resignada.

-No tengo la más mínima idea, Winry. Cuando vea a Hakuro sensei procuraré pedirle que me preste una patita de conejo, para ver si nos cambia la suerte.-las rubias estallaron de risa ante la gran multitud de la parada del bus quienes no tardaron en lanzarles curiosas miradas por la hilaridad de ambas.

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Pasado una hora y cuarenta y cinco minutos en el bus, el cual se había detenido unas veinte veces por puro capricho del conductor; (ya que según él, sonaba algo extraño en el motor; pero los pasajeros incluida las rubias sospechaban que lo hacía adrede para mirar las mujeres que ya a esas horas andaban semidesnudas en las esquinas a pesar del jodido frío que empezaba a azotar), llegaron a su estación a unos pocos metros de la casa de Riza, donde Winry acordó pasar el resto de la tarde del sábado.

-¡Ay! ¡Ay! –Winry cojeaba ligeramente con cada paso que daba con su pierna izquierda.

-¿Qué te pasó?-Riza al escuchar los quejidos de su amiga, volteó hacia ella.

-Entre tantos frenazos inoportunos del conductor pervertido ese, mi pobre piecito pagó las consecuencias -la rubia levantó el pie mostrándole la marca del zapato del criminal sobre el suyo.

-Vaya; por el tamaño de la marca deduzco que tienes el pie destrozado.-Riza hizo una mueca de dolor.

-Oh gracias por compadecerte de mi pobre extremidad-

-No hay de que, para eso estamos las amigas-Riza sonrió con todos los dientes, burlándose abiertamente del comentario de Winry- Venga, vamos yo te ayudo a caminar-

Winry apoyada en el hombro de Riza, llegaron al umbral de la casa de la segunda, donde se escuchaba fuerte y claro los acordes de una guitarra eléctrica acompañada de una estruendosa batería.

-¿Ed está solo en casa?-

Riza se limitó a asentir, mientras buscaba las llaves en su mochila.

-¡Aquí están! ¡Qué bueno que hoy no se me olvidaron en casa!-susurraba feliz para sí mientras introducía las llaves en la cerradura.

-A pesar de tener tanto tiempo conociéndote; creo que aún me falta mucho que descubrir, amiga. –Murmuró Winry resignada.

Las chicas se aventuraron al pasillo, en el cual fueron testigos de una de las cosas más insólitas que una se pueda dar el lujo de contemplar; Edward sobre la mesa del comedor, con su "guitarra" (que dicho sea de paso servía más para barrer que para tocar) sin camisa y con el cabello revuelto sobre la cara gritando barbaridades en inglés.

-¡Prometo venir más seguido los fines de semana!-La pobre Winry olvidó su maltratado pie y prácticamente rodó por el piso de la risa.

Por otro lado Riza luchaba entre las ganas de agarrar a Ed por las greñas o matarse ahí mismo de la risa.

Hasta que en uno de los "solos" de la guitarra que Ed quiso imitar con salto y todo.

¡Cracks!

¡BOOM!

Fin del espectáculo, de la inexistente carrera artística de su hermanito ¡ah! Sí y de la mesa también.

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El pelinegro abrió sus ojos con pereza, algo extrañado por el lugar donde estaba, a pesar de ser la habitación de sus padres no estaba acostumbrado a pasar allí la noche. Apagó con el mando a distancia el televisor que había permanecido toda la noche encendido, salió de la cama tropezándose con un bulto en el suelo y dando gracias a que no se mató en el proceso. De camino a la puerta, tomó el teléfono inalámbrico en manos, seguramente su madre no tardaría en llamar. En el trayecto de la habitación de sus padres y la suya, revisó el contestador, confirmando que su Sra. Madre había llamado unas 15 veces en el transcurso de la mañana.

y penas eran las 10:30.

Luego de haber seleccionado las primeras dos prendas de vestir que alcanzó a ver en el closet: unos shorts marrones y un tshirt verde oscuro se dirigió al cuarto de baño para tomar una ducha, dejó el auricular en el piso, cerca de la bañera, se desvistió y procedió a meterse en la regadera.

No habían transcurrido dos minutos desde que se había metido bajo el agua cuando el dichoso aparato en el piso empezó a sonar.

Fastidiado, alcanzó el objeto y contestó.

-Buenos días casa de la familia Mustang.-el chico no tardó en poner cara de angustia al escuchar las palabras del otro lado del teléfono.- Mamá, no ha pasado nada y sí, me acabo de despertar y Kain aún duerme. No es necesario que quieras regresar ya te dije que estuvimos dormidos cuando llamaste. Sí estoy seguro que estoy en casa y que no hemos pasado la noche en un hospital por que la casa se quemó. Me podrías pasar a papá… ¡Viejo! Si estoy seguro que estamos completos y la casa está igual o mejor que nosotros. No, no he amenazado a Kain.-Roy alejó el auricular unos centímetros de su oreja y a pesar de esto pudo escuchar la potente voz de su padre, fuerte y claro.

-¡Ni se te ocurra ponerle la mano a mi televisor, entendido!?

Roy volvió a colocarse el aparato en la oreja.

-Sí, en serio, no se preocupe. Y por favor dígale a mamá que trate de disfrutar sus vacaciones que conmigo a cargo no pasará nada-el joven volvió a alejar el teléfono, para mirar el aparatito de donde salía la estridente risa burlona de su progenitor-Gracias por la confianza. Ok espero que lo pasen bien si le diré a mi hermano que llamaron, sí, sí. No lo amenazaré con hacerle tragar nada. Adiós.

A veces le impresionaba como su padre sabía cada uno de sus movimientos sin tan siquiera estar cerca.

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Maes llevaba más de dos horas sentado, allí en el sofá de la sala, nada que ver en la televisión, sin su hermanita ni su madre en casa, nadie conectado a su Messenger, llamó a Roy, el cual tuvo que colgarle a los 30 segundos gracias a la otra línea que sonaba con urgencia, resultando ser la madre del susodicho. Ya harto de tanto letargo, tomó nuevamente el teléfono y marcó algunos números en él.

-Buenas tardes, familia Rockbell.-contestó la dueña de casa.

-Señora Rockbell, buenas tardes. ¿Se encuentra Winry? –trató de sonar lo más educado que pudo.

-No, no se encuentra. Eres Maes el hijo de Sarah, ¿no?

-Sí, soy yo. ¿Podría decirle cuando regrese que llamé?-

-Si gustas te puedo pasar el número de casa de los Hawkeye. Ella se encuentra allá.

-Muchísimas gracias Sra. Rockbell. No hace falta que me pase el número, yo ya lo tengo.

-No hay de qué. Y por favor saluda de mi parte a tu madre. Adiós!

-Sí, lo haré. Adiós-al dejar el auricular en su lugar suspiró. Vaya era verdad eso de "tal palo tal astilla", la madre de Winry era tan o más simpática que ella.

Procedió a tomar el aparato nuevamente en sus manos y marcar el número que tan bien sabía.

El teléfono empezó a sonar.

1, 2 , 3 veces …

¡Crack!

¡Boom!

¡Chaz!

-¡uff! ¡Ah! ¡Quién habla? –Maes levantó una ceja ante la rudeza de su interlocutora-¡Maldita mesa del demonio!.

-¿Hola? Winry?- se aventuró a preguntar con un poquito de temor a que la venganza contra el objeto inanimado se desviara en su contra.

-¿Maes? Disculpa, es que me acabo de tropezar con los restos de una mesa.

-Sí, creo que me di cuenta.

-¿Cómo? ¿Ahora eres adivino? –comentó burlona.

Eeeh! Digamos que es intuición masculina.-Callaron por unos segundos, ironizando el comentario del chico- ¡Oí! Winry, Riza y tú harán algo para ésta tarde?.

-¡Noo! ¡Riza noo, el florero no!,-gritó la rubia escandalizada, dejando medio sordo al castaño- Perdona, es que aquí las cosas están algo… inquietas. ¿Qué decías?- el chico atinó a cambiar el auricular de oreja.

-¿Tienen que hacer hoy en la tarde?-

-Pues por lo visto, nada. Aparte de tratar de que Riza no mate a Ed. Hace rato que el quedarse con un solo hermano le parece algo tentador.

-¿Qué dicen si nos reunimos con Roy a ver alguna película o, a salir por ahí los cuatro?-dijo algo cómplice.

-Espera un segundo, le digo a Riz y ya te respondo.-alejó el auricular y "tapó" el micrófono de éste-¡Riz! dice Maes: si quieres reunirte en casa de Roy a ver alguna película, esta noche. –la encolerizada chica, que corría tras su magullado hermano, atinó a responder con un sonoro "¡Qué!" que aunque lejano, Maes escuchó perfectamente desde el otro lado del teléfono.

-Ella dice que perfecto. ¿A qué hora nos vemos? –contestó la ojiazul, risueña.

-Eres un caso serio. Pasaré por ustedes en una hora de ahí partimos a casa de Roy.

-Excelente, entonces nos vemos.

-Sí, hasta al rato.

Sería interesante la pequeña sorpresita que se llevaría su amigo cuando los viera llegar. Pensar en ello sacó una sonrisa maliciosa de los labios del buenachón de Maes.

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Transcurrido el lapso de tiempo indicado a las chicas, el castaño procedió a salir de su casa con dirección hacia la de los Hawkeye.

Cuando hubo llegado a su destino procedió a tocar el timbre. Esperó pacientemente hasta que una de sus amigas se dignó a abrirle.

-Maes ¿Qué haces aquí?

Al castaño le resbaló una gota de resignación de su frente. Definitivamente Winry nunca podría negar su parentesco con Roy.

-Hola Riza. ¿Winry no te contó que vendría a recogerlas?-se rascó una de sus mejillas algo avergonzado.

-Emmmm-Riza miró dentro de la casa poniendo mala cara, luego volteó hacia Maes-No, no me dijo nada. Sólo dijo algo de que habías llamado. Pero bueno, no importa, pasa-

-¡ey! Maes ¿Ya nos vamos, no?-Risueña la oji-azul hacía acto de presencia.

Resignado se limitó a asentir.

-¿Irnos? ¿A dónde?

-A casa de mi querido primo-sonrió pícara la ojiazul, logrando sonrojar a su mejor amiga.

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Luego de convencer a Riza a salir de su cálido hogar, se habían marchado por fin a casa de Roy.

Y es que a pesar de que Riza no tuviera ya nada en contra del pelinegro, el atrevimiento de auto invitarse a casa de alguien aún no terminaba de convencerla, y por ello, ahora era llevada casi a rastras por sus amigos. Bueno… literalmente a rastras ya que sus amigos se negaban a soltarle de las manos y habían convencido a su hermano de hacerla de guarda espaldas, para que en caso de escape hubiera quien la detuviese…aunque Edward era el que aparentaba huir cada que la rubia le dedicaba una de sus miradas de "de esta no te salvas".

Cuando llegaron a casa de los Mustang a Riza no le sorprendió que Roy estuviera tan asombrado como ella cuando su prima y mejor amigo entraron a su casa sin saludarle o al menos darle explicaciones al respecto. Les había seguido con la mirada y una ceja alzada antes de regresar su atención a la otra persona que se encontraba en ell umbral.

Ignorando completamente el ceño fruncido y los gruñidos de Edward.

-Riza Pasa, por favor.-

-¿Y yo qué?

Roy volteó a mirar.

-¿Perdón? ¿Hay alguien ahí? –se acachó con una mano sobre la frente en busca de algún ser diminuto perdido en la alfombra del recibidor.

-Mustacheeeeeeee!-gritó dispuesto a pegarle, pero la mirada asesina de parte de los destellantes ojos de su hermana, lo hicieron callar, y seguirla dentro de la casa sin chistar.

Pero la sonrisa burlona que le había dirigido Roy quedaría pendiente para cuando su hermana no quisiera volcarle un camión encima.

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Pasaron a la sala, pensando que Maes y Winry estarían allí, pero los bribones venían desde el piso superior con algo entre manos.

-¿Vinieron a mi casa a jugar cartas?—volteó hacia donde Riza buscando una respuesta pero ella, solamente alzó los hombros.

-Realmente-Maes empezó a barajar las cartas.- Estábamos aburridos.-señaló a Winry y a sí mismo-La idea es ver una peli pero concluimos que aún es muy temprano, y tú deberías cambiarte de ropa.-le señaló haciendo referencia a los pantalones cortos y la ramera sin mangas que vestía.

Roy se observó y se sonrojó, había olvidado por completo como se encontraba vestido al ver a sus visitantes, los dos intrusos y la chica que le movía el mundo desde hacía casi dos meses. La contempló algo resignada con la situación y suspiró antes de que ella volteara y lo atrapara mirándole.

-¿Sucede algo Roy?

Suceder, se repitió en su cabeza si ella se imaginara tan siquiera que lo que le sucedía tenía como sello su nombre.

-No, no pasa nada.-desvió la mirada- ya regreso, siéntanse como en su ca…-No alcanzó a terminar cuando se encontró nuevamente a Maes ingresando a la sala con botanas y soda a cuestas.-

-¿Decías Algo Roy?

-Ehh no, nada Maes, ya vuelvo. –

Subió a su habitación y escogió un tshirt rojo y unos jeans azul marino, pasó por delante de la puerta abierta de la pieza de su hermano mirando cómo se retorcía en la cama por el dolor de espalda.

Pobre

Tal vez se sentía un poco culpable por dejarle amanecer tirado en el piso.

-Ey! Enano, allá abajo están Riza, su hermano y los chic….

No alcanzó a terminar cuando Kain ya estaba bajando las escaleras completamente recuperado de su agonía.

Metió sus manos a los bolsillos y bajó, entrando nuevamente a la sala, al parecer Winry y Maes se habían cansado en tiempo record de las cartas y estaban concentrados en una plática con Riza y los menores.

-¿Roy te parece si vamos al cine o alquilamos alguna película y la vemos acá? –preguntó Maes al verle cruzar el umbral.

El pelinegro solo se alzó de hombros, no prestándole mucha importancia al asunto y se sentó en el medio de ambas chicas en el sofá. Su prima, simultáneamente se hundió el sillón ella se levantó como impulsada con un resorte y le susurró unas cuantas palabras al chico de lentes, que hicieron que Edward gruñera y se cruzara de brazos, muy enojado.

-Vamos a alquilar una película, ustedes mientras preparen las cosas. –tomó a Maes del brazo y a Ed arrastrándolos a la puerta- Kain!! –Llamó al muchacho que casi en contra de su voluntad les siguió no sin antes dirigirle una mirada cargada de resentimiento a su hermano mayor.

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Ed y Kain caminaban detrás de Maes y Winry quienes iban charlando de alguna bobería que sucedió en clases.

-¿Ed, no te parece que aquí hay algo fuera de lugar?

Sin desviar su vista de lo que le mantenía concentrado al frente le respondió a su amigo:

-¿A qué te refieres? Si de aquí se ve todo perfectamente en su lugar.

-Uhg?! –no le preguntó nada más y siguió su mirada al frente que estaba clavada en los ajustados jeans de su prima.-Dios ¿por qué yo? ¿Por qué siempre tengo que estar rodeado de pervertidos?-lloriqueó por lo bajo.

-¿Decías algo?

-¿Yo? Nada…

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Después que los chicos se marcharan todo se había mantenido bajo silencio y ninguno de los dos presentes se atrevía a romperlo hasta que….

-Roy

-Riza

Ring!

-Un segundo.

Corrió por el teléfono inalámbrico arriba y bajó con una de las caras de resignación más dramáticas que jamás pudo verle Riza en clases.

Riza rió bajo su mirada de reproche.

-Si mamá-volvió a tomar asiento junto a la rubia. –¿¡Qué nooo! –Riza saltó en el sofá por el grito de Roy-No mamá no hace falta que regrese, todo está bien en casa, ¿dónde está Kain? Salió con Edward y regresará más tarde. Si ya le dije todo lo tengo bajo control.-y como si algo quisiera contradecir sus palabras la luz se fue dejándolos en semi-penumbras iluminados únicamente por la poca luz del crepúsculo que se filtraba por las cortinas.-hasta mañana, saludos a papá. –Colgó la llamada.

-Tu madre se preocupa mucho por ustedes.

-Algo así, pero creo que exagera, ¡vamos que ya no tengo 10 años!, no voy a encender la casa ni a encerrar a Kain en el baño-escuchó a la rubia reír nuevamente, adoraba su risa.- tal vez lo último sí.

-¡Qué malo!.

-Yo? Jamás. –sonrió como niño bueno pero gracias a la falta de luz que cada vez se hacía más evidente, Riza no pudo apreciar el gesto. –Creo que la luz no va a regresar por un buen rato, te parece si vamos por velas a la cocina?.

-Vamos.

Cuando él se levantó y le dio la mano para ayudarle a ponerse de pie ella resbaló volviendo a caer sobre el sofá…

Con él

Cerca

Tan cerca que podía sentir su aliento sobre su boca.

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Omg xD aún se me hace algo irreal que esté publicando el cap 9 de la historia, lo tenía listo desde hace pff eones pero no sé realmente que me detenía para publicarlo, sin mencionar que no quiero altéralo o algo similar, luego tal vez lo edite pero eso sería después.

Entre otras cosas, quiero dedicárselo a todos aquellos que la siguieron y avisarles que no me he olvidado de ella.

También quiero saber si la seguirán porque tengo planeado continuarla, pero todo dependerá de ustedes.

Espero que les haya gustado y me den sus respuestas en los reviews.

LadyScorpio