Rubí, la joya más bella
Capítulo 3
-Te gusta verdad?- preguntó el chico.
-No-
-Te gusta verdad?- interrogó de nuevo.
-No-
-Ahh sí te gusta, verdad?-
-Que no-
-Te gusta!-
-NO, Mokuba, NO me gusta!- exclamó con enojo el ojiazul. Miró a su hermano, quien tenía una gran sonrisa en su rostro. El menor había entrado a su habitación minutos atrás, y así había dado inicio esa especie de interrogatorio.
-Pero te llevas muy bien con él!- reclamó el chico.
-Error, aparento que me llevo bien con él, porque tú me lo pediste- habló Kaiba.
-No es verdad! Te conozco Seto Kaiba! Sé que Yami te cae 'muy' bien- le dijo. Kaiba simplemente rodó los ojos, intentando concentrarse en la pantalla de su laptop. Miró el reloj, eran apenas las 6 de la mañana.
-No deberías estar durmiendo?- preguntó, intentando evadir el tema.
-No es eso de lo que estamos hablando. Anda hermano, invítalo a salir, siiiii?- le dijo el de cabellos negros. –Además, ya han pasado tres días desde la última vez que lo viste- agregó.
-Y eso qué?-
-No lo extrañas?- preguntó.
-Claro que no- mintió el CEO. La verdad… sí extrañaba un poco al joven. Pero por supuesto, no iba a admitirlo.
-Hermanooooo simplemente invítalo a salir! Eso es todo- pidió el menor. Kaiba suspiró.
-Si lo hago… me dejas en paz?- preguntó. Mokuba sonrió triunfante.
-Claro!-
-Está bien- declaró. Su hermano sonrió aún más, si eso era posible.
-Genial! Y ya verás hermano, un día me lo agradecerás!- exclamó el menor. Kaiba no dijo nada más.
Su hermano entonces caminó hasta la puerta. Pero antes de seguir habló.
-Hermano- dijo, captando la atención del ojiazul. –Eres la única persona aparte de su familia que se ha acercado a él- agregó. Y después de dirigirle al CEO una pequeña sonrisa, salió del lugar.
Kaiba miró con sorpresa el lugar donde había estado su hermano segundos atrás.
-Así que por eso repetías tantas veces que eras una molestia- susurró.
La verdad, sí quería invitarlo a salir. El joven simplemente había logrado llamar su atención, aún sin palabras.
III
Yugi entró en la sala. Sonrió ligeramente al ver a Yami en el sofá, mirando televisión.
Su primo era en verdad una persona admirable. A pesar de todo, había podido seguir adelante.
Los que solían ser sus amigos lo habían abandonado, alegando que era una verdadera carga tener a alguien como Yami dentro del grupo.
De hecho, recordaba muy bien el estado en el que había quedado el joven al enterarse de que no volvería a escuchar nunca más. Yami había pasado por una larga depresión, hasta que poco a poco fue recuperando sus fuerzas. Su problema de la audición parecía ser grave, ya que ni siquiera los audífonos de sordos le habían ayudado.
El sonido del timbre lo sacó de sus pensamientos. Miró a Yami una vez más, y luego fue hasta la puerta.
La abrió, encontrándose con Seto Kaiba.
-Kaiba? Umm necesitas algo?- preguntó sorprendido. Era la primera vez que el ojiazul se aparecía por esos rumbos.
-Está Yami?- interrogó el ojiazul. Yugi lo miró por unos segundos. La verdad, no entendía para qué el CEO querría ver a su primo.
-"Tal vez… sí se llevaron bien después de todo"- pensó Yugi.
-Podría saber para qué quieres verlo?- preguntó. En realidad, preguntaba solo porque no quería que el ojiazul lastimara a su primo. Era lo menos que necesitaba. Así que simplemente quería estar seguro.
-Por qué debería decírtelo?- Yugi lo miró. El ojiazul no iba a contestar al parecer. Suspiró.
-Voy a decirle que estás aquí- le dijo, dándose la vuelta y entrando en la casa. Encontró a Yami en el mismo lugar en el sofá.
Se acercó. El joven alzó la mirada al notar su presencia.
"Te esperan en la puerta" le indicó. Yami lo miró sorprendido.
"Quien?" preguntó.
-Kaiba- pronunció Yugi. Miró luego como Yami parecía aún más sorprendido, al entender el nombre del ojiazul.
Se puso en pie, aún notándose la sorpresa en sus ojos. No creía que el castaño de verdad estuviera ahí. Es decir, para qué querría verlo?
Caminó hasta la puerta. Y ahí estaba el CEO, Yugi no había mentido.
Se acercó con algo de inseguridad. Jamás pensó que volvería a ver al ojiazul.
Kaiba lo miró. Por alguna extraña razón para él, su corazón pareció dar un giro al ver de nuevo a Yami, quien esta vez no lucía una pijama infantil, sino una simple camisa blanca con una pantaloneta azul. Una verdadera lástima, ya que en verdad se veía adorable con su tierna pijama.
Negó con su cabeza. No podía permitirse tener esos pensamientos. Estaba ahí solo porque Mokuba se lo había pedido… verdad?
"Necesitas algo?" Miró que Yami le preguntaba. Asintió luego.
"Quería saber si…" Se detuvo. Esta era la primera vez que hacía algo como eso. "Si quieres ir a cenar conmigo" finalizó.
Yami se quedó sin hacer nada por unos segundos. No podía estar hablando enserio… o sí?
Para que querría salir con alguien como él? Lo único que haría sería aburrirlo.
Bajó la mirada. Tal vez… Kaiba era diferente a… ellos…
Se mordió el labio. Había aprendido a no esperar nada bueno de los demás, así que esto en verdad era una sorpresa.
"Estás seguro? No quiero molestarte" le dijo. El ojiazul hizo una mueca de fastidio. De nuevo con eso de ser 'molestia'.
"Que te había dicho sobre usar esa palabra?" señaló. Yami lo miró, por segunda vez sus ojos parecieron brillosos. No podía creer que alguien se interesara en él.
Sin poder evitarlo, la felicidad del momento lo obligó a lanzarse en los brazos del ojiazul. Lo abrazó con fuerza, sonriendo contra el pecho del más alto.
Kaiba se quedó congelado por unos segundos, pero luego, para su propio asombro, cubrió el pequeño cuerpo con sus brazos. A decir verdad, esa pequeña muestra de afecto se sentía… bien.
Se quedaron ahí por unos minutos, hasta que Yami al fin decidió separarse.
Miró al ojiazul y sonrió tiernamente, haciendo que nuevamente el corazón del CEO diera un salto.
-Entonces… quieres?- preguntó. Se dio cuenta al segundo que no había utilizado el lenguaje de señas. Sin embargo, Yami asintió.
-A las seis de la tarde, está bien?- preguntó entonces. Al parecer el joven sabía leer los labios. Pero ésta vez, Yami lo miró con confusión.
"Solo entiendo frases pequeñas" le explicó luego.
"Te parece bien a las seis de la tarde?" repitió.
Yami sonrió nuevamente y asintió. Se le hacía difícil creer que en verdad iba a salir con alguien que no fuera de su familia.
"Bien, entonces vendré por ti a esa hora" le dijo. El joven asintió nuevamente.
Y por segunda vez abrazó al ojiazul, quien no opuso resistencia.
Luego, para mayor asombro del CEO, el de ojos carmesí le dio un pequeño beso en la mejilla.
Se separó nuevamente.
"Gracias" señaló. Se alejó luego, y antes de entrar a la casa, alzó su mano en señal de despedida.
El ojiazul se quedó ahí por unos momentos. Qué había pasado con su frialdad? Al parecer ésta se había dado unas vacaciones.
-Tal vez algún día de verdad te lo agradezca, Mokuba- susurró.
III
"Tranquilízate… qué fue lo pasó?" le preguntó Yugi al muy feliz Yami, quien no dejaba de sonreír. No era común verlo así.
"Me invitó a salir!" explicó el de ojos carmesí. Yugi lo miró incrédulo por unos segundos. Kaiba… había invitado a salir a Yami? Es decir, era Kaiba! El frío e insensible Kaiba!
"Enserio?" Yami asintió de inmediato. Yugi lo observó con seriedad… pero luego, una gran sonrisa se formó en su rostro.
"Estoy feliz por ti" le dijo con sinceridad. Era realmente reconfortante ver a su primo tan feliz. Tal vez... Kaiba de verdad estaba haciendo esto porque quería. Además, que otras razones podría tener?
"Algo me dice que te gusta" señaló Yugi. Yami lo miró, serio esta vez. Un pequeño sonrojo empezó a cubrir sus mejillas. "Lo sabía!" le dijo el menor, riendo.
"Yo nunca dije que sí"
"Creo que es un poco obvio… empezando porque estás demasiado feliz" le dijo divertido el chico.
Yami sonrió. Tal vez… sí le gustaba Kaiba. Pero… el ojiazul jamás se fijaría en él.
Su semblante de pronto se tornó triste. Alejó su mirada de la de Yugi, sintiendo las lágrimas amenazarle.
De pronto, sintió unos brazos rodearle. Era Yugi, quien lo sonreía con cierta tristeza.
"Jamás se fijará en mí… en alguien como yo" afirmó. Sin poder contenerlas más, dejó libres sus lágrimas.
Yugi simplemente lo dejó llorar. No podía hacer mucho más que eso.
Se separó luego de su primo.
"Olvida eso. Vas a salir y eso es suficiente razón para que estés feliz" le dijo.
Yami lo miró por unos segundos. Limpió sus lágrimas luego y sonrió.
Yugi tenía razón. Tenía ya una razón suficiente para sentirse bien.
"Aunque… no sé qué ponerme. No quiero verme fuera de lugar" manifestó. El menor sonrió.
"Creo que puedo ayudarte en eso" le dijo.
III
Magi: ahí está, una sorprendentemente rápida actualización O.o Al menos para mí xD Y bueno, lo del asunto de Yami leyendo los labios, frases cortas y nombres nada más. Lo demás es todo por señas n.n Aunque se supone que Yamito ya debería manejar eso… pero bue, digamos que nunca aprendió Jeje en fin, gracias a Lady Seika Lerki por la sugerencia n.n
Hmm a ver que más… Creo que eso sería todo por ahora O.o
Gracias a Deltalight, fussili, Lady Seika Lerki, Yami Rosenkreuz, Aya-SXY, rosalind por sus reviews en el segundo capítulo! nOn
Bueno, espero que les haya gustado este capítulo.
Nos vemos!
