Rubí, la joya más bella
Capítulo 4
"Te ves bien!" señaló Yugi.
"No estoy seguro" manifestó Yami, mirando luego el espejo frente a él. Se sentía un poco… incómodo, vistiendo esos muy ajustados pantalones de cuero, sin mencionar la también ajustada camisa roja carmesí, que combinaba perfectamente con sus ojos, los cuales estaban delineados con kohl. No podía decir que se veía del todo mal, pero en realidad no estaba muy acostumbrado a ese tipo de prendas.
-Tonterías Yami!- exclamó Yugi. Lo tomó de la muñeca, obligándolo luego a salir del baño.
Lo miró luego.
"Te ves genial. No lo niegues" le dijo. Yami sonrió ligeramente.
"Tú crees que le guste?" preguntó el ojos carmesí, obviamente refiriéndose a Kaiba.
"Claro que le gustará… pareces modelo" Rió luego. Yami se sonrojó ligeramente. No se veía 'tan' bien… o si?
"Crees que al abuelo no le moleste que salga sin su permiso?" preguntó de pronto. El anciano se había ido desde la mañana a ver una nueva exhibición en el museo. Y aún no había regresado.
"Por supuesto que no. De seguro estará feliz por ti, ya verás" contestó el más bajo, sonriendo ligeramente.
Saltó de pronto al escuchar el sonido del timbre. Miró a Yami, quien lo observaba con confusión.
"Ya está aquí" avisó, riendo nuevamente al ver el semblante nervioso del joven. "Tranquilo, todo saldrá bien" le dijo. Yami asintió con inseguridad. Solo esperaba que de verdad todo saliera bien. Lo menos que quería era arruinar la noche.
Sintió de nuevo a Yugi tomar su muñeca, guiándolo hasta la puerta del frente. Su nerviosismo aumentó. Y si a Kaiba no le gustaba cómo lucía? O si solo venía a decir que ya no tenía tiempo para salir a cenar con él? O que tal si…
Miró a Yugi, al sentir al menor sacudirlo suavemente.
-Despiertaaaa!- exclamó el de ojos amatista. Suspiró al ver la inseguridad en los ojos de su primo. –Tranquilo Yami- le dijo. El aludido se mordió el labio. No podía sentirse tranquilo.
Miró confundido a Yugi, al verlo alejarse. El menor se dio la vuelta, suspirando nuevamente al mirar que Yami no había hecho nada.
"Abre la puerta. No estará esperándote toda la noche" le dijo. Después, desapareció de la vista del joven.
Yami miró luego la puerta. Alzó su mano, y aún sintiéndose nervioso la abrió.
Su pecho se contrajo al ver a Kaiba, quien en ese momento estaba mirando hacia la calle. Salió de la casa tímidamente, cerrando la puerta tras de sí.
Este movimiento pareció ganarse la atención del ojiazul, ya que miró hacia el frente, encontrándose en el camino con Yami.
Sus ojos azules se quedaron fijos en el joven. Lo primero que llamó su atención fueron sus ojos, los cuales estaban perfectamente delineados, haciéndolos ver aún más exóticos. Luego miró la muy ajustada ropa de Yami. Una camisa roja y unos pantalones de cuero cubrían su cuerpo. No había pensado que el joven era de esos gustos. No que fueran malos claro, de hecho… le quedaban muy bien.
Miró luego al joven alzar su mano, en un gesto de saludo. Y dios, esa simple acción lo hizo verse aún más hermoso de lo que ya se veía.
Un minuto… hermoso?
-"Es oficial, te estás volviendo loco"- se dijo el CEO. La verdad, no sabía por qué estaba ahí. A él no le gustaba salir. A lo único que iba era a las cenas de negocios, nada más.
"Te ves bien" Sus ojos se abrieron en impresión al entender el comentario del de ojos carmesí. A su parecer no era para tanto, un simple pantalón negro con una camisa azul marino de botones. No, definitivamente no era para tanto… en cambio, en lo que se refería a Yami…
"Tú también te ves bien" le dijo. Sin embargo, se quedó congelado al entender lo que había dicho. Sí, era de verdad oficial, se estaba volviendo loco…
-Vamos- habló, intentando ignorar sus pensamientos. Yami asintió, siguiéndolo luego hasta la limosina.
Sonrió ligeramente en agradecimiento al ver al ojiazul abrirle la puerta.
Entró luego en el lujoso automóvil. El CEO hizo lo mismo segundos después.
Y así la limosina empezó a moverse.
Yami se mordió el labio. Solo esperaba no aburrir a Kaiba. Pero no estaba seguro, ya que según sus ex amigos, su sola presencia aburría.
Tembló involuntariamente al sentir algo de frío.
-"Mi chaqueta!"- pensó. Genial, la había dejado. Buen comienzo.
Suspiró, debía calmarse. Todo iba a salir bien… es decir, qué podría pasar? De pronto, a su mente vinieron mil imágenes de las cosas malas que podrían pasar. Bien, ahora hasta su mente parecía estar en su contra. Sus nervios aumentaron. Miró de reojo a Kaiba, encontrándolo muy tranquilo mirando por la ventana.
-"Solo cálmate… no hay necesidad de estar nervioso. Aunque esta sea tu primera salida en… años. Genial, eso no me ayudó mucho"-
Kaiba dirigió su atención a Yami, al escuchar un suspiro del joven. Alzó una ceja. Al parecer el de ojos carmesí estaba teniendo una especie de batalla interna.
Miró de pronto un pequeño temblor en el cuerpo del más bajo. Tal vez… tenía frío?
Volvió su atención a la chaqueta negra que descansaba en sus brazos. No la estaba usando…
La tomó entonces en su mano, y en silencio se la ofreció al joven. Yami lo miró sorprendido. Pero luego sonrió y con timidez tomó la prenda.
"Gracias" señaló luego. El ojiazul simplemente asintió. Miró luego cómo el joven se la ponía, solo para sonreír ligeramente al notar que le quedaba un poco grande.
De pronto, la limosina se detuvo. Estaban frente a un lujoso restaurante.
El ojiazul salió del automóvil, notando de inmediato que de hecho sí estaba haciendo frío. Esperó entonces a que Yami saliera para cerrar la puerta del auto.
El de ojos carmesí miró el lugar. De nuevo lo invadieron los nervios al ver que era en realidad uno muy lujoso, casual pero lujoso. Caminó luego al lado del ojiazul.
Ambos entraron en solo segundos. De inmediato, un mesero se acercó a ellos. Miró cómo Kaiba le decía algo, pero no le puso mucha atención. Estaba mirando el lugar con admiración. Era enorme, y estaba lleno de personas.
Sintió luego como el ojiazul empezaba a caminar. Hizo entonces lo mismo. Sin embargo, sintió de pronto un empujón. Se hizo a un lado, mirando cómo una joven castaña tomaba su lugar, y agarraba el brazo del ojiazul.
La sensación de rechazo se hizo paso en él. Miró con tristeza cómo la joven le hablaba animadamente a Kaiba. Él no podía hacer eso…
Bajó la mirada. Solo esperaba que la joven terminara de 'saludar' al ojiazul pronto.
-Y qué haces aquí Seto?- preguntó la castaña.
-Nada de tu incumbencia Gardner. Ahora si me disculpas, voy a buscar mi mesa- habló con frialdad el CEO, intentando soltarse del agarre de la joven, sin éxito.
-Pero Seto, por qué no te quedas a cenar conmigo. Viniste solo después de todo- le dijo. El ojiazul de inmediato buscó a Yami con la mirada, solo para encontrarlo a unos metros de ahí, mirando al suelo. Su pecho se contrajo al ver el semblante de tristeza del joven.
-Te equivocas, no vine solo- afirmó. Se soltó al fin, y caminó luego hasta donde estaba Yami. Tocó el hombro del joven, quien alzó la mirada. Sonrió tiernamente, haciendo que el corazón del CEO diera un giro. Dios, como amaba esa sonrisa…
-"Amar? AMAR! No claro que no… nunca"- pensó el ojiazul, intentando negarlo.
-Vamos- le dijo. Yami asintió, pero pronto, se encontró frente a frente con los ojos azules de la misma joven castaña que estaba hablando con Kaiba.
-Así que viniste con él- habló, mirando con rencor al de ojos carmesí. –Quien eres y cómo conoces a Seto-chan?- le preguntó. Sin embargo, el joven no dijo nada. –No me escuchaste?- interrogó la castaña, alzando un poco la voz.
-Ya fue suficiente Gardner. Él es Yami y es… un amigo- contestó el CEO.
-No puede hablar por él mismo?- preguntó la castaña. Kaiba rodó los ojos. De todas las personas con las que podría haberse encontrado, por qué tenía que haber sido exactamente con ella?
-Es sordo. Ya? Ahora si nos disculpas, vamos a buscar nuestra mesa- afirmó. Tomó luego al joven de la muñeca y caminó, alejándose de la joven, quien miraba a Yami con odio.
-Nunca he podido salir con Seto… y viene alguien como él y lo logra con facilidad. Pero ni creas que voy a dejar que te quedes con mi Seto- susurró, dándose la vuelta y volviendo a su mesa.
Mientras tanto, Kaiba y Yami ya estaban por fin en su mesa, la cual estaba en la esquina, así que era algo más privada que las demás.
"Quien era ella?" preguntó Yami. La verdad… no le había gustado para nada que la joven se acercara tanto al ojiazul.
Suspiró. Al parecer de verdad le gustaba el CEO.
"La molestia más grande que pueda existir" contestó el castaño. Yami sonrió ligeramente. Ahora estaba más tranquilo.
Miró luego el menú. Pronto sus ojos se llenaron de confusión, al encontrarse solo con un montón de nombres que no conocía.
Qué debía hacer? No quería quedar mal frente al ojiazul.
Alzó la mirada, notando que Kaiba ni siquiera había abierto el menú. Al parecer él ya sabía lo que iba a ordenar.
"Tomas vino?" miró que le preguntaba. Se sonrojó levemente y negó con la cabeza. Miró luego el menú, y se dio por vencido.
"No sé qué pedir" le dijo al fin, avergonzado. Sin embargo, al castaño no pareció importarle.
"Puede escoger por ti si quieres" afirmó. Yami sonrió y asintió. No había sido tan malo como esperaba.
Se limitó luego a mirar sus alrededores, solo para notar cómo muchas de las personas los estaban viendo. Bajó la mirada. De seguro miraban las raras señas que hacía con sus manos.
Se sintió incómodo. De verdad, no quería ser una molestia para el ojiazul.
Miró luego al mesero. No le dio importancia, Kaiba iba a ordenar por él después de todo.
Y así pasó el tiempo.
Comieron luego en silencio. Las miradas de las personas se habían retirado tiempo atrás, para la gratitud de Yami.
En algunos minutos, ambos habían terminado con la cena.
"Te gustó?" preguntó el ojiazul. Yami asintió.
"Gracias" agregó. Kaiba pagó la cuenta y así ambos salieron del lugar.
La limosina estaba esperándolos afuera. Subieron a ella.
El viaje fue silencioso.
Yami miró de pronto al ojiazul. Estaba algo cansado y tenía ganas de recostarse contra el CEO. Pero, qué pensaría el castaño?
Con timidez, se acercó un poco. Miró de nuevo al ojiazul, quien al parecer no notó el pequeño movimiento. Con mucha inseguridad, recostó su cabeza contra el hombro del castaño.
Pero se separó de inmediato, al sentir un movimiento de sorpresa por parte del CEO.
"Lo siento" se disculpó. Bajó la mirada, esperando no haber arruinado la noche.
Sin embargo, la sorpresa lo inundó al sentir un brazo del ojiazul alrededor de su cintura, atrayéndolo luego.
Lo miró, encontrándose con los ojos azules del otro. Sonrió ligeramente al no encontrar ninguna muestra de rechazo. Así que se recostó contra el ojiazul con más tranquilidad.
Sin embargo, llegaron muy pronto.
El castaño fue el primero en salir. Yami suspiró, saliendo luego del vehículo.
Ambos llegaron hasta la puerta de la casa del primo de Yami.
"Gracias, fue estupendo" manifestó el de ojos carmesí. Y de nuevo mostró en sus labios esa tierna sonrisa.
Y nuevamente, una sensación extraña inundó al ojiazul. De pronto surgieron las ganas de… besar al joven.
Miró los ojos carmesí de Yami, y de inmediato se perdió en ellos.
Sin ser siquiera conciente de sus acciones, pasó sus brazos alrededor de la cintura del joven, quien colocó sus manos en el pecho del castaño.
Sus rostros se acercaron. Yami cerró sus ojos, no podía creer lo que estaba sucediendo.
Sus labios estaban ya a solo unos milímetros de tocarse.
-"Un segundo… que demonios estás haciendo!"- exclamó en su mente el ojiazul.
Se alejó de inmediato del joven.
"No me lo agradezcas, no fue nada" le dijo, aún sin creer lo que había estado a punto de hacer. Él era Seto Kaiba! El frió e insensible CEO!
Yami sonrió, separándose por completo del ojiazul.
"Nos vemos después entonces" señaló. Kaiba simplemente asintió. Notó entonces que Yami aún tenía puesta su chaqueta. Iba a pedírsela, pero se detuvo. Si Yami se la quedaba… tendría que volver por ella luego, no? Y eso significaba que tendría que volver a ver al joven…
Salió de sus pensamientos al sentir a Yami abrazarle. Y nuevamente el joven besó su mejilla.
Se separó luego.
"De verdad, muchas gracias" le dijo, antes de abrir la puerta. Y después de sonreírle una vez más, entró en la casa.
Cerró la puerta.
La felicidad se apoderó entonces de él. El ojiazul de verdad había estado a punto de besarlo!
Se dejó caer lentamente.
Jamás en toda su vida se había sentido tan feliz…
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Magi: otro capítulo n.n La verdad no pensaba escribirlo hoy, ayer fue el peor día de mi vida así que ya se imaginan, no tenía ánimos de nada, pero bue, siempre me salió el capítulo o.O Nada mejor que escribir para olvidarse de los problemas…
En fin, muchas gracias por sus reviews! Me alegró mucho leerlos nOn
Espero que les haya gustado este capítulo.
Ja ne!
