Abril: La buena noticia es que no me tarde tanto, la mala es que me tarde algo. Les agradezco a los que me han acompañado desde el inicio. Claro también a los que no.
Ya en la tarde, después de unas horas de empacar, Elegance y Nathan se sentaban agotados en el suelo.
-Vaya trabajito- Dijo el muchacho de pelo negro, limpiándose el sudor con un pañuelo que se había sacado del bolsillo.
-Deberías ver los entrenamientos de fútbol- Bromeo el joven. Con esa frase su protector se quedo pensando unos segundos.
-Sinceramente, tuve un poco de miedo al recibir aquella carta- Confeso, a lo que el chico lo miro extrañado -Recuerdas… aquella que decía que irías a las mundiales- El asintió en comprensión –Pues… no sabía que pensar. Si decirte que no, que si. Cualquiera pudo haberte visto. Pero con tanta conmoción acabaste ganándolas y… no sucedió nada- Cerro los ojos con una sonrisa de alivio –También me sorprendiste un poco al dejar el club de… atletismo. Según yo correr era tu mas grande sueño.
-Lo es… pero en el fútbol también puedo hacerlo… y tengo… gente con quien contar –Termino con tristeza. Elegance suspiro al ver aquella mirada. Después de unos segundos, dirigió la vista a su largo cabello turquesa.
-Esta muy largo- Admitió –Ven Nathan –Ordeno parándose del suelo.
-¿A a donde?- Tartamudeo extrañado.
-A la peluquería. Recuerda que volviste a ser Nathan Swift… no más pelo largo.
-¿Perdón…?- Pregunto incrédulo.
-Eso mismo que oíste- Dijo tomando su saco –Y además, aprovecharía una buena afeitada –Complemento pasando la mano por la barbilla con picudos cabellos invisibles –Nos vamos a la peluquería- Aviso a sus camaradas.
En la secundaria Raimon, ya estaban listos para partir, se habían separado en grupos de búsqueda para ir a los lugares mas frecuentados por su "Amigo" Sí, poner la palabra entre comillas era algo muy fuerte pero… ya no sabían que pensar, estaban confundidos.
Entraron a la peluquería. Elegance sonreía y se paraba firmemente, mientras que Nathan temblaba un poco.
-Hola Kazemaru ¿Vienes por otro despunte?- Pregunto el barrigón y amable peluquero. Su acompañante se ahorro las molestias de corregir el nombre, para suerte de el joven.
-No, de hecho será un cote- Respondió anticipadamente el alto hombre.
-¿Y usted seria?- Lo miro desconfiado.
-Pues… digamos que algo así como su tutor- Contesto con una sonrisa.
-Siendo así- Dijo cambiando de humor –Sea bienvenido. Quiere que le haga algo Sr…
-Elegance- Contesto con sencillez.
-Vaya nombre- Complemento, haciéndoles una señal para que se sentaran. Por desgracia para Nathan, no había otros clientes, pasarían de inmediato. Ya cómodamente sentados, el pobre menor comenzó a sudar un poco, no se cortaba el cabello desde aquel accidente. Recordó claramente las palabras de su protector el día que llegaron a Japón.
-Kazemaru, de ahora en adelante, deja tu pelo crecer. Así será mas difícil que alguien te reconozca- El pequeño de cinco años no le miro -¡Kazemaru!- Insistió con algo de rudeza.
-Pe perdón. Aun no me acostumbro a mí… nombre- Susurro la última palabra. El alto lo miro apenado y lo acerco a el tomándolo por la cabeza de modo en que pudiera abrazarle. Con este bello gesto el niño de cabellos cortos comenzó a llorar silenciosamente.
-Ya, ya- Animo Elegance -¿Por qué lloras?- Pregunto. Odiaba la parte de su trabajo donde debía ser firme con el. Hacerlo madurar antes de tiempo –No conozco ninguna razón por la que debas ¿Existe alguna razón por la que debas?- El chiquito se limpio la nariz con el brazo.
-No, no la hay- Susurro.
-Exacto, no la hay. Dime por que.
-Por que soy Kazemaru Ichirouta y siempre eh vivido feliz en Japón.
-Así es- Susurro con pesadez.
-¿Estas bien?- Pregunto el peluquero algo preocupado.
-¿Qué…? Ah si… claro- Respondió dudoso.
-Perfecto. Entonces… vamos a comenzar- Fue por sus instrumentos –Anda y hazme un favor- Pidió a Nathan- Suéltate el pelo de una vez.
-Cla claro- Susurro quitándose la liga. Realmente esperar a que vinieran por el durante NUEVE AÑOS le había afectado, olvido el motivo por el cual tenia el pelo tan largo, que incluso comenzó a tenerlo así por puro placer. Y realmente se había convertido en algo especial, no era un simple corte, sino cambiar directa y realmente quien era. Sintió como mojaron su cabello y se lo cepillaban. Por dios, lo tenia largísimo ¡A media espalda! El peluquero saco las tijeras y…
-¡Elegance!- Entro uno de sus ayudantes por la puerta, haciendo tintinear la campanita, provocando que todos le miraran y pararan de hacer sus ocupaciones. Nathan suspiro con alivio.
-¿Sí?- Pregunto.
-Tenemos un problema con los boletos de avión. Los están cancelando.
-¿Cancelando?- Dijo parándose -Eso es inaceptable –Vamos a resolver esto ahora mismo. Pedí una semana y así se hará. Ven- Ordeno Elegance –No tenemos tiempo que perder- El chico se quito rápidamente la bata que le pusieron y siguió al mayor con miedo de que cambiara de opinión.
Antes de subir al carro Elegance reacciono –No necesito llevarte. Hm…- Pensó unos segundos- Supongo que puedes ir a caminar mientras regreso. Anda yo vengo luego- Dijo introduciéndose al auto.
-Fffff- Suspiro –Soy un gallina- Se dijo decepcionado –No puedo creer que le tenga miedo a que me corten el pelo- Dijo decaído. Tomo un pedazo de su larga cabellera turquesa, estaba mojada y suelta.
-Mamá, tu pelo es muy largo- Elogió el pequeño Nathan –Es tan bello y reluciente.
-Si tú quieres, puedes tenerlo igual- Respondió con dulzura.
-¡¿De verdad?
-Claro Nathan.
Suspiro.
-Estúpidos recuerdos- Se regaño y lamento a la vez. Se ato nuevamente el cabello y decidió disfrutar de la tarde, dando un tranquilo paseo por el parque.
-¿Donde creen que pueda estar?- Pregunto Midorikawa a: Hiroto, Fudo (Que venia contra su voluntad) y Haruna.
-En Inglaterra- Bromeo Fudo.
-¡No digas eso, no es divertido!- Exclamo al borde de las lagrimas la única chica. El otro la miro con tristeza –El, el, el, a de estar ce cerca.
-Descuida Haruna- La consoló Hiroto con su dulce voz –Lo encontraremos antes de que se vaya. Repentinamente el arrogante abrió los ojos cual platos.
-Eh chicos…
-Si vas a hacer otro de tus comentarios, mas te vale que…
-No es eso- Silencio a Midorikawa enojado –Encontré a Kazemaru- Y efectivamente era el. Caminaba con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos, sin prestarle atención a su alrededor.
-Vamos- Ordeno Midorikawa. Trotaron hacia el -¡Ey, Kazemaru!- Grito para llamarle la atención.
-Chicos…- Susurro. Pero después recordó quien era y adquirió una posición firme –No me llamen así, que ese no es mi nombre.
-¡Por favor, tienes que quedarte! No te puedes ir así como así- Esa realmente no era la mejor manera de empezar la discusión. Solo que Midorikawa tenía una boca muy rápida.
-El tiene razón, podemos discutir esto todos juntos. Habrá alguna manera- Se metió Haruna dando un paso al frente.
-Es que no entienden. No es tan fácil como ustedes creen- Dijo con cierto dolor en la voz.
-No, no. Es muy sencillo en realidad, lo que tienes que hacer es escapar. En la noche nosotros te recogemos y te escondemos en la escuela asta que se vallan los hombres de negro- Dijo con una enorme sonrisa. Medio cierto y medio mentira –Después todo…
-¡Basta Midorikawa!- Gruño enojado –Baja de las nubes, que esto no es un juego. Es algo cerio y no tengo por que estar escuchando estúpidas conclusiones de un chico inmaduro, que habla sin sentido. ¡No es sencillo! No lo podemos resolver juntos, por que no hay nada que resolver- En un segundo se dio cuenta de su error. Miro a sus amigos. Todos, incluso Fudo, estaban sorprendidos –Chicos yo… yo…- Sintió como si sus ojos quisieran soltar agua.
-Quédate… por favor…- Suplico Midorikawa. Pero Nathan no pudo más, salio corriendo.
-¡Kazemaru espera!- Grito Haruna. Y en un intento por seguirlo Hiroto la abrazo por la espalda.
-Deja que este solo- Susurro en el oído de la desalmada chica –Necesita pensar.
-Kazemaru…- Susurro al aire Haruna.
Nathan corrió y corrió hasta que llego a su casa, y como el corredor más rápido de Japón, no tardo mucho en hacerlo. Entro a su hogar y azoto la puerta tras el.
-Señorito Nathan, ¿Esta usted- Pero el joven subió cual rayo las escalera y cero la puerta con un portazo –Bien…?- Termino Paul confundido. Suspiro y tomo rumbo a seguir empacando. Seguramente hoy no había sido un gran día para el.
-Haruna ¿Estas bien?- Pregunto Kido, a su decaída hermana. Que venia junto a los recién llegados.
-¿Le estas preguntando que si esta bien?-Soltó Fudo con incredulidad y enojo –¡Por supuesto que no lo esta idiota!- Le grito furioso –Su mejor amigo prácticamente le acaba de decir que no la quiere volver a ver. ¿Cómo crees que esta?
-Calla Fudo- Lo aparto el pelirrojo. Se fue de brazos cruzados a refunfuñar consigo mismo.
-Hiroto ¿Es eso lo que paso?- Pregunto Endo preocupado.
-Bueno… no exactamente- Dijo algo cansado –Ven te explicare…
Ese hombre mejor categorisado como acecino se instalo con una sonrisa en su cuarto de hotel. Tomo una de sus maletas y la coloco sobre la cama. Suspiro con placer al abrirla.
-Como amo a los contrabandistas- Se dijo tomando una daga que estaba cuidadosamente colocada en el maletín –Hay tanto que hacer eh investigar. Me alegra que ese chico sea un futbolista reconocido jeje. No me imagino que hubiera echo si no lo hubiera visto en la tele. Y con ese simple error- Miro directamente el cuchillo frente a el –Me dio Su escuela y ciudad- Rió malévolamente. Giro la cabeza a la ventana, donde había escuchado el canturreo de un ave. Efectivamente, una yacía en la allí. El hombre de ojos verdes se acerco con cautela.
¡ZAZ!
Y como un gato, lo aprisiono de un zarpazo. El pequeño animal se movía frenéticamente ante el vago intento de liberarse. El hombre la acaricio la cabeza con cariño.
-Hay pequeño amigo- Le dijo con una voz que transmitía falsa dulzura –Sabías que me interrumpiste- Le dijo sonriendo –Estaba planeando algo sumamente importante- Suspiro –Que lastima que tengas que sufrir las consecuencias de tus acciones- El ave sintiendo el peligro cerca, se retorcía para poder zafarse. Borro su placentera sonrisa y en un rápido movimiento… torció el cuello del animal.
Abril: ¿Salvaje? Lo se, maldito loco. Si es que preguntan NO tengo una mente retorcida, solo… imaginativa en extremos, no tan extremos.
Si no han leído ceguera ¡Léanlo! Si no han leído clases de ciclismo ¡También léanlo! Si no han leído mis nuevos caps ¡LÉANLOS!
Disculpen la exasperación, y recuerden votar en mi Poll.
Eso es todo amigos!
