Bueeeno, antes de que salgáis todos a matarme con cuchillos, pistolas y berenjenas (?) quiero disculparme por la eterna tardanza que he tenido esta vez, que ha sido peor que todas las anteriores.

Antes de nada, también quiero dedicar este capítulo a ayumiku 24, quien me mandó un mensaje hace unos días, que fue lo que realmente me ha hecho pasarme anoche la noche entera reescribiendo el capítulo para poder subíroslo cuanto antes. Ya sé que muchos diréis: "Déjate de cuentos, que has tenido meses para escribirlo", y tenéis razón, pero… ¿sabéis cuántas copias posibles de este capítulo 8 tengo guardadas en el pc? ¡7! ¡Y todas distintas! Y al final me ha gustado más ésta, así que nada, después de aburriros con esta parrafada, quiero agradeceros vuestro apoyo y paciencia :)

Y nada más… ¡espero que os guste!

Los personajes de OP no me pertenecen, pero sí parte de la trama y sus OCs.


- Diálogos.

"Pensamientos"

Memorias/Flash backs/Sueños

Canciones

"Libros/Escrito"


Capítulo 8: Quedan 48 horas

23 de Diciembre.

La luz del alba comenzaba a entrar por la ventana del dormitorio de Lea, hiriendo levemente sus ojos, que estaban sensibles a la luz, pues no habían descansado en toda la noche. Agotada, la joven se volteó de nuevo sobre sí misma, tapándose completamente con las sábanas y abrazándose las rodillas contra el pecho, como si fuese una niña pequeña. Suspiró.

"¿Te quieres dormir ya, pesada? Por muchas vueltas que le des, no van a pasar más despacio los segundos. Kidd se irá mañana y tú retomarás tu vida con total normalidad" pensó.

Cerró los ojos con fuerza, intentado coger el sueño por enésima vez, pero al obtener el mismo resultado que las anteriores veces, optó por levantarse y prepararse un café extra fuerte, para aguantar el día del tirón. Bajó las escaleras en camisón, bostezando ampliamente y con el pelo de cualquier forma, contando con que Kidd, quien dormía en el sofá, aún estaría frito. Se acercó a la cafetera y esperó pacientemente hasta que su deseado café estuviese caliente y listo para servir. Cuando lo tuvo, se sentó en la mesa de la cocina y comenzó a removerlo lentamente con una pequeña cuchara, haciendo dibujos en la espuma de la superficie.

- ¿A qué juegas? – Preguntó una voz grave y medio dormida, destrozando la paz del momento.

Ella alzó los ojos hacia el pelirrojo, que iba desnudo de cintura para arriba, y luego los bajó hacia sus dibujitos en la espuma del café. Se sonrojó.

- Nada, a nada – dijo, bebiendo rápidamente para ocultarlos.

Dejó la taza sobre la mesa y fue a pasar junto a Kidd para volver a su habitación cuando él la detuvo con un brazo y le subió sobre una encimera con aspecto de infinita paciencia.

- Sí que eres una niña tonta – sonrió, burlón.

Lea fue a replicar, pero él acercó su rostro al de ella y con la lengua le retiró suavemente el bigote que le había dejado la espuma del café y que ella no había visto. La joven se estremeció de pies a cabeza pero le dejó hacer, a pesar de la vergüenza que sentía ante aquel gesto repentino. Se mordió el labio cuando él volvió a alejarse de ella y entonces le detuvo con una mano.

- He pensado… – comenzó.

Frunció el ceño. Había estado dándole vueltas toda la noche… ¿realmente iba a pedírselo? Kidd sonrió y volvió a acercarse a ella, pero esta vez con aire seductor.

- ¿Vas a aceptar mi propuesta de hacerte una mujer?

De pronto, la puerta del dormitorio de su padre se abrió de golpe, haciendo que a la joven se le pusiesen los pelos de punta. Si su padre había escuchado aquella última frase, estaban muertos. Los dos. Daba igual lo que hiciesen o cómo lo hiciesen, les iba a faltar mundo para huir de su padre. Escuchó que empezaba a bajar las escaleras y miró a Kidd y la postura en la que ambos se encontraban, y con una exclamación histérica, lo empujó lejos de ella mientras se ponía en pie y fingía normalidad frente a su padre.

- ¡Buenos días, papá! – La joven sonrió exageradamente y el pelirrojo no pudo evitar una sonora carcajada.

El agente Yonde les miró sin entender.

- Buenos días, chicos. Lea, ¿qué haces despierta tan temprano? Estás en vacaciones, descansa un poco, hija.

Ella asintió con una sonrisa fingida que no pasó por alto para Kidd.

- No he dormido en toda la noche, por eso bajé a por un café, pero le desperté sin querer – dijo, señalando al joven que permanecía apoyado contra la pared con los brazos cruzados.

Su padre asintió.

- Bueno, yo me vuelvo al trabajo.

Aquello la sorprendió.

- ¿Tan pronto? Pero si ayer regresaste tardísimo, ¿por qué tanta prisa?

El hombre suspiró al llegar junto a la puerta y miró a su hija con bastante seriedad.

- Lea, ¿recuerdas que antes de Halloween te comenté que trabajábamos en un caso de robos a bancos?

- Sí, los de la calle principal, ¿no? Dijiste que habíais encontrado un coche con uno de los atracadores.

- Así es. Al parecer, era el eslabón débil del grupo y sus compañeros decidieron librarse de él. Pues resulta que últimamente esos tipos se han vuelto más violentos. Hacen rehenes, matan gente… hay que tener cuidado. Por eso estamos trabajando más en el caso y es por eso que tengo que ir a la comisaría más tiempo del normal.

La mirada plateada de la joven reflejaba preocupación al escuchar aquellas palabras, pero confiaba en su padre y en que sabría cuidarse.

- Ten cuidado – dijo, dándole un beso en la mejilla.

Él le revolvió el pelo y salió a toda prisa hacia su coche, preparado para otro día de duro trabajo.

- Vaya… – murmuró Lea una vez que el coche de su padre desapareció calle abajo.

- Se les ha ido de las manos.

- Suele pasar. Gracias al trabajo de mi padre sé que lo que muchas veces empieza como un juego, acaba volviéndose una obsesión. Seguramente eso es lo que les ha terminado pasando a esos chicos.

Permanecieron un rato en silencio, sin decir nada, cada uno pensando en los problemas de su propio mundo. Tal vez, después de todo, las cosas no fuesen muy diferentes en un mundo y otro.


Encontraba muy relajante el hecho de poder tomarse un baño tranquilamente, disfrutando del agua caliente y de la espuma que el jabón había creado a su alrededor. Se sumergió completamente unos segundos y suspiró bajo el agua, dejando que una columna de burbujas subiese hasta la superficie de la bañera para desaparecer allí, explotando dulcemente. ¿Sería así? Se preguntaba. ¿Serías así como se iría Kidd? ¿Entraría en el círculo mágico ese, ellas leerían dos frases de cuestionable veracidad y desaparecería sin más? No quería pensarlo, no quería, pero era inevitable.

Salió del agua y se enjuagó rápidamente, envolviéndose con la toalla para no coger frío mientras se secaba el pelo frente al espejo. Ese idiota… iba a pedirle eso, pero él la había malinterpretado y casi genera una situación violenta con su padre. Sonrió. "Típico en él" pensó. Volvió a su habitación y dejó que la toalla cayese al suelo, descubriéndola entera. Se acercó al armario y sacó unos vaqueros blancos, que combinaría con el jersey rosa fucsia que tenía sobre la mesa. Satisfecha con su elección, se dirigió a la cómoda que tenía junto a la puerta cuando un grito escapó de sus labios y tuvo que volver corriendo a coger la toalla.

- ¡¿Es que no sabes llamar?!

Porque ahí estaba él, su tormento y alegría, cruzado de brazos contra la puerta, observándola con evidente interés.

- Estaba abierto – se encogió de hombros.

- ¡Eres un…! ¡Pervertido!

Le lanzó una de sus zapatillas de andar por casa, furiosa y avergonzada, pues él acababa de verla como ningún otro hombre lo había hecho antes, ni si quiera Trent, pero Kidd la cogió con una mano y la dejó caer sin esfuerzo alguno.

- Es posible – sonrió él, acercándose a ella de manera siniestra, sabiendo que la intimidaría lo suficiente como para sonrojarla.

- ¡N-no te me acerques! ¡Mente sucia! – Le amenazó, sosteniendo en alto su otra zapatilla, amenazándole. Kidd sonrió siniestramente y alzó las manos en señal de rendición, deteniéndose a medio camino – Por cierto… – susurró ella, mientras se calzaba de vuelta en su habitación, tras haber ido a vestirse al baño – antes quise… bueno… hay algo que…

El pelirrojo perdió la paciencia.

- Qué.

Ella se perdió en algún punto de la pared que tenía en frente.

- Quería pedirte algo, antes de que te fueses – le miró, sonrojada, y Kidd sonrió para sus adentros.

- ¿Qué es?

Ella se puso en pie y se acercó a donde él estaba.

- Verás… Quiero…


- ¡¿Qué?! ¡¿Kuma?!

Mientras tanto, en el mundo de Kidd, en Sabaody, apenas habían pasado cinco* días desde que el pelirrojo había desaparecido y un exasperado Killer trataba de reunir toda la información posible acerca del paradero de su capitán.

- Me estás diciendo que el auténtico Kuma… ¿envió volando a Kidd?

- Eso es, señor, por lo que hemos oído no le ha enviado a ninguna prisión, pues de haberlo hecho la noticia se habría hecho pública. Imagínese, el novato con la recompensa más alta, capturado cuando toda la Marina preparaba la ejecución pública de Portgas D. Ace. Habría sido una risa – rió.

Killer le golpeó secamente con el puño, callando su burla de golpe.

- No necesitamos más idiotas, gracias. A ver – dijo en dirección a Heat y algunos tripulantes más que andaban por la cubierta del barco – ¿alguien tiene alguna idea de cómo hacerle volver de donde sea que esté?

Hubo un largo silencio y múltiples cruces de miradas en señal de negación. Killer suspiró. No dudaba en que Kidd pudiese arreglárselas solo, pero no sólo era su capitán, también era su mejor amigo, y estaba preocupado.

- Tal vez – intervino Heat – podamos averiguarlo.

El rubio le miró a través de su casco con un leve brillo de esperanza en la mirada.

- ¿Cómo? Kuma ya no está y tampoco creo que fuese a decirnos por las buenas a dónde le ha enviado.

- No, no tiene nada que ver. Durante la primera vuelta que dimos por la isla estuve comprando medicamentos y en una de las tiendas pedí un tipo de planta que me dijeron que sólo la "bruja" del archipiélago usaba.

La esperanza de Killer se desvaneció.

- ¿Bruja? Estoy abierto a opciones, pero digamos que eso no me convence. ¿Qué esperas que hagamos? ¿Que vayamos, le contemos el problema y que con un "Abracadabra" haga aparecer a Kidd de vuelta? Esas cosas no pasan – gruñó.

Heat se encogió de hombros.

- ¿Tienes una idea mejor?


- ¿Mi brazalete? ¿Eso era lo que querías?

Kidd observaba, intentando ocultar su frustración, a la joven, que parecía encantada con su nueva adquisición. Lea jugaba con su nuevo brazalete y lo acariciaba sobre su muñeca como si fuese un preciado tesoro.

- ¡Sí! Así tú tendrás uno y yo otro, y así sé que te acordarás de mí cuando te vayas.

La furia del pelirrojo crecía por momentos.

- ¿Y ya está? ¿Te conformas con eso?

Ella le miró, sin entender en un principio de dónde venía su malestar.

- ¿Y qué debería hacer? Quiero que esto no sea un simple recuerdo, es algo increíble que me ha pasado a mí, y quiero tener constancia de ello. Quiero ver algún día este brazalete y recordar que no fue un sueño y que realmente conocí a alguien como tú.

- Con alguien como yo… ¿quieres decir un dibujo animado?

Lea no era la única que había aprendido en aquel último mes acerca del pelirrojo. Él también había comprendido el punto de vista de la chica y su forma de pensar en aquel mundo.

La vio retroceder dos pasos, pero la rabia le encendía tanto que no supo si lo hizo porque la había herido o porque había dado en el clavo con su declaración.

- Cómo puedes… decir eso – siseó, furiosa y dolida.

- Yo no he dicho nada, tú lo has dejado bien claro.

- ¡¿Y qué querías que te pidiese?! – Explotó ella, encarándolo – ¿Que me llevases contigo? ¿Ser tu mujer? ¡No puedo! – Exclamó, soltándolo todo de golpe, quedándose sin aire – ¡No puedo permitirme ser tan egoísta como tú!

- ¡¿Y qué tiene de egoísta hacer lo que quieres?!

- ¿Pero tú te oyes? ¡Claro que es egoísta!

Kidd golpeó con fuerza la pared de la habitación, frustrado.

- ¿Y qué te retiene aquí? ¡Aquí no tienes nada! ¡Ni libertad, ni sueños, ni vida! – Vio como el rostro de la joven se comenzaba a contraerse debido al dolor que le causaron sus palabras, pero ya había pasado su límite – ¡Antes de llegar yo ni si quiera sabías lo que era entretenerse! ¡Tu novio te engañó, apenas salías, te pasabas el día sola en casa! ¡¿De verdad esa es la vida que quieres?!

*SMACK*


Se sentía estúpido. Muy estúpido. Tremenda e inevitablemente ridículo.

Caminaba junto con Heat y Kabuto, seguido de Rando y un par de miembros más de la tripulación, los cuales tenían aspecto de estar sintiéndose exactamente igual que él.

"¿De verdad vamos a consultar con una bruja?" No podía creérselo. Había visto y oído de todo a lo largo de su travesía por el Grand Line, pero nunca se había tenido que presentar ante ninguna bruja para pedirle que invocase a nadie, si es que eso fuese posible. Debía admitir que era bastante escéptico respecto a lo que estaban haciendo, pero cualquier intento por traer de vuelta a Kidd antes de la guerra que cambiaría el mundo era bienvenido.

Caminaron durante unos breves quince minutos hasta que salieron de la ciudad y se encontraron en una zona más oscura del archipiélago, en la frontera de la zona sin ley, justo donde unas enormes raíces de mangrooves daban cobijo a una extraña, pequeña y siniestra choza de cuya chimenea salía un turbador humo rojo.

Killer suspiró.

- Es ahí, andando – ordenó.

Conforme se aproximaban a la puerta, el rubio trataba de convencerse a sí mismo de que aquello podía funcionar. El fin y al cabo, ¿qué más podían perder?

El crujir de la madera vieja bajo sus pies le sacó de sus pensamientos en cuanto entraron a la cabaña.

- ¿Traéis algo del joven al que queréis que traiga de vuelta? – Exigió una voz, áspera y no demasiado agradable.


El sonido de la bofetada aún resonaba entre aquellas cuatro paredes, y eso que Kidd ya se había marchado. Miró por la ventana y bajó la vista de nuevo hacia el suelo, abrazando más fuerte aún sus rodillas contra su pecho, mientras permanecía sentada contra la pared de su habitación. Era tarde, más de media noche. Quedaban menos de 24 horas para que Kidd se marchase a su mundo, su padre aún no había vuelto, la mano le dolía horrores y, para colmo, estaba destrozada.

Todo era cierto. Todo lo que él había dicho, todas aquellas palabras que ella había sentido como veneno eran las más auténticas que nadie le hubiese podido decir, pero… ¿qué podía hacer ella? Aquel no era el Grand Line ni nada de eso, era la Tierra, el mundo real. Y en él uno no podía simplemente rebelarse y dejarlo todo por un sueño. ¿Qué haría su padre cuando hubiese desaparecido? No podía dejarle. Y más aún… ¿qué pintaba ella en un barco? Sabía defenderse y empuñar una pistola, pero con lo que había visto de One Piece sabía que eso no sería suficiente y que acabaría siendo una carga.

Y Kidd se acabaría librando de ella.

Gruesas lágrimas inundaban sus mejillas en silencio y salpicaban sobre sus piernas mientras trataba de no deprimirse más con todo aquello. Aquella era la vida que le había tocado vivir, y tal vez no fuese la mejor, pero tampoco era mala.

Aunque sabía que sus lágrimas no se debían a eso, sino a la soledad que amenazaba con apoderarse de ella en cuanto Eustass Kidd desapareciera.


¿Acaso él era el único que no veía lógica su decisión? ¿Por qué iba nadie querer quedarse encerrado en aquella vida cuando se le estaba dando la opción de vivir la más pura libertad? Y más aún, si ella le quería realmente, como le había dicho días antes, ¿por qué no iba con él? ¿Por qué no entendía que él quería llevársela con él?

Apretó los puños mientras observaba el lago detenidamente, apoyado contra el tronco de uno de los árboles del parque.

Un brazalete… él le daba un brazalete y ella le regalaba su cinto verde, para que lo llevase en lugar de las gafas cuando quisiese descansar de ellas. Absurdo, objetos absurdos y vacíos, insignificantes en comparación con lo que él quería. Se llevó una mano a su aún enrojecida mejilla y maldijo en voz baja. Aquel golpe había dolido. Aún recordaba la rabia y el dolor en su mirada mientras le gritaba que saliese de su casa. Sonrió para sus adentros con cierta resignación. La había hecho más daño del que pensaba, pero aquella estúpida se acabaría yendo con él sí o sí.

Ahora que él la quería a su lado, y que se había decidido a convertirla en un miembro más de su tripulación, no iba a permitir que su estúpido sentido de la humildad la hiciese lanzar su sueño por la borda.

Eso para él, un joven pirata que siempre había hecho lo que mejor le había parecido era, simplemente, impensable.


Continuará…

* Antes he puesto este asterisco cuando he dicho que en el mundo de One Piece sólo habían pasado 5 días desde que Kidd voló, y lo voy a explicar: tenía que hacer que de algún modo los tiempos cuadrasen para que Kidd no se perdiese la guerra ni nada de lo importante de la serie, por lo que calculé (malamente) los días que pasaron desde el día de la subasta hasta que empezó la guerra, y fueron más de 5, prácticamente una semana, por lo que de ahí empecé a hacer mis ideas… y así concluí en que lo mejor era hacer que cada día en la Tierra, fuese sólo una hora en el mundo de Kidd. De esta forma, del 31 de octubre al 24 de Diciembre hay 54 días, que habrían sido 54 horas en el mundo de Kidd, que serían 2 días y un poquito. Esos dos días, más los 3 que estuvo volando por la técnica de Kuma, hacen los 5 días.

Bueeno, pues una vez aquí, os contesto los reviews del último capítulo. Una vez más, ¡muchas gracias!

HainesHouse: jajaj casi todo el mundo me ha dicho eso, que terminen juntos donde Kidd xD ese ha sido otro motivo por lo que he tardado, que no sabía cómo hacer que cualquiera de los finales que eligiese tuviese una mínima lógica xD Pero bueno ya lo tengo claro así que a ver si avanzamos más rápido x) ¡Gracias! P.D: no sabes lo que disfruté escribiendo el momento de la paliza a Trent (muajaja).

Mizuki18: geniaaal, me alegro de que te gustase :D el final (que ya lo he decidido y planeado) lo voy a reservar como una pequeña sorpresa :3 ¡Gracias!

xDarkiex: me alegro mucho de que hayas disfrutado leyendo mi fic, esa es la idea principal por la que escribo (aunque la mayoría de mis fics den pura pena jajajja), así que me hace ilusión que me lo digas ^^ El final ya lo tengo decidido, así que a ver qué pasa en los próximos capítulos… *Chan, chan, chan, chaaaan* xD ¡Gracias! ^^

Cana Lawliet-san: al final he tardado una vida en actualizar… no me odies T.T espero que al menos haya valido la pena y te haya gustado el capítulo :) ¡Gracias! :D

Luffy,Rekee66: jajajaja tus comentarios son perfeeeectos, y a mí me encantan ^^ y que te gusten mis diálogos pues ya ves, me gusta aún más xD ¡Muchas gracias! P.D: ¿cómo quieres que te siga en Twitter si no me lo das, preciosidad? xD

Billy Cox: jajajajja me dice lo del abandono en mayúsculas x_D Mowwwie sé que te dije que actualizaría hace meses pero no he podido antes T.T Espero que al menos te guste el capítulo, aunque me odies a más no poder :_D ¡Gracias!

Uzumaki-neechan: wiiiiii ¡sigues viva! (Bueno, no sé cómo digo eso después de todo lo que he tardado yo T.T) Me alegra que los leyeras y te gustaran, fuiste de la primera en comentarme la mayoría de fics y tu opinión me importa muchísimo :D ¡Gracias!

Benii: ay madre… con lo que he tardado no sé cómo no has cumplido tu amenaza de matarme x_D Bueno, aquí te dejo el nuevo cap, para que lo disfrutes ^^ ya queda menos para saber cómo será el final… tralará(8) ^^ ¡Gracias! P.D: la paliza dásela a mi inspiración, que se va por siglos y no hay forma de que vuelva T.T

Angelagdp: ¡genial! Yo también creo que se lo merecen, pero ya veremos si pueden al final ^^ ¡Gracias!

¡Bien! Pues nada chicos, aquí lo dejo hasta el próximo capítulo :D ¡Muchas gracias a todos! ^^