Mine
Capítulo 2: Incorporar
Había llegado el día en que pondría en marcha su plan para conocer mejor al kuruta, ya se había encargado de inscribirse entre los candidatos para ocupar el lugar de guardaespaldas de la señorita Emma. Por fin había alistado su "disfraz", y estaba tomando un desayuno ligero antes de partir al lugar de encuentro. Aun recordaba los hechos ocurridos durante la fiesta nunca se imaginó encontrar que él estaría protegiendo a Emma, por alguna razón sonrió. Aun recordaba cómo había conocido a esa chiquilla loca.
En ese entonces tenía 20 años, y después de una misión con el Ryodan fue a una ciudad a abastecerse de libros nuevos; él había estado caminando y entonces vio a la chica, tenía el cabello largo hasta la cintura, llevaba una minifalda y una blusa sin mangas y probablemente tendría la misma edad que él, ella se dirigía hacia su dirección, y entonces sucedió, la chica tropezó apropósito con él, ella fingía que había sido un accidente mientras pensaba que él no se había percatado de que robaba su billetera, pero siendo el gran ladrón que era Kuroro sostuvo su muñeca tomándola con las manos en la masa.
-No deberías robarles a las personas, o por lo menos deberías aprender a hacerlo bien- le dijo Kuroro mientras le ayudaba a levantarse. La chica solo gruño de frustración, no podía creer que se hubiese percatado de aquello, últimamente ese truco le había funcionado bastante bien.
- Eres bueno lo admito, por eso te dejare que me invitas una comida- dijo la chica mientras caminaba hacia un restaurante familiar próximo.
-¿Por qué debería hacerlo?- pregunto Kuroro con su típico aire de sabelotodo.
Entonces la chica se giró a verlo con una sonrisa traviesa, se acercó a él y le susurró al oído – Sabes esta ciudad es famosa por que la mayoría de las personas que viven aquí son cazadores, aunque eso de seguro lo sabias; pero creo que sería interesante ver como todos estos cazadores reaccionan al saber que el líder del Genei Ryodan está entre ellos- le dijo mientras se alejaba de él y continuaba su camino.
A Kuroro no le importaba en lo más mínimo que aquello sucediera, después de todo era muy fuerte, pero prefería evitarse aquellos problemas, además invitarle aquella chica una comida no le mataría y tal vez podría obtener algo de ella.
Dentro del restaurante la chica comía como si no lo hubiese hecho en siglos. Incluso los otros clientes del lugar se quedaban observando a la chica, comía demasiado para tener ese aspecto.
-¿Cómo lo supiste?- finalmente Kuroro rompió con el silencio
-mmm…. Bueno…- la chica hablaba mientras seguía comiendo- hace algún tiempo…. Un amigo me propuso capturar al líder del Genei… investigo un poco y obtuvo una fotografía tuya… pero yo le dije… no quiero morir tan joven… así que no me involucre… Camarera tráigame otra orden e papas a la francesa… y bueno cuando te vi caminar por la calle… quería ver si eras como todo el mundo decía… fuerte…hábil… un prodigio entre los ladrones-
-un prodigio- a Kuroro le había dado gracia aquello, no esperaba que tan rápido había aumentado su "fama"
-De cualquier forma ¿quieres ser mi amigo?- la chica le dijo de una manera muy inocente que Kuroro no pudo suprimir una carcajada tan fuerte que todos en el establecimiento se le quedaron mirando – ¿De qué te ríes? Hablo enserio- decía la chica mientras comía sus papas a la francesa.
-Lo siento pero para alguien que es una ladrona novata, aun eres demasiado inocente- le dijo mientras aun trataba de contener su risa- además probablemente haya matado a tu amigo que mencionaste hace un momento, ¿no estas enfadada?-
- Por supuesto que no, tanto el como yo conocíamos el riesgo, bueno por lo menos está en un mejor lugar- dijo como si no fuera la gran cosa.
-¿Por qué quieres que sea tu amigo?- Ya por fin había vuelto a la normalidad después de su ataque de risa.
-Porque quiero, mmm esta deliciosa la malteada de chocolate. ¿No quieres probar?-
-Estas mintiendo-
-No estoy mintiendo, claro que la malteada esta deliciosa-
- Me refería a la razón por la que quieres ser mi amiga, dime ¿Cuál es tu verdadera razón?-
-Entre los rumores que escuche de la araña, escuche que de vez en cuando realizan obras de caridad; llevo años tratando de juntar dinero para la universidad y convertirme en una doctora para ayudar a las personas que no tienen recursos, pero a decir verdad no he alcanzado a cubrir ni siquiera la inscripción- le dio otro sorbo a su malteada de chocolate- por eso, por favor ayúdame a cumplir mi sueño, para alguien como tu serie cuestión de segundos conseguir tal cantidad de dinero para ello. Por favor hare lo que sea, incluso si es necesario me uniré a tu grupo- en esta ocasión pequeñas lagrimas amenazaban con caerse de sus ojos color miel.
Kuroro era una persona oportunista, sabía que no obtendría ningún beneficio de aquella chiquilla.
-Lo siento pero no puedo darte lo que me pides, si te involucras conmigo puedes estar segura de que aunque estudies la carrera no podrás ayudar a las personas incluso podrías meterte en más problemas por mi mala reputación- Kuroro le decía estas palabras con toda calma y tranquilidad y sorprendentemente con una voz cálida.
-¡Tu reputación no tiene nada que ver conmigo!, tú eres tú y yo soy yo- nuevamente todos los clientes se voltearon ver a la pareja que discutían, creían que era un conflicto de enamorados, así que después de unos segundos los dejaron en paz- incluso si no me das el dinero, quiero ser tu amiga, porque pienso que eres una persona solitaria y estar solo es lo más doloroso que hay en esta vida- un silencio se posó sobre ellos, ninguno hablaba.-Entonces ¿podemos ser amigos?- la chica volvió a decir con sus ojos posados sobre los de Kuroro esperaba que le dijera que sí.
Suspirando en señal de derrota finalmente le contesto -Está bien- ciertamente ella era un verdadero dolor de cabeza- pero no puedes llamarme Kuroro enfrente de las personas-
-¡Entonces te llamare Roy!- Exclamo la niña a la vez que apuntaba un dedo a su rostro
-¿Roy? ¿Porque Roy?- a él no le desagradaba el nombre pero tenía curiosidad por saber por qué eligió aquel nombre para él.
-Porque fue lo primero que se me ocurrió- la chica parecía demasiado inocente e infantil para la edad que tenía.
Kuroro pago la comida y salieron del lugar volteo un momento para ver el nombre del restaurante en el que habían estado "Roy´s Place". Tenía que ser, la chica de verdad era demasiado simple, no se sorprendió por que pudo atraparla con las manos en la masa tan fácilmente.
-Por cierto, no me has dicho tu nombre-
-Es cierto, que torpe soy- se disculpaba por aquello y le extendió su mano- mi nombre es Emma, es un placer conocerte Roy- ella no pudo evitar recalcar la última palabra con mucho énfasis.
Tiempo después fue cuando consiguió una licencia del cazador para ella, y con su gran talento e inteligencia había logrado convertirse en una gran doctora y obtuvo su cadena de hospitales; sin duda un prodigio en la medicina.
De vuelta al presente, en esos momentos la chica había sido un dolor de cabeza, pero un dolor de cabeza divertido. Kuroro aun después de tanto tiempo no podía dejar de reírse ante la ironía de tener "amigos" gracias a ese pequeño encuentro. Aunque tampoco era algo para sorprenderse, después de todo seguía siendo un ser humano. Aunque aún no se acostumbraba a aquella palabra, a pesar de haber pasado tantos años, esa palabra aun la sentía muy ajena a él. Termino su desayuno, y finalmente se dirigió al lugar de la entrevista.
Estaban listos los preparativos para calificar a los candidatos a guardaespaldas, el examen para decidir quién sería el nuevo guardaespaldas, seria dentro de la misma mansión de manadme Emma, pero Kurapika se encargaría de evaluarlos, y finalmente 7 personas se presentaron a la prueba.
Kurapika hizo pasar a las siete personas a un cuarto, en este cuarto no había más que dos mesas que estaban separadas entre sí por aproximadamente un metro y sobre estas en las orillas de cada mesa estaban dos copas llenas de agua; también separadas una de la otra por la misma distancia en que las mesas estaban colocadas, que a su vez sostenían un palo de madera un poco más largo que un metro y un bate que estaba en la esquina del cuarto.
-Lo que tienen que hacer es romper este palo por la mitad, sin romper las copas, utilizando solamente su fuerza, pueden hacerlo con las manos desnudas o utilizando el bate que se encuentra por allá- Dijo el rubio apuntando la esquina donde se encontraba dicho objeto
Entre los aspirantes se escuchaban comentarios como "qué cosa más fácil", "Que absurdo", "Yo ya tengo ganado este empleo, soy el más fuerte de mi ciudad"
-Una cosa más, en caso de romper una o ambas copas, deberán abandonar el salón, inmediatamente, no hay segundas oportunidades. El primero que logre esta tarea será el que obtenga el trabajo.-
Así uno a un fueron pasando intentando romper aquel palo, pero así como iban pasando iban dejando el salón, era inútil, no importaba que tanta fuerza utilizaran, las copas terminaban por romperse. Iban saliendo de la habitación mientras decían maldiciones, y algunos hasta groserías.
Finalmente solo quedo el último candidato, era un joven un poco más alto que Kurapika, tenía cabello rojo sostenido por una banda en su frente y un ojo color esmeralda, así es un ojo. El ojo derecho estaba cubierto por un parche. Estaba utilizando un pantalón blanco con botas negras, una playera negra y una chamarra de cuero negra que llegaba a la cintura y unos guantes negros.
El chico paso a la esquina y tomo el bate, después se acerco al palo y con una velocidad increíble rompió el palo justo por la mitad sin dañar las copas.
En realidad la tarea era muy fácil, Kurapika sabía muy bien que las personas que fueron enviadas para cubrir el puesto, eran por supuesto fuertes, el requisito mínimo para presentarse era saber utilizar el poder nen. Pero siendo la persona que era Kurapika, deseaba contratar a alguien que supiera analizar la situación con calma y que no solo fuera fuerte sino inteligente también o que por lo menos supiera un poco de cultura general.
Por supuesto que Kuroro se había dado cuenta del truco de este experimento, lo que contaba para romper el palo sin dañar las copas no era la fuerza, sino la velocidad. Observar como los demás fallaban con una tarea tan sencilla entretuvo a Kuroro o en este caso a Lavi.
-Felicidades te quedaste con el trabajo, puedes empezar ahora mismo- dijo Kurapika con su voz fría y sin más comenzó a caminar fuera de la habitación mientras cierto chico pelirrojo lo seguía.
Mientras Lavi le seguía, Kurapika le daba un recorrido por la mansión, le hablaba de las reglas de se debían obedecer, las tareas que tenía que realizar y algunas indicaciones a seguir. Se detuvieron frente a un par de puertas de madera de color blanco, Kurapika toco la puerta y se escuchó un "pasen" desde adentro, así que ambos pasaron al estudio de la doctora Emma.
-Jefa, este es el nuevo guardaespaldas, su nombre es Lavi-
-¡oh! Vaya pero si es apuesto, Kurapika no sabía que te dejabas guiar por las apariencias, ni siquiera pensé que fueras "esa" clase de chico, dejaras a muchas chicas decepcionadas y con el corazón roto-
La cara del chico se ponía un poco roja, Lavi noto esto así que decidió continuar con el juego de la doctora.
-¿Eh? Es enserio, lo siento mucho pero yo no soy esa clase de chico, Kurapika, a mí me gustan las chicas, siento tener que romperte el corazón pero podemos ser amigos-
Si antes la cara de Kurapika estaba roja, ahora estaba al rojo vivo. Empezaba a arrepentirse de contratar al joven.
-Señorita Emma, compórtese ya no es una niña- le decía mientras Emma ponía una cara de tristeza fingida – y tú, no creo que quieras que te despida en tu primer día- se notaba el pequeño tic de molestia en el ojo del rubio.
-¡Waa! ¡Kurapika da miedo! ¡No seas malvado solo por que rechace tus sentimientos!- decía mientras fingía ser la víctima y se ocultaba detrás de su jefa que no aguantaba la risa tras ver el rostro de su mano derecha, no tenía precio. Realmente teniendo a este chico Lavi con ellos las cosas se volverían muy divertidas.
El chico rubio está perdiendo la paciencia ante estos dos personajes que se divertían con él a sus expensas.
-De cualquier forma, solo quédate con ella unos momentos en lo que busco una aspirina- decía el pelirrubio mientras masajeaba sus cienes, ahora estaba completamente arrepentido de haberle contratado, pero era demasiado tarde, ya se había ganado a su jefa por lo que sería difícil despedirle sin que su jefa le provocara una jaqueca peor de la que estaba sufriendo en esos momentos.
Tras abandonar la habitación, empezó una pequeña conspiración entre Emma y el nuevo chico.
-Sabes…- decía la mujer, con una sonrisa que indicaba que tramaba algo- tengo mis sospechas acerca del verdadero sexo de Kurapika-
-¿Eh? ¿A qué se refiere?- le contesto el pelirrojo
-Kurapika lleva bastante tiempo trabajando para mí, y a decir verdad se ve demasiado afeminado, quisiera que comprobaras por mí si es en realidad un chico o no lo es- le dijo Emma aun con esa sonrisa traviesa en su rostro.
- A decir verdad también me da curiosidad, muy bien lo haré- dijo con voz decidida, le encantaban los retos y este reto era interesante.
Justo en ese momento el "chico" kuruta entro en la habitación y pudo notar que de repente se produjo un silencio, además de que ese par aún tenía una sonrisa en su rostro.
-¿Pasa algo?- Pregunto mientras analizaba los movimientos de ambos, que se miraron un momento y al unísono contestaron un sospechoso "Nada"
La doctora se dio cuenta de la mirada sospechosa de su más fiel guardaespaldas así que decidió cambiar el tema de conversación. –Kurapika necesito que te encargues de unos papeles para la construcción de un nuevo edificio para la escuela de medicina que cree hace poco, al parecer los laboratorios y aulas no fueron suficientes, así que necesito que busques un terreno disponible en el área para construir…- y así la joven doctora comenzó a darle toneladas de trabajo al kuruta.
El primer día como guardaespaldas de Lavi había sido cansado, en realidad Kuroro no le gustaba hacer ese tipo de trabajos pero era la única manera de acercarse al kuruta, aunque ahora con la nueva tarea que le dejo a cargo su nueva jefa, Kuroro se preguntó cómo podría descubrir aquello, su verdadera identidad.
Cada idea que se le ocurría, la descartaba. Sabía que el kuruta era muy cuidadoso no podría pillarlo por sorpresa, y revisar sus pertenencias le quitaría la emoción al "juego". Quería probar su habilidad intelectual contra la del chico, así que después de tanto pensarlo simplemente decidió ´preguntarle, sabía que si le ponía buenos argumentos al chico este no se reusaría a contestar.
Así que se dirigió a su habitación, toco la puerta pero no se escuchaba nada. Giró la manija de la puerta, la puerta no tenía seguro así que decidió entrar. La habitación tenía una cama individual, las paredes eran amarillas mientras que la alfombra era de un color violeta pastel, había varios libros sobre una mesa de noche pero no había rastros del pelirrubio, a menos que se encontrara en el cuarto de baño. Se acercó a la puerta para comprobar el ruido del agua corriendo, tal vez estaría tomando una ducha pero no fue el único sonido que escucho proveniente del cuarto, se escuchaba una canción, estaba cantando; la voz era muy dulce y contaba una melodía un poco nostálgica; pero regresando a la voz, era muy femenina.
Después noto que la toalla estaba sobre la cama y fue cuando se le ocurrió una idea no solo para descubrir el verdadero yo del kuruta sino también para molestarlo un poco.
Pronto se acercaba la fecha en que se cumpliría un año más desde la masacre de su tribu, debido a ello había recordado una canción que solía cantarle su madre antes de dormir, y esa canción le había acompañado todo el día, no podía sacársela de la cabeza, así que había empezado a tararearla mientras se metía a dar un baño y para cuando se dio cuenta ya la había empezado a cantar.
-¡Kurapika, estas ahí dentro!-
Escucho una voz provenir fuera de la puerta, en ese momento se puso nervioso, solo esperaba que quienquiera que fuese no la hubiese escuchado cantar, pero no.
-Escuche la voz de una chica ahí adentro ¿Sucede algo malo? O ¿Acaso invitaste a una "amiguita a jugar"?- era la voz de Lavi, ese boca floja – ¡Kurapika voy a entrar…!- había anunciado la voz y tras ello con la habilidad de un cazador salió fuera de la regadera para evitar que abriera la puerta.
-¡¿Oye por qué me diste un portazo?!- Decía Lavi fingiendo estar molesto aunque probablemente ya sabía la razón tras la reacción tan brusca de su compañero.
Kurapika busco su toalla pero, torpe de él, había estado distraído por aquellos recuerdos que la había dejado afuera, tenía que hacer algo antes de que fuera demasiado tarde –Estoy bien, por favor solo vete- decía Kurapika mientras permanecía recargado a la puerta desde adentro.
-Lo siento no puedo hacer eso, estoy preocupado por ti, no me voy a ir hasta que haya visto que te encuentras bien; además hay unas cuantas cosas que quiero preguntarte.- le había dicho desde el otro lado de la puerta aun fingiendo ser ignorante de toda la situación en la que se encontraba.
-Entonces pásame mi toalla debe de estar en la habitación- decía Kurapika esperando que con eso podría cubrir su desnudez del chico
-¿Eh? Aquí no hay nada de eso- mintió
-¡Mentiroso!- había gritado, empezaba a perder la paciencia
-Entonces, sal a buscarla- otra vez estaba usando aquella voz tan fastidiosa a los oídos de Kurapika- después de todo somos chicos no tiene nada de malo ver la desnudez del otro- lo dijo casi en tono de burla lo que fastidio aún más al Kuruta- o… es que acaso…- esta vez su voz era más seria y tensa- más bien eres… ¿una chica?-
No cabía duda, él lo sabía, ya no había forma en que pudiera ocultarlo, ni tampoco podía decir nada para desmentir aquello, lo había atrapado.
-Oye, ¿Qué pasa?- le repetía aquella voz tan fastidiosa, otra vez volvía a ser la voz burlona de antes, fingiendo no saber nada cuando lo sabía todo.
-Lo siento no puedo salir- tenía que aceptar su derrota.
-¿Por qué no?-
-Porque… yo… soy… una chica- le había costado mucho trabajo decir aquellas palabras –así que solo vete y déjame en paz- lo bueno era que estaba aquella puerta entre ellos, al menos así no podría ver el rostro de aquel chico.
-Quiero hablar contigo… estaré esperando afuera de la habitación- dijo Lavi mientras se retiraba de la habitación y se escuchó la puerta de la habitación siendo cerrada.
Después de unos minutos, cuando ya se había calmado lo suficiente, Kurapika asomo su cabeza y al ver que el joven no estaba en su cuarto, como había dicho, salió del baño y se vistió. Ese día las cosas no habían salido como esperaba.
Él había estado esperando fuera de su habitación todo el tiempo mientras leía una novela "Flores en el ático". Kurapika salió del cuarto.
-Entra- su voz sonaba realmente molesta y fría a causa de las travesuras de Lavi a pesar de ser el primer día, no sabía si podría soportarlo de aquí en adelante.
Una vez dentro de la habitación el ambiente se pudo tenso, ninguno de los dos hablaba.
Lavi decidió romper el incómodo silencio -¿Por qué finges ser un chico?- esta vez su voz era normal, no trataba de burlarse de él ni nada por el estilo.
-¡Metete en tus asuntos!- Kurapika estaba siendo demasiado hostil con él.
Tratar con el usuario de la cadena era más difícil cuando se ponía de ese modo, dejo escapar un suspiro y se sentó sobre la cama mientras observaba a Kurapika que le daba la espalda, usaba sus ropas tribales de siempre – sabes, ha pasado mucho tiempo, pero no creí que llegaras a olvidarme tan fácilmente- había empezado con aquellas palabras, era la oportunidad perfecta de ganarse su confianza.
Kurapika se giró y lo vio sorprendido,- ¿De qué estás hablando? Es la primera vez que nos vemos-
-No es verdad, yo era el Bookman de tu tribu, así que ya nos hemos visto en el pasado, aunque en realidad nunca charlamos demasiado, probablemente debido a aquello… no me recuerdes-
-¡Por eso lo sabias…! Que yo era una chica- esta vez la cara de Kurapika lucia más sorprendida a lo que Lavi solo empezó a reír un poco.
-En realidad lo ignoraba, pero después de escuchar tu voz dentro de la ducha me di cuenta de la verdad. Dejando eso a un lado quería ver hasta cuando podrías recordarme pero, me di cuenta que estaba desperdiciando tiempo valioso, así que venía a hablar contigo sobre eso- en todo ese momento veía hacia el suelo como si estuviese reflexionando sobre las cosas que le decía a la chica- después de lo ocurrido a tu tribu, decidí "renunciar" a ser un Bookman, o mejor dicho deje mi tribu. Los Bookman solo podemos ser espectadores, no debemos intervenir en la historia que estamos registrando. Desde lo que le paso a tu tribu me sentí muy mal de no haber podido hacer nada por ayudarles. Después de renunciar a mi tribu, ayudaba en lo posible a otras personas y un día escuche el rumor de que había sobrevivido uno. Estuve investigando más a fondo en la asociación de cazadores y cuando descubrí que eras tú, me sorprendí mucho- En ese momento levanto su rostro y le dedico una sonrisa cálida- y a la vez me alegre de saberlo- se levantó de la cama y se acercó a Kurapika viéndola a los ojos- quiero ayudarte a recuperar los ojos de tu gente, por favor déjame ayudarte-
Ahora sí, Kurapika no sabía que decir ante aquellas palabras.-Lo siento, pero no. Este es mi problema, no te metas en mis asuntos- había vuelto a darle la espalda, no necesitaba la ayuda de nadie.
-Necesitaras ayuda, yo sé dónde se encuentran cada uno de los 36 pares. Además no podrás obtenerlos todos a tiempo para el ritual sin ayuda- De algún modo al ver los hombros de ella caídos, sabía que estaba ganando la batalla.
Tenía razón, le quedaba poco tiempo y no había podido obtener ni un solo par hasta ahora. –Está bien, dejare que me ayudes. Pero si veo que eres más una carga que una ayuda, no dudes en que me desharé de ti-
-No tienes que preocuparte por eso- le sonrió nuevamente, cada vez que le sonreía por alguna razón su corazón se estremecía.
-Le dirás a nuestra jefa acerca de que soy…- no le dio tiempo de terminar aquella frase
-Me temo que sí, ella me pidió que averiguara tu verdadero sexo, me parece que ella ya tenía sus sospechas sobre ti; después de todo es doctora, supongo que le es fácil deducir si una persona es hombre o mujer.-No es que estuviera molesta de que se enteraran de que era una chica, pero sería molesto tratar con los hombres que intentaran cortejarla por eso prefería ser un chico, además no tenía tiempo para citas – Pero no te preocupes, si le pides que guarde el secreto estoy seguro que lo hará; siento que la doctora lo único que quiere es conocerte mejor, pienso que para ella eres una persona muy especial y querida-
No sabía la razón por la cual con esas palabras se sentía más tranquila, tal vez era porque sabía que él tenía razón o simplemente había sido su forma de habla con ella.
-De cualquier forma será mejor descansar, ha sido un largo día- anuncio el joven haciendo regresar a la realidad a Kurapika.
De repente se había sentido muy cansada, si, tal vez sería mejor descansar.
-Entonces buenas noches- dijo el joven mientras se acostaba en la cama de Kurapika y se arropaba con sus sabanas
Un pequeño tic nervioso se apareció en el ojo de Kurapika - ¿Qué crees que estás haciendo?-
De nuevo había activado su modo "molestar a Kurapika" - ¿eh? Pues prepararme para dormir, pero anda no seas tímida ven acuéstate conmigo que te hare compañía esta noche- le decía mientras palpaba el lugar de Kurapika para que se acostara a dormir.
Ella solo dejo escapar un suspiro se acercó al joven y lo tomo por el cuello de su camisa.
-Espera... Kurapika… duele... No puedo respirar- decía mientras trataba de zafarse del agarre de la pelirrubia que lo estaba sacando de su habitación.
-Vete a tu cuarto- le dijo mientras lo soltaba y regresaba a su habitación, una vez dentro cerró la puerta y puso el seguro. Por fin podría tener algo de paz.
Lavi aún se quedó unos momentos observando la puerta de la habitación de Kurapika, lo había logrado, sabía que se había ganado la confianza de ella bueno, hasta cierto punto. Las cosas habían marchado mejor de lo que planeo; había matado dos pájaros de un solo tiro.
Se levantó del suelo y se dirigió a su propia habitación, usar nen para encubrir su verdadera identidad, era algo agotador. No había duda que los días venideros, serian… ¿divertidos? No, más bien interesantes.
Continuara…
