Capítulo 3: Recuperar

Ciudad de Kert, muy bien conocida por sus numerosos casinos, billares y bares más lujosos del mundo (entre otras cosas). Se podría decir que esta ciudad atraía a gran cantidad de millonarios. La forma más conocida en que los ricos perdían su dinero era a causa de las subastas y la segunda causa más conocida eran las apuestas en la ciudad de Kert; una persona que tenía el enero suficiente para alimentar a 100 familias podía perderlo en solo una noche.

Lavi y Kurapika habían viajado con su jefa, además de un grupo de guardaespaldas e está ciudad. Pero, ¿cómo habían terminado en este lugar? El día anterior su jefa había tenido un ataque de nervios ¿la causa? una pelea con sus socios de negocios, además de la gran cantidad de trabajo que tenía que hacer en el hospital. La pobre estaba empezando a estresarse tanto, a pesar de que su mano derecha le ayudaba con gran cantidad de tareas.

Lavi (Kuroro) decidió aprovechar esta oportunidad, así que convenció a su jefa de tomarse unas cortas vacaciones y tras escuchar la idea de ir a un bar karaoke en la ciudad de Kert no pudo resistirse así que ella misma alisto todo lo necesario para tomar unas vacaciones.

Durante el vuelo Kurapika pidió a uno de los guardaespaldas cuidar de su jefa por un momento y se sentó en el asiento desocupado que estaba al lado de Lavi.

-Eh estado pensando, ¿Por qué le hablaste a nuestra jefa de la ciudad de Kert? Estoy seguro que hay mejores lugares donde pueda descansar mejor; ¿Por qué Kert?- últimamente Kurapika hablaba de una manera más "normal" desde que se había ofrecido ayudarle a obtener los ojos escarlata. ¿Sería que la joven por fin empezaba a aceptarlo?

-¡Bravo!- respondió el joven mientras aplaudía, que a decir verdad era sorprendente la habilidad de deducción de la chica. Si se hubiese tardado en darse cuenta de ello Kuroro probablemente estaría decepcionado. - eres muy inteligente Kurapika; ya te lo había dicho ¿No? El tiempo se agota. Un par de ojos rojos se encuentra en esa ciudad.- dijo mientras se volteaba a ver al cielo a través de la ventanilla del dirigible.

Al escuchar esas últimas palabras Kurapika no pudo evitar abrir sus ojos en sorpresa y mucho menos que se pusieran rojos mientras Lavi observaba la expresión en su rostro, como deseaba que no utilizara lentes de contacto así podría apreciar aquellos ojos rojos que la chica poseía.

- Sé quién los tiene, y ya he diseñado un plan para recuperarlos. Solo necesitamos dos cosas la primera encontrar un lugar seguro donde guardar los ojos rojos y una noche libre; he estado pensando en los lugares…-

-Si se trata del lugar donde los ocultaremos, se a donde los podemos enviar-

-¿En serio?, entonces solo falta que nuestra querida doctora nos dé una noche libre- fue cuando el muchacho volteo verla con una sonrisa que implicaba que le delegaba la tarea a ella y esto fue confirmado por sus palabras -así que encárgate de ello. Sé que puedes hacerlo-

En esos momentos Kurapika no podía evitar pensar que él actuaba como un sabelotodo, era irritante. Por una vez pudo entender lo que sentía Leorio cuando ella actuaba así. Juraba que la próxima vez que estuviera con ellos no volvería a actuar de esa forma (a menos que le preguntasen algo que necesitase de sus vastos conocimientos).

De regreso a su asiento original a lado de su jefa en primera clase, Kurapika pensaba en ponerse a hacer su tarea.

Su jefa estaba leyendo un libro de medicina y de alguna manera noto que el chico, o más bien chica, sentada a su lado deseaba decirle algo pero no deseaba interrumpir su lectura, así que cerro su libro para prestarle atención.

La rubia miro a su jefa un poco dudosa sobre lo que le diría, pero más que nada sentía que se aprovechaba del buen trato que le daba Emma. Pero finalmente decidió hablar.

-Me gustaría pedirle un favor, jefa-

-¡Kurapika! deja de decirme así, te he dicho cientos de veces que me llames por mi nombre -No hay necesidad de tanta formalidad- le dijo la mujer, parecía que ella realmente apreciaba a Kurapika y de cierta manera está ponía nerviosa por el trato que le daba Emma. No es como si le desagradara pero la última persona que la había tratado así la había traicionado; tal vez simplemente tenía miedo de volver a confiar y ser traicionada una vez más, aun más por el hecho de que ella empezaba a tenerle cierto cariño.

-Quería pedirle- nuevamente el trato de "usted", Emma hizo un puchero de insatisfacción sin embargo siguió escuchando a lo que le tenía que decir Kurapika -podría darnos un día libre a Lavi y a mí, necesitamos hacer algo importante aprovechando que vamos a la ciudad de Kert...- Kurapika no había terminado de hablar su jefa muy emocionada había dado un grito de felicidad.

-¡Kurapika! ¡No me digas que van a tener una cita! Eso es increíble tal vez pueda prestarte algo de ropa. ¡No puedo creerlo tu primera cita!...- y así como si de repente a su jefa le hubieran dado una dosis alta de azúcar, no dejaba de hablar rápidamente y emocionada sobre cosas triviales ya que en realidad no era una cita pero explicarle lo de los ojos rojos sería más complicado así que decidió dejarla con esa idea, aunque no se imaginó que aquello le traería problemas en el futuro.

Con todo el parloteo sin sentido de su jefa, con un ligero dolor de cabeza que amenazaba con incrementar, Kurapika había recordado que había actuado de una manera muy similar cuando se enteró de que era una chica, pero por lo menos había logrado convencer a su jefa de guardar el secreto.

-De cualquier forma tienen mi permiso, pero tendrás que encargarte de darle un día libre a los otros guardaespaldas. Después de todo sería injusto no darles a ellos también un día libre mientras vamos de vacaciones- por fin ya había vuelto a la normalidad y siguió con la lectura de su libro, solo que ahora con una gran sonrisa de satisfacción en el rostro.

Así que tomando el ejemplo de su jefa, Kurapika decidió leer un libro que había comprado antes de partir, más tarde hablaría con Lavi sobre el asunto.

Una vez que llegaron a la ciudad de Kert se instalaron en sus respectivas habitaciones en el hotel más importante de la ciudad, "El palacio imperial". Había contratado una suite que abarcaba todo un piso para ella y sus guardaespaldas así que cada quien tenía su habitación, pero esto no evitaba que incumplieran con su obligación de guardaespaldas. Sin embargo este hotel tenía la peculiaridad de que cada cuarto estaba decorado de una manera diferente, algunos eran cuartos conservadores; mientras que otros tenían temas diferentes como el espacio exterior, países, y culturas. Un cuarto podía estar ambientado al estilo tropical mientras que otro al estilo del polo sur. El tema del cuarto de Emma era "El fénix" así que había varias pinturas relacionadas al fénix además de tener una cama circular con sabanas de color dorado y en la cabecera la figura de un fénix que abrazaba la cama con unas largas cortinas de seda de tonalidad roja. Todo lo demás en la habitación era de las mismas tonalidades que la cama rojo y dorado, era un verdadero espectáculo para la vista.

Mientras los demás inspeccionaban sus propias habitaciones Kurapika se instaló en la suya. Era una habitación pequeña pero el tema era "el cielo", la cama tenía sábanas blancas y asimilaban la forma de una nube; además de tener dos mesas de noche color doradas y una pared tenía un estante blanco con varios libros pero, para decepción de la muchacha ya había leído todos aquellos.

El cuarto estaba pintado de un azul celeste con nubes, el techo era una cúpula donde se podía apreciar el movimiento de las nubes. Prácticamente este cuarto gritaba "paz", y de cierta manera eso era lo que transmitía, justo lo que necesitaba. Cuando Kurapika estaba desempacando sus cosas pudo sentir que alguien entraba en su habitación y cerraba la puerta suavemente.

-¿Por qué no eres siempre así de silencioso? Así me ahorrarías dolores de cabeza- decía la chica siendo totalmente consiente de quien estaba a sus espaldas.

-Porque es divertido verte molesta y con jaquecas- decía Lavi con aquella sonrisa pícara que tenía -¿Obtuviste el permiso?-

-Por supuesto que sí, aunque ella cree que vamos a tener una cita o algo así- Kurapika seguía acomodando sus cosas como si el chico que estaba detrás de ella no estuviera presente.

-hmmm, ya veo- tal vez Kurapika había cometido un error al contarle esa parte a Lavi pero no se percataría de aquello hasta más tarde, mientras tanto Lavi se instaló en la cama sintiendo lo suave que era ésta –Tendremos que actuar en la noche, habrá mucha gente es el momento ideal. Entonces, ¿Qué te parece pasado mañana?-

-Por mi está bien- esta era la primera vez que ella volteaba a verlo desde que entro a su habitación- ahora, ¿podrías por favor ir a cumplir con tu trabajo y cuidar de nuestra jefa?-

-¿eh? Está bien- y así el joven pelirrojo se levantó con cierto aire de flojera y cansancio; el dinero que le pagaban no valía por el esfuerzo que tenía que hacer, pero dado que esta vez lo que le interesaba no era el dinero sino otra cosa, no le importaba lo que tenía que hacer. Antes de salir de la habitación le dio otra mirada a Kurapika que había vuelto a ignorarle completamente y salió.

Mientras Kurapika estaba absorto en sus pensamientos. Aun no podía creer el hecho de que pronto estaría recuperando un par. Sentía un gran nudo en el estómago pero de alguna manera estaba feliz.

El día en que conseguirían los ojos rojos por fin había llegado. La pelirrubia abrió los ojos y vio el cielo, se preguntaba qué hora seria así que se levantó y tomo su celular. Eran las 7:40 de la mañana. Así que se levantó, tomo un baño y se puso su traje tribal. Para entonces eran las 9:00 así que decidió leer un poco.

A las 10 a.m. alguien fuera de su habitación toco y después entro.

-He venido por ti- dijo el joven paseándose por la habitación como si fuera suya mientras inspeccionaba los libros del estante aunque al final no encontró nada interesante, al igual que la chica, todos esos títulos ya los había leído.

-¿Tan temprano? Creí que habías dicho que lo haríamos de noche- dijo Kurapika mientras ponía en orden algunos de los libros que había sacado del estante.

- Es verdad, pero tenemos cosas que discutir del plan- dijo Lavi mientras se dirigía a la salida – así que vayamos a desayunar algo-

Durante la mañana, en un café a las afueras del hotel, estuvieron discutiendo los planes para su "acto de magia". Desaparecer los ojos escarlatas no sería tarea fácil, pero eso era lo que lo hacía emocionante desde el punto de vista de Kuroro. Cuando finalmente terminaron su conversación apenas era la una de la tarde y el plan comenzaría entrada la noche a la diez para ser exactos, aún faltaban nueve horas.

Kurapika ya se había puesto de pie dispuesta a ir a su habitación cuando cierto joven se interpuso en su camino.

-¿Qué pasa olvidaste decirme algo?- ella miro confundida a Lavi, ¿por qué se interponía en su camino a su habitación en el hotel? Por alguna razón su estómago se hizo un nudo, tenía un mal presentimiento.

-No, más bien tú has olvidado algo. Tenemos una cita.- le dijo con una sonrisa satisfactoria y decisiva que decía "no aceptare un no por respuesta".

-¿Eh? ¿De que estas hablando? No voy a tener una cita contigo- le dijo Kurapika de manera cortante, esquivándole y continuando su camino al hotel pero sintió una mano alrededor de su muñeca.

-¿Y por qué no? Tenemos tiempo, además una cita no te matara, tómalo como una forma de agradecerme por ayudarte. Después de todo sin mí ni siquiera sabrías donde se encuentran los ojos escarlatas y tal vez te tardarías más en recuperarlos.- En estos momentos Kurapika no sabía que decir a aquel argumento, ciertamente sin él ella se tendría que aprovechar de las influencias de Emma; pesar de que desde el principio habían sido sus intenciones, al conocerla la conciencia le carcomía por aprovecharse de ella sabiendo que en realidad no era una mala persona como había pensado. Gracias a él no tendría que aprovecharse de ella de esa manera, además él había ideado el plan y que en realidad no era malo.

– Además, últimamente pareces muy estresada. Necesitas divertirte aunque sea un poco- esta vez su mano viajo desde su muñeca a su mano y éste empezó a caminar con una chica con un leve ceño fruncido. Le molestaba que él le dijese que hacer.

A pesar de que la disposición de la chica no era cooperativa al principio, al final termino aceptando el hecho y hasta parecía disfrutar de la "cita". En la ciudad de Kert además de Bares Billares y casinos, había grandes museos, bibliotecas, teatros entre otras cosas.

Visitaron algunas tiendas donde compraron cosas que necesitarían para lo noche, además de comprar algunos libros. Después de salir de la biblioteca habían comenzado a hablar acerca de autores, libros, y géneros. En algunas cosas no concordaban y terminaban discutiendo sobre ello, por lo que la gente se les quedaba mirando algunos hasta tenían el descaro de reírse, mientras que otros pensaban que eran novios pero lo dudaban porque adivinar el sexo del pelirrubio o rubia era difícil; sin embargo Kurapika tenía que admitir que Lavi tenía muy buen gusto por los libros sin mencionar que desde hace mucho que no discutía con alguien sobre estos temas de esta manera como hacía con él, lo mismo iba para Lavi estaba sorprendido por la gran variedad de obras que había leído ella siendo aún tan joven.

La tarde había pasado tan rápidamente, ya era de noche, caminaban por las calles llenas de luces por todos lados y personas, hacía un rato desde que cada uno parecía absorto en sus propios pensamientos.

-Kurapika…-dijo el joven al lado de ella- ¿puedo preguntarte algo?-

-¿Qué acaso no estás haciendo eso justamente?- dijo para mofarse de él, pero a diferencia de otras veces no sonrió ni nada, su expresión era muy seria, era extraño verlo serio.

-¿Por qué no usas ropas de mujer?- sus ojos, o más bien su único ojo vio directamente a los de ella, sabía que por la determinación de su rostro que debía responderle… ¿debía?

-Eso no es asunto tuyo- dijo negándose ver a su ojo verde esmeralda, no tenía por qué contarle de su vida privada, ya tenía suficiente con saber que era un Kuruta, si llegaba a ser en realidad un enemigo o un traidor, bueno en realidad prefería no imaginárselo.

-No huyas- su voz era fría y demandante, él estaba decidido a ganar esta batalla.

-¿Por qué quieres saber?- ella volvió a ver su ojos ella sabría si mentía.

-Quiero conocerte, además pienso que es un desperdicio con esa linda cara que tienes- dijo y nuevamente le dio una sonrisa encantadora, las mujeres que se le quedaban viendo a la pareja tan extraña se desmayaban al instante tras aquella sonrisa triunfal -ahora mi respuesta-

Tan solo dio un suspiro resignada y comenzó a hablar – El día en que todos fueron asesinados me prometí a mí misma que no volvería a ser débil me volvería fuerte para proteger a las personas que aprecio, busqué un maestro, pero el problema era que era todo un machista, nunca me hubiera entrenado de saber que soy una chica, así que me disfrace para que me pudiera enseñar a pelear, a ser más fuerte; pero también desde el momento en que empecé a usar ropa de hombre me prometí no usar ropa de mujer hasta que cumpliera con mis objetivos-

-Así no habría distracciones en cuanto a citas con chicos y esas cosas- concluyo él

-Exacto- fue su simple respuesta y siguió caminando entre la multitud de gente

Era evidente que ella querría seguir con el linaje de los Kuruta, pero le parecía que ella estaba siendo demasiado confiada, obtener los ojos rojos no era una tarea imposible, pero acabar con el Genei Ryodan era una cosa diferente, era obvio que los estaba subestimando.

Continuaron caminando entre las personas, de nuevo cada uno absorto en sus propios pensamientos. Kuroro había asumido un nuevo reto para él, convencer a la chica de usar ropas de mujer sería divertido y en cuanto a Kurapika, se preguntaba si estaba siendo demasiado abierta con él, pero de alguna manera se sentía bien estar con él, pero al mismo tiempo tenía un mal presentimiento.

Ya era la una de la mañana, Kurapika estaba bastante cansada, coloco un bolso negro sobre su mesa de noche, lo abrió y dentro estaban los ojos. Por fin había recuperado un par, y quien diría que era gracias a ese bufón de cabello rojizo. Los observaba como si fuese la primera vez, habían tantas emociones dentro de su ser, felicidad, tristeza, nostalgia, entro otros tantos. Volvió a meter los ojos y los escondió en un lugar donde nadie los encontraría. Y se dispuso a tomar un baño, el plan había salido a la perfección, aun recordaba tan claramente como habían recuperado los ojos, fue tan fácil y sencillo que en realidad daba risa y de cierta forma sin cargo de conciencia.

Kurapika había llegado a un casino disfrazada con traje, una peluca de cabello castaño, sus lentes de contacto color negro y con una boina que hacia jugo con el traje que llevaba, Lavi le había pedido que actuara como un niño riquillo malcriado, así que para molestar un poco al pelirrojo actuaba como él, (el no llego a molestarse, de hecho se rio de alguna manera).

El casino se llamaba "Lucky Lucy", Kurapika entraría y jugaría 21 (tras que el chico del parche le enseño a jugar y a ganar en un 100% de las veces). Lavi había investigado y el dueño del casino reclutaba gente que ganara en este tipo de juegos, los enviaba a otros casinos y mataba dos pájaros de un tiro, ganaba dinero y enviaba a la ruina a su competencia. Pero el hombre era muy astuto, competía con las personas que reclutaba, si él les ganaba trabajaban para el sin que él les pagara ni un centavo pero en cambio sí le ganaban él les daba cualquier cosa que pidiesen pero nunca lograban ganarle, hasta ese día.

Kurapika estuvo jugando 21 alrededor de una hora y media, y en esa hora y media ya había ganado más de dos billones de Yenes y como estaba planeado atrajo la atención del dueño. El dueño llevo a Kurapika a su sala personal de juegos para "charlar".

El cuarto tenía una mesa en el centro, de terciopelo verde como las que había fuera en el casino, había pinturas relacionadas a las apuestas, cámaras de seguridad, las paredes eran de color verde y el piso de mosaico rojo también habían dos sillas y se encontraban dos guaruras protegiendo al señor.

-Te llevo observando desde hace una hora, y nadie tiene una condenada suerte tan buena como tú; pero tú no tienes suerte ¿verdad?- dijo el hombre con una sonrisa arrogante, era el mismo hombre que había atacado a Nostrad durante la subasta, ironías de la vida, ¿Quién diría que aparte de la mafia, manejaba esta cadena de casinos? – Sabes que contar cartas está prohibido en los casinos ¿verdad?- Kurapika solo puso una cara seria, como si hubiese sido cachado con las manos en la masa, el hombre regordete solo continuo con su monólogo – Si yo quisiera te podría entregar a la policía, pero no haré eso sabes por qué-

-No lo sé- Respondió el chico con cierto aire desinteresado

-Qué te parece si tenemos un juego tú y yo, si ganas te dejo ir sin más y con el dinero que ya ganaste y si no ganas te entrego a la policía-

Kurapika fingió pensárselo un momento, como si tuviera miedo, pero sentía todo lo contrario – Está bien, ¿Qué vamos a jugar?-

-Oh, es un juego bastante sencillo, es solo cuestión de suerte. Utilizaremos tan solo dos cartas, El joker y el As de corazón. Elegirás una carta a la suerte, si eliges el as de corazón te dejare libre y si escoges el joker bueno ya sabes que pasará-

-Muy bien comencemos-

Y así el hombre puso las dos cartas sobre la mesa que en realidad ambas eran ases de corazón. Kurapika tomo una y la mostro al hombre.

-Vaya pero parece que si tienes suerte- dijo el hombre mientras aplaudía, complacido por la victoria del chico – ¿qué te parece si lo hacemos más interesante?-

-¿Más interesante, como que podríamos hacer?- fingió Kurapika ignorante de todas las cosas, aunque ya sabía de qué iba este juego.

-Esta vez apostaremos algo diferente, si tu ganas yo te daré cualquier cosa que me pidas pero si tu pierdes trabajaras para mí, iras a otros casinos a ganar mucho dinero para mí pero yo no te pagaré nada, pero no tienes que preocuparte tendrás hospedaje y comida solo lo necesario para vivir, entonces ¿Trato?-

-Sí, hoy me siento con suerte- dijo Kurapika con esa sonrisa socarrona que suele poner Lavi.

Y así el hombre volvió a colocar las dos cartas, pero esta vez ambas eran joker. Claro que Kurapika sabia aquello; Lavi le había dado un control que estaba conectado al interruptor de la luz principal, al accionarlo provocaría una pequeña corriente que permitiría que la luz se cortara por tres segundos, ella lo accionó y entonces hubo un apagón, el tiempo fue más que suficiente para que Kurapika pudiera cambiar la carta de joker por una de as.

Se habían percatado del apagón, pero no de que Kurapika cambiara la carta. Kurapika todavía se quedó mirando las cartas una media hora fingiendo que estaba indeciso acerca de cuál carta tomar.

-¿Qué pasa chico, ahora estas nervioso?- pregunto el hombre que no podía ocultar una sonrisa evidente de triunfo.

-Sinceramente lo estoy, después de todo, de esto depende mi futuro- declaro el muchacho.

-Está bien tomate tu tiempo- dijo el hombre mientras se acomodaba más en su asiento.

El reloj marco las 12:15, y finalmente Kurapika tomo una carta. En este momento el hombre no podía ocultar su gran sonrisa de satisfacción que se convirtió en una de horror cuando se dio cuenta de que la carta era un as.

-¡¿Cómo es posible?!- gritó, estaba bastante alterado, estaba seguro de que había colocado dos Jokers ¿o no lo había hecho? –De seguro hiciste trampa- acuso el hombre apuntando su dedo regordete al chico.

El chico solo comenzó a reír, y una vez que se habían calmado sus risas comenzó -¿Cómo es posible eso? Usted mismo coloco las cartas y el único momento en que toque la carta fue cuando la tome para mostrarle mi elección-

El razonamiento del chico era acertado, era imposible que él hubiese hecho trampa, o al menos eso creía. Se dejó caer en su asiento de nuevo. Molesto solo grito -¡Vete de aquí! Si vuelves por estos lugares me encargare de que te arresten-

-¡¿Qué hay de nuestro trato?!- contrataco el muchacho, molesto por la respuesta del hombre enfrente de él.

-No estás en posición de pedirme nada chiquillo, antes considérate afortunado de que te dejare ir sin que te lastimen mis guardaespaldas, ¡Vete!- era obvio que el hombre no cumpliría con su trato, "La victoria tiene madre pero la derrota es huérfana", él era esa clase de hombre, no admitiría su error.

Kurapika solo se levantó de su asiento, fingiendo estar molesto por que aquel hombre no había cumplido con su promesa, pero en realidad ya había obtenido lo que quería.

Una vez afuera del casino se encontró con un joven de su misma altura llevaba un traje color negro y un sombrero que cubría su cabello rojo. Llevaba consigo una laptop y una bolsa negra, bastante grande.

Durante el tiempo en que Kurapika entro a jugar con el jefe del casino, Lavi había Hackeado la seguridad del casino y había desactivado las cámaras de seguridad sin que lo notaran, había evadido a los policías y se había introducido al despacho del hombre. Una vez dentro abrió la caja fuerte con gran rapidez y robo los ojos escarlatas, sin mencionar que robo otras cuantas cosas (Dinero, joyas, pinturas, libros) sólo que estas las había puesto en su paño fun fun (para ello tuvo que volver a ser Kuroro por un momento) y las oculto (si Kurapika se enteraba de que había robado otras cosas además de los ojos, seguro que una buena discusión se iniciaría con ella, pero más que nada perdería su confianza. Pero siendo el gran ladrón que era, no podía darse el lujo de perder ésta oportunidad).

Finalmente terminó haciendo un estupendo trabajo hackeando la red de la empresa y dono todas las acciones a caridad y otros casinos provocando que la empresa de ese hombre se fuera a la quiebra segura. Y finalmente jugó un rato en el casino ganando y perdiendo a propósito y se retiró.

Ya solo le quedaba esperar a que Kurapika saliera del casino, todo esto en el término de media hora, tal vez sí Shalnark hubiese estado con él todo aquello hubiese llevado menos tiempo tal vez a lo mucho 15 minutos.

Pero, ahora el problema era donde guardaría los ojos escarlatas hasta haberlos recuperado todos, pero sería un asunto que discutiría con la almohada.

En cuanto al pelirrojo, la parte más difícil de ese día, definitivamente había sido convencer a la chica de robar los ojos escarlatas.

-No los robaras, solo los estas recuperando. Le pertenecen a tu tribu es tan sencillo como eso- decía el chico quien tenía un muy buen argumento.

-Es lo mismo que robar- había insistido la pelirrubia mientras tomaba su café.

-Entonces ¿Qué hacemos? No es como si tuvieras el dinero para comprarlos todos- dijo el chavo dándole a entender su punto de vista- ¡oh ya se! Vas a entrar caminando y les dirás "hola soy un Kuruta serían tan amables de devolverme los ojos de mi tribu"- dijo el chico con acento sarcástico.

-¡No seas absurdo, como si pudiera hacer algo así!- Kurapika estaba molesto, pero no por lo que había dicho, sino porque tenía dos muy buenos puntos a su favor, le hacía ver que tenía razón cuando decía que tenía que robar los ojos, así que finalmente acepto. Como había dicho no los iba robar, los iba a recuperar.