Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o personajes de otras series mencionadas en el fanfic.

Podía sentir un gran dolor y frio recorriendo por su espalda, no podía recordar que había sucedido pero podía escuchar una voz llamándole y en lo único que pudo pensar fue

No quiero morir, aun… aun no puedo morir

Capítulo 5: Sentimientos encontrados, Parte 1

Las ironías de la vida, hace algunos días se encontraba discutiendo con su jefa por su sueño de ir a las montañas de Louvre con su esposo en su luna de miel y he aquí que es ahí donde se dirigen el grupo de tres personas en un barco. Después de haber dejado los ojos en la caja fuerte de Emma, Lavi había regresado con importantes noticias, al parecer uno de los dueños de los ojos había realizado un viaje en barco a las montañas de Louvre para exhibir su preciado tesoro y aparentemente la desgracia cayó sobre él ya que su barco se hundió. Después de saber esto Lavi inmediatamente compró los boletos para ir en busca de los ojos, nadie notaria la ausencia del tesoro ya que varias cosas se llegaban a perder en el mar, además a los familiares les importaba más el cadáver que los artefactos y pertenencias que llevaría esa persona, así que no notarían su ausencia.

Sin embargo las cosas entre Lavi y Kurapika no habían mejorado ya que ambos se trataban fríamente. Emma no lograba comprender a ese par de cabezas de chorlito y más aún al chorlito mayor ya que primero le pedía que le ayudará a acercarse a la chica y después éste se alejaba completamente de ella y sólo había una explicación en la cabeza de Emma, se trataba de un asunto de orgullo y si eso era algo que tenían ambos: demasiado tercos y orgullosos. Ella solo dejo escapar un suspiro sonoro y le dio un codazo a Lavi. Éste levanto una ceja en cuestionamiento por su acción.

-¿Se puede saber en qué piensas? No se supone que deberías intentar acercarte a ella- era obvia su molestia para con él, pero hablaba en voz baja como sí temiera que Kurapika les escuchase a pesar de que estaba muy lejos de ellos.

- si pero, es su culpa. Sigue siendo una cría va por ahí diciendo que atrapara al Genei Ryodan y que vengara a su tribu pero no tiene las agallas de asesinar-

-¿quién es el que se está comportando como un crío ahora? Primero me dices "ayúdame a acercarme a ella" y al final te retiras del plan; no eres muy diferente de ella ¿sabes?

-¡Lo sé! Es sólo que ya no se sí deba seguir con todo este asunto digo ¿realmente vale la pena por un par de recuerdos?

-¿A qué le temes? ¿A enamorarte de ella?

-¡Si! Está bien lo admito, eso es lo que pasa.- hizo una pausa antes de continuar- más que temer, odiaría que eso pasara.

Emma solo podía observarlo estupefacta, eso le trajo recuerdos del pasado de aquella vez.

-¿Entonces qué piensas hacer?-

- Por ahora los ojos y después ya veremos que hacer- lo dijo mientras se alejaba.

Emma conocía a Kuroro desde hace algunos años y a decir verdad el nunca compartía sus sentimientos ni pensamientos a nadie a excepción de dos personas y había momentos en que se sentía feliz de ser una de esas personas por qué significaba que le tenía confianza pero en estos momentos se sentía abatida ya que no sabía que hacer o que decirle.

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Debido a la conversación, Kuroro recordó un trágico incidente de su pasado, recuerdos sobre su familia. Ellos Vivian en Ryusei Gai y aunque vivían en la pobreza extrema su madre y su padre estaban locamente enamorados pero un día el padre de Kuroro falleció y su madre no pudo soportarlo, ella se suicidó. A pesar de solo tener 5 años- con el coeficiente tan elevado como el de él- a su propia manera de ver el mundo, si amar significaba atarse a una persona tanto que cuando esta fallece abandonas todo entonces no quería ser una de esas personas.

Fue cuando Kuroro se dio cuenta que el amor era una pérdida de tiempo y energía, que no existía el amor verdadero ni los finales felices como los escriben en muchos de los libros que había leído.

Había odiado a su madre por ser débil, y el decidió no serlo. Por eso nunca se aferró a las personas y por eso aprendió a vivir lado a lado con la muerte día a día. Y enamorarse de su "enemiga" no era buena idea ya que al final terminarían por asesinar se el uno al otro.

Lo estaba pensando demasiado, pero lo mejor para ambos era marcharse cuanto antes. Antes de tomarle cariño.

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En cuanto a Kurapika, bueno cabe decir que seguía enfadada con él por el asunto pero, había decidido dejarlo a un lado por el bien de ambos, odiaba admitirlo y a decir verdad nunca lo admitiría en voz alta sin embargo, era bueno tener a alguien que te cubriese las espaldas y más para recuperar los ojos. Pero, el chico se había vuelto un completo bloque de hielo en su trato con ella, no sabía que pensar. Entonces fue cuando se acercó Emma.

-¿Te encuentras bien? Te veo un poco pálida- le dijo mientras colocaba una mano sobre su frente, notando que estaba ligeramente caliente.

-Estoy bien, debe ser por el clima- le dijo la chica mientras apartaba su mano de la frente

-A mí no me lo parece- dijo Emma con evidente preocupación – será mejor que te recuestes un rato a descansar, te llevare un té y unas medicinas para la fiebre.-

-Esto no te pasaría si fueras doctora- dijo Emma camino a la habitación de Kurapika

-Eso no es verdad sea o no doctora de todas maneras me enfermaría

-Bueno tal vez pero, sabrías como curarte y podrías echarme una mano en la clínica

-Ya le he dicho que no me interesa ser doctora, pero por otra parte ¿Está bien que se tome tantos días de vacaciones?

-Claro que está bien, deje todo en manos de una persona de confianza

Y así acompaño a la chica a su habitación asegurándose de que descansara ya que hasta para eso era terca.

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Era extraño siempre había podido conciliar el sueño con facilidad pero esa noche en particular no podía y no sabía la razón, dándose por vencido decidió dar una vuelta por el barco. Cuando estaba dando su recorrido se dio cuenta de que hoy no era su día, Kurapika tampoco estaba en cama, estaba sentada en el piso observando atentamente a la luna como si la estuviera escuchando, observo de lejos en sus ojos había tristeza. La curiosidad le mataba ¿Por qué estaría triste? ¿Una pesadilla tal vez? Se acercó y se sentó a su lado y la observo podía ver claramente sus ojos con lágrimas amenazando con salir pero, era tan orgullosa como para permitir que se derramaran y más ahora que él estaba ahí.

Después de un rato finalmente logro preguntar

-¿Qué te pasa?- empezó el chico con cabello rojizo

-Nada, de todas maneras ¿A ti qué te importa? Hace unas horas no me veías a los ojos y ahora vienes a preguntarme como si nada. ¿Cuál es tu problema?- dijo mientras lo observaba directamente a los ojos, asiéndole saber que lo odiaba – Solo déjame sola- dijo mientras se ponía de pie para marcharse pero una mano sujeto su muñeca obligándola a sentarse de nuevo.

Iba a mirarlo nuevamente con una expresión de rabia pero no pudo, la vista del chico le decía "No te dejare ir hasta que me digas que te pasa" y para confirmarlo su mano aún estaba sujetando su muñeca.

-Solo fue una pesadilla

-¿Quieres hablar de ello?

-No, no quiero revivirlo- hizo una pausa pero después continuo – siempre me pasa, solo déjame sola

-¿Es por lo que le paso a tu tribu?

-Si

Al principio de su conversación su voz había sido la misma que conoció al principio pero conforme iban avanzando se tornaba cada vez más fría e indiferente.

-Escucha- empezó Lavi mientras se aseguraba de que ella lo observara directamente a los ojos – ya es suficiente, tienes que dejar de atormentarte con tu pasado eso no te llevara a ninguna parte. Ellos nunca regresaran y no importa lo que hagas no importa si recuperas los ojos no importa si capturas o asesinas a la araña ellos no regresaran.-

No pudo soportarlo más, ella intento golpearlo por lo que había dicho pero, él había sujetado sus dos manos antes de que el golpe llegara. Forcejeo con él para librarse de su agarre, pero no lo lograba, cada vez que sentía que lo lograría el volvía a sujetarla con la misma fuerza.

-¡Tu no entiendes nada!- le gritó – Siempre he querido olvidarlo, pero esas escenas siempre regresan… cuando creo que por fin no volveré a soñar con eso… se vuelve peor… ¡No sabes lo que es perder todo y tener ese constante recuerdo! Ver a las familias a tu alrededor… y recordar… y saber… que nunca podrás tener algo así…- las lágrimas ahora caían libremente por sus ojos – tener que ver… sus caras… sufriendo… agonizando… ¡mientras unos monstruos les arrebatan la vida como si fuesen simples gusanos!... y lo peor es la impotencia de no poder hacer algo por ellos…-

Él finalmente soltó sus manos y regreso a su habitación; no le dijo palabras de aliento ni la reconforto, no hizo nada por ella. Comprendió que la odiaba, la odiaba por ser débil como su madre.

Kurapika se sentía más sola que nunca, sus palabras le habían dolido porque en el fondo sabía que eran verdad, pero tampoco podía estar tranquila sabiendo que los criminales que asesinaron a su familia, a su tribu, andaban libre sin recibir castigo. Si no había nadie quien los castigara ella lo haría.

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El resto del viaje ninguno de los dos se hablaba, y evitaban encontrarse como si su vida dependiese de ello. Llegaron a un poblado muy cerca de las montañas de Louvre, se hospedaron en una posada, dejaron sus pertenencias y después rentaron un barco de pesca para ir en busca de los ojos. Cuando llegaron al lugar Lavi y Kurapika tuvieron que dejar de lado sus problemas personales ya que en unos momentos estarían sumergiéndose en aguas desconocidas y no solo eso ya que el trabajo en equipo era elemental si querían salir vivos de aquella situación.

Emma había conseguido unos trajes de buceo de un amigo.

-Los trajes están diseñados para devolver el calor que su cuerpo genera entonces no tendrán por qué temer de morir congelados o con una pulmonía- dijo tratando de hacer que pareciese una broma para quitar el ambiente pesado que había entre ellos pero poco había servido – Los trajes son muy completos así que no tendrán problemas con el aire pero tal vez les duela los oídos por la presión. No estoy muy segura de cuánto tiempo les durara el aire, así que les sugiero hacerlo lo más rápido posible-

El traje los cubría completamente pies manos cuello cabeza y orejas, lo único que dejaba libre era la parte de la cara-Claro además de llevar goles-. Cuando estuvieron listos se sumergieron en las aguas, y tal y como había dicho Emma gracias a los trajes no sentían frio así que era un esfuerzo menos, Kurapika invoco sus cadenas y dejó que su Cadena de radiestesia los guiara lo que facilito aún más las cosas. Se encontraba dentro de una caja fuerte dentro del barco – que sorpresa - pero, Lavi logró sacarlos de ahí muy fácilmente. No tenían tiempo que perder así que utilizo Ren en su mano derecha y golpeo la caja fuerte, cayo la puerta muy fácilmente y pudieron sacar los ojos.

Todo había salido bien, su recuperación había salido mejor de lo que esperaban y sin ningún contratiempo. Después del riguroso trabajo que habían realizado, Emma les había propuesto ir a esquiar a las montañas de Louvre, al principio estos dos se habían negado pero al final accedieron. Kurapika oculto muy bien los ojos para no perderlos mientras iban a las montañas.

Así que al día siguiente los tres habían salido a esquiar, lo que en realidad había resultado muy buena idea. Ninguno había ido a esquiar antes así que tuvieron que aprender juntos, Lavi tenía un talento innato, a Emma le había costado un poco de trabajo pero Kurapika había sido la peor del grupo. Emma había decidió desaparecer para dejar que la pareja solucionara sus problemas y de alguna manera lo hicieron.

Kuroro había observado que su compañera tenía problemas con eso de esquiar así que tras su tercer intento fallido - y evidente caída- se acercó a ella dejando a un lado las discusiones y problemas que tuvieron. Estaba decidido a averiguar la verdad, la curiosidad era mayor que su momentáneo desprecio por su debilidad.

-¿Quieres qué te enseñe?- le pregunto amablemente el pelirrojo mientras le daba la mano para que se levantase.

Kurapika lo pensó un momento y finalmente aceptó, las acciones de la chica eran igual de inesperadas como las de él ya que esperaba que la rechazara. Mientras ella quería disculparse por lo ocurrido, ya que sabía que él sólo quería ayudarla aunque fuese una manera muy tosca de hacerlo pero, a fin de cuentas el chico seguiría ayudándole con la recuperación de los ojos así que era mejor para ella que las cosas entre ellos estuvieran como antes, sin embargo no sabía cómo pedirle disculpas así que sólo dejo que le enseñará como disculpa suficiente ya que estaba dejando de lado su orgullo y admitiendo que necesitaba su ayuda, claro que esto sin decir palabra alguna el chico lo sabía y entendía el significado.

-Gracias

-¿Porqué?

-Por todo, ya sabes.- dijo Kurapika con un encogimiento de hombros

El solo le dio una sonrisa. Por fin la paz, las cosas entre ellos serían mejor de ahora en adelante o eso esperaba Kurapika.

Pero las cosas nunca eran así, no con ellos. Unos chicos escandalosos accidentalmente provocaron una avalancha. Lavi no dudo ni un momento y bajo rápidamente por la montaña con la gran habilidad que tenía para esquiar pero cuando llego a una zona segura, junto con otros esquiadores profesionales y otros no tanto pero que corrieron con suerte- se dio cuenta de que su acompañante no estaba.

Ella había visto a un pequeño abandonado y con la avalancha acercándose, actuó con rapidez y fue por el niño pero ya era demasiado tarde la nieve ya estaba encima de ellos a punto de caer despiadadamente sobre sus cabezas, lo único que pudo hacer un instante antes de que lo peor pasara era abrazar al niño y protegerlo, fue lo que su instinto le ordenó que hiciera.

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Oscuridad total seguida de una sofocante sensación de terror y miedo. No podía recordar con claridad lo sucedió. Podía sentir un gran dolor y frio recorriendo por su espalda, no podía recordar que había sucedido pero podía escuchar una voz llamándole y en lo único que pudo pensar fue

No quiero morir, aun… aun no puedo morir

Con el pequeño niño entre sus brazos sentía como su conciencia se iba apagando, entonces imágenes de su hogar inundaron su cabeza. Recordaba a su madre cantando la misma canción que les cantaba antes de dormir, mientras ella y su hermana gemela estaban sentadas en el piso, ella leyendo un libro y su hermana jugaba con una muñeca de trapo Su padre entrando y unas gentiles manos que se paseaban por la cabeza de ambas. Esas manos, sentía que las reconocía de algún otro lado. Su calidez. Pronto su hermana se le une a su madre y canta la canción con una entonación perfecta, ambas voces suenan como coros de ángeles para sus oídos. Sería un sueño, ¿Un recuerdo? O tal vez realmente estaba con ellos, si tal vez era porque ya era tiempo. Ya no sentía miedo.

Continuara…

Notas de la autora: Hola a todos, espero que les esté gustando la historia hasta ahora. Ya estaré actualizando la historia más rápido que antes. Agradezco su paciencia y estaré esperando sus dudas, comentarios, sugerencias, recetas de cocina, etc. Saludos