Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic.

Capítulo 6 Sentimientos Encontrados Parte 2

Un joven de anteojos, ojos cafés y cabello castaño caminaba en dirección a la oficina de su jefa, ahora que era su mano derecha debía reportarle cualquier suceso sin importar lo pequeño e insignificante que pareciese pero, lamentablemente este no era uno de esos. Se trataba de algo importante. Se paró frente a la enorme puerta y toco dos veces hasta escuchar en su interior una voz que le decía "Adelante". Se acercó al escritorio de su jefa, tratando de esconder su desconcierto.

-Mi señora- dijo el joven mientras observaba a su jefa firmando papeles entre otras cosas, antes de continuar – me temo que están juntos -

Ella levanto su vista hacia el joven con una expresión de desconcierto.

-Ya veo. No me esperaba que llegase el momento tan pronto pero, no hay nada que hacer.

-¿Qué es lo que vamos a hacer mi señora? Si se entera de … eso.

-Tranquilo, siempre tengo un plan de emergencia.- Le dijo la mujer antes de finalmente salir de su "oficina", dejando a su mano derecha perplejo y preocupado.

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Siempre había tenido el mismo sueño por años pero últimamente era más recurrente. Esa habitación vacía y oscura donde solo había una cama, un retrete y un lavamanos. Estaba encerrada en ese lugar y por más que golpeara la puerta esta no cedía. De las paredes empezaba a escurrir sangre y debajo de su cama los cuerpos de sus camaradas sin ojos comenzaban a salir. Con gemidos y lamentos que le hacían la piel de gallina. Tapaba sus oídos con la esperanza de no escucharlos pero aun así ahí estaban sus lamentos "¿Por qué tú?" "No quiero morir" "Es tu culpa". Lo que le sorprendió fue ver ahora a sus tres amigos en ese estado pero, no solo a ellos sino que también a Emma y a Lavi todos mutilados y las cuencas de sus ojos vacías. "Venganza, queremos venganza", pronto los cuerpos se cernían sobre ella rasgando su ropa y su cuerpo.

Pronto de entre la oscuridad aparecía una niña pequeña de diez años, pelo rubio y ojos azules pero no tan brillantes como lo eran los suyos.

-Hermana, ¿Por qué no me salvaste?, tú lo prometiste, me prometiste que siempre estaríamos juntas. Todo esto es tú culpa. Te lo dije pero, no me hiciste caso.- Con cada palabra la niña se iba acercando más y más a ella- Me abandonaste cuando más te necesitaba- la niña tomo su rostro entre sus manos – Lo sabes verdad, que yo nunca te perdonare.

Pronto el rostro de la niña mostraba una sonrisa sin compasión mientras intentaba extraer sus ojos. Ella quería correr pero no podía su cuerpo no se movía.

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Cuando despertó su mejilla le dolía y Emma y Lavi estaban cerca de ella mirándola con preocupación. Pequeñas gotas resbalaban por su rostro y no estaba segura si se trataba de sudor o de lágrimas. Pronto Emma la sujeto y la abrazo y ella le regreso el abrazo.

-Todo está bien, aquí estamos contigo- La abrazó más fuerte consolándola, las lágrimas de Kurapika salieron libremente.

Lavi decidió dejarlas solas, y salió de la habitación de hospital.

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Ya hacía mucho tiempo desde la última vez que había experimentado el temor, no esto ni siquiera se asemejaba a esa palabra. Eran cientos de emociones las que se infiltran en su ser, sin saber qué hacer. Habían sido los minutos más atemorizantes para él. Solo pudo ver la escena, no pudo reaccionar adecuadamente, solo pudo ver como la avalancha cubría su cuerpo. Observando su rostro como mostraba una mueca de horror al ver que no había escapatoria.

Cuando finalmente todo acabo su primer impulso fue expandir su aura y usar En para encontrar a Kurapika, y la encontró rápidamente. Solo contaba con unos minutos antes de que muriera por falta de aire o por el frio, ella estaba un metro y medio debajo de él así que empezó a escarbar la nieve para sacarla de ahí.

Pronto los rescatistas, paramédicos y policías llegaron al lugar. Al ver el afán con que escarbaba la nieve, su primer impulso fue intentar alejar al chico antes de que provocara otra avalancha e intentar de convencerlo de que era mejor usar a los perros para localizar los cuerpos, pero él no necesitaba eso ya la había encontrado. Pronto se pusieron a trabajar los rescatistas ayudándole mientras otro grupo se dedicaba a buscar a las demás personas.

Gracias a la ayuda de ellos pudieron sacarla de la nieve rápidamente, a ella y al niño. Los paramédicos hicieron su labor y pronto transportaron a Kurapika junto con el niño al hospital más próximo en una ciudad llamada Taiyang.

Durante toda la conmoción, podía escuchar la voz de Kurapika en su cabeza repitiéndole las palabras que hace solo unos días le había dicho mientras intentaba salvar su vida. ¡Tú no entiendes nada! Ciertamente no la entendía, nunca se había esforzado por salvar una vida. No podía entender su sufrimiento porque nunca se había apegado tanto a una persona, tener que ver… sus caras… sufriendo… agonizando… si había visto su rostro antes de que la nieve cayera y no había sido agradable, siempre había visto sufrir a otros pero en ese momento fue insoportable para él y mientras escarbaba la nieve para salvar su vida imágenes de su sufrimiento, de cómo podría estar agonizando por la falta de aire o por el frio, venían a su cabeza sin que él pudiera apartar esas imágenes y luego la voz volvió a repetir lo peor, es la impotencia de no poder hacer algo por ellos… impotencia, nunca había sentido algo como eso excepto cuando se dio cuenta que era demasiado tarde para salvarla de que la nieve la enterrase viva, no pudo moverse, ni siquiera lo intento; no hasta que la avalancha había cesado.

Fue entonces cuando llego a una conclusión, ya no podría alejarse de ella. No quería hacerlo, porque ella era una persona muy valiosa para él. Estaba sentado afuera, en la sala de espera, una sonrisa se posó en sus labios. Los cambios que sentía consigo mismo eran perturbadores pero también interesantes. Había cometido el error de enamorarse de su enemiga pero, no se arrepentia.

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Una vez que se calmó, Emma le explico todo lo sucedido después de que quedara enterrada bajo la nieve.

-Ya veo- contestó Kurapika después de que Emma terminara el relato - ¿Dónde está ahora?

-¿eh?- fue cuando se dio cuenta que no estaba – hace unos minutos estaba aquí, que extraño. A lo mejor fue al baño- Y entonces su celular empezó a sonar, lo tomó y reviso el mensaje en su teléfono, pronto una sonrisa afloro en su rostro.

-¿Qué pasa?- preguntó la rubia –No me digas que se trata de un novio o algo así-

Emma sonrió un poco más – No exactamente-

Se abrió la puerta detrás de ella y el chico de cabellos rojos entró con una charola de papel con tres cafés.

-La comida del hospital apesta, he traído un poco de café del restaurante que está cruzando la avenida- dijo mientras entregaba un café a cada una de ellas- y ¿Cómo te sientes?- le dijo a la chica rubia.

-Bien, aunque aún me siento entumecida y con algo de frio.

-Estuviste a punto de convertirte en una paleta helada, no me sorprende- los tres soltaron una risa casi infantil.

-Bueno, si me disculpan- empezó Emma- Tengo asuntos que atender-

Y se marchó de la habitación. Dejando a solas a los dos jóvenes en la habitación.

Kurapika no se había sorprendido mucho de saber que Lavi la había rescatado, ella a veces creía que él le odiaba, en otras que era un amigo y en otras más no sabía exactamente que eran pero, no cabía duda de que disfrutaba de su compañía. Era un chico brillante e inteligente y sus debates sobre libros, política y economía le parecían muy enriquecedores (aunque en la mayoría de las veces terminarán discutiendo) Aun así se sentía agradecida con él, si no hubiese actuado rápido ya estaría muerta.

- Oye Lavi- éste dirigió su mirada a ella - quería agradecerte, por todo lo que hiciste, me salvaste la vida y te lo agradezco-

Una pequeña sonrisa apareció en su apuesto rostro, estaba sorprendido de que la rubia le diera las gracias.

-Y quiero disculparme contigo, los últimos días solo me he desquitado contigo, por el cansancio y otras cosas-

Eso le tomo aún más por sorpresa, pero debía admitir que le encantaba que ella fuese más sincera con él en cuanto a sus sentimientos pero, si quería que ella le contará sobre su pasado - para saber si estaban relacionados - tenía que abrirse también a ella. Aunque no estaba preparado era un sacrificio que estaba dispuesto a tomar. Sabía que sus recuerdos perdidos no eran una coincidencia y algo le decía que Kurapika era la clave para recuperarlos.

- No tienes por qué disculparte, yo también perdí la cabeza ¿sabes?- esto hizo reír un poco a Kurapika - esa noche, a decir verdad me recordaste a mi madre

- ¿tu madre? ¿Por qué?

- Ella también era una llorona como tú -Kurapika le dio una mirada de disgusto, sabía que el chico se lo decía para molestarla pero aun así era desagradable escucharlo - cuando mi padre murió ella se la pasaba llorando todo el día, se levantaba llorando y se dormía llorando. Yo no era razón suficiente para ella, para seguir viviendo, después de un tiempo dejo de importarme si lloraba o no y un día ella finalmente se suicidó -hizo una pausa antes de continuar, observo el rostro de la kuruta que estaba perpleja ante lo que le contaba, era algo demasiado personal ella no podía creer que el realmente le estaba contando estas cosas - fue unos pocos meses después de que mi padre falleciera, yo tenía 5 años y desde entonces tuve que cuidar de mí mismo-

Un silencio incómodo lleno la habitación, ahora comprendía por qué la odiaba, en ella veía la debilidad de su madre y no podía soportar eso. Por eso fue tan tosco con ella en algunas ocasiones pero, eso solo significaba que le importaba ¿no?, simplemente no quería que fuera débil como su madre lo fue.

Impotencia, ahora que lo pensaba bien, fue eso lo que sintió cuando veía día a día a su madre llorar. No podía consolarla ni ayudarla a superar su pena.

-Sé que esto es un tema delicado para ti pero, me gustaría saber- dijo Lavi haciendo una pausa antes de continuar - ¿Cómo sobreviviste?-

Kurapika estaba sorprendida de su repentina pregunta y dudaba si contestarla o no. Eran cosas demasiado personales y aún no estaba lista para hablar de ello pero, sentía que se lo debía. Él acababa de contarle algo personal sobre su pasado, ¿Debería hacer lo mismo?

- Esta bien- dijo- pero tengo que empezar desde el principio. Desde antes de la masacre.

-Claro.

- En la tribu yo vivía con mi padre, mi madre y... mi hermana. Éramos gemelas, mi padre siempre quiso un niño y una niña pero en lugar de eso mi madre nos tuvo a mi hermana y a mí, sin embargo mi padre no se quejaba de ello, nos amaba a las tres. Mi hermana nació con un cuerpo débil, se enfermaba muy fácilmente y yo la cuidaba así que éramos muy unidas. Casi siempre estábamos juntas.

-¿Casi siempre? Y ¿qué hacías entonces cuando no estabas con ella?

Kurapika dejó escapar una risa pequeña al recordarlo

- Cazaba, con mi padre. Me enseño muchas cosas, cuáles eran las plantas comestibles, como hacer trampas para animales y ese tipo de cosas.

-¿Él te enseño artes marciales?

-Sí, lo hizo.

Una sonrisa apareció en los labios de Lavi recordaba que su padre también le enseño lo básico de las artes marciales, antes de morir.

-Mientras, mi madre enseñaba a mi hermana a cocinar, coser, y también le enseño a cantar y un poco de ballet. Mi madre creía que si fortalecía su cuerpo con ejercicio, ya no se enfermaría tanto y parecía dar resultado. También le enseño de plantas curativas.

-Todo lo contrario a ti ¿no?

-Si- dejó escapar otra sonrisa, aún recordaba todo como si fuese sólo ayer - ella era toda una dama y yo una marimacha - los dos se empezaron a reír por su comentario - mi hermana y yo acostumbrábamos escaparnos algunos días e ir a un río no muy lejos de mi tribu, teníamos 9 o 10 años en ese entonces. Recuerdo que fuimos y estuvimos divirtiendo nos un rato y entonces- pero, antes de que pudiera terminar su historia fueron interrumpidos por unos golpes en la puerta.

Los dos fijaron su atención a la puerta, entró Emma con una sonrisa de oreja a oreja.

-Disculpen que interrumpa- dijo Emma al darse cuenta que interrumpía algo importante- pero, ya que es 24 de Diciembre pensaba traerte un regalo- dijo mientras se dirigía a la chica en la cama de hospital, mientras su sonrisa se expandía más y más.

Entonces entraron tres personas a su habitación. Kurapika no ocultó su alegría al ver a sus mejores amigos de nuevo.

-¡Kurapika!- exclamaron los tres con la misma alegría.

-Gon, Leorio, Killua - dijo Kurapika- ¿Qué hacen aquí?

-Haciéndote una visita, ya que tu no nos vienes a visitar nosotros vinimos a verte - le dijo Leorio mientras le guiñaba el ojo- pero, tu nunca aprendes ¿verdad? Enserió ¿Por qué insistes en meterte en problemas?-

Todos en la habitación rieron, excepto cierto chico pelirrojo que estaba molesto por ser interrumpido cuando por fin parecía que Kurapika se abría a él.

-¿Cómo supieron dónde estaba?

- Yo tengo la culpa Kurapika- dijo Emma mientras levantaba sus manos en modo de rendición - una enfermera me entrego tus cosas y mientras estabas inconsciente, tu celular empezó a sonar y conteste y bueno les conté lo que pasó.

-Oh, ya entiendo- le respondió pero no estaba molesta, se sentía agradecida por lo que había hecho, últimamente había echado de menos a sus amigos.

-¡Nosotros también te trajimos un regalo Kurapika!- exclamo Gon con gran felicidad e ilusión en sus ojos.

-Gon, no tenían por qué hacerlo.

-Te equivocas - intervino el albino - esto si es algo que teníamos que hacer-

Entonces al cuarto entro una persona más, una chica rubia que llevaba entre sus manos un regalo; la chica tenía el cabello largo un poco más abajo de la cintura y sus ojos eran de un tono gris que sí eran observados con detenimiento se darían cuenta de que sus ojos son azules y no grises.

La chica al entrar a la habitación y ver a Kurapika le dio una radiante sonrisa.

-Hermana- dijo la chica que acaba de entrar.

-Katniss- dijo Kurapika sin poder creer realmente que ella estuviese ahí.

Pronto lágrimas empezaron a caer por el rostro de Katniss, dejo el regalo en una mesa y se acercó a Kurapika y la abrazó. De igual manera las lágrimas empezaron a caer del rostro de Kurapika. Debido a la masacre pensó que había perdido todo, ahora estaba feliz de saber que no lo perdió todo. Aún tenía a su hermana.

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Notas de la Autora: Bien aquí esta otro capítulo, espero que lo hayan disfrutado. Créanme que lo mejor ya está por venir, muchas más sorpresas y giros inesperados. No olviden dejar sus comentarios. Les agradezco a las personas que han seguido este fic y espero que siga siendo así. De verdad muchas muchas gracias. Saludos.