Descargo de responsabilidad: Hunter x Hunter no me pertenece al igual que sus personajes y demás relacionado con la serie o series mencionadas en el fanfic, como son Paradise Kiss y D. Gary man. Excepto mis OC esos si son míos, of course dah :P

Capítulo 8: Aquello Que Más Amas

Eleonora Snow, también conocida como Leonora por sus alumnos. Ella vive en la ciudad de las estrellas fugases, Ryusei Gai.

La ciudad se regía bajo un gobierno dirigido por un grupo de personas que era conocido como la Corte.

Eleonora hace algunos años había sugerido a la Corte un programa que ayudaría a mejorar la situación económica del lugar. Consistiría en una academia que entrenara a niños y niñas de Ryusei Gai para que se convirtieran en asesinos y ladrones de elite, esto con el fin de que ellos realizarán trabajos para la mafia -a cambio de una suma importante- y para la misma ciudad. La Corte le ordenó, antes de aceptar su propuesta, que probara que su academia realmente serviría, esto claro con un primer candidato.

Así qué ella busco un niño, uno que cumpliera con sus expectativas. Fue cuando lo conoció, apenas tenía 4 años de edad y sin embargo prometía tener un potencial más allá de la imaginación. Era un niño de cabello negro como la noche y con ojos igual de oscuros, su piel era blanca como la porcelana. Ese niño se encontraba practicando con su padre, la mujer se acercó e interrumpió su práctica.

-Buenas tardes caballeros - los saludo la mujer, pero parecía que el padre del chico no confiaba en ella.

-¿Qué es lo que quiere?- le pregunto el hombre, claramente el chico había obtenido todos los rasgos de su padre.

-Ofrecerles una mejor vida.- le respondió con una sonrisa en su rostro.

Hablo con ellos acerca del programa, pero claramente el padre del muchacho no estaba de acuerdo. Así qué rechazó que le enseñará a su hijo.

Ella siguió buscando alumnos pero no cumplían con sus expectativas. Hasta que un día encontró a una chica llamada Pakunoda.

Después de la muerte de los padres del chico, este se acercó a ella.

-Quiero aceptar su oferta.

-¿Cuál oferta?- pregunto fingiendo no tener idea de lo que hablaba

-Hace un año, usted le dijo a mi padre que me entrenaría y que nos ayudaría a salir de la basura, que tendríamos una mejor vida.

-¡Ah!, ya recordé- dijo la mujer- pero sabes ya encontré a un pupilo, a Pakunoda- dijo mientras apuntaba a la chica que estaba en una práctica, le estaba enseñando a disparar un arma de fuego- Aunque no me importaría tener a otro estudiante, así que sí quieres que realmente cambie tu vida, dime algo que me convenza de que tú vas a hacer realidad el proyecto. Dime que tú tienes algo que hará que mi tiempo entrenándote valga la pena.- el chico solo se quedó callado -¿no? Eso pensé.

Se dio la vuelta para abandonar al chico y entonces este le lanzó un cuchillo, pero ella lo atrapo con facilidad.

Se volteó a mirarlo, claramente sorprendida por su atrevimiento.

-Usted dijo que le dijera algo, pero me di cuenta que era mejor demostrárselo, las palabras no significan nada.

La mujer sonrió al chico.

-Muy bien, me agradas chico tienes agallas. Mañana empiezas a entrenar con Paku no llegues tarde.

La señorita Snow se encargó de entrenar a sus dos pupilos, les enseño toda clase de artes marciales y a usar diferentes tipos de armas, entre otras cosas. Pero había algo más que enseñar.

-Díganme algo niños, ¿ustedes tienen a alguien a quien amen o que aprecien lo suficiente para sacrificar su vida?

Los niños se miraron entre sí confundidos. Finalmente respondieron al unísono.

-No

La mujer les sonrió -Me alegra saberlo- dijo haciendo una pausa antes de continuar con su discurso- espero que siga siendo así.

-No lo comprendo maestra- dijo Paku - ¿qué tiene que ver eso con nosotros?

- Te pondré un ejemplo, supón que tienes a alguien, una persona especial en tu vida y un día alguien decide raptarla para conseguir algo de ti, bien podríamos decir que esa persona es tu punto débil y eso es algo que no puedo tolerar, la debilidad. Recuerden niños que el amor es sinónimo de debilidad. El amor ha asesinado más que cualquier enfermedad o cualquier arma inventada por el hombre. El amor nos enferma, nos confunde, acecha nuestros sueños y destruye nuestras vidas. Escuchen muy bien mis palabras, nunca se apeguen a alguien, ni siquiera a mí. Si cometen ese error me encargare de eliminar a esa persona o en todo caso a ustedes.-hizo una pausa antes de continuar- En el mundo de afuera, las personas comunes y corrientes pueden darse ese "lujo" sin embargo nosotros no podemos. ¿Lo entiendes Paku?- le dijo a la niña mientras sostenía su cara entre sus manos.- lo más cercano que pueden tener es lealtad; lealtad hacia mí, hacia la corte y a la ciudad de Ryusei Gai ¿Entendieron?

Los dos niños solo asintieron.

Esos dos niños habían probado que su programa servía y una vez que consiguieron más recursos la ciudad se dividió. Se construyó un muro externo para proteger a todos los ciudadanos de Ryusei Gai y un segundo muro al interior de la ciudad que separaba la ciudad en: los recolectores -encargados de revisar la basura entre otras cosas- la parte de la ciudad donde la mayoria de los ciudadanos Vivian y los privilegiados, la parte de la ciudad donde vivía La corte, Eleonora y sus discípulos; podría decirse que la parte rica de la ciudad, en esta área no había basura, sólo casas y edificios construidos para sus habitantes.

Muchos llegaban a Eleonora porque sabían que si eran elegidos para ser sus aprendices, su vida cambiaría para siempre, no más buscar en la basura para sobrevivir; sin embargo no era tan fácil complacerla. Después de la primera generación a la que entrenó (Kuroro, Nobunaga, Pakunoda, Ubogin, Machi, Feitan, Phinx y Franklin) Eleonora se puso más estricta a la hora de elegir a sus candidatos y no sólo eso, sino que en la actualidad vigilaba a cada uno de sus estudiantes para asegurarse de que no cometieran el error de encariñarse de alguien o peor aún enamorarse. Gracias a su habilidad nen, podía vigilarlos a través de un espejo.

Pakunoda había sido una verdadera decepción, se había enamorado de Kuroro, pero por lo menos había tenido la dignidad de quitarse la vida antes de que ella misma lo hiciera.

De todos sus alumnos, su obra maestra era Kuroro. Y helo ahí, besando a esa chica Kuruta, le daban ganas de vomitar. No permitiría que todos esos años se vinieran abajo por culpa de una niña cualquiera.

-Madame - interrumpió Mathew sus pensamientos- ¿Qué es lo que va a hacer?

La mujer aparto la vista de su espejo, y la dirigió a su ayudante, algún día él la sustituiría.

-¿No es obvio?- dijo la mujer mientras se acercaba a una gran puerta doble.- se lo advertí, ahora tendrá que afrontar las consecuencias. Perderá aquello que más ama. Se acabaron los juegos.

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Era la primera vez que bebía y juraba que sería la última. Su cabeza dolía como si fuese a explotar. No entendía como Leorio podía emborracharse y volver a hacerlo al día siguiente.

-Ese maldito- dijo entre dientes - le haré pagar por esto.

En estos momentos, se encontraba en el baño de su habitación vomitando todo el contenido de la noche anterior, aun recordaba como la convenció de beber "una" copa.

-¿Cuántos años tienes?- preguntó el peli azul

-19, ¿Por qué preguntas?- le preguntó la rubia aunque sospechaba que tenía algo que ver con las dos copas de sostenía en sus manos. Y afirmando sus sospechas éste le ofreció una a ella.

-Estoy seguro que no has bebido antes, así que es buen momento para probar.

-No gracias- se negó.

- Vamos, sólo una. Como agradecimiento por haberme conocido.

Kurapika bufo en su interior pero finalmente aceptó la copa, sin embargo pronto una copa se convirtió en dos y después en tres. Sólo fueron tres pero ella había sentido que fueron más de las tres. Y ahora se encontraba con la peor resaca que se hubiera imaginado.

Una persona entro a su habitación. Era Senritsu.

-Te he traído esto.- dijo mientras le entregaba una pastilla y un vaso de agua. Kurapika no replicó, tomó la píldora y todo el vaso de agua. Pronto su dolor de cabeza comenzó a desaparecer y sus pensamientos divagaron a "ese" incidente. Su rostro se puso rojo remolacha, su primer beso.

Extrañamente le había gustado, tenía que admitir que el chico era muy bueno besando o ¿era por el efecto del alcohol?

Senritsu notó su nerviosismo y a la vez su satisfacción, gracias a los latidos del corazón.

-¿Pasa algo?- dijo Senritsu aunque ya conocía la respuesta, y con una sonrisa pícara en su rostro.

-No… quizás... Bueno ¡sí!... ¡Deja de fingir, sé que sabes!- finalmente le gritó Kurapika, Senritsu no pudo evitar dejar escapar una pequeña risa por la reacción del Kuruta- Lavi y yo nos besamos anoche. - dijo desviando la mirada, no se atrevía a ver a la cara a Senritsu, se sentía muy avergonzada.

-¿Te arrepientes?- le preguntó

-No... Es sólo que... es algo extraño para mí... Ni siquiera sé porque me siento avergonzada.-

Senritsu le sonrió. A juzgar los latidos de su corazón podía entender por qué estaba tan confundida, sabía lo que sentía pero prefería negarlo.

-Si te sientes confundida, escucha a tu corazón. La lógica no sirve para todos los campos, a veces es necesario detenerse y escuchar los mandatos de tu corazón.

Kurapika le sonrió antes de agregar un "Gracias"

-Hay algo que me gustaría decirte Kurapika- dijo Senritsu con un rostro entre preocupado y serio.

-¿Qué cosa?

-No- se retractó - olvídalo, te lo diré después.

Kurapika solo se le quedo mirando, sospechando que es lo que querría decirle

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Tras salir de la habitación de Kurapika -para que se bañara- Senritsu recordó la plática que había sostenido la noche pasada con el chico causante de tanta confusión en Kurapika.

-Tranquilo- había dicho Senritsu- no le diré a nadie de tu secreto.

Kuroro estaba asombrado, su habilidad podría ser de gran ayuda en el Ryodan.

-Y antes de que preguntes- agregó Senritsu- no, no me uniré a la araña.

Kuroro empezó a reír.

-¿Hasta eso puedes saber?

Senritsu le dio una sonrisa sincera, lo mismo le había dicho Kurapika hace mucho tiempo.

-¿Por qué no me vas a delatar? ¿Kurapika es tu amiga, no quieres protegerla?

-Tal vez antes lo habría hecho, pero a Juzgar por los latidos de tu corazón, no podrás hacerle daño aunque quieras, después de todo estás enamorado de ella.

-Entonces, ¿De qué querías hablar?

- ¿Cuáles son tus intenciones con Kurapika? ¿Por qué te disfrazaste?-

Kuroro dudo si decirle la verdad, pero decidió contarle, de cualquier manera no haría diferencia.

-ya veo- dijo en la comprensión del asunto. Kuroro estaba a punto de marcharse pero fue detenido por la pequeña mujer.

-Una cosa más- dijo Senritsu llamando la atención del hombre mayor. Pronto la expresión de la mujer pequeña se volvió sombría y llena de preocupación. -Senji, el hombre al que le robaron el primer par de ojos, está buscando a Kurapika. Después de que cayera en la bancarrota se unió a Nostrad y quieren cazar a Kurapika para venderla como un objeto viviente. Senji sabe que es un Kuruta y que tiene los ojos rojos.

-¿Cómo lo sabe?- le preguntó Kuroro, tratando de recordar si habían dejado un indicio o algo durante su robo a ese gordo. Un solo error podía hacer que todo a viniese abajo.

-Kurapika una vez me comento que cuando regreso de la subasta en York Shin con los ojos rojos Senji le hizo frente para robárselos y Kurapika le había mostrado sus ojos.-

Kuroro maldijo en su interior. ¿Cómo pudo hacer algo tan imprudente?

-¿Kurapika lo sabe?

-No

-Ya veo, estoy seguro que Nostrad y Senji estarán buscando a Kurapika de manera discreta ya que si hacen un gran alboroto otras personas de la mafia o cazadores irían tras ella y eso supondría una dificultad para ellos. Por ahora la pondré al corriente y le pediré a Kurapika no usar su licencia Hunter, ellos podrían averiguar donde se encuentra si la usa. De ahí en fuera no creo que tengamos mayores problemas, ambos están en banca rota así que no dudo que no tengan refuerzos suficientes para ser una amenaza- dijo Kuroro mientras cubría su boca con sus manos, ya era algo muy común para el hacer este gesto cuando pensaba.- así que no te preocupes estaremos bien.

Senritsu le sonrió, estaba segura que estarían bien. Después de que el hombre se marchara un pensamiento cruzo por su mente. No dudaba de que las cosas entre ellos o bien podrían mejorar la vida del otro o todo lo contrario. Lo único que le quedaba era rezar para que las cosas entre ellos funcionaran, que ambos abandonarán su orgullo y los conflictos del pasado. Después de todo eran más parecidos de lo que creían.

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Cuando Kurapika salió del cuarto de baño, su celular comenzó a timbrar y lo contestó.

-Hola hermana- saludo una voz femenina muy animada -¿Cómo estás? ¿Viste mi show anoche? ¿Qué te pareció?-

Kurapika no pudo evitar sonreír, su hermana era muy parecida a Gon. Tal vez fue por eso que desde que conoció a Gon, deseo estar a su lado.

-En orden, estoy bien, si y estuviste fantástica; sigues cantando de manera maravillosa como cuando éramos niñas.

-Me alegra que te gustara, y bien ¿Cómo van las cosas con Lavi?- pregunto la chica con picardía en su voz, era divertido molestar a su hermana y más con temas amorosos porque sabía que no estaba acostumbrada a tratar con esos temas.

-Normales - dijo Kurapika tratando de sonar normal pero había sido todo lo contrario ya que recordó el beso de anoche.

-Vamos, vamos no me lo ocultes, no me digas que ya se besaron- dijo la chica en tono de broma pero al no oír respuesta de su hermana, dio un chillido de felicidad - ¿Enserió? Qué increíble ¿y qué tal besa? ¿Es bueno?

Kurapika sabía que su hermana era muy terca y que no le dejaría en paz hasta que le contestará así que decidió distraerla con otros asuntos.

-Te lo contare después, de cualquier forma ¿Cuándo podrás volver?

-¿Eh?, bueno por ahora no podré volver, me han dado un trabajo de modelaje y papeles en películas, nada importante pero por ahora no podré volver.- dijo con un deje de tristeza.

-Ya veo, pero me alegra por ti, es una gran oportunidad, aprovéchala.

-Gracias hermana, te extraño. En cuanto pueda me daré una escapada e iré a verte.

-No te preocupes, concentrare en hacer tu trabajo para que no te despidan- bromeo

-Vale, entonces nos vemos después- dijo Katniss al otro lado de la línea.

Kurapika se alegraba de tener a alguien de su familia vivo, así que se prometió que la protegería. Esta vez no se la arrebataría nadie.

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-¿Qué quieren ayudarme a recuperar los ojos de mi gente?- les preguntó Kurapika a sus amigos.

En estos momentos se encontraban todos reunidos mientras tomaban su desayuno hecho por Isabela -en la habitación donde previamente habían tenido su celebración por Navidad- Killua, Gon, Senritsu y Leorio le dijeron a Kurapika que querían ayudarle.

-Si- contestó Gon - Killua y yo ya hemos terminado con nuestros asuntos, queremos ayudarte Kurapika. Senritsu dijo que quería ayudarte aunque sea con un Par y Leorio quiere ayudar en lo posible mientras está de vacaciones.-

Kurapika no sabía que responder, no quería meterlos en problemas, la última vez que lo ayudaron Gon y Killua casi mueren. Pero, realmente apreciaba su ayuda.

-Déjalos ayudarnos- dijo Lavi- nos vendría bien una ayuda extra.

-Está bien-pero más que resignado se sentía aliviada, mientras que esto alegro mucho a Gon.

-Y bien ¿Cuál es el plan?- preguntó Leorio

- A dos horas de aquí hay una ciudad en la que se encuentran un par de ojos- informó Lavi- se encuentra en una mansión, le pertenece a un Conde, el Conde del milenio, colecciona cosas pertenecientes a tribus extinguidas. En dos días ofrecerá una fiesta, será nuestra oportunidad.

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Así se pusieron de acuerdo en cuanto al plan. Se presentarían a la fiesta, sólo que disfrazados, ahora que Nostrad y Senji buscaban a Kurapika desesperadamente, no podían dejar que la rubia se exhibiera por ahí llamando la atención. George e Isabela se encargaron de hacer trajes de fiesta para todos. Actualmente se encontraban en un motel, en dicha ciudad.

-¡No!-gritó Kurapika- no voy a usar un vestido, otra vez-

-Pues tendrás que, si no lo haces, el plan fallara- Le dijo Lavi mientras esperaba a que saliera del baño con el vestido, que había diseñado George y hecho Isabela.

-Entonces cámbialo- le exigió, no le agradaba usar vestidos, no estaba acostumbrada a ellos y ella juraba que nunca podría acostumbrase a ello.

-Vamos, el traje de tu tribu técnicamente tiene una falda, ¿por qué te sientes incómoda con un vestido?

-No es lo mismo- replicó - por lo menos puedo usar unos pantalones debajo, es incómodo llevar un vestido y sólo llevar debajo la...

-¿Ropa interior?- dijo Lavi claramente burlándose de ella.

-¡Si!

-Hmmm...- musito mientras pensaba- ¿Qué te parece usar un pantalón de licra debajo?, el vestido es largó así que no se notará y estarás cómoda. Además si yo fuera tú me iría acostumbrando a usar vestido ya que ALGUIEN insistió en que no debíamos de lastimar a nadie y que para no llamar la atención deberíamos sustituir los originales por una falsificación, por eso George e Isabela se encargaron de diseñar ese vestido que ayudara a ocultar los ojos en la falda. Además es sólo por unas horas.

-Tiene muy buenos puntos a su favor- interrumpió Emma quien estaba en el cuarto de baño ayudando a Kurapika a vestirse, pero sólo se ganó una mirada de enojo por parte de la rubia - ya estas lista- anunció.

Y así Kurapika salió del baño, llevaba un vestido color azul turquesa con varios diseños de flores hechos con perlas, la falda tenía volantes de flores diseñada para que ocultara los ojos sin que se notara. Nuevamente los hombros descubiertos, lo que dejaba que su nívea piel se notará a la perfección. Usaba zapatillas de tacón bajo y extrañamente eran cómodos, la vez pasada se había quejado de lo incómodo que había sido usar tacones y al parecer Isabela le había escuchado por que estos zapatos eran más cómodos.

Lavi le dio una mirada rápida.

-Te ves bien, así que para de quejarte. No te vas a morir por usar un vestido.- dijo mientras se dirigía a la salida - voy a pedirle a Isabela los pantalones de licra para que te los pongas-

Por alguna razón Kurapika se sentido decepcionada de su indiferente respuesta sobre como lucía.

-¿Bien? ¿Solo eso? ¿No un te ves preciosa ni nada? - pensó.

Se dio cuenta de sus pensamientos, ¿Desde cuándo le importa lo que piense de ella? Decidió apartar esos pensamientos y concentrarse en lo que estaría a punto de hacer en unas horas, si todo salía bien, este sería el cuarto par que obtendría. No tenía tiempo para pensar en frivolidades.

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En cuanto a Lavi salió de la habitación dejo escapar un suspiro, sentía que su corazón latía rápidamente. Le había dado una mirada rápida ya que sentía que si se quedaba observándola por más tiempo no podría despegar sus ojos de ella o que intentaría besarla, otra vez.

Busco a Isabela y ésta se encargó de llevarle los pantalones a Kurapika. Pero Kuroro pronto se encontró con Senritsu con una pícara sonrisa en su rostro, sí su habilidad era grandiosa, pero a veces era un verdadero dolor de cabeza.

-¿Por qué no le dices la verdad?- le pregunto Senritsu, notando claramente que la amaba y deseaba que ella lo supiese.

-Ah claro, ¿Qué te parece? Oye Kurapika que crees soy Kuroro aquella persona que asesinó a toda tu familia y amigos, me disfrace porque quería saber si nuestros pasados estaban relacionados, dejando de lado el hecho de que asesine a tu clan y te deje huérfana. Ah y de paso ¿qué crees? me enamore de ti.- dijo sarcásticamente.

-Tal vez no así- dijo Senritsu- pero pienso que tú eres la única persona que puede ayudarle a superar el pasado y a juzgar por los latidos de su corazón ella ya te acepta.

-Acepta a Lavi, no a... Tu sabes quién.

-Puedes verte como Lavi pero en esencia sigues siendo tú, pienso que ella te aceptara, seas quien seas- término de decirle Senritsu con una sonrisa para darle ánimos a que le dijera la verdad - además las cosas serían peor si ella se entera por su propia cuenta.

Senritsu tenía razón, se desataría el infierno si el Kuruta se enteraba por otros medios quien era en realidad, pero simplemente no podía hacerlo, al menos no ahora.

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-Valla realmente te ves preciosa- dijo Isabela mientras terminaba de aplicar el maquillaje.- causarás muchas envidias esta noche, es una lástima que no pueda ir.

-¿Eh? ¿Por qué no?

-Verás ustedes necesitarán pasar desapercibidos y me temo que George no es muy bueno en ello, le gusta ser el centro de atención. Así que me quedare aquí con él.

-Si es verdad, se nota que le gusta llamar la atención. De cualquier forma, son sorprendentes, han hecho dos vestidos hermosos y dos trajes y todo en poco tiempo. ¿Acaso usan magia o algo por el estilo?

Isabela se rio por su comentario.

-No es tan complicado, puedo enseñarte si tú quieres.

-¿Eh? ¿Enserio?- en realidad no le llamaba mucho la atención, pero tampoco quería rechazar las buenas intenciones de Isabela.

-Claro- dijo Isabela con una sonrisa en sus labios, por alguna razón Isabela era algo así como una hermana mayor- sabes, siempre he pensado que la ropa hermosa da coraje y esperanza a las personas. Es por eso que me gusta tanto hacerla, así que ánimo.-

Después de las palabras de aliento de Isabela, Kurapika decidió que Daría su mejor esfuerzo.

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Fueron a la fiesta en parejas, Leorio y Emma y Lavi y Kurapika. Kurapika llevaba una peluca castaña larga que llegaba hasta su cintura, Lavi tuvo que teñirse el cabello del mismo color y dejarlo caer libremente para tapar el parche de su ojo derecho, sin mencionar el hecho de que ambos llevaban lentes de contacto cafés.

Afortunadamente todos vestían con trajes extravagantes por lo que no destacaron, a pesar de que le pidió a George que no fueran muy extravagantes el lado artístico de él salió a flote; no lo podía evitar ya que se consideraba eso, un artista. Aunque durante la fiesta si hubo una que otra mirada de envidia, odio y admiración a la pareja conformada por Kurapika y Lavi.

Kurapika era envidiada por las mujeres y chicas, no sólo por su belleza y vestido sino que también por el joven que la acompañaba, y lo mismo iba para Lavi. Al ver las miradas lascivas de otros hombres hacia su acompañante paso una mano hacia su cintura y la acerco más a él, dando a entender a esos hombres, que estaba fuera de su alcance - sin mencionar que les dirigió una mirada asesina-. Aunque cierta chica lo tomo de otra manera.

-¿Qué crees que estás haciendo?

-¿A qué te refieres?

- Deja de tocarme- dijo la joven fingiendo que hablaban de otra cosa

-No puedo, después de todo se supone que somos una pareja- le dijo con su usual sonrisa de caballero - además tengo miedo de que si me separo de ti, alguien te vaya a robar; después de todo hoy luces más hermosa que de costumbre.-

Kurapika no pudo evitar que apareciera un leve sonrojo en su rostro, pero lo disimuló mientras le daba a su "novio" un codazo en las costillas, el único que noto dicho acto fue la "víctima" aunque bien valía la pena.

Pronto a ellos se dirigió un hombre alto de cabello negro largo y ojos negros, llevaba un traje elegante.

-Buenas noches, mi nombre es Tyki Mikk- se presentó el hombre mientras hacia una reverencia - soy amigo del conde y en su nombre agradezco su asistencia y espero que disfruten de la velada.

-Al contrario, Gracias por invitarnos- dijo educadamente Kurapika, la chica tenía muy buenos modales que bien nadie dudaría que es de la nobleza

-¿Puedo preguntar por su nombre?- le dijo el extraño mientras le ofrecía una sonrisa caballerosa.

-¿Es una grosería preguntar mientras su prometido está presente no cree?- le dijo Lavi tratando de alejar al hombre, cuales fueran sus intenciones, a él no le daba buena espina. El hombre llamado Tyki solo se rio ante su comentario como si fuese una broma.

-Supongo, que tiene razón. Pido disculpas por mi atrevimiento. Por favor disfruten de la fiesta.- dijo y finalmente se apartó de la pareja para seguir saludando a sus invitados.

Kurapika solo reprendió a Lavi con la mirada, lo que le había dicho no había sido nada cortés, pero este la ignoró. Ya estaba acostumbrado a recibir sus miradas de reproche.

Se suponía que ellos entrarían a la mansión gracias a la fiesta, Lavi y Kurapika buscarían la sala donde se exhibían los ojos y una vez que la encontrarán, enviarían un mensaje a Gon, Killua y Senritsu para que cortaran la luz y crearán una distracción. Esos escasos minutos de oscuridad les daría oportunidad para sustituir los falsos por los verdaderos. Emma y Leorio estarían de refuerzo por si algo ocurría. Bastante sencillo, en teoría.

Pasearon por el salón principal, las personas bailaban al compás de la música, el sonido del vals era precioso a los odios de Kurapika, por otro lado a Kuroro se le ocurrió una idea.

-Hay muchas personas, tendremos que pasar entre la gente bailando.

Kurapika no tuvo tiempo de protestar, para cuando se dio cuenta, él tenía una de sus manos en su cintura y la otra en su mano y empezó a bailar con ella, guiándola entre el bulto de gente.

Kurapika se sentía liviana, era la primera vez que bailaba con él; sin embargo sus pies decían todo lo contrario. Era como si lo hubiesen hecho cientos de veces, un rubor comenzaba a aparecer en su rostro, ésta no podía dejar de sentir que su corazón latía a mil por hora y no dejaba de desear que el tiempo se detuviese. Este sentimiento, ya lo había experimentado en el pasado y había sido doloroso.

Pronto esa hermosa sensación de estar flotando se convirtió en todo lo contrario, su corazón se sentía pesado.

Pronto llegaron al otro lado del salón y se habían detenido, habían sido unos cuantos minutos pero Kuroro deseo que hubiese durado más tiempo.

-¿Estas bien?- le pregunto a la chica, ya que se había percatado de que estaba extraña

-Estoy bien. No pasa nada- le respondió de manera fría y cortante. Pero en realidad estaba tratando de contener las lágrimas que amenazaban con derramar se por su rostro.

Pronto llegaron a una habitación donde se exhibían los ojos y otros artefactos de tribus; joyería, ropas, armas, instrumentos musicales, etc.

Y ahí estaban en medio del salón los ojos sobre un pedestal, había guardias custodiando la sala pero en realidad era muy poca cosa, ni siquiera eran usuarios nen. Esto decepcionó a Kuroro, esperaba un reto mayor.

Pero antes de que siquiera pudieran acercarse a los ojos o dar la señal, algo ocurrió, algo muy grave. Las luces se apagaron y no sólo eso, un gran estruendo resonó en toda la mansión y pronto el piso comenzó a temblar, ¿Un terremoto? Pronto se detuvo el temblor, pero no había podido actuar correctamente y para cuando la luz volvió los ojos no estaban. ¡Alguien se les había adelantado!

En lugar de los ojos había un gran hueco en el suelo, como si la tierra se los hubiese tragado.

Los guardias avisaron al dueño del robo y este pidió a sus invitados que siguiesen disfrutando la fiesta. Mientras contactó a la policía.

Lavi y Kurapika se reunieron con Emma y Leorio, Lavi le pidió a Kurapika que les enviará un mensaje a Gon y compañía para que los vieran en el motel.

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Tras llegar al motel donde se habían hospedado, Killua y Gon les preguntaron qué había sucedido, así que les contaron. En cuanto entraron a la habitación Isabela los recibió.

-Tienen que ver esto- dijo con evidente preocupación en su voz

Todos se dirigieron a la televisión de plasma donde George e Isabela estaban viendo las terribles noticias.

-Los 32 de ojos rojos han sido robados - anunció el reportero de la televisión - esta noche se ha llevado a cabo el crimen del siglo, ya que en 32 lugares distintos del mundo se llevó a cabo el robo de dicho tesoro a la misma hora, lo más extraño es el modo en que se llevó a cabo ya que en los lugares mencionados ocurrió un apagón seguido de un terremoto y cuando se recuperaron de la conmoción, estos habían desaparecido dejando en su lugar un cráter de tierra.

El reportero seguía mencionando lo sucedido cuando el celular de Lavi comenzó a timbrar, se fue al pasillo a contestar la llamada.

-¿32? ¿No eran 36?- preguntó Gon.

-Sí, pero Kurapika tiene 3 pares y el Genei Ryodan uno así que por eso solo mencionan los 32.

Fue cuando algo hizo click en la mente de Kurapika y fue a buscar los ojos que tenía en su posesión. Corrió y sus amigos al unísono gritaron su nombre preocupados por ella.

A cada paso que daba a su habitación se preguntaba si todavía estarían ahí. ¿Y si alguien los había robado mientras no estaba? Había sido descuidada, no los había ocultado ya que George e Isabela estarían en el motel, pero no volvería a cometer el mismo error, si es que había una segunda vez. Pronto llegó a su habitación y afortunadamente, aún estaban los ojos donde los dejó, suspiro aliviada.

Pronto detrás de ella aparecieron sus amigos y Lavi.

-Kurapika- dijo Lavi con una expresión sería. Algo andaba mal.- te tengo una mala noticia. Parece que Nostrad y Senji han confundido a tu hermana contigo y la han capturado, piensan venderla a una subasta del bajo mundo.

Kurapika comenzó a sentirse mareada, sus manos empezaron a temblar y podía sentir cómo su ritmo cardíaco se aceleraba. Su boca se sentía seca, sentía pequeños dolores en su pecho como si le pellizcaran la piel, pronto un sudor frío comenzó a correr por su frente y entonces su vista se empezó a nublar, no podía reconocer las voces ni los rostros de las personas que estaban con ella.

Las únicas palabras que quedaron en su cabeza eran "tu hermana... la han capturado".

Continuara...

Notas de la Autora: Bueno un capítulo más espero que les haya gustado, admito que me ha costado un poco más de trabajo escribir este capítulo porque no me llegaban las ideas, pero por fin momento de iluminación. Me alegra saber que les ha gustado, agradezco mucho a las personas que me han dejado sus reviews y también a los que han seguido mi historia y que la han estado leyendo, muchas gracias.