Pues bien, espero que se la hayan pasado bien en estas fiestas (los que viven en México, claro). Aquí les traigo el cuarto capítulo de esta historia, muchas gracias a mi amiga pekerarita por todo su apoyo, espero que este episodio te guste.

Y ya saben, El Tigre es propiedad de Sandra Equihua y Jorge R. Gutiérrez, los nuevos padres.

Emisario del Inframundo II: La Marca Púrpura

Capítulo 4: Alianza Maldita

Manny estaba desolado, ya no podía escapar más a su realidad. Sentía pánico y con unos inmensos deseos de salir corriendo de ahí, más su sentido de la responsabilidad se lo impedía. Frida no había dejado de hacer preguntas acerca de la desagradable visita de Parcax y de lo que ocurriría con su amigo Davi.

-Manny, ¿Qué vamos a hacer ahora?- preguntó Frida.

-No lo sé, debemos rescatar a Davi antes de que esos infelices le hagan algo- dijo Manny –No puede ser, ¿Por qué esto me está pasando?-

-¿Por qué se lo llevaron?-

-Esa era la tercer señal, la desaparición de un ser querido. Siempre pensé que irían por ti o por mi familia, pero nunca me imaginé que Davi sería el desafortunado- dijo Manny.

-Supongo que como era el más vulnerable por eso fueron contra él- razonó Frida.

-Es probable, pero eso ya no importa. Ahora tengo que averiguar cómo lo voy a sacar de este embrollo- dijo Manny.

-No estarás pensando en ir por él- dijo Frida.

-No tengo otra alternativa, es mi amigo y es mi culpa que esto le esté ocurriendo- contestó Manny.

-No puedes hacerlo solo, acabarán contigo- protestó Frida.

-No puedo abandonarlo, Frida-

-No digo que lo hagas, solo que pienses bien las cosas. Tu solo no lo lograrás, ¿Por qué no pides ayuda a otros héroes o algo así?- propuso Frida.

Esas palabras fueron como una bendición para Manny, Frida le había dado una posible solución a sus problemas. No podía evitar la llegada de su enemigo pero si podía preparar a la ciudad para combatirlo. Todos conocían la historia del emisario del inframundo y seguramente estarían dispuestos a ayudar en todo lo posible para evitar que eso se repitiera.

El muchacho corrió hasta su esposa y le dio un gran beso en señal de gratitud.

-Tienes razón Frida, eso es justo lo que voy a hacer- dijo Manny –Ven, vayamos de una vez a buscar a los otros héroes para explicarles lo que sucede-

Los dos intercambiaron sonrisas y salieron de su hogar con dirección a las casas de todos los héroes de la ciudad. Comenzarían por ir a la casa del macho a pedir la ayuda de White Pantera y quizás de Puma Loco. Ambos estaban muy entusiasmados y considerablemente más tranquilos con respecto a su problema.

Desafortunadamente para ellos, casi al instante de haber salido de su domicilio tuvieron que reaccionar rápido para esquivar el impacto de un auto que literalmente cayó justo donde ellos estaban volviéndose añicos con el fuerte golpe. Manny volteó confundido y descubrió la nefasta imagen de uno de sus peores enemigos, el Titán de Titanio, en otro molesto intento por acabar con él.

-¿Tu? ¿Qué quieres ahora?- le preguntó Manny enfadado.

-Ya lo sabes, Manny Rivera, quiero venganza por haberme quitado la amistad con White Pantera- dijo el Titán.

-Este no es el momento, tengo asuntos más importantes que pelear contigo-

-Pues lamento que no podrás llevarlos a cabo, porque voy a destruirte aquí y ahora- sentenció el Titán convirtiendo sus brazos en dos gigantescas hachas listas para cortar a Manny en pedazos.

-Maldita sea, creo que tendré que deshacerme de este tipo antes- pensó Manny preparándose para la batalla.

El Titán de Titanio dio el primer ataque pero Manny logró cortar sus brazos con sus garras antes de que este consiguiera herirlo. El Titán rápidamente se regeneró y dio un nuevo ataque, para su mala suerte El Tigre fue más rápido que él. Manny lo sujetó con una de sus garras extensibles y usando todas sus fuerzas logró arrojar al villano muy lejos de ahí.

-¡Me las pagaraaaaaas!- gritó el Titán justo antes de perderse en la distancia.

Una vez que ese inconveniente estuvo resuelto Manny y Frida continuaron su camino rumbo a las casas de los súper héroes. Mientras tanto, en otra parte de la Ciudad Milagro. El Titán de Titanio había caído en un gran basurero dándose un fuerte golpe en la cabeza.

El villano se sentía bastante adolorido y frustrado por un intento más de derrotar a El Tigre sin poder lograrlo. La humillación era terrible, en verdad lo detestaba y haría cualquier cosa por verlo muerto.

-¿Por qué?, ¿Por qué no puedo matarlo?- se preguntaba el villano.

En ese momento escuchó unos pasos dirigiéndose hacia donde él estaba. A juzgar por el sonido, se trataba de alguien joven y hábil, de seguro El Tigre estaba tratando de humillarlo aún más de lo que ya había hecho.

-No esta vez- dijo el Titán.

Esperó hasta que esa persona se acercara lo suficiente y con profundo odio se abalanzó sobre él.

-¡Muere, Rivera!- gritó el Titán a punto de golpearlo con un mazo gigante con púas hecho de titanio líquido.

Para su sorpresa y decepción, su presa reaccionó rápido y logró detener su ataque tan solo con poner su mano en frente. El Titán vio como una delgada mano sujetaba su enorme mazo con una facilidad impresionante, nuevamente se sintió apenado pero esta vez no era El Tigre quien lo había derrotado.

-Tu no eres Manny Rivera- dijo el Titán.

-No, no lo soy- dijo su acompañante.

En ese momento el Titán notó con horror que la mano que sujetaba la suya no era humana, de hecho no contaba con piel ni músculos, era una mano huesuda de esqueleto.

-¿Quién eres?- preguntó un poco atemorizado.

-Un amigo- respondió el esqueleto –Mi nombre es Django de los muertos y si entiendo bien tú deseas acabar con Manny Rivera-

-Sí, más que otra cosa. ¿Pero eso que tiene que ver?-

-Simple, yo también quiero que muera- dijo Django –Necesito que fallezca, lo quiero ver hecho un cadáver-

-Supongo que no soy el único "amigo" que ese malnacido se ha hecho- comentó el Titán.

-Claro que no, te propongo una alianza. Verás, tu quieres matar al chico, yo quiero matar al chico- dijo Django –No me cabe la menor duda de que juntos podremos acabar con él-

El Titán de Titanio sonrió malignamente al escuchar esas palabras.

-Me parece fantástico, llevo mucho tiempo tratando de liquidarlo- dijo.

-Yo lo conseguí una vez, pero al final lo subestimé y terminó por vencerme- dijo Django.

Un momento, ¿ya lo habías asesinado?, ¿pero como…?- dijo el Titán confundido, pues a diferencia de los otros, él no estaba enterado de lo que había ocurrido años atrás.

-Es una historia larga y que honestamente me da flojera contar ahora. Te lo explicaré un poco más tarde en mi guarida… claro, si te interesa hacer un convenio- dijo Django.

-Por supuesto que me interesa-

-Bien, porque no solo vamos a eliminarlo, sino que vamos a hacer su vida miserable- dijo Django.

-Me parece perfecto-

-Bien, pues no se hable más, ven conmigo y te explicaré cual es el plan- terminó Django.

El Titán de Titanio obedeció y siguió al esqueleto a donde lo conducía. No sabía mucho de su nuevo amigo, pero no le importaba siempre y cuando lo ayudara a cumplir su gran suelo.

Tenía un buen presentimiento de todo eso, ahora estaba seguro de que el mal triunfaría y que Manny Rivera ahora estaba viviendo sus últimos días. Pronto tendría la satisfacción de ver sus manos manchadas con la sangre de ese muchacho que odiaba con toda su alma, y esta vez ni siquiera Rodolfo podría detenerlo.

Continuará………