Hola, aquí regreso con el quinto capítulo de esta historia. Muchas gracias a todos por sus reviews, espero que el fic les siga gustando. Ya saben que El Tigre no me pertenece. Se cuidan.
Emisario del Inframundo II: La Marca Púrpura
Capítulo 5: El Demon Skull
Las risas y burlas podían escucharse por todos lados en la base secreta de los héroes. En el centro de la gran sala se encontraba Manny, Frida y Rodolfo, los cuatro con expresión de enfado. El Sombrero de Plata, quien estaba fungiendo como líder de la asamblea, acababa de rechazar la petición de Manny para mover sus fuerzas y buscar a Django de los Muertos.
-¡Les digo que es la verdad!- decía Manny alterado.
-Mira niño, tu familia tiene una reputación bastante buena en la lucha contra el mal pero no podemos hacer nada mientras esto se trate de un simple sueño tuyo- contestó el Sombrero de Plata.
-¿Y qué me dicen de la marca púrpura?- dijo Frida mostrándoles la marca dibujada en su cuerpo.
-Esa tampoco es una prueba, bien pudieron hacerla ustedes- dijo Cleopatra Cósmica, otra heroína.
Mira, se que esto suena muy absurdo pero estoy seguro de que si mi hijo lo dice es porque es cierto- dijo Rodolfo, el único además de Granpapi hasta ahora que había creído en las palabras de Manny y Frida –No olvidemos que Django de los Muertos ya antes ha atacado a la Ciudad Milagro-
-Sí, lo recordamos, así como recordamos que tu hijo estaba de su lado en esa ocasión- respondió el Industrialista despectivamente.
Manny estaba que hervía de coraje ante estas palabras.
-¡Eso no es cierto!, ¡yo nunca estuve del lado de ese infeliz!- dijo Manny.
-¿No?, ¿el nombre "Emisario del Inframundo" no te suena familiar?- preguntó el Sombrero de Plata en un obvio sarcasmo.
-Precisamente por eso tienen que ayudarnos, si no lo hacen el emisario volverá- siguió Manny.
-Además recuerden que Manny fue quien derrotó a Django en esa ocasión- lo apoyó Frida.
-Como sea, es cosa del pasado. Django, como bien lo dijiste, fue derrotado en esa ocasión y ahora no representa peligro alguno- dijo Cleopatra.
-¿Qué me dicen del joven Roccoco?, acaba de ser secuestrado por uno de los sirvientes de Django- comentó Rodolfo.
-Eso dicen, ¿pero como probarlo?- dijo el Industrialista –En la Ciudad Milagro hay secuestros todos los días y no necesariamente de esqueletos andantes-
-¡¿Cómo pueden ser tan estúpidos?!- gritó Manny furioso contra ellos.
-¡No permitiremos que venga a insultarnos a nuestra propia corte!, ¡váyanse de aquí antes de que los mande arrestar por insolencia!- dijo el Sombrero de Plata.
Manny estaba desolado y realmente molesto, quería decirles unas cuantas verdades pero sabía que no valía la pena y que no tenía tiempo que perder. Los tres dieron media vuelta y se dispusieron a regresar a la Casa del Macho para planear una nueva estrategia.
-No te preocupes mijo, yo te creo- le dijo Rodolfo tratando de calmarlo.
Mientras tanto, en algún lugar oscuro y húmedo, Davi se encontraba encerrado en una celda hecha de hueso mientras que su carcelero, Parcax, lo miraba con burla. El chico había intentado escapar de ahí pero era inútil, los barrotes de la celda eran demasiado fuertes.
-¿Ya te cansaste tan rápido?- le preguntó Parcax.
-No te importa- contestó Davi molesto.
-¿sabes?, deberías cuidar tus modales, al menos cuando estés en la presencia de mi señor- dijo Parcax.
-No le tengo miedo a tu señor, maldito- dijo Davi.
En ese momento una puerta se abrió y por ella entraron Django y el Titán de Titanio disponiéndose a ver a su prisionero.
-¿En serio?, pues deberías- dijo Django, quien acababa de escuchar lo último.
Davi se intimidó un poco pero no estaba dispuesto a que ellos lo notaran por lo que no retrocedió.
-No me importa cual sea tu plan, pero Manny te derrotó una vez y volverá a hacerlo- dijo Davi.
Django soltó una risotada entonces –Rivera no podrá detenerme esta vez, te lo garantizo-
Davi no sabía qué hacer, odiaba estar ahí preso y teniendo que escuchar a ese monstruo, quien acababa de abrir la puerta de su celda y había entrado con él seguramente para torturarlo.
-¿Sabes Roccoco?, no veo por qué esto tiene que terminar mal. Mi problema no es contigo, únicamente estás aquí en calidad de rehén- dijo Django.
Davi solo escuchaba pero sin poner atención. Sabía que la única forma de salir de ahí era escapando en el momento preciso, el problema era adivinar cuál era ese. En ese momento encontró su salvación, Django estaba tan ocupado alardeando que no estaba cuidando la entrada de la celda. Era el momento que esperaba.
El chico Roccoco reaccionó lo más rápido que pudo, le dio un puñetazo a Django en la mejilla y comenzó a correr a la salida. Parcax intentó detenerlo pero estaba tan sorprendido por la reacción de su prisionero que no fue tan veloz como para impedir su fuga.
El Titán de Titanio estaba punto de perseguirlo pero se detuvo al escuchar la risa malévola de Django.
-¿Qué pasa?, ese mocoso acaba de escapar- dijo el Titán.
-Déjalo que lo haga, veamos a donde nos lleva- dijo Django sonriendo con maldad.
Davi no tuvo problemas para salir de la guarida de Django. Al principio lo que le costó trabajo fue saber donde se encontraba pero luego de unos instantes reconoció el lugar, estaba en las afueras de la Ciudad, muy cerca del lugar donde los héroes se reunían.
Sabiendo que ahí podrían ayudarlo se dirigió de inmediato a ese lugar. Una vez ahí entró y encontró a los héroes riendo animadamente por la sesión que habían tenido minutos antes. Al verlo, el Sombrero de Plata sonrió sarcástico.
-Miren a quien tenemos aquí, el muchacho secuestrado- dijo este.
Davi no tuvo ni tiempo de entender esa frase puesto que inmediatamente comenzó a gritar a todos lo que había ocurrido, recibiendo como respuesta una nueva lluvia de carcajadas.
-¿No van a hacer nada?, Django viene para acá- dijo Davi.
-Mira, ya estuvo bien de estos cuentos sobre Django, así que mejor…- intentó decir el Sombrero de Plata pero fue interrumpido por una explosión en la entrada.
Davi sabía lo que era e inmediatamente corrió a ocultarse donde sus enemigos no podían verlo. Mientras tanto los héroes se tragaban sus palabras al ver al mismísimo Django de los Muertos entrando en el lugar acompañado del Titán, Parcax y un grupo de esqueletos bandidos.
-¿Tu?- preguntó Cleopatra.
-Sí, ¿me extrañaron?- dijo Django sonriente –Estoy buscando a un niño burro, ¿lo han visto?-
Los héroes no contestaron y solo se abalanzaron sobre el villano intentando detenerlo, sin embargo Django iba preparado. Con una mirada malévola dio un silbido y en ese momento la tierra comenzó a temblar desorientando a todos los héroes.
-¿Qué está opcurriendo aquí?- preguntó el Sombrero de Plata.
-Quiero presentarles a un amigo- dijo Django justo en el momento en que del suelo salía un enorme monstruo con aspecto cadavérico. Tenía la cabeza de un jaguar, manos humanas, alas de murciélago y cola de serpiente. Todos se quedaron estáticos mirando a aquella criatura con horror. Davi se dio cuenta de que las cosas se pondrían muy mal y sin que nadie lo viera se escabulló hasta la salida, logrando escapar.
Por su parte los héroes seguían ensimismados con aquella monstruosa aparición.
-¿Qué es eso?- preguntó el industrialista.
-Chicos… conozcan a mi nueva mascota, la llamo el Demon Skull. Descuiden, es muy simpática y solo quiere jugar con ustedes, jajajajaja- Django siguió riendo malignamente mientras que el Demon Skull se abalanzaba sobre ellos.
Lo que siguió fue realmente horrible, gritos de terror, rugidos de monstruo, risas siniestras. Para cuando terminó, los héroes habían desaparecido misteriosamente y toda la asamblea había sido destruida casi en su totalidad.
Continuará………
