Y como ven es Jueves y puntualmente les traigo el siguiente capítulo de esta historia. Muchas gracias a todos por sus reviews, espero que els guste este capítulo. Nos vemos/leemos, se cuidan.
Emisario del Inframundo II: La Marca Púrpura
Capítulo 7: El Ejército de Django
Manny no se sentía del todo conforme con la situación que estaba viviendo. Era un tanto relajante tener un poco mas de ayuda pero sabía perfectamente que tratándose de Sergio y Diego las cosas podrían ponerse bastante mal. Su familia debía estar realmente desesperada para haber accedido a recibir ayuda de ellos. No obstante él conocía muy bien a ese par y por nada del mundo iba a quitarles la mirada de encima.
Las cosas se habían puesto aún peores que la primera vez. El regreso de Django ya era suficiente como para aún así agregarle la aparición del Demon Skull y la unión del Titán de Titanio a sus fuerzas oscuras. Lo que menos necesitaba ahora era que esos dos le salieran con una sorpresita en el momento menos esperado.
Unas cuantas horas después, sin que Frida y los demás se dieran cuenta, Manny decidió encarar la situación de una vez por todas para evitar problemas futuros. El chico se acercó a Diego y a Sergio y les indicó que necesitaba hablar con ellos en privado. Ambos aceptaron rápidamente, pues en verdad imaginaban que eso tendrían que hacer.
-Muy bien, ustedes dos, no sé lo que traman pero les advierto que si esto es parte de un plan para traicionarnos y quedarse con Frida lo van a lamentar- les dijo Manny desafiante.
-Relájate Rivera, aún no hemos hecho nada malo- dijo Sergio.
-No es necesario que lo hagan. Tienen todo un historial criminal que me hace dudar de ustedes- les contestó.
-Manny, entendemos por qué dudas y créenos, no te culpamos- dijo Diego en un extraño tono maduro –Nosotros tampoco estamos muy felices con esta situación y no pedimos tu confianza, lo único que te puedo asegurar es que esta vez hablamos en serio y no tienes por qué preocuparte por Frida, al menos no por ahora-
¿Por qué habría de creerles?, ustedes no hacen nada si querer algo a cambio- dijo Manny.
-Esta vez es diferente- siguió Diego –Los villanos a veces nos ayudamos entre nosotros pero todos coincidimos en que Django es un demente. Somos malvados pero no estúpidos y sabemos que si él toma el control nos irá mal a todos, incluyéndonos-
-¿Quién me asegura que no están de su lado?-
-Tu amigo Davi lo sabría en todo caso, ¿o fue él quien te dijo que el Titán ahora está con él?- dijo Sergio.
Manny dudó unos momentos, no quería bajar la guardia y era muy difícil para él aceptar una situación así pero la seriedad con la que hablaban sus enemigos era tal que sonaba bastante convencional. Manny bajó la mirada indeciso y lamentando haber iniciado esa conversación, entonces ocurrió algo que él no se esperaba, Diego se le acercó y le colocó una mano en el hombro en señal de apoyo mientras le hablaba de una froma muy comprensiva.
-Escucha, no pido que me perdones porque sé que no lo harás, no tienes porque. Sabemos que hemos sido muy malvados contigo y en más de una ocasión hemos tratado de eliminarte. Sin embargo lo que te ocurrió hace tiempo no se lo deseamos a nadie- dijo Diego.
-¿A qué te refieres?- preguntó Manny.
-A eso de que tuviste que ser el Emisario- contestó Sergio.
-Entendemos que debió ser horrible para ti tener que lastimar a tu familia y amigos, a mi me hubiera dolido mucho tener que hacerle daño a mi papá- dijo Diego –Y a pesar de todo eso saliste adelante y salvaste a la ciudad que en su momento de dio la espalda-
-Alguien que hace eso merece que hasta sus rivales lo recompensen de algún modo- dijo Sergio.
-Y te prometemos algo, mientras Django de los Muertos esté amenazando nuestra ciudad nosotros te ayudaremos en lo que sea. No importa lo que pase, esta vez te damos nuestra palabra-
Manny no sabía que decir, ¿era cierto?, ¿en verdad esos dos estaban dispuestos a auxiliarlo? Los héroes se habían burlado de él y ahora dos de los villanos mas peligrosos de la ciudad le tendían su mano. Todo era tan confuso pero una corazonada le indicó que esta vez no estaba solo.
Estaba seguro de que tarde o temprano la tregua terminaría y esos dos volverían ser sus enemigos, pero por el momento no era así, podía confiar en ellos. Manny sonrió satisfecho a sus nuevos, y temporales, camaradas y estaba a punto de decir algo cuando Davi y Frida se les acercaron corriendo y gritando. Ambos se veían muy perturbados.
-¡Chicos!, ¡Django está aquí y no viene solo!- exclamó Davi.
Los tres rápidamente reaccionaron y se dirigieron al sitio donde White Pantera y Puma Loco ya se enfrentaban a Django y a un pequeño ejército de esqueletos que lo acompañaban.
El momento fue muy tenso y desagradable, finalmente se veían las caras nuevamente. Manny se convirtió en El Tigre y saltó al frente de su grupo quedando frente a frente con Dajngo de los muertos. Ambos contrincantes intercambiaron miradas de odio.
-jajajaja, por fin Rivera, es hora de terminar lo nuestro- dijo Django.
-En eso estoy de acuerdo, maldito, es hora de acabar contigo para siempre- lo retó Manny.
-No, Manny. Son ustedes los que serán acabados… ¡Ataquen!- gritó Django instantes antes de que un gran número de esqueletos bandidos se abalanzaban contra ellos. Los tres Riveras respondieron al ataque acompañados por Sergio y Diego, ahora con sus identidades del Dr. Chipotle Jr. y el Señor Siniestro.
La primera fila de esqueletos cayó sin problemas, Manny y los demás en verdad eran guerreros poderosos. Lamentablemente aún quedaban muchos más adversarios que derrotar. La batalla era tan intensa que no les daba tiempo casi ni de respirar.
Manny acababa de derribar a un esqueleto con sus garras cuando un enorme puño hecho de metal líquido lo golpeó. El muchacho se levantó adolorido por el impacto y entonces distinguió al Titán de Titanio mirándolo con maldad y riendo a carcajadas.
-¡Al fin me voy a deshacer de ti, Manny Rivera!- rió el Titán.
-Desgraciado, ¿cómo pudiste caer tan bajo como para aliarte con Django?- respondió Manny.
-El fin justifica los medios, amigo. Django te quiere muerto, yo te quiero muerto, y mientras ambos tengamos el mismo interés estaré de su lado- contestó el Titán.
-Eres un tonto, Django no quiere matarme para destruirme- dijo Manny.
-¿Ah sí?, ¿y si no es para eso para que sería?-
-Django solo quiere convertirme de nuevo en el emisario, ¿no lo entiendes?-
-No sé mucho de eso pero… ¿eso te haría sufrir?-
-Por supuesto, y a ti también-
-Mientras tú la pases mal entonces lo acepto, jajajajaja-
Manny comprendió que no tenía caso tratar de razonar con él y solo se limitó a continuar con la pelea. No obstante entre el Titán y los esqueletos le estaban dando una paliza tal que pronto lo dejaron bastante lastimado.
El Titán de Titanio miraba triunfante a su víctima mientras que convertía su mano en una enorme hacha con la cual estaba a punto de partirlo en dos.
-Despídete, Manny- dijo cínicamente.
Manny cerró los ojos esperando el golpe fatal, pero en vez de eso solo escuchó los gritos de furia del Titán. Al abrir los ojos vio al Señor Siniestro sujetando la mano del Titán e impidiendo que lastimara a Manny.
-¿Qué?- preguntó Manny sintiéndose en verdad extraño por haber sido salvado por su enemigo.
-Te lo dijimos, esta vez estamos contigo- dijo el Dr. Chipotle Jr. colocándose frente a él y ayudándolo a levantarse.
-Gracias- fue lo único que pudo decir Manny.
En ese momento Django se acercó a ellos acompañado de su ejército de esqueletos. Esta vez iba en serio, iban a aniquilarlos. Diego se dio cuenta de esta situación y entonces tuvo que tomar una decisión realmente difícil.
-Manny, son demasiados, no podemos ganar esta pelea- dijo Diego.
-Pero tenemos que luchar-
-No seas estúpido, si los enfrentas ahora te derrotarán. Tienen que escapar, Sergio y yo nos encargamos de ellos- explicó Diego.
-No los vamos a abandonar aquí-
-¡Solo hazlo!, ¡estaremos bien!, lo importante ahora es que tú estés fuera del alcance de Django-
-Pero…-
-¡Que te largues-
Django y sus fuerzas estaban cada vez más cerca y Manny comprendió que no tenía otra opción. De ese modo junto con Davi, Frida y su familia comenzó el escape mientras que Sergio y Diego se quedaban a enfrentar a sus enemigos.
Manny se sentía realmente mal pero no le quedaba de otra. Todos corrieron a la cima de una colina cercana desde la cual podían ver la batalla. Manny hubiera preferido no voltear puesto que al hacerlo tuvo que presenciar la desgarradora escena de Sergio y Diego siendo sometidos y encadenados por los esqueletos. Los habían vencido y ahora eran prisioneros.
-No, no, ¡No!... ¡Señor Siniestro!, ¡Dr. Habanero!- gritó Manny desesperado.
-¡Chipotle!- fue lo único que alcanzó a escuchar antes de que los esqueletos desaparecieron en medio de una nube de humo rojo llevándose con ellos a los muchachos, que siendo villanos habían caído protegiendo a sus rivales.
Continuará………
