¿Cómo de que no?, la maldad sigue y seguirá, jeje. Espero que les guste este octavo capítulo. Muchas gracias por sus reviews, nos vemos/leemos, se cuidan.
Emisario del Inframundo II: La Marca Púrpura
Capítulo 8: El Demon Skull Contraataca
El ambiente era muy tenso, como si la felicidad les hubiera sido arrebatada. Todos se sentían tristes, agotados, malhumorados y sin ganas de continuar. Sus esperanzas se esfumaban con una velocidad alarmante y ya ninguno se sentía capaz de lograr nada.
Manny caminaba con desgano mirando al suelo y literalmente arrastrando los pies. Sentía como si acabaran de darle una paliza y en cierto modo así era. Estaban a salvo por ahora pero todos sabían que solo era por poco tiempo, esto apenas estaba comenzando.
-Manny, ¿estás bien?- le preguntó Davi a su amigo mientras caminaba a su lado.
-No- respondió Manny secamente –Les fallé-
-Claro que no lo hiciste, tú nunca podrías fallarnos. No te preocupes, solo es cuestión de que…-
-Davi, ahora no- dijo Manny no queriendo ofender a su amigo pero no sintiéndose de humor para ningún sermón.
Mientras tanto, en la guarida de Django, Diego y Sergio eran arrojados dentro de un oscuro calabozo por Parcax mientras que Django y el Titán de Titanio se preparaban para someterlos a diversos tormentos.
-¡Ustedes dos son una vergüenza para las fuerzas del mal!- sentenció Django.
-No debieron unirse a los Rivera, ahora tendrán que pagar las consecuencias- dijo el Titán de Titanio.
-¿Ya puedo destazarlos jefe?- preguntó Parcax cínicamente.
-Aún no, primero quiero que me digan todo lo que saben sobre Rivera- dijo Django.
Sergio y Diego estaban aterrados con tan solo imaginar lo que les esperaba en las garras de eses esqueleto. Sabían perfectamente que a diferencia de ellos, Django no poseía un corazón vivo y por lo tanto no tendría ninguna piedad con ellos.
-Primero lo primero, ¿Por qué lo hicieron?- preguntó Django.
-¿Hacer qué?- contestó Sergio.
-Ayudar a Manny Rivera, sé que lo odian-
Los dos chicos no sabían que contestar, no había modo de negar lo que habían hecho pero si le decían la verdad a Django seguramente los destruiría ahí mismo. Por un momento pensaron en mentirle pero sabían que no daría resultado, lo único que les quedaba era tratar de decir la verdad de la manera más diplomática posible y esperar un milagro.
-Teníamos miedo- dijo Diego.
-¿Miedo?-
-De ti, la última vez cuando que atacaste la ciudad nos afectaste a todos. No queríamos ayudar a Manny pero sabíamos que de no hacerlo de todos modos nos iría mal-
Django rió un poco como si acabara de escuchar a un niño pequeño disculpándose por romper un cristal con su pelota.
-¿Eso pensaron?- dijo Django –Reconozco que la última vez no fui muy amable con los villanos, pero esta vez es diferente-
-¿Diferente?-
-Oh, sí- siguió Django – Como verán el Titán de Titanio ahora tiene un convenio conmigo. Pueden estar seguros de que a los que me son fieles no les ocurrirán nada en absoluto cuando yo gobierne el mundo-
-Lástima que ustedes prefirieron ayudar al lado que va a perder esta guerra- agregó Parcax.
-¡Ya no queremos hacerlo!, ¡queremos servirte a ti!- dijo Sergio casi gritando.
Todos se sorprendieron ante estas palabras, en especial Diego.
-¿Qué?- preguntó Diego a su amigo.
-Rivera no tiene oportunidad esta vez, Diego. Lo más inteligente es unirnos a Django antes de que esto termine-
-Pero dimos nuestra palabra- dijo Diego.
-La palabra de un villano no vale nada, amigo. Debemos hacerlo-
-Pero…-
-¡Pero nada!-
Django escuchaba atentamente la conversación gozando cada detalle de esta.
-Déjenme entender esto, primero me traicionan para ayudar a Rivera… y luego lo traicionan a a él porque les conviene más- dijo Django –Me encanta, ambos son unos villanos de corazón, si lo desean serán bienvenidos en mi ejército-
-Vamos, Diego- dijo Sergio.
Para Diego era horrible lo que estaba sucediendo, por mucho que lo negara una parte de él realmente había considerado la posibilidad de ayudar a Manny en esa ocasión y ahora estaba a punto de romper su promesa. Por otro lado las fuerzas de Django prometían más y no había que olvidar que Manny era su enemigo. Momentos después si decisión había sido tomada.
-Acabemos con él-
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En otro lado de la ciudad, Manny y compañía casi llegaban a la Casa del Macho con el único deseo de descansar un poco. Estaban conscientes de que había mucho por hacer y que no podían perder tiempo, sin embargo estaban tan desanimados que aunque intentaran seguir luchando no tendrían éxito alguno.
Las cosas se veían realmente mal, y lo peor apenas estaba por llegar. Ya habían llegado al edificio donde vivía la familia de Manny pero poco antes de que pudieran entrar en el sintieron un terrible temblor que lo estremeció todo. Todos trataron de sujetarse de algo pero el temblor era tan fuerte que rápidamente cayeron al suelo.
-¡¿Qué está pasando?!- preguntó Rodolfo alarmado.
-¡Un terremoto!- contestó Granpapi.
En ese momento escucharon un sonido realmente aterrador, era un rugido. Manny se heló entonces por el miedo.
-No… ¡no es un terremoto!-
-¿Entonces que es?- preguntó Frida.
-Ese rugido ya lo he escuchado antes… ¡no me digan que es…!- exclamó Davi comprendiendo porque Manny estaba preocupado.
Manny iba a contestar pero en ese instante el Sub Director Chakal pasó corriendo por ahí gritando como histérico y alegando haber visto a un monstruo. Cuando estaba a escasos metros de ellos, el suelo se abrió y una gigantesca mano humana salió de la tierra, tomó a Chakal y lo arrastró a las profundidades.
Todos los presentes miraron ese espectáculo anonadados. No era como si Chakal fuera muy apreciado por ellos pero definitivamente no esperaban verlo desaparecer de ese modo.
-¡El Demon Skull!- gritó Manny horrorizado.
Efectivamente, aquel rugido no era más que el llamado de ese monstruo, de ese demonio. Segundos después los edificios comenzaron a caerse y enormes nubes de humo y polvo se levantaron cubriéndolo todo.
Manny estaba en shock, como hubiera deseado que nada de eso estuviera sucediendo pero ahora era demasiado tarde. La risa malévola de Django resonando a la distancia le confirmó que era momento de la batalla que tanto había temido.
En medio de polvo, escombros, fuego, gritos de horror y rugidos que paralizaban al más valiente, la bestia emergió. Finalmente revelando su apariencia a toda la Ciudad Milagro. El monstruo más perverso y poderoso que habían conocido.
Sus ojos brillaban con odio al mundo, resplandeciendo como fogatas ardientes. Sus enormes colmillos que tranquilamente podrían destrozar el traje robótico de Puma Loco también se asomaban amenazantes de su boca, de la cual también salía una larga lengua bífida que serpenteaba con maldad.
Sus alas de murciélago se agitaban provocando fuertes ventiscas que hacían que los automóviles se voltearan. Ni El Mal Verde y Monstruozuma juntos eran tan imponentes como el terrible Demon Skull.
Manny lo miraba boquiabierto y con los ojos vidriosos. No podía ni siquiera correr al ver al ser que tanto anhelaba jamás haber tenido que ver. Era horrible pero cierto, el diabólico sirviente de Django, el terror de las más antiguas civilizaciones, estaba ahí listo para atacar… y esta vez iba por ellos.
Continuará………
