¡Hola mundo!, ¡todos felices!, ¡todos contentos!... por ahora. Pues si, como ven el tan esperado ultimo capítulo de "Emisario del Inframundo II: La Marca Púrpura" está aquí. Cómo es costumbre mi costumbre quiero agradecer y dedicar esta historia a las siguientes personas:

1. pekerarita

2. ALICIA LA 5050

3. Nenexin

4. max

5. xXTigreForeverXx

6. alison o tambien pinoko17

Que son las personas que me apoyaron mucho con sus fantasticos reviews. Creanme que sin sus comentarios no podría seguir escribiendo, muchas gracias. Ahora bien, quiero hacer algúnos comentarios finales antes de dejarlos con la historia.

Primero... ¡OH NO!, ¡Alison regresó!, ¡Y yo que pensé que ya estaba a salvo!, ni modo, tendrpe que volver a mi escondite secreto para que no me encuentre, sé que me trae ganas desde la primera parte del Emisario. Amiga, de seguro cuando termines de leer esto me vas a odiar como nunca antes, lastima, así es la vida de un escritor.

Segundo, amiga pekerarita, a ti especialmente te quiero agradecer y súper dedicar esta historia puesto que estuviste al pendiente desde el primer capítulo y has seguido mis historias no solo del Tigre. Sé que tienes rato esperando este capítulo y que de seguro ya no quieres oír mas de mi y ponerte a leer, pero no quise dejar pasar este momento para agradecerte especialente. Dicho esto, ¡ATRAPAME SI PUEDES!, por que de seguro te vas a unir a alison al termino de este capítulo para atraparme y hacerme daño, jeje. Solo que en la cara no por que soy actor. Jajajaja, que faro, se escuchó esto. Finalmente verás en que puntos acertaste y en cuales te equivocaste.

Tercero, para todos aquelos que leen esta historia aunque no dejen review, gracias de antemano por seguirla, espero haber cumplido sus espectativas. Ahora bien, cuando vean la palabra FIN al termino de esta hoja seguramente se vana quedar con la cara de WHAT?, ¿por que?, ya lo verán. Lo bueno es que como siempre tengo mi seguro de vida que, espero, los hará abstenerse de lastimarme.

Cuarto, lo que siempre debo decir. El Tigre: Las Aventuras de Manny Rivera es propiedad de Sandra Equihua y Jorge R. Gutiérrez. Dos personas a quienes respeto y admiro por su ingenio y por su dedicación, en serio son un ejemplo para los mexicanos.

Y ahora si... ¡a leer!

Emisario del Inframundo II: La Marca Púrpura

Capítulo 10: El Emisario Renace

-¡No!, ¡por favor no!- gritaba Manny viendo a Frida y a Davi mortalmente heridos por su enemigo.

-¡Eres un maldito!- le gritó Rodolfo a Parcax.

-Jajajaja, halagarme no los va a salvar de su destino. Si creen que la muerte de estos dos fue horrible solo esperen a ver la que les espera a ustedes- se burló Parcax a la vez que sacaba sus cuchillos de los cuerpos de sus víctimas.

Davi y Frida cayeron al suelo muy debilitados pero aún vivos, al ver esto Manny corrió hacia ellos sin importarle la cercanía que tenían con Parcax. Rápidamente los tomó a ambos entre sus brazos llorando por la impotencia y la tristeza.

-¡Por favor no me hagan esto!, ¡no se vayan!- sollozaba Manny.

-L…lo siento Ma…ny, debimos s… ser mas pre…cavidos- dijo Davi con un tono adolorido.

-No te… preocupes, s…siempre esta…remos contigo e…en espíritu- siguió Frida.

-No, se los imploro, esto no tenía que ser así- dijo Manny angustiado.

En eso, la risa malévola de Parcax hizo que su tristeza se convirtiera en odio puro contra él.

-No pude protegerlos, pero juro que voy a vengarlos- dijo Manny con rencor en su voz.

Dicho esto, los tomó a ambos y con una velocidad impresionante los llevó hasta donde estaban Rodolfo y Granpapi.

-Por favor cuiden de ellos- les pidió.

-No tienes ni que pedirlo- contestó Granpapi mirando tristemente a los dos heridos.

Con Frida y Davi a salvo con los Rivera, Manny regresó al sitio donde estaba Parcax quedando frente a frente con él.

-¡Vas a pagar por lo que hiciste!- le dijo en tono amenazante.

-Jeje, si me dieran una moneda por cada vez que me han dicho eso sería más rico que la señora Sartana- contestó Parcax.

-Te aseguro que esta vez será la última que lo escuches- siguió Manny mostrando sus garras.

-Acércate, rayadito, acércate- lo retó Parcax.

De ese modo dio inicio a la pelea, Manny contra Parcax. El miedo ya no era problema, lo único que el muchacho deseaba era aniquilar a aquel que había lastimado a sus seres queridos y de paso con su jefe.

Por desgracia Parcax era bastante poderoso y derrotarlo no sería cosa fácil. El villano reía con malicia con cada golpe que esquivaba de Manny. Lo que el chico Rivera no entendía era que mientras más enojado estuviera y menos atención pusiera a la pelea mas eran sus probabilidades de salir perdiendo.

-Jajajaja, ¿eso es todo?, esperaba más de ti, Manny- dijo Parcax.

-¡Apenas estoy empezando!- exclamó Manny.

-¿En serio?, yo también, jeje- dijo Parcax a la vez que sujetaba a Manny por el cuello y comenzaba a apretarlo con fuerza –Ahora creo que ya es momento de acabar contigo-

Parcax siguió sujetando a Manny sin permitirle liberarse y entonces dando enormes saltos llegó a la cima del edificio más alto de la ciudad. Luego colocó a Manny en el borde del abismo preparado para dejarlo caer.

-¿Sabes?, si te nos hubieras unido desde el principio esto no te estaría pasando- dijo Parcax.

-Jamás me uniré a ustedes-

-Claro, lo supuse. Entonces despídete de este mundo, Rivera, jajajaja- siguió Parcax listo para completar su labor.

Manny ya no sabía qué hacer, no podía moverse, lo único que le quedaba era esperar la dura caída que aguardaba por él.

-Jajajaja, lastima, no pudiste vengar a tus amigos- rió Parcax sin darse cuenta de que acababa de cometer un grave error, pues estas palabras le recordaron a Manny porque estaba luchando. No iba a perdonar a ese esqueleto por lo que les había hecho a Frida y a Davi.

Una nueva fuerza surgió en su interior y en un movimiento rápido se liberó de la garra de Parcax, saltó detrás suyo y lo tomó del cuello de la misma manera que él hace unos instantes. Parcax se quedó anonadado al ver lo que había ocurrido, sin darse cuenta había pasado a ser la víctima en vez del verdugo y era él quien pendía del abismo ahora.

-¡Espera Manny!, ¡no me sueltes!, ¡por favor!, ¡haré lo que sea!- gritó Parcax horrorizado.

.Lo siento, los que son despiadados no merecen compasión… y tu no tuviste piedad de ellos- gruñó Manny a la vez que soltaba el cuello de Parcax. El villano cadavérico dio un grito de terror mientras se desplomaba hacia el suelo cada vez mas rápido.

Segundos después, los gritos cesaron cuando Parcax llegó al suelo haciéndose pedazos en el duro concreto. Por su parte, Manny solo lo miraba desde arriba. Lo había logrado, acababa de vengar a Frida y a Davi, su eterno enemigo era historia y aún así no se sentía feliz, no entendía que pasaba.

Decidió entonces regresar con su familia y ver si aún podía hacer algo por Davi y Frida. Mientras se acercaba, Rodolfo y Granpapi le ofrecieron gestos de ánimo en felicitación por haber derrotado a Parcax. Manny se sintió levemente reconfortado con el gesto de sus parientes, pero este sentimiento duró demasiado poco.

Estando a pocos metros de ellos, vio una ráfaga gris corriendo a las espaldas de su padre y su abuelo. Inmediatamente después de eso, un martillo gigantesco metálico golpeó a Granpapi en la cabeza provocando que el adulto mayor perdiera el conocimiento y un poco de sangre brotara de su nuca.

-¿Pero qué? …¡Papi!- se alarmó Rodolfo al ver que acababan de herir a su padre.

El adulto Rivera volteó la mirada solo para encontrarse cara a cara con su antiguo compañero y ahora enemigo, El Titán de Titanio.

-¡Tu!, ¿cómo te atreviste a dañar a mi padre?- reclamó Rodolfo enfurecido.

El Titán de Titanio comenzó a reír maniáticamente mientras que con uno de sus brazos creaba una enorme tenaza que atrapó a Rodolfo y lo inmovilizó.

-Tú tienes la culpa, Rodolfo… o mejor dicho, tu hijo la tiene- dijo el villano –Si él no hubiera nacido jamás tu y yo seguiríamos siendo amigos y tu padre estaría bien-

-¡Deja ya de culpar a mi hijo de tus conflictos!- gruñó Rodolfo –Además me alegra haber roto lazos contigo, nunca fuiste un héroe verdadero después de todo-

-¿Qué dices?- preguntó el Titán enojado.

-¡Lo que oíste!, ¡un verdadero héroe jamás habría hecho lo que tú solo porque un amigo eligió a su familia sobre él!- siguió Rodolfo.

-¡Y un verdadero amigo nunca me habría abandonado!, ¡tu hijo y tu han arruinado mi vida y ahora yo arruinaré las de ustedes!- gritó el titán convirtiendo la otra mano en una especie de sable medieval con el que amenazó a Rodolfo.

-¿Qué vas a hacer?, ¿matarme?, ¡no tienes las agallas!- sentencio Rodolfo.

-¡Papá, no!- pidió Manny comprendiendo el peligro.

-¿Crees que no lo haré?, ¿solo por los años que luchamos juntos?, esos años se acabaron Rivera- respondió el Titán.

-¡No te atrevas a tocar a mi papá!- gritó Manny disponiéndose a saltar en auxilio de Rodolfo, no obstante dos pares de manos lo detuvieron.

Manny contempló exaltado como ahora era aprisionado por el Dr. Chipotle Jr. y el Señor Siniestro.

-¡Oigan!, ¿Qué no estaban de nuestro lado?- preguntó Manny.

-Lo siento Manny, esta es la parte donde te traicionamos- rió el Señor Siniestro.

-¿Cómo pudieron hacerme esto?- exclamó Manny mirando a Diego, quien no se atrevía a verlo a los ojos por la vergüenza.

-Diego… en verdad confié en ti, creí que habías cambiado- dijo Manny casi en un susurro.

-La gente no cambia Manny- contestó Diego en un tono más de arrepentimiento que de maldad.

-Jajajajaja, ¿Qué se siente ser el derrotado ahora?, ¿eh, Manny?- preguntó el Titán burlón.

Las cosas estaban en realidad mal. Frida, Davi y ahora Granpapi estaban agonizando, Rodolfo prisionero del Titán y a punto de ser herido y Manny no podía hacer nada porque dos villanos lo estaban sujetando. Y por si eso fuera poco, aún faltaba el mayor de todos los problemas.

Django de los Muertos llegó en ese momento sonriendo con satisfacción y mirando a Manny con el orgullo de poseer la victoria.

-Eres un maldito- gruñó Manny al verlo.

-El mundo es cruel, Rivera, aún no sé porque te empeñas en protegerlo- contestó Django.

-Es mi deber, y mi deseo-

-Jejeje, pues mira a lo que te han llevado-

Manny solo podía mirar impotente a sus enemigos, quienes unidos eran en verdad una fuerza escalofriantemente invencible. Django se acercó a él entonces y le sujetó la cara clavándole sus garras en la piel mientras quedaba frente a frente con él. Manny hizo un gesto de dolor al sentir aquellas garras cadavéricas clavándose en su cara pero aún así no iba a gritar ni a quejarse, no iba a darle esa satisfacción.

-Solo te queda una alternativa, Manny- dijo Django.

-No lo haré-

-No tienes opción-

-No lo haré-

-Será más fácil si cooperas-

-No lo haré-

-¡Admítelo de una vez o ya verás!-

-¡No lo haré!-

-¡Como quieras!, ¡Titán, acábalo!- gritó Django a su lacayo.

En ese instante, el Titán clavó su sable sin ninguna piedad en el cuerpo de Rodolfo, el cual tras dar un grito de dolor comenzó a sangrar horriblemente y a caer en la inconsciencia.

-¡No!, ¡Papá!- gritó Manny al ver tan horrible escena.

-¡Suéltenlo!- ordenó Django.

Sergio y Diego obedecieron y arrojaron a Manny al suelo. El muchacho solo se quedó de rodillas golpeando el suelo y llorando derrotado.

-¡Eh ahí tu premio por hacer el bien!, ¡Así es como el universo recompensa a los insectos que se interponen en el camino del mal- dijo Django.

Manny se sentía terrible, ya nada le importaba, solo quería morirse de una vez. Ya nada le quedaba, su amada estaba más muerta que viva, al igual que su amigo. Su abuelo al parecer estaba en coma y a su padre no le quedaba mucho. Todo por lo que había luchado estaba perdido, ya no le quedaba nada. Entonces hizo algo que jamás pensó hacer, suplicar la muerte.

-Por favor, Django, solo termina conmigo de una vez. Ahorrame este sufrimiento, de todos modos ya ganaste- sollozó Manny.

Django soltó una risotada malévola al igual que el Titán y el Señor Siniestro.

-¡Por fin llegó el día en que El Tigre suplica su destrucción!, ¡oh, qué éxtasis!- exclamó Django saboreando cada una de sus sílabas.

¡Te lo suplico, Django, ya no tengo nada porque vivir! ¡Mátame, te lo imploro!- siguió Manny olvidándose completamente de su honor.

Django se acercó a Manny y comenzó a acariciar su cabeza como se hace con un niño pequeño, ahora su tono era más dulce y amable.

-Tranquilo, lo haré, pero no para que vayas al mundo de los muertos y te quedes ahí- dijo el villano.

-¡No quiero ser el Emisario!, ¡no puedes obligarme!, ¡ya no tienes nada con que chantajearme!- gritó Manny con sus ojos irritados por las lágrimas.

-Jeje, si lo tengo- dijo Django.

-¡Has matado a todos mis seres queridos!, ¡que mas puedo perder!-

-Nada, pero aún puedes salvarlos- dijo Django.

En ese instante la expresión de Manny cambió, el llanto pasó y su enojo y tristeza fueron reemplazados por exaltación.

-¿De qué hablas?-

- Ellos aún no están muertos, mientras tengan algo de vida pueden salvarse-

-¿Puedes salvarlos?- preguntó Manny esperanzado.

-Claro que puedo, y lo haré. Por supuesto que ya sabes cuál sería el precio de eso- contestó Django con maldad.

La mente de Manny estaba punto de explotar, antes lo habían amenazado con lastimar a su familia si no se convertía en el Emisario. Ahora la oferta era salvar sus vidas a cambio de la suya.

-¿Por qué querrías salvarlos?- preguntó.

-Porque ellos no me interesan, si se mueren o no me tiene sin cuidado, eres tú al que quiero-

Manny analizó estas palabras y comprendió que tenía razón. Esta era la única forma de salvarlos, no tenía nada más que pensar. Su decisión estaba tomada.

-…muy bien Django, tu ganas- dijo Manny tristemente.

-Sabía que entrarías en razón, Manny- dijo Django a la vez que daba un par de palmadas.

Al hacer esto, las heridas de Frida, Davi, Rodolfo y Granpapi desaparecieron por completo y los cuatro volvieron a la normalidad. Al darse cuenta de que estaban bien se llenaron de alegría pero inmediatamente después notaron la presencia de los villanos y su expresión cambió a una de angustia.

-Mijo, ¿qué sucede aquí?-

-Manny, por favor dinos que pasa- pidió Frida.

Manny solo levantó la mirada y al ver que Django había cumplido su promesa sonrió con melancolía. Una última lágrima escapó de su ojo y mentalmente agradeció que todos estuvieran a salvo.

-Nada, Frida- contestó Manny –No pasa nada, amor-

-Manny, ¿Por qué Django está contigo?, ¿Por qué me miras de esa forma?- preguntó Frida asustada.

-No te preocupes, Frida, todo estará bien- fue lo último que dijo Manny antes de cerrar los ojos. Ante la mirada de horror de los Rivera y compañía, Django sacó una daga color negro y se la enterró a Manny en la espalda, justo a la altura del corazón.

-¡Manny!- gritaron todos al unísono.

El golpe había sido certero, Manny ni siquiera lo había sentido. No hubo gritos ni gestos de dolor, de hecho tampoco hubo sangre. Únicamente un silencio absoluto mientras Manny Rivera caía boca abajo, muerto.

-No, no, ¡No!- gritó Frida a la vez que corría a su lado.

La chica sujetó a su pareja y comenzó a tratar de despertarlo, pero era inútil. Manny aún sonreía, mas era una sonrisa vacía, sin vida. Frida lloraba completamente triste dándose cuenta de que el muchacho se había ido nuevamente.

-Manny, no, ¿Por qué?, ¡No te mueras!- siguió llorando Frida abrazando el cuerpo de Manny.

Todos estaban sumamente tristes pero ni tiempo tuvieron de seguir llorando, puesto que en ese instante el cielo se oscureció como si el sol se hubiera apagado. Una nube de humo rojo se levantó entonces y de ella surgió una figura encapuchada y vestida de negro. Usaba una horrenda mascara que proyectaba muerte, todos ya conocían esta presencia.

El recién llegado se quitó la máscara revelando el ahora fantasmal rostro de Manny, quien solo pudo dirigirle una mirada triste a Frida mientras lo miraba llorosa.

-Esto no está pasando- dijo la peliazul.

-Por desgracia si, Frida. Por favor traten de ser felices y váyanse de la ciudad antes de que Django termine con ella- pidió Manny.

-Pero… Manny-

-No…ahora soy el Emisario del Inframundo… otra vez- contestó este.

Las palabras no podían describir lo que todos sintieron en esos momentos. Estaban destrozados y desesperanzados. Manny nuevamente mostraba ese aire lúgubre y cruel que caracterizaba al emisario. Este espectáculo acompañado de las risas de los villanos crearon una sinfonía del mal que pocos aguatarían.

-Como verán, amigos míos, Manny Rivera es mío otra vez. Y esta vez para siempre, jajajajaja- rió Django a la vez que una intensa oscuridad llenaba todo el ambiente. Cuando las penumbras se fueron, los villanos y Manny se habían esfumado. Solo quedaban los Rivera, Frida, Davi y por supuesto, el cuerpo sin vida del chico que se había sacrificado por ellos.

Un rato más tarde todos se encontraban en la Casa del Macho en medio de un improvisado velorio para Manny. El aire era muy tenso y la felicidad simplemente se había olvidado. Habían perdido y no podían creerlo, no querían creerlo, pero no les quedaba de otra más que aceptarlo y asimilarlo.

-No puedo creer que todo terminara así- dijo Davi con la voz entrecortada.

-Todos nuestros esfuerzos fueron en vano- lo apoyó Granpapi.

- Manny… mi Manny- siguió Frida llorando por su amado muerto.

Rodolfo simplemente estaba sin habla, ya no tenía nada más que decir, no tenía caso. Entonces para la sorpresa de todos, un nuevo doliente llegó. Todos se levantaron enfurecidos al ver de quien se trataba, era Diego, solo que ahora no usaba su caracterización del Dr. Chipotle Jr.

-¡¿Qué haces aquí?!- preguntó Rodolfo molesto.

-¡Mal nacido!- gritó Davi abalanzándose sobre él y propinándole un fuerte puñetazo en la mejilla, ataque que Diego ni siquiera intentó esquivar y solo lo recibió con resignación.

-¿A qué viniste, maldito?, créeme que te voy a matar por lo que hiciste- amenazó el chico Roccoco.

Diego solo se limitó a sobarse la parte afectada por el golpe.

-No te culparía si lo hicieras- contestó.

-¿Qué quieres aquí?- preguntó Granpapi.

-Sé que no debería estar aquí y que de seguro me voy a arrepentir de haber venido… pero tengo algo que decirles- dijo Diego.

-No nos importa- dijo Davi.

-Yo creo que sí, es sobre Manny-

Al oír esto, Frida corrió hacia él y lo sujetó del cuello de su camisa, mas no por enojo sino por curiosidad.

-¿Qué quieres decirnos?- preguntó Frida.

-Escuchen, aunque sé que no me creerán, no tienen por qué hacerlo, me siento muy mal por haberlos traicionado y quiero hacer algo al respecto- dijo Diego.

-Muy tarde, estúpido, Manny se ha ido. Por si no te has dado cuenta lo estamos velando- dijo Davi.

-¡Davi!, ¡déjalo hablar!- ordenó Frida.

Diego se tranquilizó un poco al ver que Frida al menos lo tomaría en serio esta vez y se dispuso a seguir hablando.

-¿Qué dirían si les dijera que hay un modo de dar marcha atras a esta tragedia?- preguntó Diego.

-¡Nos quiere engañar, Frida!-

-¡Cállate, Davi!, ¡sigue hablando, Diego!-

-Hay un modo de recuperar a Manny, pero es muy arriesgado- dijo Diego.

-¡Seguro Django lo mandó, debe ser una trampa!- siguió Davi.

-Si Django nos quisiera muertos nos habría eliminado al mismo tiempo que a Manny- respondió Frida.

-Exacto, yo he venido sin que él se dé cuenta- dijo Diego –Solo quiero enmendar mi gran error… por favor denme la oportunidad-

Frida lo meditó unos momentos y siguiendo una corazonada respondió –Te creo Diego, ¿Qué hay que hacer para tener a Manny con nosotros de nuevo?-

-Es necesario que hagamos un viaje- explicó Diego.

-Oh, si. Un perfecto momento para vacacionar- se burló Davi.

-¡Davi!, ¡es la ultima vez que te lo digo, CALLATE!- dijo Frida -¿A donde hay que ir?-

-¿En verdad estás dispuesta a arriesgarte?- preguntó Diego.

-Por supuesto, si con eso logro que Manny vuelva al vida- contestó la chica decidida.

-Muy bien. Tenemos que ir a las peligrosas tierras del Xibalbá, el inframundo Maya… y encontrarlo- explicó Diego.

-¿A quién?- preguntaron todos al unísono.

Diego tragó saliva y finalmente habló -Al unoco ser lo suficientemente poderoso como para detener a Django, aquel que tiene los poderes de las tinieblas bajo sus dominios. Un ser que sin duda tendrá la repsuesta que buscamos, pero que no sabemos si nos la dará puesto que nadie sabe decir si él es bueno o es malvado… El Ángel de la Muerte-

FIN…

No saben como me río al imaginar las caras que acaban de poner, jajajaja, ¿se lo esperaban?

Y estos que dijeron, "aquí se acaba todo", ¡Pues Mangos!, esta historia aún no termina. Verán, cuando decidí hacer una continuación de "Emisario del Inframundo" nunca pensé en hacerle una segunda parte, mas bien sentí que merecía algo mas. Como lo oyen (o leen), esta historia se convertirá en una trilogía.

¿Ahora entiendes por que dijo que el final de este fanfic te iba a hacer sufrir pero que el final de la historia te iba a gustar, pekerarita?, el final feliz llegará, por supuesto, pero para eso todavía falta un poquito mas. Sin duda mas de uno anda buscando la manera de acabar conmigo, pero aqí es donde entra mi seguro. Piensenlo, si me hacen algo no podré seguir escribiendo y por consiguiente Manny se quedará muerto por el resto de la eternidad, ¿eso quieren?... por si las dudas creo que iré ahora a mi bunker secreto para evitar problemas, jeje.

En fin, espero que esta segunda parte les haya gustado, o al menos que no los haya defraudado mucho. Aún no sé exactamente cuando, no les puedo asegurar que el proximo jueves será puesto que estoy en examenes. Pero muy pronto podrán leer el primer capítulo de mi nuevo fanfic, el cual tendrá por nombre "Emisario del Inframundo III: El Ángel de la Muerte".

Espero sus reviews rogando que sean amables. Nos vemos/leemos, se cuidan y... JAJAJAJAJA, creyeron que ya se acababa y no era cierto.