Gente hola, les traigo el cuarto capítulo de esta abominación de Fic, bueno antes de comenzar quiero agradecer todo el apoyo de todos, sin ustedes este Fic tal vez ya se hubiera ido al infierno antes de alzar anclas.

Bueno Aquí está el cuarto capítulo disfrútenlo, estará un poco corto porque tengo algo preparado para el quinto, que tenía que ser único, simplemente único sin ningún otro tema en el más que el que tengo preparado.

Capítulo 4: Reencuentro formal.

Cancion: The viking have their tea.

Después de dormir cuatro horas seguidas sin interrupción de nadie, Audrey despertó unas cuantas horas antes de que el sol se metiera. Aparte de ser la princesa pirata de la Isla del Naufragio, era también una curiosa sin riendas experta en meter la pata en cualquier sitio, pero era una pilla hábil para salir de problemas a su modo, astuto y experto en hablar en jergas para confundir a cualquiera, al igual que Hipo una persona con muchas ideas en la cabeza, inventaba cosas que para los demás eran un disparate, pero por sobre todas las cosas, por sobre todas las ventajas que ella tenía, ella era una pintora y dibujante excepcional, pues era buena amiga del pintor de Isla del Naufragio desde que era pequeña y le enseño algunas cosas, y como buena artista siempre llevaba una libreta de dibujos y una pluma que ella misma había inventado, la cual constaba de un tubo de vidrio pequeño que terminaba en punta con un agujero muy estrecho que apenas se podía ver, dentro de este había tinta la cual tapaba con una pluma de gorrión, su ave favorita.

Después de una hora Hipo fue a revisar si su nueva invitada ya había despertado. Entrando en su habitación se encontró con Audrey y Dientuda de espaldas, esta última muy concentrada en una libreta haciendo unos dibujos mientras la Furia Nocturna la miraba con una atenta curiosidad. Hipo se acercó muy despacio y se posiciono atrás de Audrey para ver qué era lo que dibujaba.

En el cuaderno de la pelirroja se podía apreciar lo que era una puesta de sol a las afueras de Isla del Naufragio mientras seis dragones volaban hacia el horizonte guiados por el sol.

Audrey termino su dibujo y lo aprecio por unos momentos hasta que sintió que había alguien más en la sala, regreso la vista y se encontró con Hipo, Audrey en respuesta se asustó parándose de la cama de golpe poniéndose en pose defensiva con un leve y corto grito de susto. Hipo se sorprendió un poco por su reacción, no esperaba que su prima se asustara por su presencia.

-Perdón si te asuste.-Se disculpó Hipo hacia su prima.

-No te preocupes, siempre me asusto de las pequeñas cosas.-Contesto relajando más su cuerpo dirigiéndose hacia su primo.-Creo que hasta me asuste de Toothy cuando salió del cascaron.-Dijo señalando a dicho Dragón quien solo la miro divertida.

-Seguramente era muy pequeña.-Comento Hipo mirando al dragón negro que estaba enfrente de los dos.

-Sí que lo era.-Contesto sentándose en el suelo al estilo indio.-Era más pequeña que un Terrible terror.-Explico a su primo haciéndole señas que se sentara, este hizo caso y se sentó frente a su prima.

-Recuerdo la primera pechera que le hice, era muy pequeña y graciosa.-Explico entre leves risas.-Y su rugido parecía el de un gato.

-No puedo creer que un Furia Nocturna al nacer sea tan… pequeño.-Dijo Hipo un poco incrédulo.

-No, de echo un Furia Nocturna cuando nace es del mismo tamaño que un Terrible terror adulto.-Explico.-Pero ella siempre fue la más pequeña, de la que no esperaban nada espectacular, en la que todos creían que era una inútil. Pero ella les demostró a todos que no era así.-Dijo con un tono de tristeza y orgullo.

-¿Qué hizo?-Pregunto curioso Hipo mirando a Dientuda.

-Aparte de hacer que yo creyera en mi misma y darme apoyo en los últimos tres años. Salvo a la princesa de Isla del Naufragio.-Explico.-De no ser por ella yo no estaría aquí ahora mismo.-Dijo mientras acariciaba el hocico de su dragón quien ronroneo cariñosamente.-Y tu ¿Cómo conociste a tu Furia Nocturna del cual no se su nombre?-Pregunto a Hipo

-Lo conocí cuando había un ataque de dragones por la mañana, tu sabes aquí en Berk antes de desayunar tenías que matar un dragón. En ese ataque se había sumado un Furia Nocturna.-Explicó.-Y Como siempre a mí no me dejaban salir porque sabían que haría un desastre, el cual hice pero muy pequeño, desobedecí las ordenes de Bocón y Salí con un cañón que disparaba redes, decidido a ser el primero en matar a un Furia Nocturna. Llegue a un risco no muy lejano y espere a que me diera un blanco y dispare, milagrosamente había acertado, pero cuando iba a contárselo a todos un Pesadilla Monstruosa apareció detrás de mí con hambre, hambre de pescado parlanchín. Corrí hacia el pueblo y mi padre lo detuvo, después me regaño me mando a casa. Pero me escape.-Hizo su risita burlona y tierna al decir lo último.-Fui a punta cuervo y lo busque por horas, cuando creí que los dioses me odiaban encontré unos árboles rotos, seguí el rastro y me encontré con el dragón entre la red, estaba decidido a matarlo, llevarle el corazón a mi padre para arreglar todo, pero algo me lo impidió.-Conto haciendo una pausa.

-¿Qué te lo impidió?-Pregunto curiosa su prima.

-Mi cobardía.-Dijo pero Audrey lo interrumpió.

-No era cobardía, era valentía y compasión.-Corrigió esta.-Cualquier otro lo hubiera matado, pero tu corazón noble vio más que una bestia en él.

-Me vi a mi mismo.-Continuo.-Cuando lo mire, me vi a mí mismo, se veía tan asustado.-Dijo con tono compasivo.-Lo libere. Después regrese a casa para encontrarme con la sorpresa que mi padre me había inscrito en el Entrenamiento de Dragones. Al día siguiente regrese a donde había encontrado a Chimuelo y seguido derecho hasta encontrar una cueva, donde vi que ahí seguía, esa misma noche leí el manual de dragones pero no sirvió de nada. Al otro día fui a verlo de nuevo con un pescado y fue ahí cuando sucedió.-Hizo una pausa y sonrió tiernamente.-Le di el pescado y luego me acorralo en una piedra, regurgito la mitad del pescado y me hizo comerlo crudo, accedí, después trate de acercármele, pero corrió al otro lado de la cueva, lo seguí pero me ignoro y mejor se fue a un lado a colgarse como murciélago para dormir, pero yo insistí, me quede ahí hasta que despertó, yo estaba dibujándolo en la tierra con una rama, cuando lo sentí atrás de mí, miro el dibujo, tomo una rama y comenzó a trazar garabatos en la tierra, o más bien a dibujarme, comenzó a caminar por las líneas pero cada vez que las tocaba se ponía a la defensiva, así que comencé a caminar entra las líneas, sin sentirlo llegue hasta él y me dejo tocarlo, fue ahí cuando comprendí que no eran tan malos como creíamos. Esa noche Bocón nos explicó que un dragón sin alas es un dragón muerto, así que esa misma noche no dormí haciendo una nueva cola para Chimuelo, pero esa cola no se podía mantener abierta y estable por su propia cuenta, tenía que ser manejada, fue así como yo le devolví el poder volar.-Pauso, iba a continuar pero Audrey lo interrumpió.

-Y te hiciste su único y mejor amigo.-Dijo tiernamente.

-Si, y el también, fue el único que creyó realmente en mi antes que nadie.-Dijo recordando como era antes que Chimuelo llegara a su vida. Los dos se quedaron en silencio por unos minutos hasta que Audrey acabo con el silencio.

-Oye, la piedra que está detrás de la casa, ¿La ocupan o es algo importante?-Pregunto señalando hacia la placa de piedra que se veía por la ventana, claro que desde ahí no se veía completa pero era muy grande.

-¿La piedra? No, ¿Por?-Respondió Hipo a la pregunta de su prima.

-No por nada, curiosidad curiosesca.-Respondió levantándose del suelo y estirándose.-¿Estarás ocupado esta tarde?-Pregunto

-No ¿Por qué?-Pregunto extrañado Hipo a la pregunta de su prima.

-Quería que fueras a dar un pase por Berk con Dientuda, ya sabes, para que conozca el lugar.-Respondió parándose a un lado de su Dragón.

-Claro ¿Por qué no? Será divertido ver como vuelan los dragones pirata.-Respondió entusiasmado Hipo.

-Sí que lo será.-Susurro demasiado bajo como para que Hipo la escuchara mientras ponía una sonrisa torcida.

Una vez fuera de la casa, Audrey saco unos baldes de pintura que tenía guardados en la montura de Dientuda y los puso junto a la casa. Hipo monto a Toothy y Audrey le explico como sujetarse. Antes que despegaran Audrey se acercó a Dientuda para más específico, a su oído.

-Haz el recorrido de las rosas.-Le susurro y Dientuda soltó un bufido de afirmación, después despegaron.

El recorrido de las Rosas era un viaje de vuelo de una hora y media en la que se daban vueltas, vuelos en picada y cualquier acrobacia aérea, mientras que el jinete soltaba pétalos de rosas mientras el dragón realizaba su vuelo para que las rosas cayeran en espirales, lluvia y otras formas más. Solo los entrenadores de Dragones de Isla del Naufragio lo hacían, pues se suponía que sus dragones estaban bien entrenados para hacer cualquier maniobra y sus jinetes estaban bien capacitados para eso.

Después de que Hipo y Dientuda se fueran Audrey tomo los baldes de Pintura y se dirigió a la parte trasera de la casa donde se encontraba la placa de roca, pero lo que Audrey no sabía era que Chimuelo estaba detrás de la casa, y que Audrey no le simpatizaba a este por haber atado a su mejor amigo a un árbol.

¡Fin del capitulo!

Creo que eh mentido cuando dije que estaría corto, uff bueno se me hace un capitulo, no se, pero pronto comenzara la acción de verdad.

Bueno, el siguiente capitulo tal vez lo suba mañana o la próxima semana no se. Por lo mientras disfrútenlo. Todas las opiniones son agradecidas al igual que las criticas.

Hasta la próxima semana! Adios!