Hola nuevamente masas humanas
Este es el séptimo episodio de esta cosa que se hace llamar fic asdfasgasdf que ya llego a mas de 400 views y 7 rewies, chicos de Fanfiction ustedes son unos salvajes en el buen sentido de la palabra y eso me alegra ajsdgfaj okay okay, el séptimo capituloooooo!
Capitulo 7: Un poco de Magia y Fiesta
Canción: Big my secret (The piano soundtrack)
A los pocos minutos llego Bocón junto con Patán quienes los habían visto entrar donde las curanderas. Astrid noto que Hipo estaba muy pensativo solo sentado en una esquina y pensó en ir a acompañarlo pero la salió la curandera que había revisado a Audrey. Todos se fueron encima de ella para preguntarle qué había pasado, ella dijo que ya había despertado pero que solo podía pasar una persona a hablar con ella. Hipo no espero y dijo que el pasaría.
Adentro de la habitación Audrey estaba sentada al estilo indio en la cama mirando su báculo el cual era como una rama torcida de un tronco grueso pero no era madera, hasta arriba tenía un zafiro de un tamaño considerable, y hasta abajo en la punta tenía un diamante
Audrey escucho cuando Hipo entro y lo regreso a ver, este se sentó en una silla enfrente de ella. Antes de que Hipo pudiera decir algo Audrey comenzó.
-Magia.-Dijo repentinamente.
-¿Qué?-Pregunto desconcertado Hipo.
-Magia, soy una maga o hechicera o como le quieras decir.-Respondió tranquilamente.-Si no me crees solo mira.-Dijo y se paro en la cama dejando su báculo a un lado de sus pies. Alzo sus manos y otra vez las estrellas en sus muñecas comenzaron a brillar, Hipo se paró de la silla y se separo algunos centímetros para poder observar lo que Audrey iba a hacer.
Las manos de Audrey se comenzaron a llenar de algo que parecía humo azul con un poco de estrellitas muy pequeñas, pero era más denso que el Humo. Comenzó a mover las manos y el humo comenzó a esparcirse por toda la habitación, Audrey movió las manos de arriba hacia abajo y el humo inundo la parte posterior de la sala. El humo dejo de salir de sus manos, Audrey de sentó y movio una silla que estaba del otro lado de la habitación, la llevo de arriba debajo de derecha a izquierda y por allá y por acullá.
-Bueno con lo que ya viste hace unos minutos en la academia y lo que acabas de ver ¿Ahora si me crees que soy una hechicera?-Pregunto dejando la silla en su lugar y volviéndose a sentar en la cama.
-No sabría decírtelo con exactitud ¿sabes?-Dijo mientras tenía su mano en la barbilla, de pronto Audrey le hizo señal de silencio y se puso a tratar de escuchar algo. De repente algo que parecía un hombre de humo negro emergió del suelo, Audrey abrió los ojos como platos y grito "¡Al suelo!" arrojándose al piso jalando a Hipo, pues esa cosa de humo había lanzado algo similar al gas de los cremallerus. Audrey se levanto rápidamente del suelo y salió corriendo por la puerta, la extraña sombra de humo la siguió por la puerta hasta que llegaron al centro de la aldea. Hipo salió corriendo y se encontró con todos en la sala de espera sorprendidos, decidieron seguirla para ver que sucedía.
En la aldea Audrey huía de la figura mientras que esta le lanzaba bolas de humo, la pelirroja dio una vuelta alrededor de un poste y le lanzo una bola de fuego azul, luego agua y así comenzó una pelea de humo negro contra humo azul. Después de unos minutos Dientuda llego lanzándose sobre la figura de humo negro, pero este para zafarse del furia nocturna tenía planeado matarlo, al ver esto los ojos de Audrey comenzaron a brillar color verde y lanzo un fuerte rayo a la figura de humo apresándola en el suelo con unas cadenas se acerco con ojos de furia, se paro frente a la ya capturada creatura y la amenazo con su báculo del cual aun salían pequeños rayitos.
-No vuelvas a intentar hacer eso otra vez ¿¡Entendiste?!-Dijo furia atrapando la figura en su báculo el cual dejo de brillar al igual que sus ojos. Todos corrieron hacia ella e Hipo puso sus manos sobre sus hombros.
-Por si las dudas ¿No?-Dijo bromeando refiriéndose a "Por si te duermes otra vez"
-Si… creo que mejor quieres explicaciones.-Dijo Audrey rascándose la nuca.
-Ellos sí. Yo no.-Respondió Estoico quien sabía todo sobre los poderes de Audrey.-Yo seguiré preparando todo para esta noche ¿Bien?-Dijo y se fue otra vez al Gran salón.
-Bueno, yo si quiero explicaciones.-Fulmino Hipo. Los dos se fueron a la casa de Hipo para que pudieran hablar a gusto, al resto les explicaría mas tarde. Los dos se sentaron en el sillón y Audrey comenzó a contarle todo a Hipo sobre su magia.
-La magia la herede de mi madre, la cual era hija de dos hechiceros que nunca conocí, mis abuelos. La magia de la familia Belleville es de las más conocidas y respetadas de la isla del Misterio, una isla que solo aparece a los ojos de todos los mortales cuando es el entrenamiento de jóvenes magos, entrenamiento por el cual ya pase, eso quiere decir que ya estoy entrenada como Chimuelo.-Comenzó a explicar dándole un poco de humor al final.-De la isla del Naufragio soy la única hechicera y eso me hace sentir aun mas diferente. Este báculo.-Dijo sacando su "varita mágica" como decía su papa.-Junto con el collar que traigo puesto son los que usamos para regular la energía y no caer dormidos en cualquier sitio. Pero realmente no sé qué paso hace un rato en serio.-Termino de explicar.
-¿Y que era esa cosa que te ataco?-Pregunto Hipo
-Nada importante un monstruo de niebla, nada serio.-Dijo fingiendo tranquilidad.
-Muy bien , ahora que sé que mi prima es una hechicera y que está loca, iré a enjaular a los dragones de la Academia.-Dijo Hipo empujando levemente la cabeza de Audrey pasando por un lado de ella.-Nos vemos al rato en el Gran salón.-Se despidió y se fue a la Academia dejando a Audrey sola.
Minutos más tarde Audrey salió de la casa y vio que Astrid se dirigía al bosque con su hacha, decidió seguirle.
Astrid había ido a entrenar con su hacha al bosque para hacer algo de tiempo, de un momento a otro sintió que alguien le seguía pero no hizo mucho caso. En un momento en el que lanzo su hacha y fue por ella, una espada negra se clavo unos veinte centímetros sobre la cabeza de Astrid haciéndole regresar a mirar para ver de dónde había venido. Parada detrás de ella estaba Audrey quien había lanzado su espada.
-Perdón, era para llamar tu atención.-Se disculpó y se dirigió hacia ella para recoger su espada.
-Sí que me diste un buen susto.-Dijo Astrid después de sacar su hacha del árbol, Audrey miro su espada la cual estaba muy alta.
-¿Me prestas tu hacha?-Pregunto Audrey, Astrid le dio su hacha y la pelirroja la clavó en el árbol a unos diez centímetros del suelo, se subió arriba de esta y saco su espada del árbol.
-Gracias.-Le dijo mientras sacaba el hacha y se la daba a su dueña.
¿También viniste a entrar?-Pregunto Astrid.
-No. Te estaba siguiendo.-Respondió Audrey, Astrid se quedo extrañada y antes de que dijera algo Audrey hablo primero.
-¿Desde cuándo te gusta mi primo? Y no, no me refiero a Patán-Pregunto descaradamente a pelirroja.
-¿Qué estás diciendo? A mí no me gusta Hipo.-Respondió Astrid desviando la mirada y caminando por el claro del bosque en el que se encontraban.
Audrey Suspiro.
-Astrid, una de las cosas que no puedes hacer con un mago es decirle una mentira, los hechiceros podemos leer la mente, rubita.- Dijo derrotando a Astrid.
-Eso es ridículo.-Se defendió torpemente esta.
-Sí. También es ridículo que pienses que los brazos de fideo de Hipo son infinitamente sexys.-Dijo entre Risas la ojiverde mientras de recargaba en un tronco y se cruzaba de brazos. Astrid se puso colorada al escuchar eso y Audrey solo hizo negó con la cabeza con una gran sonrisa.
-Hasta al rato primita.-Se despidió Audrey y se retiro. Dejando a una sorprendida y sonrojada Astrid a mitad del bosque.
Audrey camino por toda la aldea hasta llegar a la academia para ver cómo iba Hipo con los dragones. Al llegar Hipo estaba cerrando la última jaula de la academia. Audrey camino en silencio hasta estar detrás de Hipo, este al voltearse quedo cara a acara con Audrey, y dio un pequeño pero sonoro grito de susto y dio un paso hacia atrás.
-¿siempre va a ser así?-Pregunto Audrey poniendo las manos en la cintura.
-Eres aterradora-Respondió sarcásticamente Hipo.
-Hay por favor, Astrid antes era más aterradora y sin embargo tu tratabas de impresionarla fallidamente.-Contesto algo suplicante mientras llevaba sus manos hacia adelante.-Y no me lo niegues.
-¿Y tu como sabes eso?-Pregunto Hipo extrañado y sonrojándose poco a poco.
-Tus recuerdos te atormentan en sueños, Hipo. Los hechiceros podemos leer la mente.-Explico en forma de respuesta.
-Comienzo a creer que debería haber un libro que se llamara "¿Cómo entrenar a tu hechicero?"-Respondió cambiando de tema para esquivar la conversación que se aproximaba.
-Si lo hay, Willy, mi mejor amigo en isla del Naufragio, lo leyó para poder soportarme después de que llegue de Isla del Misterio, pero después de dos meses se enfadó y lo quemo.-Explico rascándose la cabeza en la última parte.-Pero hay un libro que se llama "Poemas que enamoran hasta al más duro" Deberías leerlo para Astrid.-Dijo tomando a Hipo por sorpresa poniéndolo rojo.
-Y no lo niegues.-Dijo antes que Hipo respondiera algo.-Te gusta desde hace mucho tiempo.
-¿tú qué sabes? No estuviste aquí los últimos nueve años, tal vez me guste otra chica.-Trato de esquivar a Audrey, pero esta no podía ser vencida en esa ocasión
-¿Estas insinuando que te gusta Brutilda?-Pregunto está atacando fuertemente a Hipo.
-¡no!-Respondió este bruscamente.
-Entonces si te gusta Astrid. Yo que tu comenzaría a ganar terreno, seria horrendo que tu primo te gane a la chica ¿No es así?-Argumento Audrey acercándose un poco a Hipo
-Si, Patán tiene más oportunidad que yo, lo sé gracias por recordarlo.
-Si, tiene mas oportunidades que el chico que entreno a un Furia Nocturna, que derroto a Muerte Verde y que logro la paz entre Vikingos y Dragones, si eso no es nada junto a Patán.-Respondio sarcásticamente en la ultima parte.
-¿A dónde quieres llegar con esto?-Pregunto un poco fastidiado
Pero antes de que Audrey pudiera decir algo llego cierta persona de quien hablaban.
-Hola chicos, ¿De que hablan?-Saludo Astrid a los primos.
-Estamos platicando sobre los…-Hipo interrumpio a Audrey para evitar que esta dijera algo que no.
-Los dragones, los dragones que hay en Isla del Naufragio ¿Cierto Audrey?-Continuo Hipo dando cierta insinuación a la última pregunta para que Audrey siguiera la corriente.
-Si… sobre como tropecé y el Skrill de mi amigo Willy me salvo.-Explico un poco floja
-Si… am buena charla, ¿Dijiste que irías a dar una vuelta en Dientuda no?-Excuso Hipo para hacer que Audrey no estuviera ahí presente y dijera algo imprudente.
-Claro que…-Hipo volvió a interrumpir a Audrey.
-claro que si lo dijiste, ¡Dientuda! Reclámale a Audrey el vuelo que te prometió.-Dijo llamando al Dragón y sobornándole con un pescado. Dientuda voló sobre Audrey tomándola por los hombros y llevándola al acantilado cercano de la Academia, dejando a Hipo y Astrid solos.
-Ustedes dos traman algo.-afirmo con un tono sospechoso.
-¿Nosotros? Claro que no.-Se defendió Hipo poniéndose un poco nervioso y rojo.
Los dos se quedaron en silencio por un rato.
-¿Tienes algo que ver con la conversación que tuve con Audrey en el bosque?-Pregunto repetidamente Astrid un poco avergonzada y con un sutil tono rosa en las mejillas.
-¿Qué conversación?-Pregunto extrañado y un poco nervioso Hipo, extrañado por la pregunta y nervioso por temor a que Audrey hubiera dicho algo inapropiado.
-No, nada olvídalo.-Termino Astrid y después el dio un golpe en el hombro a Hipo.
-¿Por qué?-Pregunto este sobándose el brazo derecho.
-Por mentirme.-Respondió Astrid y luego se retiró dejando a Hipo nervioso, colorado y con un brazo morado.
El sol comenzó a ocultarse por el horizonte anunciando la llegada de la noche y el comienzo de una gran fiesta en honor a una pirata hechicera que trataba de hacer que Hipo y Astrid aceptaran sus sentimientos mutuos entre los dos, tarea que no sería fácil para ella.
En el Gran Salón ya comenzaba a sonar la música y todo casi todo el pueblo estaba presente, excepto siete integrantes de este: Hipo, Astrid, Patán, Patapez, Brutacio y Brutilda y Audrey a la cual no encontraban por ninguna parte.
Audrey había desaparecido después de que Hipo hubiera sobornado a Dientuda para que la llevara lejos, pero él no se refería a que la desapareciera en su fiesta de bienvenida.
-¿Encontraron algo?-Pregunto Hipo a los gemelos
-No, tu prima se desapareció de la tierra.-Contesto Brutilda.
-Seguro se la comió un tiburón.-Comento Brutacio.
-No seas tonto, seguramente se la comió un montón de pirañas.-Opino Brutilda comenzando así una pelea entre los dos gemelos.
-¿Estos dos no pueden estar cinco minutos sin pelear?-Pregunto un poco enfadada Astrid que acompañaba a Hipo a buscar a Audrey junto con Tormentúla y Chimuelo respectivamente.
-Hay que seguir buscándola, no puede estar tan lejos.-Respondió Hipo y los dos elevaron vuelo nuevamente.
Después de volar un par de minutos llegaron a un acantilado que estaba al otro lado de la Aldea en donde se veía perfectamente la puesta del sol, ahí estaba Audrey y Dientuda sentadas admirando como el sol se iba a dormir para dar la bienvenida a una oscura noche llena de estrellas y una brillante luna llena. Hipo y Astrid aterrizaron detrás de Audrey.
-¡Audrey!-Llamo Hipo a su prima bajándose de Chimuelo.
-Ah, hola no los sentí llegar… o quizás si.-Saludo misteriosamente en las últimas palabras.
-No hay tiempo para tus bromas mágicas, todo te están esperando en el gran salón.-Dijo Astrid.
-Entonces vamos al Gran Salón.-Propuso Audrey subiéndose a Dientuda.
Los tres iban volando suavemente por las nubes naranjas del atardecer.
-¿Qué estabas haciendo en ese acantilado?-Pregunto Hipo a Audrey quien iba a su lado izquierdo.
-Mirando la puesta de sol, en la Isla del Naufragio no puedo verlo sin tener que estar volando con Dientuda, o sentarme en el muro de roca que protege a la Isla.-Explico Audrey.
La Isla del Naufragio era una isla grande que estaba rodeada por un gran muro natural de roca, ningún edificio era más alto que ese muro, por lo cual para ver fuera de él se tenía que sobrevolar encima de el, o salir de la isla cabalgando los cielos con un dragón .
Poco después los seis llegaron a la Aldea donde se encontraron con Patapez, Patán y los gemelos.
-Ya la encontramos.-Dijo Astrid bajando de Tormentúla.
-Entonces ¡Que comience la fiesta!-Dijeron Jovialmente y al unísono los dos gemelos
-¿Fiesta? ¡Me encantan las fiestas! ¡Que ruede el Ron!-Exclamo alegremente Audrey sacando dos botellas de Ron.
Todos entraron al Gran salón y comenzó la tan esperada fiesta de bienvenida de Audrey. Los jóvenes jinetes se fueron a una esquina no tan apartada en el gran salón para escuchar las historias de la malaventurada Audrey que en una ocasión casi era comida de dragon, en otra donde casi quemaba toda una isla entera y apenas hace un año casi moría en la horca a manos de los ingleses.
-Y así fue como casi soy comida para Kraken.-Audrey término de contar la historia cuando el Kraken la ataco cuando iba en un viaje en barco con su padre. Todos comenzaron a reír hasta que Brutacio noto algo en Audrey.
-oye Audrey estas brillando.-Observo Brutacio refiriéndose a las marcas en las muñecas de Audrey, esta miro su brazo, abrió los ojos como platos y salió corriendo del lugar, el resto al verla decidieron seguirla.
Al salir del Gran salón no vieron a Audrey en ningún lugar, pero del bosque se podían ver unas tenues luces azules así que decidieron seguirlas.
En el bosque Audrey estaba peleando con lo que parecía un toro pero ¿Qué rayos hacia un toro en Berk? La respuesta era que no era un toro real, era el espíritu de un toro. Era un poco transparente y enteramente rojo.
Audrey estaba con Dientuda a la defensiva mientras el toro bufaba preparando su ataque, Audrey tenia listo su báculo y Toothy una fuerte embestida. El toro comenzó a correr al igual que Dientuda y Audrey se preparó para golpearlo con una bola de energía azul en cuando los dos chocaron se hizo una gran explosión de energía, el Toro golpeo contra un árbol y quedo algo así como inconsciente y casi invisible, mientras que Audrey estaba en la copa de un árbol y Dientuda no muy lejos de ahí. Audrey bajo del árbol y uso su báculo para deshacerse del toro de la misma forma que se deshizo de la sombra que había parecido unas horas atrás donde las curanderas.
Audrey al darse la vuelta y tratar de caminar casi cae pero Toothy llego justo a tiempo para sostenerla, en ese momento llegaron los vikingos y llevaron a Audrey a la aldea. Una vez en la aldea la llevaron a Casa de Hipo pues todo el pueblo excepto ellos estaban más que borrachos en el gran salón festejando.
Patapez, quien había leído alguno que otro libro de medicina y hierbas curativas, reviso a Audrey y vio que tenía
Algunos golpes, quemaduras y su pie derecho estaban lastimados. Patapez ordeno que hicieran un ungüento de plantas para aliviar las quemaduras. Cuando estuvo listo la casa apestaba a menta y otras plantas extrañas, Patapez tomo un poco con una cuchara.
-Esto te dolerá un poco.-Advirtió Patapez.
-¿No podemos hacer que no duela nada?-Dijo Audrey con un tono medio suplicante.
-No, solo dolerá un poco.-Dijo Patapez con un tono cálido para crear confianza en Audrey. Segundos después comenzó a poner el ungüento en las quemaduras de la pelirroja.
Desde afuera de la casa del jefe de la tribu, Estoico, se emitían fuertes gritos y alaridos de dolor que se escuchaban en casi toda la isla, tanto así que hicieron volar a unos pajaritos que estaban en un árbol y rugir a algunos dragones que estaban dormidos, hasta las personas que estaban en la fiesta, pero ellos estaban tan ebrios ya que no les importo mucho además la música estaba al cien. Mientras que los que estaban adentro se tapaban los oídos para no quedar sordos.
Patapez termino de poner el ungüento y vendo las quemaduras y el pie derecho de la joven pirata.
-Dijiste que dolería poco.-Dijo con tono de lastima y dolor Audrey quien tenía unas cuantas lágrimas en los ojos de dolor.
-No creo que haya dolido más que nuestros oídos.-Comento rudamente Patán.
-¿Qué dijiste?-Pregunto Brutacio sobándose los oídos.
-Hay, son unos exagerados.-Afirmo Audrey cruzándose de brazos, dicho eso llegaron Hipo y Astrid a la habitación del primero, pues después de que Audrey hubiera terminado de gritar escucharon que algo se rompía en la planta de abajo.
-Felicidades Audrey, rompiste la vajilla de Estoico.-Dijo sarcásticamente Astrid que estaba parada junto a Hipo.
-Lo bueno es que mi papa está en la fiesta y no saldrá de ahí sino hasta en la mañana.-Dijo Hipo.
-No era mi intención romper la vajilla de tu papa.-Se disculpó Audrey quien estaba medio acostada en la cama de Hipo.
-No importa, a el nunca le gusto esa vajilla.-Dijo Hipo para que Audrey no se sintiera tan mal de haber llegado a la nota más alta en cuando a gritos.
Todos pasaron la noche en casa de Hipo para cerciorarse que Audrey no se parara de la cama o se quitara las vendas, pues se quejaba que estas le daban mucha comezón.
Todos durmieron amontonados en el piso de la habitación de Hipo, Patapez, Patán, Brutacio y Brutilda, Hipo, Astrid y en un momento en la noche Audrey de había caído de la cama, así que eso la agregaba a la lista de los vikingos que habían dormido esa noche en el piso ni tan frio de madera, pues el calor que Chimuelo y Dientuda emitían eran suficientemente acogedor para ellos.
Lectores, este ah sido el capitulo mas largo. Lo se, lo se, se suponía que lo tenia que subir ayer, pero no lo hice porque tuve un compromiso y skjdhasjdf saben? Me encata leer sus opiniones sobre esta historia, ustedes hacen que comer manzanas con miel sea mas divertido.
Aaskjaskjaskjaskajs estaba releyendo la historia y me di cuenta que tal vez, solo tal vez, querrian saber mas sobre Audrey y Dientuda, sobre que sons esas cosas que menciono aquí por primera, porque Audrey es la única hechicera en la Isla del Naufragio, si habrá secuela o presecuela. Lo que quieran saber, pregunten! Responderé con gusto, además es muy aburrido estar haciendo nada en toda la semana, pues los capítulos los escribo el viernes en la noche para subirlos o editarlos el sábado en el dia.
Bueno! Hasta el capitulo ocho! Adios! :3
